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miércoles, 14 de enero de 2026

La milla terrestre no sirve para navegar: por qué la milla marina es la única unidad lógica en el mar y cielo

 


La milla terrestre no sirve para navegar: por qué la milla marina es la única unidad lógica en el mar y cielo

Por Bruno Perera.

Existe una confusión frecuente —especialmente fuera del ámbito náutico— entre la milla terrestre y la milla marina. A simple vista parecen unidades equivalentes que solo difieren ligeramente en longitud. Sin embargo, esta percepción es errónea. La realidad es mucho más profunda: la milla terrestre carece de sentido para la navegación marítima y aérea, mientras que la milla marina es una consecuencia antigua y directa de la geometría de la Tierra.

Dos millas, dos lógicas distintas

La milla terrestre (1.609,344 metros) es una unidad histórica, heredada de sistemas de medición antiguos y pensada para desplazamientos sobre tierra firme. No está vinculada a la forma del planeta ni a su sistema de coordenadas. Es una medida práctica, pero arbitraria desde el punto de vista geográfico.

La milla marina, en cambio, mide 1.852 metros y no surge por casualidad: equivale exactamente a un minuto de arco de latitud. Esto significa que:

A: 60 millas marinas forman un grado

B: 360 grados forman la circunferencia terrestre

C: La Tierra mide, aproximadamente, 21.600 millas náuticas de circunferencia

Este diseño no es simbólico ni académico: es funcional.

El error de aplicar la milla terrestre al mar o al cielo

Si se pretendiera medir la circunferencia de la Tierra en millas terrestres, el sistema colapsaría:

A: Un grado no equivaldría a 60 unidades

B: Un minuto no tendría correspondencia directa con una distancia

C: Las cartas de navegación perderían su coherencia métrica

D: La navegación astronómica sería impracticable

Dicho de forma clara: el planeta dejaría de encajar con el mapa.

Y cuando el mapa deja de representar fielmente la realidad física, deja de ser una herramienta útil.

Mercator: la prueba definitiva

La proyección de Mercator, base de la cartografía náutica durante siglos, solo funciona porque:

A: Los rumbos constantes se representan como líneas rectas

B: La escala de latitudes está directamente ligada a la distancia real

C: El navegante puede medir millas directamente sobre la carta

Todo esto sería imposible usando millas terrestres. El sistema Mercator no está pensado para una unidad arbitraria, sino para una unidad derivada del propio globo terráqueo.

Por eso el Derecho del Mar habla en millas náuticas

No es casualidad que todas las zonas marítimas internacionales estén definidas en millas marinas:

A: 12 millas: mar territorial

B: 24 millas: zona contigua

C: 200 millas: zona económica exclusiva

No es una convención política, sino una necesidad geométrica y cartográfica. El mar se rige por coordenadas, no por caminos.

Final

La milla terrestre sirve para carreteras y distancias en tierra.
La milla marina existe porque la Tierra es una esfera y hay que navegarla.

Confundir ambas no es un simple error de unidades: es ignorar la base matemática sobre la que se construyen la navegación, la cartografía y el Derecho del Mar. Por eso, cuando se habla seriamente de océanos y cielos, la única milla que importa es la náutica.

 


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