Groenlandia
y Venezuela: dos territorios de gran interés para Estados Unidos
Por Bruno
Perera.
En
la política internacional contemporánea, pocas decisiones responden a un solo
motivo. Detrás de discursos sobre democracia, narcotráfico o cooperación
internacional suelen esconderse intereses estructurales ligados al
poder, los recursos y la seguridad. Groenlandia y Venezuela, a pesar de sus
enormes diferencias geográficas, culturales y políticas, comparten un rasgo
esencial: ambos territorios ocupan posiciones estratégicas y contienen
materia prima claves para Estados Unidos en el nuevo orden mundial.
Groenlandia:
el Ártico como frontera del siglo XXI
Groenlandia
es una isla gigantesca, con una superficie de unos 2.166.086 km²,
de los cuales cerca del 80 % está cubierto de hielo.
A pesar de su enorme tamaño, apenas viven en ella unas 57.000
personas, en su mayoría de origen inuit, cuya
lengua materna pertenece a la familia esquimo-aleutiana,
aunque el danés
también se utiliza por su vinculación histórica con Dinamarca.
Aunque
Groenlandia es una región autónoma dentro del Reino de Dinamarca,
en los últimos años ha pasado a ocupar un lugar clave en el tablero
geopolítico del Ártico. El interés de Estados Unidos por la
isla no es algo nuevo, pero se ha intensificado claramente debido al deshielo
provocado por el cambio climático y a la creciente rivalidad
entre grandes potencias, especialmente China y Rusia.
Valor
geoestratégico
Su
ubicación entre América del Norte, Europa y Rusia permite:
1.
Control de rutas aéreas y marítimas
2.
Vigilancia militar y sistemas de alerta temprana
2.
Presencia directa en el Ártico, región cada vez más disputada
Estados
Unidos mantiene desde hace décadas la base de Pituffik (Thule),
fundamental para su defensa antimisiles.
Recursos
y futuro económico
Bajo
el hielo groenlandés se encuentran:
1.
Tierras raras
2.
Litio, uranio, cobalto
3.
Minerales críticos para la
transición energética y la industria militar
El
deshielo está haciendo estos recursos más accesibles, elevando su valor
estratégico.
Venezuela:
el corazón energético y mineral del hemisferio occidental
Venezuela
representa un interés distinto pero igualmente crucial. No se trata de una
frontera futura, sino de un territorio central en la historia
geopolítica de Estados Unidos en América Latina.
Recursos
estratégicos
Venezuela
posee:
1.
Las mayores reservas probadas de petróleo del mundo
2.
Importantes reservas de gas
3.
Oro, coltán y potencial en tierras
raras
En
un contexto de transición energética y competencia global por minerales
críticos, perder influencia en Venezuela significa perder acceso a
recursos clave.
Influencia
de potencias rivales
Desde
principios del siglo XXI, Venezuela ha estrechado relaciones con:
1.
China (financiación,
infraestructuras, tecnología)
2.
Rusia (energía, cooperación militar)
3.
Irán (combustible, tecnología, drones)
Para
Washington, esta convergencia de rivales estratégicos en el Caribe supone
una línea roja geopolítica.
……………………………..
Cronología
del interés estadounidense en Groenlandia y Venezuela
Años
1940–1950: el inicio del interés estratégico
Groenlandia:
1.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, EE. UU.
establece presencia militar para frenar la expansión soviética en el Atlántico
Norte.
Venezuela:
1.
Se consolida como proveedor clave de petróleo para EE. UU.,
durante y después de la guerra.
Años
1960–1980: Guerra Fría y zonas de influencia
Groenlandia:
1.
Refuerzo de la base de Thule como parte del sistema de defensa
antimisiles.
Venezuela:
1. Aliado estable de Washington en plena
Guerra Fría; su petróleo es esencial para Occidente.
1990–2000:
fin de la Guerra Fría y reconfiguración
Groenlandia:
1.
Pierde protagonismo temporal, aunque se mantiene la
infraestructura militar.
Venezuela:
1. La
llegada de Hugo Chávez marca un giro político y un distanciamiento progresivo
de EE. UU.
2000–2010:
ascenso del chavismo y nuevas alianzas
Venezuela:
1.
Alianzas con China, Rusia e Irán; nacionalización de recursos
energéticos.
2. EE. UU. comienza a ver a Venezuela no solo como un
problema político, sino como un vector de influencia rival.
2010–2019:
regreso de la competencia global
Groenlandia:
1.
China muestra interés en inversiones mineras; Rusia refuerza su
presencia ártica.
2.
2019: Donald Trump plantea públicamente la posibilidad de
comprar Groenlandia, visibilizando un interés estratégico latente.
Venezuela:
1. EE. UU. endurece sanciones y reconoce
gobiernos alternativos, justificando acciones en nombre de la democracia y la
lucha contra el narcotráfico.
2020–2025:
mundo multipolar
Groenlandia:
1.
El Ártico se convierte en una prioridad estratégica por rutas
marítimas y minerales críticos.
2.
Venezuela: La rivalidad ya no es solo con el chavismo, sino con
el bloque China–Rusia–Irán operando en el hemisferio
occidental.
Puntos
de convergencia entre Groenlandia y Venezuela
Aunque
muy distintas, ambas regiones comparten elementos clave:
Recursos
estratégicos:
1.
petróleo, gas y minerales críticos
2.
Competencia
entre grandes potencias
3.
Seguridad
nacional estadounidense
4.
Control de
espacios geográficos clave (Ártico
y Caribe)
Ni
Groenlandia ni Venezuela son casos aislados: son síntomas de una
estrategia global.
Conclusión
Groenlandia y Venezuela representan
dos extremos del mapa mundial, pero ambas encajan en la misma lógica: Estados
Unidos intenta asegurar recursos, rutas y zonas de influencia en un mundo cada
vez más competitivo y multipolar.
Las justificaciones públicas —democracia,
narcotráfico o cooperación— pueden variar, pero el fondo es constante: geopolítica
pura.
En
el siglo XXI, el poder ya no se mide solo en ejércitos, sino en minerales,
energía, rutas estratégicas y control de espacios clave. Y en ese tablero,
Groenlandia y Venezuela ocupan casillas decisivas.

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