El Gobierno
marroquí se esconde detrás de sus policías y jamás aceptará que la idea de la
invasión de Ceuta fue obra suya
Por Bruno Perera
Lo ocurrido en Ceuta a finales de julio ha dejado
de ser únicamente una crisis migratoria para convertirse en un asunto de enorme
trascendencia para la seguridad y la integridad territorial de España y de la
UE.
La decisión de la Audiencia Nacional de
investigar la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos supone un
cambio importante. La magistrada María Tardón considera que existen indicios de
una conducta presuntamente cometida en el extranjero que habría atacado
gravemente la integridad territorial de España y de la UE. Además, aprecia una “clara
e indudable gestión favorecedora” desde Marruecos. (EFE Noticias)
Pero hay un elemento especialmente llamativo: un
informe de la Policía Nacional describe lo sucedido como una entrada planificada
y no espontánea, y señala la posible implicación de personas vinculadas a
las fuerzas de seguridad marroquíes. El documento habla incluso de un “guiado
activo” de personas hacia determinados puntos de entrada en Ceuta. (EFE Noticias)
Ante estos datos surge una pregunta inevitable: ¿podría
una operación de semejante magnitud haberse desarrollado sin conocimiento de
las autoridades marroquíes?
Estamos hablando de decenas de miles de personas,
unas 80.000 mayoría jóvenes, movilizadas hacia una frontera internacional.
Según el informe policial, la operación habría requerido un nivel de
planificación muy superior al que habitualmente poseen las organizaciones
dedicadas a la inmigración ilegal. Además, numerosos mensajes que circularon
antes de los acontecimientos procedían de teléfonos marroquíes. (EFE Noticias)
También resulta significativo el comportamiento
atribuido a determinados agentes marroquíes. Según la documentación incorporada
a la investigación, no solamente habría existido permisividad, sino que algunos
agentes habrían realizado indicaciones para dirigir a las personas hacia los
puntos de paso.
Si estos hechos terminan siendo confirmados
judicialmente, será difícil considerar lo sucedido como una simple avalancha inmigratoria
espontánea.
¿Una operación
que nadie reconoce?
Desde mi punto de vista, resulta perfectamente
comprensible plantear la hipótesis de que las autoridades marroquíes jamás
reconocerán públicamente haber organizado una operación semejante contra Ceuta.
Un Estado que quisiera ejercer presión sobre otro
país podría intentar mantener siempre una distancia entre la decisión política
y quienes ejecutaran las actuaciones sobre el terreno. De esa manera, si
posteriormente surgieran responsabilidades, siempre existiría la posibilidad de
alegar que fueron actuaciones individuales de determinados policías o
funcionarios.
Pero una cosa es plantear esa hipótesis y otra
demostrarla.
Precisamente por eso es tan importante la
investigación de la Audiencia Nacional. La Justicia tendrá que determinar quién
organizó realmente la operación, quién dio las instrucciones y si existió una
estructura coordinada detrás de los acontecimientos.
Marruecos
puede negar cualquier responsabilidad
El Gobierno marroquí tiene, naturalmente, la
posibilidad de negar cualquier participación en una operación destinada a
presionar a España y a la UE. Y probablemente lo hará si las sospechas continúan
aumentando.
Pero negar una acusación no resuelve las
preguntas que han surgido.
La cuestión fundamental es determinar por qué las
fuerzas de seguridad marroquíes permitieron, según los informes incorporados a
la causa, que una cantidad extraordinaria de personas se concentrara junto a la
frontera y avanzara hacia Ceuta.
El informe policial considera que la entrada no
fue espontánea y señala que existió una planificación de alto nivel. (EFE Noticias)
Por eso será necesario llegar hasta el final de
la investigación.
Los informes
de inteligencia pueden aportar nuevas respuestas
El Gobierno español ha aprobado la
desclasificación de informes relacionados con la crisis de Ceuta. Entre ellos
figura documentación del CNI y un informe del Centro de Inteligencia de las
Fuerzas Armadas que advertía de una probable entrada masiva coincidiendo con el
Día del Trono. Parte de esa documentación será publicada próximamente, aunque
algunos documentos permanecerán clasificados por razones de seguridad. (Cadena SER)
Estos documentos pueden ayudar a responder
algunas de las preguntas que todavía permanecen abiertas.
¿Qué sabían las autoridades españolas y las
autoridades de la UE?
¿Cuándo lo supieron?
¿Qué información existía sobre los movimientos de
personas en el lado marroquí?
¿Había indicios de que determinados agentes
marroquíes estaban facilitando el desplazamiento hacia la frontera?
Y, sobre todo, ¿quién estaba detrás de la
organización?
Ceuta no puede
convertirse en una herramienta de presión inmigratoria
Ceuta es una ciudad española y, al mismo tiempo,
una frontera exterior de la Unión Europea. Cualquier utilización de los
movimientos migratorios para presionar políticamente a España constituiría un asunto
extremadamente grave.
No se trata de criminalizar a las personas que
llegaron a Ceuta. Muchas de ellas pudieron ser víctimas de una situación que no
controlaban. La responsabilidad, que si existe, corresponde a quienes organizaron
y utilizaron deliberadamente esos movimientos humanos como carne de cañón y con fines políticos.
Por eso la investigación debe centrarse en los
organizadores y no en quienes fueron utilizados como instrumento.
La verdad debe
conocerse
No debemos adelantar conclusiones que todavía
corresponden a los tribunales. Pero hoy ya está casi demostrado que el
Gobierno marroquí ordenó personalmente la entrada masiva en Ceuta. Tampoco
puede descartarse, a priori, que una investigación más profunda termine
encontrando responsabilidades en niveles superiores.
Lo que sí existe ya son elementos que justifican
investigar seriamente lo sucedido: una entrada de dimensiones extraordinarias,
indicios de planificación, referencias a una posible participación de agentes
marroquíes y una resolución de la Audiencia Nacional que habla de una gestión
favorecedora desde Marruecos. (EFE Noticias)
Si finalmente se demostrara que la operación fue
organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendría ante
sí un hecho de enorme gravedad política que debe con urgencia solucionar a través
de la UE y Naciones Unidas.
Y si, por el contrario, se demuestra que no
existió una orden gubernamental, también habrá que saber quién organizó
semejante operación y cómo consiguió movilizar a decenas de miles de personas
hasta una frontera europea. (Algo que no es creíble porque todo apunta que
fue el Gobierno marroquí quien organizó la invasión de Ceuta porque para ese
gobierno sus ciudadanos pobres son un negocio que venden como inmigrantes
ilegales).
Ceuta merece conocer toda la verdad. Y España y
la UE,. también.
Porque una frontera no puede convertirse en un
instrumento de presión política y, si alguien utilizó deliberadamente a miles
de personas para poner en jaque a una ciudad española, los responsables deben
responder ante la Justicia, estén donde estén.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.