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lunes, 5 de octubre de 2026

Sánchez tira la toalla: ahora serán los españoles quienes decidan si se queda o se va

 


Sánchez tira la toalla: ahora serán los españoles quienes decidan si se queda o se va

Por Bruno Perera

Pedro Sánchez ha decidido echarse a la piscina. Después de una legislatura cada vez más complicada, con dificultades para mantener una mayoría parlamentaria estable y con un desgaste político que ya resulta difícil de esconder, ha adelantado las elecciones generales al 29 de noviembre.

Dicho en lenguaje de la calle: Sánchez tira la toalla antes de que la situación se le ponga todavía más cuesta arriba.

Ahora queda por saber si ha cometido un error o si, por el contrario, ha encontrado la única salida que tenía para intentar darle la vuelta a una situación electoral que actualmente no parece favorable al PSOE.

Porque las encuestas pintan un panorama bastante diferente al que necesitaría Sánchez para respirar tranquilo.

Una estimación de Sigma Dos sitúa al PP en el 32,6 % y alrededor de 140 escaños, al PSOE en el 25,6 % y unos 103 diputados, y a Vox en el 18,3 % y unos 63 escaños.

Si esos números se trasladaran finalmente a las urnas, PP y Vox sumarían aproximadamente 203 diputados, muy por encima de los 176 necesarios para alcanzar la mayoría absoluta.

Traducido al lenguaje del bar: Feijóo podría entrar por la puerta de La Moncloa acompañado por Abascal.

Pero cuidado. No sería prudente dar las elecciones por ganadas antes de que se abran las urnas.

Sánchez todavía tiene una carta importante: la campaña electoral.

Y sabe jugarla.

Intentará convertir estas elecciones en un plebiscito contra el Partido Popular y Vox. Hablará de derechos sociales, pensiones, vivienda, empleo y servicios públicos. Y probablemente insistirá especialmente en el problema de la vivienda, que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los españoles.

El argumento será sencillo: “o nosotros o la derecha”.

El problema para Sánchez es que una parte importante del electorado puede estar pensando precisamente lo contrario.

Puede considerar que después de varios años de Gobierno ha llegado el momento de cambiar de dirección.

Y ahí aparece Vox.

El partido de Santiago Abascal puede convertirse en una de las claves de estas elecciones. Si mantiene una cifra cercana al 18 %, puede arrebatar al PP una parte importante del electorado, pero al mismo tiempo puede proporcionar al bloque de derechas los diputados necesarios para gobernar.

La gran incógnita será, por tanto, si PP y Vox serán capaces de sumar.

Porque una cosa es quién gana las elecciones y otra muy diferente quién consigue formar Gobierno.

El PSOE podría quedar segundo y, sin embargo, intentar nuevamente una combinación parlamentaria para continuar en La Moncloa. Pero si PP y Vox alcanzan juntos una mayoría suficiente, el margen de maniobra de Sánchez quedaría reducido prácticamente a cero.

Ceuta también puede entrar en la campaña

Y aquí hay un asunto que no debería pasar desapercibido: la inmigración.

Ceuta lleva años soportando una presión migratoria que ha convertido el problema en una cuestión social, económica y política de primer orden. Y cada vez que se acercan unas elecciones, resulta inevitable preguntarse qué respuesta ofrecerán los partidos a quienes viven directamente las consecuencias de esa situación.

El PP tendrá que explicar qué piensa hacer.

Vox también.

Y el PSOE tendrá que defender su gestión.

Lo mismo ocurre con Canarias, donde la llegada de inmigrantes y la presión sobre determinados servicios públicos forman parte desde hace tiempo del debate político.

Por eso, es bastante probable que la inmigración termine ocupando un espacio importante durante la campaña.

Sánchez se lo juega todo

Lo cierto es que Sánchez ha decidido no esperar.

Podría haber intentado aguantar hasta el final de la legislatura, pero eso también tenía un riesgo: que el desgaste aumentara todavía más y que llegara a las elecciones en una posición aún peor.

Ha escogido, por tanto, una solución arriesgada.

Convocar elecciones significa poner el contador a cero.

Y ahora comienza la verdadera batalla.

El PP intentará demostrar que existe una mayoría social suficiente para cambiar de Gobierno.

Vox intentará demostrar que esa mayoría necesita también de su fuerza parlamentaria.

El PSOE intentará convencer a los españoles de que el cambio sería un salto hacia atrás.

Y mientras unos y otros se tiran los trastos a la cabeza, los ciudadanos tendrán que decidir quién merece gobernar España durante los próximos años.

Hoy las encuestas dibujan una ventaja considerable para el PP y un bloque PP-Vox con posibilidades de alcanzar una mayoría holgada.

Pero las encuestas son fotografías.

El 29 de noviembre será la película completa.

Y entonces sabremos si Sánchez ha tomado una decisión inteligente para salvarse políticamente o si, por el contrario, ha abierto la puerta de La Moncloa a una alternativa que hoy parece tener muchas posibilidades de entrar.

La última palabra, esta vez, no la tendrá Sánchez, ni Feijóo, ni Abascal.

La tendrán las urnas.

A meditar: ¿Es posible que si en las próximas elecciones le faltara votos al PP y a Vox para poder gobernar pacten con Junts?

Es una hipótesis políticamente plausible, pero hay que distinguir entre que exista ya un entendimiento y que simplemente estén preparando el terreno.

Hay varios indicios recientes que apuntan a una aproximación parlamentaria entre el PP y Junts:

·        Feijóo ha reconocido que el PP mantiene contactos con Junts y que esos contactos son más frecuentes porque Junts está votando cada vez más veces contra el Gobierno de Sánchez. (ElNacional.cat)

·        En julio, Feijóo dijo que esperaba seguir coincidiendo en votaciones con Vox y Junts, después de que ambos grupos hubieran coincidido con el PP en más de 170 votaciones. (El País)

·        Un análisis de Infobae señalaba en julio que el PP prevé contar con Junts en un número creciente de votaciones hasta las próximas elecciones. (infobae)

·        Incluso se ha llegado a hablar de una nueva mayoría parlamentaria formada por PP, Vox, Junts, UPN y Coalición Canaria en determinadas iniciativas. (La Vanguardia)

Ahora bien, eso no demuestra que exista un pacto secreto PP-Junts para después de las elecciones. Y hay un obstáculo importante: Junts ha declarado expresamente que Vox es su «línea roja» y que no facilitaría un Gobierno en el que Vox tenga poder. (Cadena SER)

Por eso, si después de las elecciones el PP y Vox sumasen una mayoría pero necesitasen los votos de Junts, podría aparecer una fórmula del tipo:

PP + Vox → Gobierno
Junts → apoyo parlamentario condicionado, sin entrar necesariamente en el Gobierno.

Eso sería diferente de un pacto formal de coalición.

Y hay un dato que hace interesante el asunto:  Feijóo ya está intentando normalizar públicamente la relación con Junts, mientras que Junts está demostrando que puede votar junto al PP y Vox en determinadas cuestiones sin considerar que eso constituya una alianza política. (El País)

 Nota final: Yo le deseo a Pedro Sánchez que se vaya a casa de Mohamed VI en Marruecos y no vuelva jamás. España estará mejor sin él.

 

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