El Gran
Sueño Cuántico en la cosmología del Cosmo-Poder
Por Bruno
Perera.
La existencia del universo plantea preguntas
profundas sobre el origen de la energía, la vida y la conciencia. Aunque la
ciencia establece que la energía no se crea ni se destruye, surge la pregunta
última: ¿cómo comenzó todo lo que existe?
Según mi hipotética teoría, el universo nació
de la Nada Huérfana, un estado absoluto de ausencia que dio paso a la Nada
Cuántica, un vacío activo y vibrante de potencialidades. De este estado
emergió el Cosmo-Poder, el principio creador que muchos reconocerían
como equivalente a Dios, aunque sin religiones ni mandatos escritos. Con la
ayuda de la partícula de Higgs, este principio comenzó a generar materia
y energía, dando lugar finalmente al Big Bang y al despliegue de todo el
universo observable.
La chispa de
la conciencia. En este esquema, la conciencia no surge
únicamente de la complejidad material, ni es un subproducto accidental de la
evolución. Es una pequeña chispa que el Cosmo-Poder injerta en los seres
inteligentes, permitiéndoles ser testigos de la existencia. Esta chispa no
otorga inmortalidad ni memoria eterna: al morir, la experiencia individual se
extingue, de manera similar a cómo se olvida todo antes de nacer.
El valor de la existencia no depende de su
duración ni de su permanencia. La vida es plena mientras dura la chispa, y la
realidad puede concebirse como un Gran Sueño Cuántico, donde cada
testigo participa en la contemplación de la existencia.
Un universo en
continuidad. Aunque los actuales testigos desaparezcan, el
universo puede generar nuevos observadores, incluso radicalmente distintos a
los humanos. La función del Cosmo-Poder como principio creador y sustentador
permanece: la existencia continúa, y la chispa de la conciencia se manifiesta
en nuevas formas.
Esta perspectiva integra ciencia y filosofía:
A: Cosmología física: Big Bang, evolución del universo y leyes de la naturaleza.
B: Principio ontológico: Cosmo-Poder como causa primera y sustentadora del ser.
C: Conciencia temporal: chispa que permite la experiencia subjetiva pero que no perdura.
D: Metafísica existencial: la existencia misma es un Gran Sueño Cuántico que se despliega y se
contempla a sí misma.
El sentido del
testigo. El sentido de la existencia no reside en la
permanencia individual, sino en el hecho de ser testigo mientras dura la
chispa. La muerte no representa un fracaso ni una pérdida definitiva; es
simplemente el fin de la experiencia de cada ser, mientras que el Gran Sueño
Cuántico sigue su curso abierto a nuevas chispas de conciencia.
Así, el universo no necesita inmortalidad de
individuos ni recompensa eterna. La conciencia cumple su función como testigo
de la realidad, y la existencia se despliega como un proceso continuo de
contemplación y presencia.
Final
El Cosmo-Poder es la energía que emergió tras la
Nada Huérfana y la Nada Cuántica y que puso en marcha el Big Bang con la estructuración de
los campos fundamentales, entre ellos el campo de Higgs y su partícula que es el fundamento que permite que el universo exista y se observe, sin
necesidad de intención humana ni normas religiosas. Cada vida constituye un
fragmento fugaz de un Gran Sueño Cuántico, donde el sentido se encuentra en la
capacidad de ser testigo de lo habido. La conciencia emerge como chispa
temporal, y la realidad sigue su curso, abierta a la aparición de nuevos
testigos y nuevas formas de existencia.
Esta cosmología propone un marco coherente para
comprender la existencia desde la Nada Huérfana hasta la expansión del
universo, pasando por la aparición de la conciencia y el destino final de los
seres inteligentes, en un equilibrio armonioso entre ciencia, filosofía y
metafísica.

No hay comentarios:
Publicar un comentario