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miércoles, 9 de septiembre de 2026

Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España, mientras Pedro Sánchez sigue el juego en favor de Marruecos

 


Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España, mientras Pedro Sánchez sigue el juego en favor de Marruecos

Por Bruno Perera

La crisis inmigratoria que ha sufrido Ceuta durante los últimos meses ha puesto nuevamente sobre la mesa una realidad que España lleva demasiado tiempo intentando gestionar mediante acuerdos bilaterales con Marruecos: el control de la inmigración puede convertirse también en un instrumento de presión política.

Los acontecimientos del pasado mes de julio fueron de una magnitud extraordinaria. Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de miles de personas invadieron Ceuta desde Marruecos. Un informe policial remitido a la Audiencia Nacional describe entre 70.000 y 80.000 entradas y distingue tres oleadas. La primera estuvo formada principalmente por jóvenes marroquíes, muchos de ellos equipados con neoprenos y otros medios para atravesar el agua; posteriormente entraron familias completas y personas de origen subsahariano; finalmente volvió a producirse una oleada de jóvenes. (El País)

Para mí, resulta difícil contemplar semejante operación y considerarla simplemente una explosión migratoria espontánea o fomentada y dirigida por mafias. Y no soy el único que piensa así. Un informe policial conocido en el marco de la investigación de la Audiencia Nacional sostiene que la operación fue planificada y señala la posible intervención de agentes marroquíes y una permisividad extraordinaria de las fuerzas de seguridad marroquíes. (ElHuffPost) ( En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere, por lo tanto las moscas que volaron como una invasión hacia Ceuta fue una plaga que envió el Gobierno marroquí).

Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) y su séquito de vendepatrias, continúan afirmando que no disponen de pruebas concluyentes que permitan atribuir al Gobierno marroquí la organización de la entrada masiva. El Ejecutivo acaba de desclasificar alrededor de 40 documentos relacionados con la crisis, entre ellos documentación del CNI, CIFAS, Policía Nacional y Guardia Civil. (Cadena SER). (Documentos que solo aporta la información que a P. Sánchez le interesa y que manipula para que España se lo crea).

Pero una cosa es que todavía no se haya hecho pública una prueba definitiva que permita afirmar judicialmente que el Gobierno marroquí ordenó la operación y otra muy diferente es ignorar los numerosos indicios que están apareciendo. (El Gobierno del PSOE y su séquito de aduladores aún no han tenido las agallas para confirmar que la invasión fue orquestada por Marruecos, unos no lo confirman por miedo a secretos que posee Marruecos sobre Pedro Sánchez, y otros como independentistas tampoco porque eso no les favorece a sus futuras reivindicaciones independentistas que llevarán a cabo tan pronto España se enfrente de verdad a Marruecos

¿Casualidad o presión organizada?

Cuando miles de personas atraviesan simultáneamente una frontera internacional y, según los informes policiales, las fuerzas de seguridad del país de origen permiten durante horas el paso masivo, España tiene derecho a preguntarse qué está ocurriendo. (O por lo contario es culpable de la invasión).

El presidente del Gobierno ha reconocido que durante unas diez horas la policía marroquí permitió el paso de personas, aunque sostiene que todavía no puede determinar si aquello fue deliberado o consecuencia de una incapacidad para controlar la situación. (Sánchez piensa que en España somos bobos y que debemos creer semejante patraña).

Yo considero que España debería exigir una explicación mucho más contundente.

Marruecos conoce perfectamente el valor estratégico que tiene la inmigración. Lo conoce porque controla buena parte de las rutas que conducen hacia Ceuta y porque la cooperación marroquí resulta fundamental para impedir muchas salidas hacia Canarias y la Península.

Y aquí aparece el peligro del denominado chantaje migratorio: si cada vez que Marruecos quiere obtener algo de España y de la UE., aumenta o permite aumentar la presión migratoria, España y la UE., terminan negociando bajo presión.

¿Qué ocurre con las miles de personas que todavía permanecen en Ceuta?

Después de aquella entrada masiva, todavía permanecen en Ceuta entre 5.000 y 10.000 personas, según las estimaciones conocidas públicamente. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha advertido de que la situación es insostenible y ha pedido ayuda urgente a la Unión Europea. (Financial Times) ( Y en esta odisea inmigratoria obligada, Marruecos no ha sido capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo a esa su gente, unos 8.000 individuos  entre adultos y MENAs que aún permanecen en Ceuta y que España se está haciendo cargo de todo. De esto se obtiene la humanidad del gobierno marroquí).

El comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha dicho algo que considero fundamental: la frontera de Ceuta es una frontera común de la Unión Europea. También ha señalado que la prioridad debe ser retornar a Marruecos a las personas que no tengan derecho a permanecer en territorio europeo, respetando naturalmente los procedimientos legales. (El País)

Por tanto, Europa comienza a comprender que Ceuta no es simplemente un problema municipal ni exclusivamente español.

Es una frontera exterior de Europa.

Marruecos debe colaborar en los retornos

Se ha dicho que los inmigrantes subsaharianos no pueden ser devueltos a Marruecos porque no son marroquíes. Esa afirmación, formulada de manera absoluta, es engañosa.

La cuestión no es únicamente la nacionalidad de una persona, sino también de dónde procede, cómo entró y qué acuerdos de readmisión existen.

Si una persona de otro país que no sea de Marruecos entró en España desde Marruecos durante la invasión de Ceuta, Marruecos debe aceptar su readmisión, el retorno puede realizarse conforme a los procedimientos legales correspondientes.

Y quien solicite protección internacional si entró ilegalmente no tiene derecho a que su solicitud sea examinada. Y los menores y mujeres preñadas, especialmente los no acompañados, tampoco deben ser admitidos porque todos entraron ilegalmente bajo la permitida invasión que Marruecos organizó.

Pero solicitar asilo no significa automáticamente que se tenga derecho a permanecer indefinidamente en España. Una solicitud debe ser examinada y puede ser aceptada o rechazada.

Por eso considero que España debe aplicar la ley con firmeza, pero también con todas las garantías jurídicas.

¿Y las pateras que siguen saliendo hacia Canarias?

Mientras Ceuta continúa intentando solucionar las consecuencias de la entrada masiva, Canarias sigue recibiendo embarcaciones procedentes de África.

En Lanzarote, según la información publicada por medios locales y la información que ha trascendido sobre la llegada reciente de una patera procedente de Marruecos, se vuelve a poner de manifiesto que existe una ruta marítima entre la costa marroquí y Canarias.

Esto es especialmente significativo cuando se trata de embarcaciones pequeñas —pateras, y no necesariamente los grandes cayucos característicos de las rutas más largas del Atlántico— y de ciudadanos marroquíes.

No todas las embarcaciones que llegan a Canarias proceden de Marruecos: también existen rutas desde Mauritania, Senegal, Gambia y otros puntos de África occidental. Pero cuando una embarcación parte de Marruecos y transporta ciudadanos marroquíes, España debe preguntarse qué está ocurriendo en esas costas y qué grado de control ejerce Marruecos sobre ellas.

Marruecos no puede jugar eternamente con España

España mantiene relaciones económicas, comerciales y de seguridad muy importantes con Marruecos. Precisamente por eso, Madrid debe poder exigir a Rabat reciprocidad.

No puede ser que Marruecos sea considerado un socio estratégico cuando interesa y que, al mismo tiempo, España tenga que soportar periódicamente presiones migratorias procedentes de su territorio.

Tampoco puede España vivir permanentemente pendiente de qué decisión adopta Marruecos sobre sus fronteras.

Si Marruecos quiere ser considerado un socio fiable, debe demostrarlo controlando sus fronteras, luchando contra las mafias y cooperando eficazmente en los retornos.

Porque si después de una entrada masiva quedan miles de personas en Ceuta y no existe una respuesta clara, contundente y jurídicamente eficaz, el mensaje que puede recibir Marruecos es peligroso: la presión sobre España funciona.

Y si funciona una vez, puede volver a utilizarse.

Pedro Sánchez no debería jugar una partida que España puede terminar perdiendo

El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que no quiere acusar a Marruecos sin pruebas definitivas.

Desde un punto de vista judicial, esa prudencia puede ser comprensible.

Pero desde el punto de vista político y de seguridad nacional, España no puede limitarse a esperar a que aparezca una prueba definitiva mientras observa cómo se acumulan los indicios.

El informe policial que investiga la Audiencia Nacional habla de una operación planificada y señala la participación de agentes marroquíes. El Gobierno, por su parte, insiste en que no existen pruebas concluyentes de que el Gobierno marroquí organizara la operación. Ambas afirmaciones deben ser investigadas hasta llegar a la verdad. (ElHuffPost) ( Todos sabemos en España que Marruecos presiona a España con la inmigración ilegal y la soberanía de Ceuta y Melilla porque pretende que España reconozca al Sáhara occidental como territorio marroquí). Aquí está el meollo de la guerra hibrida.

Lo que España necesita ahora no es una guerra diplomática con Marruecos, sino una política de Estado.

Una política que diga claramente:

Ceuta y Melilla son españolas.

Sus fronteras son fronteras de la Unión Europea.

La inmigración no puede utilizarse como arma de presión política.

Quien no tenga derecho a permanecer en España debe ser retornado conforme a la ley.

Y Marruecos debe asumir la responsabilidad que le corresponde por controlar el territorio desde el que parten las entradas ilegales

Estados Unidos también ha hablado

Y mientras España afronta esta crisis, Estados Unidos ha reiterado que reconoce inequívocamente la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Esa posición resulta especialmente relevante después de la polémica provocada por documentos estadounidenses que habían generado dudas sobre la posición de Washington. Posteriormente, el Gobierno estadounidense reafirmó su respaldo a la soberanía española. (La Jornada)

Es decir, España no está sola en la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla.

Ahora corresponde al Gobierno español defender esa soberanía también mediante una política migratoria firme.

No se trata de estar contra Marruecos ni contra los inmigrantes

Se trata de defender a España.

Los inmigrantes que llegan a nuestras costas son seres humanos y deben ser tratados dignamente. Pero también es legítimo exigir que las fronteras sean controladas, que se cumplan las leyes y que ningún Gobierno extranjero pueda utilizar los movimientos migratorios para presionar políticamente a España.

Marruecos tiene derecho a defender sus intereses.

España también.

Y si Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España utilizando la inmigración como elemento de presión, el Gobierno español tendrá que decidir si quiere seguir jugando esa partida o si, finalmente, decide cambiar las reglas.

Porque una cosa es tener un vecino con el que España debe convivir y otra muy distinta permitir que ese vecino determine, mediante la presión migratoria, las decisiones que España debe tomar.

 

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