Rancho Texas - Puerto del Carmen - Lanzarote

domingo, 6 de septiembre de 2026

Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

 


Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

Por Bruno Perera

Por culpa del acostumbrado y permitido chantaje emigratorio que viene  ocurriendo desde hace más de 30 años desde Marruecos hacia España, la crisis de Ceuta ha alcanzado una dimensión que hace apenas unos meses habría parecido difícil de imaginar. La entrada masiva de decenas de miles de personas durante los días 30 y 31 de julio de 2026, las acusaciones sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes, las reivindicaciones territoriales de Marruecos y la creciente tensión política en España obligan a plantearse una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar esta situación si Marruecos continúa utilizando la presión de esclavitud migratoria como instrumento de presión sobre España?

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y entregado a la Audiencia Nacional describe aquellos acontecimientos como una entrada planificada y no espontánea, y señala comportamientos de fuerzas de seguridad marroquíes compatibles con un "guiado activo" de los flujos hacia los puntos de entrada. El informe considera que una operación de esa magnitud habría requerido una capacidad de organización muy superior a las de las redes sociales y criminales habituales. (EFE Noticias). ( Yo digo, y la mayoría de los españoles lo afirmamos: Se sabe que Marruecos organizó la invasión. Lo que hay que tener es agallas para decirlo. Marruecos es un reinado donde su rey tira la primera piedra y luego esconde la mano).

Sin embargo, también hay que decir algo muy importante: el informe no identifica al Gobierno marroquí como responsable directo de la planificación. El director general de la Policía afirmó que ningún informe policial atribuye formalmente a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido. Por tanto, será necesario que las investigaciones determinen quién estuvo realmente detrás de aquella operación. (EFE Noticias) (Y en este caso el rey dirá que él ni mu, que todo fue organizado por cuatro locos nacionalistas. Pero nadie cree ese cuento).

¿Y si la presión continúa?

El problema es que Ceuta no vive solamente una crisis migratoria. Existe también una reivindicación territorial marroquí sobre Ceuta y Melilla y  algo más flojo sobre Canarias que continúa apareciendo en declaraciones de dirigentes políticos marroquíes. El ministro marroquí Nizar Baraka ha vuelto a defender recientemente con la venia de su rey, que Rabat no renunciará a esas reivindicaciones, sobre todo las de Ceuta y Melilla.

Y esto cambia la naturaleza del problema.

Una entrada masiva de inmigrantes puede ser considerada una crisis inmigratoria. Pero si esa presión se combina con reivindicaciones territoriales, campañas de desinformación, presión diplomática y actuaciones que buscan saturar las capacidades de un Estado, podemos encontrarnos ante algo mucho más complejo: una estrategia de zona gris, es decir, acciones situadas deliberadamente por debajo del umbral de una guerra convencional.

Precisamente el informe policial sobre Ceuta habla de este tipo de estrategias y de sus posibles efectos sobre la seguridad, el orden público, la estabilidad institucional, la gestión fronteriza y la integridad territorial española. (EFE Noticias)

Una guerra con Marruecos tendría consecuencias imprevisibles

No estoy diciendo que España y Marruecos vayan necesariamente a entrar en guerra. Sería irresponsable afirmarlo.

Pero sí creo que España debe preguntarse qué ocurriría si la situación continuara deteriorándose y llegara a producirse un enfrentamiento militar.

Una guerra entre España y Marruecos no sería únicamente un problema militar. Podría convertirse en una enorme crisis política y social dentro de España.

En una situación extrema, determinados movimientos independentistas de Cataluña y el País Vasco -vende patrias- podrían intentar aprovechar la debilidad del Estado para impulsar nuevamente sus reivindicaciones. También podrían aparecer fuerzas políticas que cuestionaran la defensa de Ceuta y Melilla o que intentaran aprovechar la crisis para defender posiciones contrarias a la unidad territorial de España.

Eso no significa que una guerra con Marruecos provocaría automáticamente una guerra civil española. Sería una hipótesis extrema y no existe actualmente ninguna evidencia que permita afirmar que vaya a suceder.

Pero una guerra exterior sí podría aumentar enormemente las tensiones internas de un país que ya está políticamente dividido.

Y precisamente por eso hay que evitar llegar a ese punto.

El precio de no poner límites también puede ser muy alto

España no puede vivir eternamente sometida al miedo de que una presión inmigratoria en la frontera sea utilizada como instrumento de chantaje político y económico.

Si un Estado inhumano como el marroquí, que desprecia a su pueblo pobre descubre que puede presionar a otro mediante movimientos masivos de población, la tentación de repetir esa estrategia puede aumentar. Aunque sepa el Estado que lo lleva a la práctica no son actos humanos sino de esclavitud con cuentos de conseguir el Gran Marruecos que es solo bueno para el rey Mohamed VI y su séquito de aduladores y aprovechados.

Por eso, a mi juicio, España debe defender sus fronteras, reforzar Ceuta y Melilla, exigir el cumplimiento de los acuerdos internacionales y conseguir una mayor implicación de la Unión Europea. E incluso minar exteriores, las fronteras de Ceuta y Melilla, tal como lo ha hecho Marruecos entre su frontera con Argelia.

El propio Gobierno español está buscando actualmente en Bruselas una mayor participación europea y una presencia permanente de Frontex en Ceuta, además de estudiar un tratamiento europeo específico para Ceuta y Melilla. (Cadena SER)

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha advertido precisamente de que el control de las fronteras no puede quedar en manos de Marruecos y ha reclamado una respuesta española y europea más firme. (RTVE.es)

¿Estados Unidos está detrás de todo esto?

En los últimos meses también han circulado afirmaciones según las cuales determinados sectores políticos estadounidenses podrían estar favoreciendo las posiciones de Marruecos.

Aquí también debemos distinguir entre hechos y especulaciones.

Es cierto que Marruecos ha reforzado considerablemente sus relaciones con Estados Unidos e Israel a cambio de ser un país que apoya  a Israel contra Palestina, durante los últimos años, y que por ello como pago de gratitud política a Marruecos Washington reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. También es cierto que existen voces estadounidenses favorables a una posición más favorable a Marruecos.

Pero no existe una prueba pública que permita afirmar que el Gobierno de Estados Unidos haya participado o haya ayudado en las entradas masivas de 2026 en Ceuta.

Y una cosa es que determinados políticos o antiguos funcionarios estadounidenses -olvidando lo que le hicieron a México- defiendan posiciones favorables a Marruecos, y otra muy distinta que exista una operación oficial de Washington para atacar a España.

Hay que ser muy cuidadosos con esta diferencia.

Una comparación histórica con México

Sin embargo, existe una cuestión que resulta interesante cuando se habla de reivindicaciones territoriales basadas en la historia.

Si alguien defendiera que un Estado actual tiene derecho a recuperar territorios simplemente porque en el pasado pertenecieron a una entidad política diferente, el mundo entero podría convertirse en un mapa de reclamaciones territoriales.

Un ejemplo evidente es México.

La guerra entre México y Estados Unidos terminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848. Mediante aquel tratado México cedió aproximadamente el 55 % de su territorio, incluyendo los territorios que hoy corresponden a California, Nevada, Utah, Nuevo México, gran parte de Arizona y Colorado y partes de otros estados. México también renunció a sus reclamaciones sobre Texas. (National Archives)

Estados Unidos pagó a México 15 millones de dólares como parte del acuerdo. (National Archives)

Han pasado 178 años desde aquel tratado.

¿Debería México enviar millones de personas hacia California, Texas, Arizona o Nuevo México y reclamar esos territorios porque alguna vez pertenecieron a México?

Evidentemente, no.

Las fronteras actuales no pueden establecerse mediante invasiones migratorias.

Y el mismo principio debe aplicarse a todos los países.

Ceuta y Melilla no pueden convertirse en una cuestión de presión migratoria

La cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla debe resolverse por las vías diplomáticas y jurídicas internacionales, no mediante la presión de grandes masas de personas sobre una frontera. Eso es esclavitud que Marruecos práctica, y que incluso después de enviar a decenas de miles de emigrantes a Ceuta y a Canarias los deja abandonados y no es capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo para esos desgraciados que el Gobierno marroquí les promete el (oro y el  moro) cada vez que los empuja a emigrar.

Ceuta, Melilla y Canarias forman parte de España desde hace unos 500 años, y por la misma venia a la Unión Europea, y España debe defender su integridad territorial por medios legales, diplomáticos y, llegado el caso extremo, mediante los mecanismos de defensa que contempla su ordenamiento jurídico y sus alianzas internacionales.

Pero precisamente porque una guerra sería una catástrofe, España debería hacer todo lo posible para evitarla sin renunciar a defenderse.

No se trata de buscar una guerra con Marruecos.

Se trata de conseguir que Marruecos comprenda que la presión sobre España tiene límites y que no se puede jugar con la emigración como si esa gente fueran proyectiles o misiles.

¿Y Canarias?

Canarias, porque en ese caso el turismo peligra, debe permanecer al margen de esta disputa mientras no exista una amenaza directa contra el archipiélago. Aunque nos hayan estado invadiendo desde África y de muchas otras naciones desde el año 1994. Unos 500.000 inmigrantes han entrado ilegalmente en Canarias, y más de la mitad de ellos y ellas, adultos y menores, han sido traídos desde el mar y de aguas africanas por patrulleras de socorro de España. Todo un cuento donde las oenegés hacen fortuna y  nadie quiere explicar honestamente.

Es cierto que los antiguos pobladores de Canarias, los guanches, tenían un origen norteafricano relacionado principalmente con poblaciones amazigh. Pero eso no convierte a los antiguos canarios en marroquíes.

Aquellas poblaciones llegaron a Canarias desde la antigua Mauretania Tingitana que estaba gobernada por el rey Huba II, hace muchos siglos, unos 300 A.C., mucho antes de la existencia del Marruecos moderno.

Por eso tampoco tiene sentido utilizar el origen norteafricano de los antiguos canarios para defender una supuesta soberanía marroquí sobre Canarias.

Los canarios actuales hemos desarrollado nuestra propia historia, nuestra propia cultura y nuestra propia identidad durante siglos.

Yo, como canario descendiente de guanches africanos, puedo reconocer que parte de nuestros antepasados procedían del norte de África y, al mismo tiempo, afirmar perfectamente que Canarias no es Marruecos.

Una cosa es el origen remoto de una población y otra completamente diferente reclamar la soberanía política de un territorio alegando como reivindicación política la expedición que Huba II envió a Canarias unos años A.C., según cuenta Plinio el Viejo..

No debemos confundir la firmeza con el deseo de guerra

Hay algo que España debe aprender de esta crisis: ser firme no significa querer una guerra.

Al contrario.

La mejor manera de evitar una guerra puede ser demostrar con claridad que determinadas líneas no pueden cruzarse.

España debe fortalecer sus fronteras, mejorar sus servicios de inteligencia, proteger Ceuta y Melilla, aumentar la cooperación europea y mantener abiertos los canales diplomáticos con Marruecos.

También debe exigir explicaciones sobre lo sucedido en julio de este año.

Si las investigaciones demuestran finalmente que hubo una operación organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendrá que responder políticamente y diplomáticamente con toda la firmeza necesaria.

La defensa de España debe basarse precisamente en aquello que queremos defender: la verdad, el Estado de derecho y la democracia.

El verdadero peligro

El verdadero peligro no es solamente Marruecos.

El verdadero peligro sería que una crisis exterior consiguiera dividir todavía más a los españoles.

Porque si algún día España tuviera que enfrentarse militarmente a Marruecos, lo último que necesitaría sería una guerra interna entre españoles.

Ceuta y Melilla deberían convertirse precisamente en lo contrario: en una cuestión capaz de unir a los españoles alrededor de la defensa de la legalidad y de la integridad territorial, independientemente de que cada ciudadano vote a un partido u otro.

Por eso mi conclusión es sencilla:

España no debe buscar una guerra con Marruecos. Pero tampoco debe permitir que el miedo a una guerra haga que renuncie a defender sus fronteras, a sus ciudadanos y sus territorios.

Y si Marruecos continúa utilizando la presión migratoria, las reivindicaciones territoriales o cualquier otra forma de presión para intentar doblegar a España, llegará un momento en que Europa y España tendrán que establecer límites mucho más claros.

Porque ceder continuamente ante la presión tampoco garantiza la paz.

A veces, para evitar una guerra, hay que demostrar que uno está preparado para defenderse.

Y ese es, quizá, el verdadero precio que España no puede permitirse pagar: perder la capacidad de defenderse por miedo a las consecuencias de hacerlo.

Nota final: La UE, y todas las demás naciones del mundo deben exigirle a Marruecos que deje de explotar a sus ciudadanos y se convierta en un país democrático y libre. Y sin que la religión domine las necesidades sociales y políticas.

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.