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domingo, 1 de febrero de 2026

El Cosmo-Poder: Dios no creó el universo, nació de la Nada

 


El Cosmo-Poder: Dios no creó el universo, nació de la Nada

Por Bruno Perera.

La pregunta sobre el origen último de la realidad ha sido secuestrada durante milenios por las religiones. Todas, sin excepción, parten del mismo error de base: suponen un Dios previo a todo, eterno, consciente y voluntarioso, que crea el universo por decisión propia.
Ese planteamiento no solo es indemostrable, sino conceptualmente débil. Traslada el problema un paso atrás y lo deja sin resolver.

La alternativa es más radical —y más honesta—: Dios no creó la Nada; Dios nació de ella.

Antes del vacío cuántico: la Nada Huérfana

Antes incluso de lo que la física denomina “vacío cuántico”, existió un estado previo que no puede describirse como materia, energía ni campo, pero tampoco como una nada absoluta. A ese estado lo denomino Nada Cuántica Huérfana.

No era energía.
No era partícula.
No era tiempo.

Pero sí era espacio total, un marco ontológico sin contenido energético. No una nada metafísica pura —que ni siquiera puede pensarse—, sino una estructura sin activación.

De la Nada Huérfana a la Nada Cuántica

Por razones que desconocemos —y que no necesitamos inventar—, esa Nada Huérfana sufrió una transición. No un acto voluntario, no una decisión, no un “designio”, sino un cambio de estado.

Así nació la Nada Cuántica, el vacío cuántico del que habla la física moderna: un espacio donde la energía ya puede fluctuar, aparecer y desaparecer, obedeciendo leyes fundamentales.

Aquí ocurre el punto clave:
no aparece un dios consciente, aparece una potencia.

El surgimiento del Cosmo-Poder

De la Nada Cuántica emerge el Cosmo-Poder: no un ser personal, no un juez, no un legislador moral, sino un principio generador. Una potencia natural que hace posible la expansión, la energía, las leyes y la estructura del universo.

El Cosmo-Poder:

  • no piensa
  • no habla
  • no castiga
  • no premia
  • no escucha plegarias

Simplemente genera.

Big Bang, masa y universo

Bajo la acción del Cosmo-Poder se produce el Big Bang, el evento de expansión inicial del universo. Posteriormente, la interacción con el campo de Higgs permite que las partículas adquieran masa, haciendo posible la materia, las estrellas, los planetas… y finalmente la vida.

El Higgs no es un creador ni un dios: es una condición física necesaria dentro del universo ya existente. Pero sin él, el cosmos sería un mar de energía sin estructura.

Un Dios sin religión

Este planteamiento conduce a una conclusión incómoda para creyentes y dogmáticos:

El Cosmo-Poder es el único “Dios” coherente, porque:

  • no necesita haber sido creado
  • no es anterior a la Nada
  • no depende de la fe
  • no funda religiones
  • no requiere templos ni sacerdotes

No es un Dios que manda.
Es un Dios que emerge.

La gran inversión conceptual

Las religiones dicen: Dios creó el universo.
La cosmología filosófica dice: el universo creó a su Dios.

Y ese Dios no es una persona, sino una potencia natural nacida del vacío, sin moral, sin dogma y sin mito.

Aceptar esto no exige fe.
Exige abandonar la necesidad infantil de un padre cósmico.

Apéndice: marco conceptual y referencias

Este artículo no pretende ser física demostrable, sino cosmología filosófica compatible con la ciencia moderna. Sus bases conceptuales se apoyan en:

  • Vacío cuántico: la “nada” en física no es ausencia total, sino un estado con fluctuaciones energéticas (QFT).
  • Campo de Higgs: mecanismo que explica la adquisición de masa por las partículas elementales.
  • Spinoza (Deus sive Natura): Dios entendido como naturaleza, no como persona.
  • Cosmología naturalista: rechazo de causas sobrenaturales voluntarias.
  • Crítica a la causa primera teísta: el problema lógico de “¿quién creó a Dios?”.

Nada de lo expuesto requiere revelación, escritura sagrada ni autoridad religiosa.

Solo una cosa: pensar sin miedo.

 

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