Marruecos
continúa jugando al gato y al ratón con España, mientras Pedro Sánchez sigue el
juego en favor de Marruecos
Por Bruno Perera
La crisis inmigratoria que ha sufrido Ceuta
durante los últimos meses ha puesto nuevamente sobre la mesa una realidad que España
lleva demasiado tiempo intentando gestionar mediante acuerdos bilaterales con
Marruecos: el control de la inmigración puede convertirse también en un
instrumento de presión política.
Los acontecimientos del pasado mes de julio
fueron de una magnitud extraordinaria. Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de
miles de personas invadieron Ceuta desde Marruecos. Un informe policial
remitido a la Audiencia Nacional describe entre 70.000 y 80.000 entradas y
distingue tres oleadas. La primera estuvo formada principalmente por jóvenes
marroquíes, muchos de ellos equipados con neoprenos y otros medios para
atravesar el agua; posteriormente entraron familias completas y personas de
origen subsahariano; finalmente volvió a producirse una oleada de jóvenes. (El País)
Para mí, resulta difícil contemplar semejante
operación y considerarla simplemente una explosión migratoria espontánea o fomentada
y dirigida por mafias. Y no soy el único que piensa así. Un informe policial
conocido en el marco de la investigación de la Audiencia Nacional sostiene que
la operación fue planificada y señala la posible intervención de agentes
marroquíes y una permisividad extraordinaria de las fuerzas de seguridad
marroquíes. (ElHuffPost) ( En Marruecos no vuela una mosca
sin que su rey se entere, por lo tanto las moscas que volaron como una invasión
hacia Ceuta fue una plaga que envió el Gobierno marroquí).
Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE)
y su séquito de vendepatrias, continúan afirmando que no disponen de pruebas
concluyentes que permitan atribuir al Gobierno marroquí la organización de la
entrada masiva. El Ejecutivo acaba de desclasificar alrededor de 40 documentos
relacionados con la crisis, entre ellos documentación del CNI, CIFAS, Policía
Nacional y Guardia Civil. (Cadena SER). (Documentos que solo aporta la información
que a P. Sánchez le interesa y que manipula para que España se lo crea).
Pero una cosa es que todavía no se haya hecho
pública una prueba definitiva que permita afirmar judicialmente que el Gobierno
marroquí ordenó la operación y otra muy diferente es ignorar los numerosos
indicios que están apareciendo. (El Gobierno del PSOE y su séquito de
aduladores aún no han tenido las agallas para confirmar que la invasión fue
orquestada por Marruecos, unos no lo confirman por miedo a secretos que posee
Marruecos sobre Pedro Sánchez, y otros como independentistas tampoco porque eso
no les favorece a sus futuras reivindicaciones independentistas que llevarán a
cabo tan pronto España se enfrente de verdad a Marruecos
¿Casualidad o
presión organizada?
Cuando miles de personas atraviesan
simultáneamente una frontera internacional y, según los informes policiales,
las fuerzas de seguridad del país de origen permiten durante horas el paso
masivo, España tiene derecho a preguntarse qué está ocurriendo. (O por lo
contario es culpable de la invasión).
El presidente del Gobierno ha reconocido que
durante unas diez horas la policía marroquí permitió el paso de personas,
aunque sostiene que todavía no puede determinar si aquello fue deliberado o
consecuencia de una incapacidad para controlar la situación. (Sánchez piensa
que en España somos bobos y que debemos creer semejante patraña).
Yo considero que España debería exigir una
explicación mucho más contundente.
Marruecos conoce perfectamente el valor
estratégico que tiene la inmigración. Lo conoce porque controla buena parte de
las rutas que conducen hacia Ceuta y porque la cooperación marroquí resulta
fundamental para impedir muchas salidas hacia Canarias y la Península.
Y aquí aparece el peligro del denominado chantaje
migratorio: si cada vez que Marruecos quiere obtener algo de España y de la
UE., aumenta o permite aumentar la presión migratoria, España y la UE., terminan
negociando bajo presión.
¿Qué ocurre
con las miles de personas que todavía permanecen en Ceuta?
Después de aquella entrada masiva, todavía
permanecen en Ceuta entre 5.000 y 10.000 personas, según las estimaciones
conocidas públicamente. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha advertido de
que la situación es insostenible y ha pedido ayuda urgente a la Unión Europea.
(Financial Times) ( Y en esta odisea inmigratoria
obligada, Marruecos no ha sido capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo a esa
su gente, unos 8.000 individuos entre
adultos y MENAs que aún permanecen en Ceuta y que España se está haciendo cargo
de todo. De esto se obtiene la humanidad del gobierno marroquí).
El comisario europeo de Interior y Migraciones,
Magnus Brunner, ha dicho algo que considero fundamental: la frontera de
Ceuta es una frontera común de la Unión Europea. También ha señalado que la
prioridad debe ser retornar a Marruecos a las personas que no tengan derecho a
permanecer en territorio europeo, respetando naturalmente los procedimientos
legales. (El País)
Por tanto, Europa comienza a comprender que Ceuta
no es simplemente un problema municipal ni exclusivamente español.
Es una frontera exterior de Europa.
Marruecos debe
colaborar en los retornos
Se ha dicho que los inmigrantes subsaharianos no
pueden ser devueltos a Marruecos porque no son marroquíes. Esa afirmación,
formulada de manera absoluta, es engañosa.
La cuestión no es únicamente la nacionalidad de
una persona, sino también de dónde procede, cómo entró y qué acuerdos de
readmisión existen.
Si una persona de otro país que no sea de Marruecos
entró en España desde Marruecos durante la invasión de Ceuta, Marruecos debe
aceptar su readmisión, el retorno puede realizarse conforme a los
procedimientos legales correspondientes.
Y quien solicite protección internacional si entró
ilegalmente no tiene derecho a que su solicitud sea examinada. Y los menores y
mujeres preñadas, especialmente los no acompañados, tampoco deben ser admitidos
porque todos entraron ilegalmente bajo la permitida invasión que Marruecos organizó.
Pero solicitar asilo no significa automáticamente
que se tenga derecho a permanecer indefinidamente en España. Una solicitud debe
ser examinada y puede ser aceptada o rechazada.
Por eso considero que España debe aplicar la ley
con firmeza, pero también con todas las garantías jurídicas.
¿Y las pateras
que siguen saliendo hacia Canarias?
Mientras Ceuta continúa intentando solucionar las
consecuencias de la entrada masiva, Canarias sigue recibiendo embarcaciones
procedentes de África.
En Lanzarote, según la información publicada por
medios locales y la información que ha trascendido sobre la llegada reciente de
una patera procedente de Marruecos, se vuelve a poner de manifiesto que existe
una ruta marítima entre la costa marroquí y Canarias.
Esto es especialmente significativo cuando se
trata de embarcaciones pequeñas —pateras, y no necesariamente los grandes
cayucos característicos de las rutas más largas del Atlántico— y de ciudadanos
marroquíes.
No todas las embarcaciones que llegan a Canarias
proceden de Marruecos: también existen rutas desde Mauritania, Senegal, Gambia
y otros puntos de África occidental. Pero cuando una embarcación parte de
Marruecos y transporta ciudadanos marroquíes, España debe preguntarse qué está
ocurriendo en esas costas y qué grado de control ejerce Marruecos sobre ellas.
Marruecos no
puede jugar eternamente con España
España mantiene relaciones económicas,
comerciales y de seguridad muy importantes con Marruecos. Precisamente por eso,
Madrid debe poder exigir a Rabat reciprocidad.
No puede ser que Marruecos sea considerado un
socio estratégico cuando interesa y que, al mismo tiempo, España tenga que
soportar periódicamente presiones migratorias procedentes de su territorio.
Tampoco puede España vivir permanentemente
pendiente de qué decisión adopta Marruecos sobre sus fronteras.
Si Marruecos quiere ser considerado un socio
fiable, debe demostrarlo controlando sus fronteras, luchando contra las mafias
y cooperando eficazmente en los retornos.
Porque si después de una entrada masiva quedan
miles de personas en Ceuta y no existe una respuesta clara, contundente y
jurídicamente eficaz, el mensaje que puede recibir Marruecos es peligroso: la
presión sobre España funciona.
Y si funciona una vez, puede volver a utilizarse.
Pedro Sánchez
no debería jugar una partida que España puede terminar perdiendo
El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que no
quiere acusar a Marruecos sin pruebas definitivas.
Desde un punto de vista judicial, esa prudencia
puede ser comprensible.
Pero desde el punto de vista político y de
seguridad nacional, España no puede limitarse a esperar a que aparezca una
prueba definitiva mientras observa cómo se acumulan los indicios.
El informe policial que investiga la Audiencia
Nacional habla de una operación planificada y señala la participación de
agentes marroquíes. El Gobierno, por su parte, insiste en que no existen
pruebas concluyentes de que el Gobierno marroquí organizara la operación. Ambas
afirmaciones deben ser investigadas hasta llegar a la verdad. (ElHuffPost) ( Todos sabemos en España que Marruecos
presiona a España con la inmigración ilegal y la soberanía de Ceuta y Melilla
porque pretende que España reconozca al Sáhara occidental como territorio
marroquí). Aquí está el meollo de la guerra hibrida.
Lo que España necesita ahora no es una guerra
diplomática con Marruecos, sino una política de Estado.
Una política que diga claramente:
Ceuta y Melilla son españolas.
Sus fronteras son fronteras de la Unión Europea.
La inmigración no puede utilizarse como arma de
presión política.
Quien no tenga derecho a permanecer en España
debe ser retornado conforme a la ley.
Y Marruecos debe asumir la responsabilidad que le
corresponde por controlar el territorio desde el que parten las entradas ilegales
Estados Unidos
también ha hablado
Y mientras España afronta esta crisis, Estados
Unidos ha reiterado que reconoce inequívocamente la soberanía española sobre
Ceuta y Melilla. Esa posición resulta especialmente relevante después de la
polémica provocada por documentos estadounidenses que habían generado dudas
sobre la posición de Washington. Posteriormente, el Gobierno estadounidense
reafirmó su respaldo a la soberanía española. (La Jornada)
Es decir, España no está sola en la defensa de la
españolidad de Ceuta y Melilla.
Ahora corresponde al Gobierno español defender
esa soberanía también mediante una política migratoria firme.
No se trata de
estar contra Marruecos ni contra los inmigrantes
Se trata de defender a España.
Los inmigrantes que llegan a nuestras costas son
seres humanos y deben ser tratados dignamente. Pero también es legítimo exigir
que las fronteras sean controladas, que se cumplan las leyes y que ningún
Gobierno extranjero pueda utilizar los movimientos migratorios para presionar
políticamente a España.
Marruecos tiene derecho a defender sus intereses.
España también.
Y si Marruecos continúa jugando al gato y al
ratón con España utilizando la inmigración como elemento de presión, el
Gobierno español tendrá que decidir si quiere seguir jugando esa partida o si,
finalmente, decide cambiar las reglas.
Porque una cosa es tener un vecino con el que
España debe convivir y otra muy distinta permitir que ese vecino determine,
mediante la presión migratoria, las decisiones que España debe tomar.




