Marruecos no puede borrar su culpabilidad en lo ocurrido en Ceuta
Por Bruno Perera
Lo ocurrido en Ceuta no debería olvidarse cuando la frontera vuelve aparentemente a la calma.
Durante los últimos días, la situación ha disminuido en intensidad, pero la crisis está lejos de haber terminado. Después de la entrada masiva de más de 72.000 personas en la ciudad a finales de julio, todavía quedan miles de inmigrantes en Ceuta y alrededor de 2.400 menores continúan dentro del sistema de protección de la ciudad.
Y mientras España intenta solucionar el enorme problema humanitario, económico y administrativo que aquella avalancha dejó detrás, continúa sin responderse adecuadamente una pregunta fundamental:
¿Cómo fue posible que decenas de miles de personas llegaran simultáneamente a la frontera de una ciudad española situada en territorio africano sin que las autoridades marroquíes fueran capaces de impedirlo?
Porque estamos hablando de una frontera internacional.
No de diez personas.
No de cien.
No de mil.
De decenas de miles.
Y ahora se nos dice que todo fue consecuencia de las redes sociales y de una campaña de desinformación que habría animado a miles de personas a dirigirse hacia Ceuta. El presidente Pedro Sánchez ha señalado incluso a redes vinculadas a Rusia e Israel como responsables de esa desinformación, limpiando con ello la responsabilidad del Gobierno marroquí, y ,lo ha informado así porque si dijera como sabe, que el Gobierno marroquí ordenó la invasión de Ceuta tendría España que haberle declarado la guerra a Marruecos. Pero Pedro Sánchez prefiere seguir siendo el perro faldero del rey marroquí.
Puede haber existido desinformación. Puede haber influido.
Pero una cosa es conseguir que miles de personas quieran cruzar una frontera y otra muy diferente es que miles de personas puedan concentrarse y atravesarla en masa.
Ahí está la cuestión que todavía necesita una explicación convincente porque yo pienso que la invasión fue orquestada por el Gobierno marroquí a través de varios agentes que se infiltraron en la marcha, y fueron los mismos que 3 días después cuando recibieron la orden de retiro dijeron a la masa que había que retornar, y por ello solo quedaron aquellos que no estaban relacionados con los mandados por Marruecos. Son esos 7.000 u 8.000 que aún quedan en Ceuta entre adultos y MENAs.
El precedente de 2021 tampoco ayuda a olvidar
Porque esto no es completamente nuevo.
En mayo de 2021, después de que España permitiera la entrada por razones humanitarias del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, para recibir tratamiento médico, unos 8.000 inmigrantes ilegales cruzaron hacia Ceuta en aproximadamente 36 horas. Diversos estudios y análisis de aquella crisis señalaron que el control fronterizo marroquí había sido relajado o facilitado durante la entrada masiva. Y España tuvo que hacerse cargo de miles de MENAs. (Como siempre ocurre, Marruecos le mete goles inmigratorios a España cuando le da la gana).
Aquello ocurrió en un contexto de fuerte tensión diplomática entre Madrid y Rabat.
Por eso, cinco años después, cuando volvemos a contemplar una entrada masiva de semejantes dimensiones, resulta inevitable recordar aquel episodio.
La historia puede repetirse.
Y cuando se repite, conviene hacerse preguntas.
¿De verdad nadie sabía nada?
Hay algo que resulta especialmente difícil de comprender.
Si una multitud de personas se dirige hacia una frontera internacional, las autoridades del país de origen deberían detectarlo.
Si existen carreteras, vehículos, concentraciones de personas y movimientos hacia la frontera, resulta razonable preguntar:
¿Dónde estaban los controles?
Y si, además, aparecen vídeos en los que se observan grupos de personas siendo transportadas hacia las proximidades de Ceuta, la pregunta se vuelve todavía más incómoda.
Esos vídeos, por sí solos, demuestran que el Gobierno marroquí ordenó la operación.
Por ello se plantean una cuestión legítima:
¿Quién organizó aquellos desplazamientos y por qué las autoridades marroquíes permitieron que se produjeran?
Porque una cosa es negar que el Gobierno marroquí organizara la entrada y otra muy diferente explicar cómo pudo producirse una operación migratoria de semejante magnitud.
España paga la factura
Y mientras se discute quién sabía qué y quién permitió qué, hay una realidad que nadie puede negar:
la factura la está pagando España.
España ha tenido que proporcionar alojamiento, alimentación, asistencia sanitaria, seguridad, protección de menores y recursos administrativos para atender una situación extraordinaria. (Y mientras todo esto sucede Marruecos no ha mandado a España ni un dirham para ayudar a sus compatriotas; ni tampoco les ha pedido que regresen a su país).
Hoy todavía hay personas durmiendo en asentamientos improvisados en Ceuta, mientras las administraciones españolas trabajan para ampliar la capacidad de acogida. (El País)
Y el Gobierno español anuncia que la inmensa mayoría de quienes continúan allí serán devueltos a Marruecos una vez examinada individualmente su situación. (ElHuffPost)
Es decir:
Marruecos controla la salida de muchas de esas personas; España se encuentra con el problema, España lo atiende y España paga buena parte de las consecuencias.
¿Es razonable mantener indefinidamente una política en la que España depende de un tercer país para controlar una frontera exterior de la Unión Europea?
Yo creo que no.
Y Canarias conoce demasiado bien este problema
Canarias tampoco puede contemplar lo ocurrido en Ceuta como un problema lejano.
Las islas llevan más de 30 años soportando la presión de las rutas migratorias atlánticas. En 2026 las llegadas descendieron en algo, pero la ruta continúa siendo una de las más peligrosas del mundo. (Y así y con todo se nos han colado por mar y por aire unos 500.000 inmigrantes ilegales en unos 30 años).
Y aquí aparece otra pregunta que merece ser formulada:
¿Por qué España y la Unión Europea tienen que asumir prácticamente en solitario las consecuencias económicas, sociales y administrativas de una inmigración ilegal que parte desde territorio africano?
No estoy hablando de despreciar a nadie.
No estoy hablando de color de piel.
No estoy hablando de nacionalidades.
Estoy hablando de responsabilidades.
Una persona que entra legalmente en España, trabaja, paga impuestos y se mantiene por sus propios medios está en una situación completamente diferente de quien entra ilegalmente, carece de recursos y necesita que el Estado le proporcione alojamiento, alimentación y asistencia.
Y cuando se trata de menores no acompañados, MENAs, la responsabilidad económica y administrativa para las comunidades autónomas es todavía mayor. Casi 4.000 euros por mes por persona.
Ese es el debate que deberíamos mantener.
Marruecos tiene derecho a defender sus intereses. España también
Marruecos puede defender sus intereses nacionales.
Puede mantener sus reivindicaciones territoriales.
Puede discrepar de la política exterior española.
Puede negociar con Madrid.
Puede utilizar todos los instrumentos diplomáticos que considere oportunos dentro de la legalidad internacional.
Pero hay una línea que no debería cruzarse:
utilizar a seres humanos desesperados como instrumento de presión contra otro país.
Y si Marruecos sostiene que jamás ha utilizado la inmigración como mecanismo de presión, entonces debería ser el primer interesado en que se investigue hasta el último detalle de lo ocurrido en Ceuta.
Porque si realmente no tuvo ninguna responsabilidad, una investigación independiente debería demostrarlo.
Y si hubo autoridades que permitieron deliberadamente que la frontera se desbordara, también debería saberse.
Necesitamos respuestas
¿Quién movilizó a esas decenas de miles de personas?
¿Quién permitió que llegaran hasta la frontera?
¿Por qué no fueron detenidas antes?
¿Qué sabían los servicios de seguridad marroquíes?
¿Qué información tenía España?
¿Por qué España no estaba preparada para una entrada de semejante magnitud?
Y, sobre todo:
¿Qué garantías tenemos de que algo parecido no vuelva a ocurrir?
Porque Ceuta ya ha vivido dos episodios extraordinarios en pocos años.
En 2021 fueron miles.
En 2026 fueron decenas de miles.
Y cuando un país vecino demuestra que una frontera española puede verse sometida a una presión migratoria gigantesca en cuestión de horas, España tiene la obligación de aprender la lección.
Y Canarias debe mirar lo ocurrido con los ojos bien abiertos
Ceuta nos ha enseñado algo que los canarios sabemos desde hace mucho tiempo:
las fronteras no se defienden con discursos. Se defienden con medios, inteligencia, vigilancia y una política exterior firme.
Canarias no puede esperar a que ocurra una crisis de las dimensiones de Ceuta para empezar a preguntarse qué pasaría si un día se produjera una presión migratoria extraordinaria sobre las islas.
La prevención siempre cuesta menos que la improvisación.
Y a Marruecos hay que tratarlo como lo que es:
un vecino con el que España debe mantener relaciones diplomáticas, comerciales y de seguridad, pero también un Estado que defiende sus propios intereses y al que España no debe entregar gratuitamente las llaves de sus fronteras.
Porque una cosa es cooperar.
Y otra muy distinta es depender.
Ceuta ha dejado una pregunta encima de la mesa.
Ahora corresponde a España exigir una respuesta.
Y si las imágenes muestran movimientos de personas hacia la frontera, si miles de personas pudieron concentrarse en cuestión de horas y si las autoridades españolas fueron incapaces de prever la magnitud de lo que estaba sucediendo, entonces alguien tendrá que explicar por qué.
La historia puede ocultarse durante un tiempo detrás de comunicados diplomáticos. Pero las imágenes, los hechos y las consecuencias permanecen.
Nota final: Pienso que Marruecos usó la última invasión de Ceuta como un simulacro para demostrar a España que puede llevar a cabo una futura real invasión de Ceuta, Melilla y Canarias. Y España tendrá que entrar en guerra incluso contra civiles que Marruecos antepone como carne de cañón y en primera fila porque no siente aprecio por su gente, sobre todo por los pobres.
Ver vídeo de un camión descargando a decenas de inmigrantes cerca de Ceuta mientras un policía marroquí hace la vista gorda: https://www.instagram.com/reel/DbdeC0ygmEv/

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