La milla terrestre no sirve para navegar: por qué la milla marina es la
única unidad lógica en el mar y cielo
Por Bruno
Perera.
Existe una confusión frecuente —especialmente
fuera del ámbito náutico— entre la milla terrestre y la milla marina.
A simple vista parecen unidades equivalentes que solo difieren ligeramente en
longitud. Sin embargo, esta percepción es errónea. La realidad es mucho más
profunda: la milla terrestre carece de sentido para la navegación marítima y
aérea, mientras que la milla marina es una consecuencia antigua y directa
de la geometría de la Tierra.
Dos millas,
dos lógicas distintas
La milla terrestre (1.609,344 metros) es
una unidad histórica, heredada de sistemas de medición antiguos y pensada para
desplazamientos sobre tierra firme. No está vinculada a la forma del planeta ni
a su sistema de coordenadas. Es una medida práctica, pero arbitraria desde el
punto de vista geográfico.
La milla marina, en cambio, mide 1.852
metros y no surge por casualidad: equivale exactamente a un minuto de
arco de latitud. Esto significa que:
A: 60 millas marinas forman un grado
B: 360 grados forman la circunferencia terrestre
C: La Tierra mide, aproximadamente, 21.600
millas náuticas de circunferencia
Este diseño no es simbólico ni académico: es
funcional.
El error de
aplicar la milla terrestre al mar o al cielo
Si se pretendiera medir la circunferencia de la
Tierra en millas terrestres, el sistema colapsaría:
A: Un grado no equivaldría a 60 unidades
B: Un minuto no tendría correspondencia directa
con una distancia
C: Las cartas de navegación perderían su
coherencia métrica
D: La navegación astronómica sería impracticable
Dicho de forma clara: el planeta dejaría de
encajar con el mapa.
Y cuando el mapa deja de representar fielmente la
realidad física, deja de ser una herramienta útil.
Mercator: la
prueba definitiva
La proyección de Mercator, base de la
cartografía náutica durante siglos, solo funciona porque:
A: Los rumbos constantes se representan como
líneas rectas
B: La escala de latitudes está directamente
ligada a la distancia real
C: El navegante puede medir millas directamente
sobre la carta
Todo esto sería imposible usando millas
terrestres. El sistema Mercator no está pensado para una unidad arbitraria,
sino para una unidad derivada del propio globo terráqueo.
Por eso el
Derecho del Mar habla en millas náuticas
No es casualidad que todas las zonas marítimas
internacionales estén definidas en millas marinas:
A: 12 millas: mar territorial
B: 24 millas: zona contigua
C: 200 millas: zona económica exclusiva
No es una convención política, sino una necesidad
geométrica y cartográfica. El mar se rige por coordenadas, no por caminos.
Final
La milla terrestre sirve para carreteras y
distancias en tierra.
La milla marina existe porque la Tierra es una esfera y hay que navegarla.
Confundir ambas no es un simple error de
unidades: es ignorar la base matemática sobre la que se construyen la
navegación, la cartografía y el Derecho del Mar. Por eso, cuando se habla
seriamente de océanos y cielos, la única milla que importa es la náutica.

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