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martes, 22 de septiembre de 2026

Con 10 millones de euros se podría intentar resolver casi todo el problema inmigratorio de Ceuta

 


Con 10 millones de euros se podría intentar resolver casi todo el problema inmigratorio de Ceuta

Por Bruno Perera

Ceuta continúa afrontando una situación migratoria extraordinaria después de la entrada masiva de unos 80.000 inmigrantes ilegales  procedentes de Marruecos durante los días 30 y 31 de julio. Según informaciones publicadas en los últimos días, todavía permanecen en la ciudad más de 10.000 inmigrantes y entre los mismos muchos niños y niñas, aunque las cifras exactas varían según el momento y según se contabilice a quienes están en centros de acogida, asentamientos improvisados o en otros lugares. (El País)

La cuestión que debemos plantearnos es sencilla: ¿cuánto dinero seguirá costando mantener indefinidamente esta situación y cuánto costaría buscar una salida rápida, voluntaria, digna y legal para quienes quieran regresar a Marruecos?

Mi propuesta parte de una simple operación matemática.

Si fueran 10.000 las personas que decidieran regresar voluntariamente y el Estado destinara 1.000 euros por persona, el coste de esa ayuda sería de aproximadamente 10 millones de euros.

Diez millones de euros pueden parecer mucho dinero, pero son una cantidad relativamente pequeña cuando se compara con los gastos extraordinarios que ya está afrontando el Estado español para atender la emergencia que ronda en un millón o más de euros diarios. El Gobierno ha aprobado, por ejemplo, un crédito extraordinario de 25 millones de euros para la atención de los menores migrantes no acompañados de Ceuta y también ha aprobado una declaración de emergencia para gastos esenciales relacionados con la llegada masiva de personas inmigrantes. (La Moncloa)

¿Por qué no ofrecer un retorno voluntario con una ayuda económica?

La idea que planteo no consiste en obligar a nadie a marcharse mediante el pago de dinero.

Sería justamente lo contrario: ofrecer una alternativa voluntaria.

A aquellas personas adultas que no tengan derecho a permanecer en España y que deseen regresar a Marruecos podría ofrecérseles un programa extraordinario de retorno voluntario asistido, con transporte seguro, documentación, atención sanitaria cuando fuera necesaria y una ayuda económica de 1.000 euros por persona. Y que fuera vigente desde tal fecha a tal fecha. Y solo para esta ocasión especial en Ceuta, pero contando que el programa de retorno voluntario se podría implementar en otras comunidades españolas siguiendo las necesidades de cada comunidad.

La persona recibiría la ayuda solamente después de aceptar voluntariamente el retorno y completar el procedimiento correspondiente.

No se trataría de inventar un sistema completamente nuevo. España ya dispone de programas de retorno voluntario y trabaja en esta materia con la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). El Ministerio de Inclusión explica que existen programas de retorno voluntario asistido y reintegración para nacionales de terceros países que cumplen determinados requisitos. (Ministerio de Inclusión)

Y existe incluso un precedente muy interesante.

En un convenio publicado en el BOE, España y la OIM contemplan para determinados retornados a Marruecos ayudas de reintegración de hasta 1.400 euros por adulto y 700 euros por menor dentro de la unidad familiar, dependiendo de las necesidades y circunstancias de cada persona. La ayuda no se concibe simplemente como entregar dinero en la frontera, sino como parte de un proceso de retorno y reintegración. (BOE)

Por tanto, la idea de utilizar una cantidad económica como incentivo para facilitar el retorno voluntario no es jurídicamente extraña al sistema español.

Diez millones frente a un problema que puede prolongarse durante meses o años

Supongamos, únicamente como hipótesis, que hubiera 10.000 personas dispuestas a acogerse a un programa de retorno voluntario.

10.000 personas × 1.000 euros = 10 millones de euros.

El Estado podría comparar esa cantidad con el coste de mantener durante meses instalaciones de acogida, alimentación, ropa, asistencia sanitaria, seguridad, transporte, personal, limpieza y otros servicios extraordinarios.

La comparación económica debería hacerse con datos oficiales de gasto por persona y por día. No sería prudente afirmar que todo el coste actual de Ceuta asciende exactamente a una determinada cantidad diaria sin disponer de una contabilidad pública completa y homogénea. (Pero sabemos sin hacer muchas cuentas que el gasto es cada día mayor y que la inseguridad crece en Ceuta).

Y que existe una cuestión evidente: cuanto más tiempo permanezca una situación excepcional, mayor será normalmente el gasto extraordinario asociado a ella.

Por eso creo que merece la pena estudiar seriamente una fórmula de retorno voluntario incentivado.

Y aquí aparece el principal problema: los menores

Con los menores no se puede aplicar exactamente el mismo procedimiento, salvo que sus familias los reclamen y así también puedan recibir los 1.000 euros por cada menor.

Los menores extranjeros no acompañados están protegidos por la legislación española y por las normas internacionales y europeas relativas a la infancia. Su eventual retorno no puede convertirse simplemente en una operación económica consistente en entregar 1.000 euros y cruzar la frontera.

El Gobierno español ha señalado expresamente que el retorno de menores debe realizarse respetando el ordenamiento jurídico y el interés superior del menor. (La Moncloa)

Además, actualmente el propio Gobierno reconoce que existe un importante número de menores en Ceuta. El 15 de septiembre informó de 2.048 menores identificados y calculó que entre 700 y 1.000 podían continuar en las calles. (Cadena SER)

Por tanto, en el caso de los menores habría que estudiar cada situación individualmente.

Si existe una familia en Marruecos capaz de hacerse cargo del menor, si se garantiza su seguridad y bienestar y si las autoridades competentes consideran que el retorno responde a su interés superior, podría estudiarse la reagrupación familiar conforme al procedimiento legal.

Pero si esas garantías no existen, España tiene obligaciones de protección que no desaparecen porque exista una crisis migratoria.

Tampoco todas las personas adultas pueden ser tratadas de la misma manera

Otro elemento fundamental sería distinguir entre las personas que simplemente han entrado ilegalmente y aquellas que han solicitado protección internacional o pueden encontrarse bajo alguna otra protección jurídica.

España y la Unión Europea están obligadas a respetar el principio de no devolución cuando una persona pueda estar expuesta a persecución, tortura, tratos inhumanos o graves riesgos contrarios al Derecho internacional.

Por ello, un programa como el que propongo tendría que comenzar con la identificación individual de cada persona.

Primero identificación.

Después comprobación de su situación jurídica.

Después información sobre sus derechos y posibilidades.

Y finalmente, para quienes legalmente puedan hacerlo y quieran regresar, retorno voluntario asistido y seguro.

No sería una devolución indiscriminada.

Una propuesta que podría estudiarse

Mi propuesta concreta sería que el Gobierno español, en coordinación con las autoridades de Ceuta, Marruecos, la Unión Europea y la OIM, estudiara un Programa Extraordinario de Retorno Voluntario desde Ceuta con las siguientes características:

1. Identificación individual de cada persona.

2. Separación jurídica de adultos, menores y personas especialmente vulnerables.

3. Información individualizada sobre las posibilidades de retorno.

4. Garantía de que nadie que tenga derecho a solicitar protección internacional sea privado de ese derecho.

5. Comprobación de que el retorno no vulnera el principio de no devolución.

6. Para quienes puedan retornar legalmente y acepten hacerlo voluntariamente, transporte organizado y seguro hasta Marruecos.

7. Una ayuda económica de referencia de hasta 1.000 euros por persona, o una cantidad equivalente diseñada por las autoridades competentes.

8. En los casos vulnerables, estudiar una fórmula de reintegración mediante la OIM, en lugar de entregar necesariamente todo el dinero en efectivo.

9. En el caso de menores, aplicar exclusivamente los procedimientos establecidos por la legislación española y las obligaciones internacionales sobre protección de la infancia.

10. Establecer un plazo determinado para el programa y publicar periódicamente el número de personas acogidas al retorno voluntario y el coste real de la operación.

¿Podría funcionar?

Eso nadie puede garantizarlo de antemano.

Es posible que algunas personas consideren atractiva una ayuda de 1.000 euros y decidan regresar. También es posible que otras prefieran permanecer en España.

Por tanto, no debería presupuestarse el programa suponiendo que las 10.000 personas aceptarían necesariamente la oferta.

Precisamente por eso tendría sentido comenzar con un programa piloto y evaluar los resultados.

Si 2.000 personas aceptaran, el coste de las ayudas sería de 2 millones de euros.

Si fueran 5.000, serían 5 millones.

Y si fueran 10.000, serían 10 millones.

La Administración podría conocer así cuánto cuesta realmente cada retorno voluntario y compararlo con el coste de mantener a una persona durante el mismo periodo en el sistema extraordinario de acogida.

Ceuta necesita una solución, no una situación permanente de emergencia

La ciudad autónoma no puede convertirse indefinidamente en un gigantesco centro de acogida improvisado.

Tampoco sería razonable que la solución consistiera simplemente en trasladar el problema desde Ceuta a otras partes de España sin haber resuelto previamente la situación jurídica de cada persona.

El propio Gobierno está intentando aumentar las plazas de acogida y acelerar la identificación y los procedimientos administrativos. A mediados de septiembre ya había 4.160 personas en plazas temporales y se trabajaba para alcanzar unas 6.000 plazas. (La Moncloa)

Pero una infraestructura de emergencia no puede convertirse en la solución permanente.

Por eso considero que debería estudiarse una tercera vía: protección para quien tenga derecho a ella y retorno voluntario asistido para quien pueda regresar legalmente y quiera hacerlo.

Si una ayuda de 1.000 euros consigue que una persona regrese voluntariamente a su país, el Estado no debería contemplarla simplemente como un gasto.

Podría ser una inversión destinada a resolver una situación excepcional.

Y si finalmente fueran 10.000 las personas que voluntariamente aceptaran regresar, estaríamos hablando de una operación cuyo incentivo económico total sería de unos 10 millones de euros.

Diez millones pueden parecer mucho dinero.

Pero la pregunta que debería hacerse la Administración es otra:

¿Cuánto costaría mantener durante meses o años un problema que podría solucionarse, al menos parcialmente, mediante retornos voluntarios, legales, seguros y dignos?

Esa es una cuenta que, en mi opinión, merece ser estudiada con números encima de la mesa y no solamente con discursos políticos.

“Marruecos, como socio estratégico de España y la UE, difícilmente podría oponerse a un retorno voluntario organizado, pues hacerlo dañaría su imagen internacional y contradiría los convenios ya existentes con la OIM.”

Nota final: Quienes decidan retornar voluntariamente a Marruecos acogiéndose a la ayuda económica de 1.000 euros concedida por el Estado español deberán comprometerse formalmente a no volver a entrar ilegalmente en España. Si incumplieran este compromiso y fueran interceptados entrando de nuevo de forma irregular= ilegal, serían deportados en el acto o a más tardar después de 72 horas a su país de procedencia, sin recibir ninguna ayuda económica adicional, más allá de los gastos necesarios para efectuar el retorno.

 

 

lunes, 21 de septiembre de 2026

Seis décadas ligadas a la transformación de Puerto del Carmen y la isla

 


Seis décadas ligadas a la transformación de Puerto del Carmen y la isla

  • Lancelot Digital
  • Jesús Betancort


El Hotel Fariones, ubicado en Puerto del Carmen, celebró el pasado viernes, 18 de septiembre, sus 60 años de historia con una velada muy especial en sus jardines, frente al Atlántico. Una noche de encuentros, recuerdos y reconocimientos en la que la familia Rosa, propietaria del establecimiento, quiso poner en el centro a las personas que, a lo largo de estas seis décadas, han contribuido a convertir al Fariones en uno de los hoteles más emblemáticos de Lanzarote y Canarias.

El acto estuvo marcado por la elegancia y el carácter cercano que la propiedad quiso imprimir a la celebración. Entre palmeras, jardines y con el océano como telón de fondo, trabajadores actuales y antiguos empleados, representantes institucionales y personas vinculadas a la trayectoria del establecimiento compartieron una noche dedicada, especialmente, a quienes han formado parte de su historia.

El alcalde de Tías, José Juan Cruz Saavedra, fue uno de los primeros en intervenir. Durante su discurso destacó el papel fundamental que desempeñó el Hotel Fariones en el nacimiento de Puerto del Carmen como destino turístico y en la posterior transformación de Lanzarote.

Cruz Saavedra recordó que el municipio celebra también los 60 años de Puerto del Carmen como primer gran núcleo turístico de la isla y quiso poner el acento en las personas que hicieron posible aquel comienzo. Entre ellas mencionó a trabajadores históricos del establecimiento, como Bienvenido Saavedra, que comenzó su trayectoria como botones y llegó posteriormente a ocupar la dirección del hotel, convirtiéndose en un ejemplo de promoción profesional y de vinculación con el establecimiento.

El presidente del Cabildo de Lanzarote, Oswaldo Betancort, felicitó al Hotel Fariones por estas seis décadas de trayectoria y subrayó la importancia del establecimiento en la historia turística de la isla. Durante su intervención puso en valor el esfuerzo de generaciones de trabajadores y defendió la necesidad de que el desarrollo turístico de Lanzarote continúe apostando por la calidad.

Betancort aprovechó además la celebración para plantear una reflexión sobre el futuro del destino, señalando la importancia de crecer con criterio y priorizando la calidad frente a un aumento basado exclusivamente en el número de visitantes.

Seis décadas de historia


El Hotel Fariones abrió sus puertas en 1966 y está considerado el primer hotel construido en Lanzarote. Su puesta en marcha supuso un hito en el desarrollo turístico de Puerto del Carmen y de la propia isla. Documentación histórica del Gobierno de Canarias señala que el establecimiento comenzó a construirse a iniciativa de la sociedad Playa Blanca S.A. y que abrió sus puertas el 12 de octubre de 1966, inicialmente con 77 habitaciones.

Su construcción se produjo en un momento en el que Lanzarote comenzaba a experimentar una profunda transformación económica y social. El establecimiento fue levantado junto al mar, en un entorno que posteriormente se convertiría en uno de los principales espacios turísticos de Puerto del Carmen. Fuentes de Memoria de Lanzarote también sitúan al Fariones como el primer hotel que abrió en la localidad y vinculan su construcción a los empresarios Vicente Calderón y Virgilio Suárez.

Seis décadas después, el hotel mantiene esa vinculación con la historia de la isla, aunque con una imagen completamente renovada. En 2020 reabrió tras una profunda transformación para convertirse en un establecimiento de cinco estrellas. Actualmente dispone de 213 habitaciones, todas con terraza y vistas al Atlántico, y conserva su privilegiada ubicación junto al litoral de Puerto del Carmen.

Un homenaje a los trabajadores


Uno de los momentos más emotivos de la noche llegó de la mano de Mirita Reyes, una de las históricas gobernantas del Hotel Fariones. Su intervención sirvió para recordar a varias generaciones de trabajadores que han pasado por el establecimiento y que, durante décadas, contribuyeron con su trabajo y dedicación a crear la identidad del hotel.

Reyes evocó especialmente el sentimiento de familia que, según recordó, ha caracterizado tradicionalmente al equipo humano del Fariones. También tuvo palabras de recuerdo para aquellos trabajadores que ya han fallecido y que forman parte igualmente de la memoria del establecimiento.

El homenaje puso de manifiesto que, más allá de la arquitectura, la ubicación privilegiada o las sucesivas renovaciones, la historia del Hotel Fariones está estrechamente ligada a las personas que han trabajado en él.

La celebración de estos 60 años sirvió así para mirar al pasado, reconocer a quienes hicieron posible aquella primera etapa del turismo en Lanzarote y reivindicar, al mismo tiempo, una forma de entender la actividad turística basada en la atención, la profesionalidad y la calidad.

Desde aquel primer hotel que abrió sus puertas en 1966 hasta el actual establecimiento de cinco estrellas, el Fariones ha acompañado la transformación de Puerto del Carmen y de Lanzarote, convirtiéndose en uno de los escenarios más reconocibles de la historia turística de la isla.

sábado, 19 de septiembre de 2026

Marruecos está en guerra híbrida contra España, Argelia y el Sáhara Occidental

 


Marruecos está en guerra híbrida contra España, Argelia y el Sáhara Occidental

Por Bruno Perera

Hay guerras que comienzan con soldados, tanques, aviones, misiles, etc;  y hay otras que se libran utilizando instrumentos mucho más difíciles de identificar: presión diplomática, inmigración ilegal, desinformación, conflictos territoriales, presión económica, reivindicaciones históricas e invadiendo las fronteras anteponiendo a  sus ciudadanos enviados como carne de cañón y  como instrumento político.

A este último tipo antihumano de enfrentamiento se le denomina guerra híbrida, que es el que más usa Marruecos porque es un desgobierno al cual poco le importa sus ciudadanos, sobre todo los pobres.

La Unión Europea define las amenazas híbridas como actividades perjudiciales coordinadas que pueden combinar manipulación informativa, ciberataques, coerción económica, maniobras políticas, diplomacia coercitiva o incluso amenazas militares. (Consilium)

Y aquí aparece Marruecos.

Ceuta y Melilla, dos piezas fundamentales

Marruecos mantiene históricamente reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla, dos ciudades españolas situadas en el norte de África y que, además, forman parte de la frontera exterior de la Unión Europea.

Pero la historia de ambas ciudades es bastante anterior al nacimiento del actual Reino de Marruecos.

Ceuta fue conquistada según la siguiente cronología simplificada:

Época

Poder que dominó Ceuta

Siglo VII a. C.

Fenicios

Antigüedad

Cartagineses

Desde el siglo I d. C.

Imperio romano

Siglo V

Vándalos

Siglo VI

Bizantinos

Siglo VI

Visigodos, aunque su dominio fue intermitente

Siglo VIII

Conquista musulmana

788

Emirato Idrisí

931

Califato de Córdoba, bajo Abderramán III

Siglo XI

Taifa de Málaga / poderes locales

1080s-1147

Almorávides

1147-1230s

Almohades

Siglo XIII

Hafsíes, azafíes y otros poderes locales

Siglo XIV

Nazaríes de Granada y benimerines, con cambios de dominio

1386

Benimerines recuperan Ceuta

1415

Portugal conquista Ceuta.

 Y después por Portugal en 1415, llegó la separación de las coronas portuguesa y española, los habitantes de Ceuta optaron por permanecer vinculados a España, situación que quedó reconocida en el Tratado de Lisboa de 1668. El propio Archivo Municipal de Ceuta sitúa en 1415 el comienzo de la presencia portuguesa y la documentación municipal de la ciudad recoge la posterior vinculación española. (Ceuta)

Melilla pasó a la Corona española en 1497, cuando las tropas dirigidas por Pedro de Estopiñán ocuparon la ciudad por encargo del duque de Medina Sidonia. La propia documentación histórica publicada por la Ciudad Autónoma sitúa ese acontecimiento en septiembre de 1497. (Melilla)

Por tanto, cuando se habla de Ceuta y Melilla conviene recordar una cuestión histórica fundamental: ambas ciudades tienen una vinculación con las coronas ibéricas que se remonta a unos 5 siglos antes de la independencia del Marruecos actual en 1956. Y si vamos a la conquista de Canarias por España podemos decir que se asemeja mucho a la de Ceuta y Melilla porque también fueron conquistadas a partir del 1497. Salvo que Lanzarote y Fuerteventura pertenecen a España desde el año 1476. -Conquista relacionada de estas dos islas mencionadas con los normandos Jean de Bethencourt y Gadife de la Salle, 1402-1410-.

Esto no significa que la historia del norte de África pueda reducirse a una sucesión de posesiones españolas o portuguesas. La región tiene una historia milenaria y extraordinariamente compleja. Pero tampoco resulta históricamente correcto presentar la actual configuración territorial como si el Reino de Marruecos hubiera existido con las mismas fronteras y estructura política durante la Antigüedad y la Edad Media.

Mucho antes de Marruecos existió la Mauretania Tingitana

Otro punto que merece aclaración es la referencia a la antigua Mauritania Tingitana.

En época romana, una parte importante del actual norte de Marruecos formó la provincia de Mauretania Tingitana, organizada por Roma en el año 42 d. C. La propia Ciudad Autónoma de Melilla recoge esta transformación administrativa romana. (Melilla)

Antes de la incorporación romana, existieron reinos mauritanos tingitanos gobernados por monarcas como Juba II, aliado de Roma. Pero Juba II no fue exactamente “rey de casi todo el norte de África”: gobernó el reino de Mauritania Tingitana como monarca cliente de Roma y su centro político estuvo en Caesarea, en la actual Argelia.

Es importante hacer esta precisión porque la historia gana fuerza cuando se cuenta con exactitud.

El Marruecos moderno no es la antigua Mauritania Tingitana.

Tampoco debemos confundir las antiguas entidades políticas norteafricanas con el Marruecos actual.

Durante la Edad Media surgieron sucesivamente grandes poderes como los almorávides, los almohades y los meriníes, y Marrakech llegó a convertirse en una de las grandes capitales políticas del Magreb.

Posteriormente se consolidó la dinastía alauita, que continúa reinando actualmente.

La familia de los Omeyas de Damasco heredera de la religión musulmana  mandó sus guerreros por todo el norte de África allá por los años 670 D.C., y llegaron a la antigua Mauritania Tingitana en el años 680 D.C., Los sirios-árabes con los bereberes habidos en la antigua Mauritania Tingitana que eran territorios fuera del ámbito del actual Marruecos conquistaron la península ibérica a partir del año 710-711 hasta llegar casi al río Ebro.

La Reconquista de la península ibérica terminó en 1492, con la conquista del Reino nazarí de Granada por los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón.

  • 2 de enero de 1492: Boabdil entregó las llaves de Granada a los Reyes Católicos.
  • 1492: desapareció el último Estado musulmán independiente de la península.
  • La conquista de Granada se había iniciado en 1482 y duró diez años.

 

La dinastía alauita se estableció en el poder de Marruecos durante el siglo XVII, pero conviene distinguir entre su llegada al poder y su verdadera consolidación:

  • 1631: los alauitas comenzaron a imponerse en la región de Tafilalt, al sureste de Marruecos, bajo Moulay Ali Cherif.
  • 1664-1666: su hijo Moulay al-Rashid extendió militarmente su autoridad. En 1666 tomó Fez y en 1669 Marrakech, convirtiéndose en el fundador efectivo de la dinastía alauita como poder sobre gran parte del presente Marruecos.
  • 1672-1727: con su hermano y sucesor Moulay Ismail, la dinastía se consolidó y centralizó mucho más. Ismail creó un poderoso ejército, sometió numerosos poderes locales y recuperó plazas como Tánger (1684) y Larache (1689).

Por tanto, la dinastía alauita se creó entre 1666 y finales del siglo XVII, con Moulay Ismail (1672-1727) como principal artífice de esa consolidación.

El propio Ministerio de Cultura español establece 1666 como comienzo de la dinastía alauita y señala que al-Rashid consiguió restaurar la unidad de casi todo Marruecos en unos cuatro años.

Un dato importante sobre Ceuta: cuando los alauitas llegaron al poder en 1666, Ceuta ya llevaba casi 200 años bajo dominio portugués, pues Portugal la había conquistado en 1415. Después pasó a la Corona española en 1668, tras la separación de Portugal.

El Reino de Marruecos contemporáneo es, sin embargo, un Estado moderno cuya independencia de los protectorados francés y español se produjo en 1956.

Por eso, cuando se utilizan argumentos históricos para defender reivindicaciones territoriales actuales, hay que tener cuidado: la existencia de antiguos reinos o imperios no determina automáticamente las fronteras de los Estados contemporáneos.

La inmigración como instrumento de presión

Aquí llegamos al aspecto más preocupante.

Marruecos controla una de las principales puertas de entrada terrestre de África, sobre todo de países subsaharianos, a la Unión Europea: las fronteras de Ceuta y Melilla.

Y ya existen precedentes en los que una crisis migratoria ha tenido una dimensión claramente política.

En mayo de 2021, por causa de haberle dado entrada al líder saharaui Brahim Gali que padecía COVID, Marruecos en represalia mandó a Ceuta alrededor de 8.000-10.000 personas; entraron en Ceuta en apenas dos  días, incluidos aproximadamente 1.500 menores no acompañados (MENAs). El Parlamento Europeo ya había denunciado entonces la utilización de la migración y de los menores como instrumento de presión política sobre un Estado miembro. (EPRS Website)

Pero lo ocurrido en julio de 2026 alcanzó una dimensión extraordinaria.

El 30 de julio se produjo una entrada masiva desde Marruecos hacia Ceuta. El Servicio de Estudios del Parlamento Europeo estimó inicialmente unos 80.000 cruces, en un contexto acompañado de una intensa oleada de desinformación en redes sociales, y señaló que el episodio puso de manifiesto las vulnerabilidades de una de las fronteras terrestres de la UE con África. (EPRS Website)

El Parlamento Europeo fue todavía más explícito en su resolución del 17 de septiembre de 2026: denunció la instrumentalización de la migración ilegal como “herramienta de guerra híbrida contra la integridad territorial de un Estado miembro” y pidió reforzar la protección de las fronteras exteriores de la Unión en Ceuta. (Parlamento Europeo)

Eso constituye un elemento documental que no puede ignorarse.

Pero hay que distinguir entre Marruecos y los ciudadanos marroquíes

Hay otra cuestión que considero fundamental.

Cuando se habla de una posible utilización política de la inmigración, no se debe convertir al ciudadano marroquí corriente en el enemigo.

El inmigrante que intenta cruzar una frontera puede estar huyendo de la pobreza, buscando trabajo o creyendo las informaciones que recibe por las redes sociales que le envía el Gobierno marroquí y otros gobiernos africanos, e incluso las mafias y oenegés proinmigración ilegal.

El Servicio de Estudios del Parlamento Europeo señaló precisamente que antes de los acontecimientos de julio de 2026 circularon por las redes sociales marroquíes informaciones falsas según las cuales las fronteras de Ceuta se habían abierto y quienes entraran podrían obtener fácilmente asilo o autorización para viajar a la España peninsular. (EPRS Website)

Si existe una utilización política de la migración, la responsabilidad política debe atribuirse a quienes diseñan, permiten o instrumentalizan esas estrategias, no automáticamente a las personas que terminan utilizándolas. (En este caso el culpable, como todos sabemos es el Reino alauita).

Argelia: el otro gran frente del conflicto

Marruecos no tiene solamente problemas con España.

Su enfrentamiento con Argelia constituye uno de los principales conflictos geopolíticos del Magreb y está estrechamente relacionado con el Sáhara Occidental.

Argelia rompió las relaciones diplomáticas con Marruecos en 2021, en medio de una escalada de tensiones. Posteriormente también restableció restricciones de visado para ciudadanos marroquíes. Reuters señaló que el conflicto bilateral está estrechamente relacionado con la cuestión del Sáhara Occidental y con el apoyo argelino al Frente Polisario, mientras Marruecos sostiene su reivindicación de soberanía sobre el territorio. (Reuters)

Es decir, el Magreb vive una confrontación geopolítica en la que Marruecos y Argelia mantienen posiciones profundamente enfrentadas.

Y en medio está el Sáhara Occidental

El tercer escenario es el Sáhara Occidental, cuya situación continúa sin una solución definitiva.

Las Naciones Unidas mantienen al territorio en su lista de Territorios No Autónomos desde 1963. (Naciones Unidas)

Marruecos defiende una solución basada en la autonomía bajo soberanía marroquí, apoyada por el vendepatria Pedro Sánchez, PSOE, actual presidente del Gobierno español. Mientras el Frente Polisario mantiene como principio fundamental el derecho de los saharauis a la autodeterminación.

La ONU continúa impulsando negociaciones entre Marruecos y el Frente Polisario, con Argelia y Mauritania también implicadas en el proceso diplomático. (Naciones Unidas)

Por tanto, afirmar que existe un conflicto entre Marruecos, Argelia y el movimiento saharaui no es una cuestión imaginaria: existe una disputa geopolítica de décadas que continúa abierta y que tiene importantes consecuencias regionales.

¿Estamos ante una guerra híbrida?

Aquí debemos ser rigurosos.

No todas las actuaciones de Marruecos contra España, Argelia o el Frente Polisario pueden calificarse automáticamente de “guerra híbrida”. El término tiene un significado concreto en la política de seguridad.

Pero existen elementos que encajan dentro de ese concepto: utilización de la presión migratoria, desinformación, conflictos diplomáticos, presión económica, disputas territoriales y utilización política de cuestiones fronterizas.

Y en el caso concreto de Ceuta, ya no estamos hablando solamente de una interpretación periodística: el propio Parlamento Europeo ha utilizado expresamente el concepto de herramienta de guerra híbrida para describir la instrumentalización de la migración ilegal contra la integridad territorial de un Estado miembro. (Parlamento Europeo)

¿Debe España romper relaciones con Marruecos?

Aquí está mi propuesta política.

España y la Unión Europea deberían plantearse seriamente si la actual política de cooperación con Marruecos está produciendo los resultados que Europa necesita.

Mi posición es que España no debería aceptar que la inmigración ilegal, las fronteras o los menores sean utilizados como instrumentos de presión política.

Y, desde mi punto de vista, tampoco debería aceptar que la reivindicación sobre Ceuta y Melilla se convierta en una herramienta permanente de presión sobre España.

Por ello considero que España y la Unión Europea deberían estudiar incluso la posibilidad de suspender o romper las relaciones diplomáticas con Marruecos si Rabat continúa utilizando instrumentos de presión que afecten a la seguridad y a la integridad territorial española.

No se trata de declarar enemigo al pueblo marroquí.

Se trata de establecer una diferencia entre el pueblo marroquí y las decisiones de su Estado.

España puede mantener relaciones normales con los ciudadanos marroquíes, facilitar los intercambios culturales y económicos y respetar la dignidad de quienes viven a ambos lados del Estrecho, mientras exige al Gobierno de Marruecos el respeto a las fronteras y a las reglas internacionales.

Una frontera europea que no puede ser utilizada como moneda de cambio

Ceuta y Melilla no son solamente dos ciudades españolas.

Son también una cuestión europea.

La Comisión Europea acaba de conceder a España 114,7 millones de euros de ayuda de emergencia para afrontar la situación provocada por los cruces masivos de julio de 2026 y ha movilizado apoyo de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la Unión Europea. (Representación en España)

Esto demuestra que la cuestión de Ceuta ya no puede contemplarse exclusivamente como un problema bilateral entre Madrid y Rabat.

Cuando se presiona una frontera exterior de España, se está presionando una frontera exterior de la Unión Europea.

Y cuando se utiliza la inmigración ilegal como instrumento de presión, quienes terminan pagando las consecuencias pueden ser los propios inmigrantes, los ciudadanos de Ceuta y Melilla, las fuerzas de seguridad españolas y las instituciones europeas.

La respuesta europea, por tanto, no debería consistir únicamente en enviar más dinero para apagar cada incendio político cuando se produce.

Debería consistir también en establecer unas líneas rojas claras.

Porque una cosa es tener un vecino difícil.

Y otra muy distinta es permitir que una frontera europea pueda convertirse periódicamente en una herramienta de presión política.

Ceuta y Melilla no son fichas de negociación.

El Sáhara Occidental tampoco.

Y los ciudadanos marroquíes que intentan alcanzar Europa tampoco deberían convertirse en carne de cañón de ningún conflicto geopolítico.

La historia del Mediterráneo demuestra que las fronteras pueden cambiar, los imperios desaparecer y los Estados transformarse.

Pero también demuestra que las decisiones territoriales que se toman mediante presión, amenazas o utilización de seres humanos como instrumentos políticos terminan dejando heridas que pueden durar generaciones.

Por eso, frente a cualquier estrategia de presión híbrida, España y Europa necesitan una política clara: cooperación cuando exista respeto mutuo; firmeza cuando se utilicen las fronteras como instrumento de presión; y defensa de Ceuta, Melilla y de los intereses europeos sin convertir al pueblo marroquí en enemigo.