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lunes, 23 de febrero de 2026

El Gran Sueño Cuántico en la cosmología del Cosmo-Poder

 


El Gran Sueño Cuántico en la cosmología del Cosmo-Poder

Por Bruno Perera.

La existencia del universo plantea preguntas profundas sobre el origen de la energía, la vida y la conciencia. Aunque la ciencia establece que la energía no se crea ni se destruye, surge la pregunta última: ¿cómo comenzó todo lo que existe?

Según mi hipotética teoría, el universo nació de la Nada Huérfana, un estado absoluto de ausencia que dio paso a la Nada Cuántica, un vacío activo y vibrante de potencialidades. De este estado emergió el Cosmo-Poder, el principio creador que muchos reconocerían como equivalente a Dios, aunque sin religiones ni mandatos escritos. Con la ayuda de la partícula de Higgs, este principio comenzó a generar materia y energía, dando lugar finalmente al Big Bang y al despliegue de todo el universo observable.

La chispa de la conciencia. En este esquema, la conciencia no surge únicamente de la complejidad material, ni es un subproducto accidental de la evolución. Es una pequeña chispa que el Cosmo-Poder injerta en los seres inteligentes, permitiéndoles ser testigos de la existencia. Esta chispa no otorga inmortalidad ni memoria eterna: al morir, la experiencia individual se extingue, de manera similar a cómo se olvida todo antes de nacer.

El valor de la existencia no depende de su duración ni de su permanencia. La vida es plena mientras dura la chispa, y la realidad puede concebirse como un Gran Sueño Cuántico, donde cada testigo participa en la contemplación de la existencia.

Un universo en continuidad. Aunque los actuales testigos desaparezcan, el universo puede generar nuevos observadores, incluso radicalmente distintos a los humanos. La función del Cosmo-Poder como principio creador y sustentador permanece: la existencia continúa, y la chispa de la conciencia se manifiesta en nuevas formas.

Esta perspectiva integra ciencia y filosofía:

A: Cosmología física: Big Bang, evolución del universo y leyes de la naturaleza.

B: Principio ontológico: Cosmo-Poder como causa primera y sustentadora del ser.

C: Conciencia temporal: chispa que permite la experiencia subjetiva pero que no perdura.

D: Metafísica existencial: la existencia misma es un Gran Sueño Cuántico que se despliega y se contempla a sí misma.

El sentido del testigo. El sentido de la existencia no reside en la permanencia individual, sino en el hecho de ser testigo mientras dura la chispa. La muerte no representa un fracaso ni una pérdida definitiva; es simplemente el fin de la experiencia de cada ser, mientras que el Gran Sueño Cuántico sigue su curso abierto a nuevas chispas de conciencia.

Así, el universo no necesita inmortalidad de individuos ni recompensa eterna. La conciencia cumple su función como testigo de la realidad, y la existencia se despliega como un proceso continuo de contemplación y presencia.

Final

El Cosmo-Poder es la energía que emergió tras la Nada Huérfana y la Nada Cuántica y que puso en marcha el Big Bang con la estructuración de los campos fundamentales, entre ellos el campo de Higgs y su partícula que es el fundamento que permite que el universo exista y se observe, sin necesidad de intención humana ni normas religiosas. Cada vida constituye un fragmento fugaz de un Gran Sueño Cuántico, donde el sentido se encuentra en la capacidad de ser testigo de lo habido. La conciencia emerge como chispa temporal, y la realidad sigue su curso, abierta a la aparición de nuevos testigos y nuevas formas de existencia.

Esta cosmología propone un marco coherente para comprender la existencia desde la Nada Huérfana hasta la expansión del universo, pasando por la aparición de la conciencia y el destino final de los seres inteligentes, en un equilibrio armonioso entre ciencia, filosofía y metafísica.

 

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