Rancho Texas - Puerto del Carmen - Lanzarote

lunes, 12 de enero de 2026

Trump tomará Groenlandia después de su independencia de Dinamarca

 


Trump tomará Groenlandia después de su independencia de Dinamarca

Por Bruno Perera.

Cuando Donald Trump afirmó que Estados Unidos tomaría Groenlandia “de una manera u otra”, muchos reaccionaron con burla, escándalo o alarmismo. No obstante, como ha ocurrido otras veces, tras una frase aparentemente provocadora se esconde una estrategia que no debe analizarse en clave emocional, sino geopolítica. Trump no habla para agradar; habla para marcar objetivos.

Una invasión militar directa de Groenlandia es, sencillamente, inviable. Sería una agresión contra un territorio vinculado a Dinamarca, miembro pleno de la OTAN, lo que supondría una fractura interna sin precedentes en la Alianza Atlántica. Estados Unidos no puede atacar militarmente a un socio estratégico sin destruir el sistema de alianzas que sostiene su poder global. Trump lo sabe, y precisamente por eso la vía militar no es la opción real.

La alternativa es otra: la independencia de Groenlandia como paso previo a su integración en la órbita estadounidense.

Groenlandia es hoy una región autónoma dentro del Reino de Dinamarca, con competencias internas amplias, pero sin control total sobre su política exterior, defensa o recursos estratégicos. Desde hace años existe en la sociedad groenlandesa un debate creciente sobre la independencia, impulsado tanto por razones identitarias como económicas. Estados Unidos no necesita conquistar Groenlandia; le basta con estimular ese proceso político.

Trump podría —o podría haberlo hecho ya— agitar diplomáticamente el escenario: apoyo económico, promesas de inversión, acuerdos estratégicos, presencia empresarial y militar “amistosa”. Todo ello orientado a reforzar la idea de que un Estado groenlandés independiente tendría más futuro bajo el paraguas estadounidense que bajo la tutela danesa.

Desde el punto de vista de muchos groenlandeses, la pertenencia a Dinamarca no es idílica. Existen tensiones históricas, culturales y sociales profundas. Numerosos informes y testimonios han señalado discriminación estructural, desigualdades económicas y un trato paternalista por parte de la administración danesa hacia la población inuit. Este malestar es un caldo de cultivo perfecto para el discurso independentista.

En ese contexto, la pregunta clave no es si Groenlandia puede independizarse, sino con quién alinearse después. Un pequeño Estado ártico, con enormes recursos minerales, energéticos y una posición estratégica crítica en el Ártico, difícilmente sobreviviría aislado. Necesita un protector fuerte. Y ese protector, en la práctica, solo puede ser Estados Unidos.

A diferencia de Dinamarca, Estados Unidos ofrece poder, inversión, empleo, infraestructuras y un papel central en la geopolítica mundial. Para una parte significativa de la población groenlandesa, ser estadounidense puede resultar más atractivo que seguir siendo una periferia olvidada del reino danés. No se trata solo de economía, sino de estatus, visibilidad y futuro.

Desde la óptica estadounidense, Groenlandia es una joya estratégica: control del Ártico, vigilancia sobre Rusia y China, rutas marítimas emergentes por el deshielo y acceso a tierras raras esenciales para la industria tecnológica y militar. Washington no puede permitirse que Groenlandia quede fuera de su esfera de influencia.

Por eso, cuando Trump habla de “una manera u otra”, no está anunciando una invasión, sino una operación política a medio plazo: independencia primero, anexión o asociación después. Legal, limpia y sin disparar un solo tiro.

La historia demuestra que Estados Unidos no siempre expande su territorio con ejércitos; a veces lo hace con cheques, tratados y votos. Groenlandia podría ser el próximo ejemplo.

Datos y contexto verificable

1.      Groenlandia cuenta con autogobierno desde 2009, incluido el derecho reconocido a la autodeterminación si así lo decide su población.

  1. Estados Unidos mantiene desde hace décadas la base aérea de Thule (Pituffik) en Groenlandia, clave para su sistema de defensa antimisiles.
  2. Diversos estudios y reportajes internacionales han documentado discriminación social y económica hacia los inuit en Dinamarca, así como tensiones coloniales históricas.
  3. Groenlandia posee importantes reservas de tierras raras, uranio y minerales estratégicos, fundamentales para la transición energética y la industria militar.
  4. El deshielo del Ártico está convirtiendo a Groenlandia en un nodo clave de nuevas rutas marítimas internacionales, aumentando su valor geopolítico.
  5. En 2019, Trump ya expresó públicamente su interés en comprar Groenlandia, lo que confirma que el objetivo estratégico no es nuevo, solo cambia el método.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario