Groenlandia,
Trump y la falsa trampa legal de la OTAN
Por Bruno
Perera.
En las últimas semanas ha vuelto a emerger con
fuerza una vieja obsesión de Donald Trump: Groenlandia. Lo que en su primer
mandato parecía una boutade geopolítica —“comprar” una isla— hoy se formula con
un tono mucho más agresivo, envuelto en argumentos de seguridad nacional,
defensa del Ártico y amenaza rusa y china.
En este contexto, algunos analistas plantean una
idea inquietante: si Estados Unidos invadiera Groenlandia, ¿rompería
realmente el Tratado de la OTAN? A primera vista, el texto del tratado
parece ofrecer una grieta jurídica. Pero esa grieta es más aparente que real.
El argumento
del Artículo 5: una verdad incompleta. El Tratado del
Atlántico Norte= OTAN, es claro en su
artículo más famoso, el Artículo 5:
solo se activa cuando un Estado miembro es atacado por un Estado que no
pertenece a la OTAN.
Esto lleva a una conclusión tentadora:
si EE. UU. atacara Groenlandia —territorio autónomo del Reino de Dinamarca,
ambos miembros de la OTAN— no se activaría automáticamente la defensa
colectiva.
Desde un punto de vista estrictamente literal,
esto es cierto.
Pero quedarse ahí es un error grave de interpretación.
Lo que el
tratado no dice… porque no necesita decirlo. El Tratado de
la OTAN no contempla la posibilidad de que un aliado ataque a otro.
No porque sea un descuido, sino porque se basa en un principio previo y
superior:
La alianza existe precisamente para impedir
conflictos armados entre sus miembros. Los tratados
internacionales no funcionan como contratos mercantiles llenos de cláusulas
defensivas ante lo impensable. Funcionan sobre principios estructurales.
Y el principio estructural de la OTAN es la confianza mutua entre aliados.
El Artículo 1:
la clave que muchos ignoran. El verdadero
problema para Trump no sería el Artículo 5, sino el Artículo 1 del
Tratado de la OTAN, que obliga a los Estados miembros a:
Resolver sus controversias por medios pacíficos y
abstenerse del uso o la amenaza de la fuerza de forma incompatible con la Carta
de las Naciones Unidas.
Una invasión militar de Groenlandia sería:
A: Uso de la fuerza
B: Contra un aliado
C: Violando la soberanía territorial de Dinamarca
D: Contraria a la Carta de la ONU
Eso constituye una violación directa del Tratado
de la OTAN, aunque no active la defensa colectiva.
La ilegalidad
internacional: OTAN o no OTAN. Incluso al
margen de la OTAN, el derecho internacional es claro:
ningún Estado puede anexionarse por la fuerza el territorio de otro.
El argumento de la “seguridad nacional” no
habilita invasiones preventivas entre aliados. Si así fuera, el sistema
internacional colapsaría.
Aceptar ese precedente significaría legitimar
que:
A: China ocupe territorios de socios regionales
“por seguridad”
B: Rusia invoque alianzas rotas para justificar
anexiones
C: Cualquier potencia imponga su fuerza sobre
aliados débiles
El efecto
real: la muerte política de la OTAN
Supongamos, por un momento, que Trump ignora todo
esto y actúa.
El resultado no sería una jugada maestra, sino un
cataclismo estratégico:
A: Ruptura inmediata de la cohesión atlántica
B: Colapso del mando militar integrado
C: Retirada o congelación de la cooperación
europea
D: Aislamiento diplomático de EE. UU.
E: Fin de facto de la OTAN como alianza creíble
La OTAN no sobreviviría a una agresión interna.
Una alianza en la que uno de sus miembros puede atacar a otro deja de ser una
alianza.
La única vía
realista: presión política, no invasión
Por eso, la única estrategia plausible de Trump no
es militar, sino política:
A: Fomentar el independentismo groenlandés
B: Debilitar el vínculo con Dinamarca
C: Ofrecer protección, inversión y tratados
preferentes
D: Convertir a Groenlandia en un Estado
formalmente soberano y dependiente
Eso no es una invasión. Es otra cosa: geopolítica
dura, pero dentro de los márgenes del sistema internacional.
Conclusión: la
trampa legal no existe
La idea de que EE. UU. podría invadir Groenlandia
sin “romper la OTAN” se sostiene solo si:
A: Se lee el tratado de forma parcial
B: Se ignoran sus principios fundacionales
C: Se desprecia el derecho internacional
La realidad es simple y contundente:
Una invasión de Groenlandia por Estados Unidos
sería ilegal, contraria a la OTAN y letal para el orden atlántico.
Trump podrá tensar, presionar y amenazar.
Pero cruzar esa línea significaría destruir aquello que dice querer proteger.
Datos y
fuentes de referencia
- Tratado del Atlántico Norte (1949)
- Artículo 1: resolución pacífica de controversias
- Artículo 5: defensa colectiva solo frente a agresiones externas
- Carta de las Naciones Unidas
- Artículo 2.4: prohibición del uso de la fuerza contra la integridad
territorial de los Estados
- Estatus de Groenlandia
- Territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca
- Dinamarca es Estado miembro de la OTAN desde 1949
- Base aérea de Thule / Pituffik
- Presencia militar estadounidense ya existente mediante acuerdos
bilaterales
- No requiere soberanía estadounidense
- Doctrina internacional
- Ninguna alianza defensiva permite ataques armados entre sus miembros

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