Rancho Texas - Puerto del Carmen - Lanzarote

sábado, 30 de mayo de 2026

Nos sentimos solos en un universo que no comprendemos y nuestro único consuelo es llorar en silencio

 


Nos sentimos solos en un universo que no comprendemos y nuestro único consuelo es llorar en silencio

Por Bruno Perera

Desde que el ser humano adquirió conciencia de sí mismo, una pregunta ha perseguido a todas las generaciones: ¿Quién creó el universo y por qué existe algo en lugar de nada?

Miles de millones de años después, con telescopios capaces de observar galaxias situadas a miles de millones de años luz y con aceleradores de partículas que exploran los componentes más diminutos de la materia, seguimos sin tener una respuesta definitiva. Cuanto más avanzamos en el conocimiento, más parece alejarse la verdad última.

Quizás esa sea la mayor paradoja de nuestra existencia: nacemos en un universo inmenso, maravilloso y aterrador, pero apenas comprendemos una pequeña fracción de él. Somos criaturas diminutas viviendo sobre una roca que gira alrededor de una estrella corriente situada en un rincón cualquiera de una galaxia que contiene cientos de miles de millones de estrellas. Y esa galaxia es solamente una entre cientos de miles de millones más.

Cuando contemplamos semejante inmensidad, resulta inevitable sentir vértigo. También tristeza.

Porque detrás de todos nuestros avances científicos continúa escondida la misma pregunta fundamental: ¿por qué existe el universo?

Nadie lo sabe.

La ciencia puede describir cómo evolucionó el cosmos desde los primeros instantes posteriores al Big Bang. Puede explicar la formación de las estrellas, los planetas y gran parte de las leyes que gobiernan la materia. Pero cuando preguntamos qué existía antes, por qué surgió todo o cuál es el propósito de la existencia, el silencio vuelve a ocupar el escenario.

Algunos encuentran consuelo en las religiones. Otros lo buscan en la filosofía. Muchos depositan su esperanza en que la ciencia futura logre desvelar los últimos secretos de la realidad. Sin embargo, también existe la posibilidad de que ciertas respuestas estén para siempre fuera del alcance de la mente humana.

Tal vez nuestra inteligencia sea insuficiente para comprender el conjunto completo de la realidad, del mismo modo que una hormiga jamás podrá entender una ecuación matemática. Quizás somos observadores limitados intentando descifrar una obra infinita y aún incompleta.

Y entonces surge otra idea inquietante.

¿Qué ocurre si la realidad no es exactamente como la percibimos?

La física cuántica ha mostrado que el universo, en sus niveles más profundos, se comporta de formas que desafían la lógica cotidiana. Partículas que parecen estar en varios estados al mismo tiempo, fenómenos que solo adquieren una realidad definida cuando son observados y una naturaleza probabilística que cuestiona nuestra intuición más básica.

Ante tales descubrimientos, algunos pensadores han llegado a preguntarse si el universo se parece más a un gigantesco sueño cósmico que a una maquinaria perfectamente racional.

Quizás la existencia sea una extraña combinación de orden y misterio. Un escenario donde la materia, la energía, los átomos y el ADN construyen seres capaces de preguntarse por qué existen, aunque nunca obtengan una respuesta definitiva.

Sin embargo, en medio de toda esta incertidumbre, hay una verdad sencilla que permanece.

Estamos aquí.

Podemos contemplar un amanecer, escuchar la música, amar, sufrir, aprender, equivocarnos y maravillarnos ante las estrellas. Tal vez el sentido de la existencia no consista en encontrar todas las respuestas, sino en vivir plenamente mientras formulamos las preguntas.

Puede que nunca sepamos quién creó el universo ni cuál es su propósito último. Puede que jamás comprendamos por qué surgió la conciencia en un rincón perdido del cosmos. Puede incluso que la realidad sea mucho más extraña de lo que nuestra imaginación puede concebir.

Pero mientras exista la capacidad de asombrarnos, mientras podamos levantar la vista hacia el cielo nocturno y preguntarnos qué hay más allá, seguirá existiendo algo profundamente humano dentro de nosotros.

Quizás no estamos aquí para entender el universo por completo.

Quizás estamos aquí solo para contemplarlo en silencio.

Y mientras el gran sueño universal continúa su camino silencioso entre galaxias, estrellas y mundos desconocidos, nosotros seguiremos siendo viajeros temporales de este misterio infinito, buscando respuestas que tal vez nunca lleguen, pero encontrando belleza en el simple hecho de haber existido en una existencia que es como una manta que nos tapa la cara en la cama cuando sentimos miedo de la existencia universal.

 

El porqué no salimos disparados de la Tierra si gira a una velocidad de unos 1.700 km por hora

 


El porqué no salimos disparados de la Tierra si gira a una velocidad de unos 1.700 km por hora

Por Bruno Perera

Muchas personas se preguntan cómo es posible que la Tierra gire a una velocidad aproximada de 1.700 kilómetros por hora en la zona del ecuador y, sin embargo, los seres humanos, los mares, la atmósfera y los edificios no salgan despedidos hacia el espacio exterior.

La respuesta está en una combinación de factores físicos relacionados principalmente con la gravedad, el enorme tamaño de la Tierra y la suavidad de su movimiento de rotación.

La Tierra tarda aproximadamente 24 horas en dar una vuelta completa sobre sí misma. Debido a su gran tamaño, la circunferencia terrestre ronda los 40.000 kilómetros. Esto significa que un punto situado en el ecuador terrestre recorre esos 40.000 kilómetros en un día, lo que equivale aproximadamente a unos 1.700 kilómetros por hora.

v \approx 1670\ \text{km/h}

A primera vista, esta velocidad parece gigantesca. Sin embargo, la clave no está solamente en la velocidad, sino en cómo se produce el movimiento.

Un ejemplo sencillo es el de un carrusel. Cuando un carrusel pequeño gira rápidamente, las personas sienten una fuerte tendencia a salir hacia fuera. Eso ocurre porque el cambio de dirección es muy brusco y el radio del giro es pequeño.

En cambio, la Tierra es un “carrusel” gigantesco. Su radio es tan enorme que el giro se produce de manera extremadamente suave.

d \approx 12742\ \text{km}

Debido a ese enorme tamaño, el cambio de dirección que experimentamos mientras giramos con la Tierra es muy pequeño e imperceptible para nuestros sentidos. Por eso no sentimos el movimiento de rotación.

El famoso físico matemático Roger Penrose ha explicado ideas relacionadas con este fenómeno, señalando que no solo la gravedad es importante, sino también la suavidad del giro terrestre comparado con el inmenso tamaño del planeta.

La gravedad terrestre sigue siendo el factor principal que nos mantiene sujetos al suelo. La Tierra atrae hacia su centro a todos los objetos, personas, océanos y gases de la atmósfera. Esa fuerza gravitatoria es muchísimo más intensa que la pequeña fuerza centrífuga generada por la rotación terrestre.

De hecho, la fuerza centrífuga producida por la rotación reduce solo ligeramente nuestro peso, especialmente en el ecuador, pero la diferencia es mínima y apenas representa una pequeña fracción de la gravedad total terrestre.

Otro detalle importante es que nosotros, la atmósfera y los océanos llevamos moviéndonos junto con la Tierra desde hace miles de millones de años. Todo el sistema terrestre comparte el mismo movimiento de rotación.

Esto es parecido a lo que ocurre dentro de un avión. Un pasajero puede viajar a 900 kilómetros por hora y, sin embargo, si el vuelo es estable, apenas siente la velocidad. Solo percibe movimientos cuando el avión acelera, frena o gira bruscamente.

Con la Tierra ocurre algo similar, aunque a una escala muchísimo mayor y más estable.

Además de la rotación, la Tierra también se desplaza alrededor del Sol a una velocidad aproximada de 107.000 kilómetros por hora.

v \approx 107000\ \text{km/h}

Sin embargo, tampoco sentimos ese movimiento porque la Tierra, la atmósfera y todos nosotros viajamos juntos de manera uniforme alrededor del Sol.

La Tierra no cae sobre el Sol porque existe un equilibrio entre la gravedad solar y la enorme velocidad orbital terrestre. El Sol atrae constantemente a la Tierra mediante la gravedad, pero la Tierra avanza hacia adelante tan rápidamente que permanece orbitando alrededor del Sol sin precipitarse sobre él.

En conclusión, no salimos despedidos de la Tierra porque la gravedad terrestre nos mantiene sujetos al planeta y porque el gigantesco tamaño de la Tierra hace que su rotación sea extremadamente suave. Aunque las velocidades implicadas son enormes, el movimiento es tan estable y gradual que apenas podemos percibirlo.

 

martes, 26 de mayo de 2026

Ver importantísimo vídeo sobre la inmigración en Europa. Seguro es que te sorprenderá

 https://www.tiktok.com/@bokerona52/video/7629751666501274902?is_from_webapp=1&sender_device=pc

La ONG suiza Franz Weber hace propaganda animal en su favor con los camellos de Lanzarote

 


La ONG suiza Franz Weber hace propaganda animal en su favor con los camellos de Lanzarote

Por Bruno Perera

La fundación ecologista suiza,  Franz Weber vuelve a cargar contra los paseos turísticos en camello de Lanzarote, intentando presentar esta actividad tradicional como si fuera un caso grave y generalizado de maltrato animal. Sin embargo, quienes conocen la historia de Lanzarote y la relación del pueblo lanzaroteño con el camello saben perfectamente que muchas de las acusaciones que se lanzan desde despachos europeos están llenas de exageraciones, desconocimiento histórico y propaganda emocional.

El camello no es un animal extraño en Canarias. Lleva aproximadamente seis siglos formando parte de la vida de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. Fue introducido desde el oeste africano porque era el animal más resistente para sobrevivir en un territorio volcánico, seco y con escasez de agua. Gracias al camello se pudieron desarrollar numerosas labores agrícolas fundamentales para la supervivencia de las islas.

Sin los camellos habría sido mucho más difícil construir miles de metros de muros de piedra, transportar cosechas, mover mercancías o trabajar los terrenos agrícolas de lugares tan emblemáticos como La Geria. Aquellos animales soportaron durante siglos una enorme parte del esfuerzo físico que permitió a muchas familias canarias salir adelante en una tierra dura y pobre. (El camello era el tractor de esa época).

Es verdad que hace muchas décadas, como ocurrió también con caballos, burros, mulas y bueyes en toda Europa, algunos animales de trabajo pudieron ser tratados con menos sensibilidad de la que existe hoy. Nadie puede negar que en el pasado hubo prácticas rurales más bruscas, propias de otra época. Pero utilizar hechos aislados o situaciones antiguas para afirmar que actualmente los camellos de Lanzarote viven en un permanente estado de sufrimiento es una manipulación evidente.

Los camelleros lanzaroteños saben perfectamente que sus animales son su modo de vida. Los cuidan, los alimentan, vigilan su estado veterinario y mantienen una relación diaria y cercana con ellos. En las rutas turísticas del Parque Nacional de Timanfaya los recorridos son relativamente cortos y están controlados. Decir que los camellos viven torturados por realizar esos paseos es una acusación desproporcionada.

Como en cualquier actividad humana, puede existir algún trabajador más brusco o algún incidente aislado. Eso ocurre en todos los sectores y en todos los países. Pero convertir casos puntuales en una campaña internacional contra toda una tradición insular es injusto y profundamente tendencioso.

Además, muchas de las imágenes que ciertas organizaciones utilizan en redes sociales ni siquiera corresponden a los camellos de Lanzarote. A menudo muestran fotografías de animales procedentes de Marruecos, Mauritania u otras zonas africanas donde las condiciones son completamente distintas. Cualquier persona acostumbrada a ver los camellos lanzaroteños distingue rápidamente la diferencia: los de Lanzarote suelen estar mejor alimentados, mejor cuidados y utilizan monturas específicas adaptadas al servicio turístico de la isla.

Hay otra realidad que estas oenegés parecen ignorar deliberadamente. En Canarias prácticamente desaparecieron los burros y muchos caballos de trabajo cuando dejaron de tener utilidad económica en el campo. Cuando un animal deja de formar parte de la vida productiva y cultural de un pueblo, su número termina reduciéndose drásticamente. Si algún día se eliminan completamente los paseos turísticos en camello de Lanzarote, probablemente el camello majorero-lanzaroteño acabará entrando en decadencia hasta casi desaparecer.

Resulta curioso que ciertas organizaciones europeas movilicen decenas de miles de firmas desde países que desconocen completamente la realidad cultural y económica de Lanzarote. Desde la distancia resulta muy fácil lanzar campañas emocionales acompañadas de fotografías impactantes y mensajes simplistas. Lo difícil es comprender la historia agrícola, la identidad rural y la relación histórica entre el hombre y el animal en una isla volcánica que sobrevivió durante siglos gracias al esfuerzo conjunto de ambos.

Detrás de muchas campañas animalistas modernas también existe una enorme maquinaria de propaganda, subvenciones, captación de socios y financiación internacional. Algunas organizaciones han convertido el sentimentalismo animal en una industria mediática muy rentable. Cuanto más escandalosa sea la denuncia, mayor atención consiguen, más donaciones reciben y más presencia obtienen en medios y redes sociales.

Defender el bienestar animal es correcto y necesario. Nadie sensato desea que un animal sea maltratado. Pero una cosa es exigir controles veterinarios, buenas condiciones y vigilancia adecuada, y otra muy distinta es intentar destruir actividades tradicionales mediante campañas exageradas que presentan una imagen falsa de Lanzarote y de sus camelleros.

El camello forma parte de la historia, de la cultura y del paisaje humano de Lanzarote. Demonizar esa realidad desde el extranjero, sin conocer el contexto insular ni la tradición agrícola canaria, es una forma de colonialismo ideológico disfrazado de sensibilidad animalista.

Nota: VOX debería salir a la palestra denunciando a la ONG Franz Weber por sus falsas y exageradas críticas.

¿Cuándo se ha vivido mejor en España, con el franquismo o durante la democracia?

 


¿Cuándo se ha vivido mejor en España, con el franquismo o durante la democracia?

Por Bruno Perera

La pregunta sigue viva en millones de conversaciones familiares, bares, tertulias y redes sociales: ¿se vivía mejor en España durante el franquismo o se vive mejor hoy en democracia? La respuesta no es sencilla, porque depende de qué aspecto de la vida quiera analizarse y también de la experiencia personal de cada generación.

Para muchos españoles mayores, especialmente quienes crecieron entre los años cincuenta y setenta, existe el recuerdo de una sociedad donde, pese a las limitaciones políticas, la vida parecía más estable. Se podía trabajar con relativa facilidad, formar una familia numerosa y comprar una vivienda con menos obstáculos que hoy. No eran raras las familias con cuatro, seis u ocho hijos. Un solo sueldo, normalmente el del padre, podía mantener el hogar. La vivienda era mucho más asequible en proporción al salario y existía una sensación de mayor seguridad social y de barrio.

Sin embargo, esa realidad convivía con otra mucho más dura que a veces se olvida o se minimiza. España era entonces un país con menos libertades políticas y civiles. Existía censura, los partidos políticos estaban prohibidos, los sindicatos independientes no podían actuar libremente y las críticas abiertas al régimen podían tener consecuencias graves. Franquismo

Durante las primeras décadas del franquismo, España también sufrió pobreza, aislamiento internacional y atraso económico. Muchas familias sobrevivían con muy pocos recursos y la emigración hacia Europa o hacia grandes ciudades españolas fue masiva. No obstante, a partir de los años sesenta llegó una etapa de fuerte crecimiento económico conocida como el “milagro económico español”, impulsada por el turismo, la industrialización y la apertura parcial al exterior. Milagro económico español

Hoy, en democracia, España disfruta de libertades políticas, elecciones libres, libertad de prensa, derechos sociales amplios y una calidad de vida tecnológica y sanitaria muy superior a la de aquella época. La mayoría de los españoles posee comodidades que hace cincuenta años eran inimaginables: internet, coches accesibles, universidades masificadas, viajes internacionales baratos, acceso inmediato a información y una sanidad pública moderna.

Pero al mismo tiempo ha aparecido otro problema profundo: la inseguridad económica de las clases medias y jóvenes. Muchos trabajadores sienten que hoy se trabaja más para vivir peor. Comprar una vivienda se ha convertido en un reto gigantesco para miles de parejas. Los alquileres absorben gran parte de los salarios y la precariedad laboral provoca que muchos jóvenes sigan viviendo con sus padres hasta edades avanzadas. Tener hijos ya no depende solo de querer, sino de poder permitírselo económicamente.

Ahí es donde surge la nostalgia de algunos sectores hacia el pasado. No necesariamente por la falta de libertades del franquismo, sino por la percepción de que entonces existía más estabilidad social y menos presión económica cotidiana. La frase “antes con un sueldo se levantaba una familia y hoy apenas se puede mantener uno mismo” resume bastante bien ese sentimiento.

También existe otro elemento importante: la corrupción política. Muchos ciudadanos consideran que en la España actual la corrupción ha alcanzado niveles gigantescos y profesionalizados, afectando a distintos partidos y administraciones. Casos como el Caso Gürtel, el Caso de los ERE y otros muchos han deteriorado la confianza pública en las instituciones.

Durante el franquismo también hubo corrupción, enchufismo y privilegios para sectores cercanos al poder, pero existía menos transparencia y menos investigaciones públicas. La diferencia es que hoy los casos salen más a la luz debido a la existencia de jueces independientes, medios de comunicación y oposición política.

Por tanto, comparar ambas épocas exige honestidad histórica. Ni el franquismo fue un paraíso perfecto, ni la democracia actual ha resuelto todos los problemas de los ciudadanos. Una etapa ofrecía más estabilidad familiar y vivienda accesible, pero menos libertades. La otra ofrece más derechos y libertades, pero también una presión económica y social que afecta cada vez más a la población.

Quizá la verdadera pregunta no sea si se vivía mejor antes o ahora, sino por qué una parte creciente de la sociedad siente que el progreso económico prometido por la democracia no ha llegado plenamente a las clases trabajadoras y medias. Ahí es donde se encuentra el verdadero debate de fondo.

Datos y contexto histórico

1.      Durante el franquismo la natalidad española era una de las más altas de Europa occidental.

  1. En la actualidad, España posee una de las tasas de natalidad más bajas del continente. España
  2. El precio medio de la vivienda en relación con el salario era considerablemente más accesible en los años 60 y 70 que hoy.
  3. La edad media de emancipación juvenil actual supera ampliamente la de generaciones anteriores.
  4. La democracia española ha permitido elecciones libres desde 1977 y el desarrollo del actual sistema constitucional surgido tras la Transición española.

 

domingo, 24 de mayo de 2026

Invertir en MENAS es hundir recursos públicos mientras se abandona a las familias españolas

 


Invertir en MENAS es hundir recursos públicos mientras se abandona a las familias españolas

Por Bruno Perera

Cuando se habla de la baja natalidad en España, se repite el discurso oficial como si fuera un fenómeno inevitable, cuando en realidad es el resultado directo de decisiones políticas concretas.

Las familias españolas de clase media y trabajadora están cada vez más asfixiadas económicamente. Tener hijos se ha convertido en un lujo, no en una opción natural de vida. Sin embargo, al mismo tiempo, el Estado mantiene un sistema de gasto elevado en la acogida de menores extranjeros no acompañados (MENAS), con cifras que en distintas estimaciones autonómicas se sitúan en  unos 3.500 y 4.500 euros mensuales por menor, dependiendo del recurso de acogida. Ese dinero que el Estado despilfarra en una media de 3 años de cobijo de cada MENA representa un gasto de 126 mil euros en tres años que si se donara a familias nacionales sería suficiente para que cada una se interesara en tener más hijos y así la etnia española no se extinga al mínimo en unas decenas de años.

A ello se suma el enorme volumen de recursos que España, junto con la Unión Europea, destina a la gestión de la inmigración irregular: control de fronteras, centros de acogida, dispositivos de emergencia, cooperación internacional y ayudas a países de origen o tránsito, en especial en África, como parte de programas de contención migratoria.

Si se acumulan estas partidas durante los últimos 30 años, incluyendo acogida, gestión administrativa, políticas migratorias y cooperación exterior vinculada a la inmigración, se habla de una cifra global que en estimaciones críticas podría superar los 30 mil millones de euros.

Con ese volumen de recursos se podría haber impulsado una política de vivienda pública de gran escala. Por ejemplo, la construcción de alrededor de 300.000 viviendas a un coste medio de 100.000 euros por unidad, especialmente si el Estado aportara suelo público, licencias, planificación urbanística y parte de la ingeniería administrativa.

Esto no es una cifra al azar: es una forma de ilustrar la magnitud del coste de oportunidad de unas políticas que han priorizado la gestión reactiva de la inmigración ilegal frente a la inversión estructural en vivienda y natalidad.

El resultado es una contradicción evidente. Mientras se insiste en la necesidad de fomentar la natalidad y mejorar el acceso a la vivienda, no se aplican políticas de gran impacto para las familias jóvenes españolas, que siguen siendo las principales perjudicadas por la precariedad económica y el encarecimiento del mercado inmobiliario.

No se trata de negar la solidaridad, sino de exigir prioridades claras. Un Estado que no protege primero la estabilidad de sus propias familias está construyendo un futuro frágil, dependiente y sin base demográfica sólida.

El debate no puede seguir siendo tabú. España necesita decidir si quiere seguir expandiendo un modelo de gasto reactivo o si, por fin, apuesta por una estrategia centrada en su propia supervivencia demográfica y social.

 

Nicolás Maduro entrega a escondidas sobre a Zapatero y Chaves desde su tumba lo aplaude

 


El juez José Luis Calama interroga a Zapatero mientras el interrogado sufre una diarrea política

 


sábado, 23 de mayo de 2026

Nueva Ley Mundial del Trabajo aprobada por mayoría absoluta por Naciones Unidas 24 de mayo de 2026

 


Nueva Ley Mundial del Trabajo aprobada por mayoría absoluta por Naciones Unidas
24 de mayo de 2026

Todos los trabajadores deberán ser recogidos en sus domicilios por sus empleadores en coche deportivo nuevo, preferiblemente descapotable, y posteriormente devueltos a casa con música relajante y aire acondicionado.

1.    Al llegar al lugar de trabajo, el empleador ofrecerá gratuitamente desayunos de primera calidad: café premium, zumos naturales, jamón ibérico, croissants calientes y, para los nostálgicos, cigarrillos incluidos.

2.    Cada trabajador dispondrá de un robot y un sistema de inteligencia artificial que realizarán la mayor parte de su trabajo mientras el empleado supervisa la situación con gesto profesional.

3.    La ropa laboral, zapatos, perfumes, peluquería y, en casos especiales, retoques de estética, correrán íntegramente a cargo del empleador.

4.    Queda terminantemente prohibido llamar la atención a un trabajador por baja productividad, cansancio, sueño, estrés existencial o exceso de inspiración filosófica.

5.    Se concederá un descanso obligatorio de 30 minutos por cada hora trabajada, acompañado de café, refrescos, aperitivos y zona de masaje relajante.

6.    La jornada laboral será de únicamente 4 horas diarias: dos horas por la mañana y dos por la tarde, dejando suficiente tiempo libre para vivir, descansar y discutir en redes sociales.

7.    El salario consistirá en una cantidad fija elevada más el 50 % de los beneficios netos generados por la empresa, aunque nadie entienda exactamente cómo se calculan dichos beneficios.

8.    La semana laboral comprenderá exclusivamente de lunes a jueves. Los viernes quedarán reservados para la recuperación física y emocional del trabajador.

9.    Cada empleado recibirá dos pagas extraordinarias anuales: una en verano y otra en Navidad, además de una posible paga extra por aguantar reuniones inútiles.

10.Si el trabajador decide casarse, todos los gastos de la boda —banquete, música, flores, fotógrafo y luna de miel— serán cubiertos por el empleador como muestra de gratitud por su esfuerzo laboral.

11.Y si el trabajador decide no casarse pero igualmente desea disfrutar de la vida amorosa, Naciones Unidas estudiará la creación de un “Bono Internacional para Encuentros Románticos”, financiado solidariamente por las grandes multinacionales.

12.Finalmente, se establece que cualquier empleado que diga la frase: “Estoy quemado del trabajo”, tendrá derecho automático a 15 días de vacaciones en una playa tropical con todos los gastos pagados.

Portavoz de Naciones Unidas:
“Trabajar sí… pero sufrir ya no está de moda.”