EEUU está jugando
con fuego peligroso que puede terminar en un gran incendio global
Por Bruno
Perera.
Estados Unidos vuelve a tensar el tablero mundial
con una política exterior cada vez más agresiva y errática, basada en la
defensa de sus intereses estratégicos inmediatos sin medir adecuadamente las
consecuencias a medio y largo plazo. Dos escenarios aparentemente lejanos entre
sí —Groenlandia y Venezuela— se han convertido en piezas clave de una misma
partida geopolítica que enfrenta, de forma indirecta pero cada vez más clara, a
Washington con Rusia y China.
No se trata de territorios cualquiera. Ambos
concentran recursos estratégicos, posiciones geográficas privilegiadas y un
enorme valor militar y económico en un mundo que avanza hacia una nueva Guerra
Fría multipolar.
Groenlandia, una isla de más de dos millones de
kilómetros cuadrados, cubierta en un 80 % por hielo y con apenas 57.000
habitantes, ha pasado de ser una periferia olvidada a convertirse en un punto
neurálgico de la geopolítica mundial. Su posición en el Ártico, el deshielo
progresivo y la riqueza potencial en tierras raras, minerales estratégicos y
rutas marítimas la convierten en un enclave de alto valor estratégico.
Estados Unidos mantiene desde hace décadas
presencia militar en Groenlandia, pero en los últimos años ha incrementado su
interés político y estratégico, llegando incluso a plantear públicamente la
idea de controlarla más directamente. Estas declaraciones, aunque envueltas en
retórica diplomática, han generado inquietud en Dinamarca —país al que
pertenece Groenlandia— y en la propia OTAN.
El problema no es solo Groenlandia, sino el
mensaje: el Ártico se está militarizando, y Rusia y China observan con
atención. Moscú refuerza su presencia en el norte, mientras Pekín se autodefine
como “actor cercano al Ártico”, invirtiendo en infraestructuras y rutas
comerciales. El riesgo de incidentes, provocaciones o errores de cálculo
aumenta cada año.
Venezuela es el otro gran foco de tensión. Posee
las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y se ha convertido en un
escenario donde chocan intereses energéticos, ideológicos y estratégicos.
Estados Unidos busca recuperar influencia en un país que considera clave para
su seguridad hemisférica, mientras Rusia, China e Irán han consolidado allí
alianzas económicas, militares y financieras.
Las sanciones, la presión diplomática y las
amenazas veladas han elevado el nivel de confrontación. Aunque ninguna potencia
desea una guerra abierta, Venezuela funciona como un campo de fricción
permanente, donde cada movimiento de Washington es observado y respondido
—aunque sea de forma indirecta— por Moscú, Pekín y Teherán.
El riesgo no está tanto en una invasión directa,
sino en la acumulación de provocaciones, sanciones, bloqueos y operaciones
encubiertas que pueden desembocar en una escalada fuera de control.
El verdadero problema no es Groenlandia o
Venezuela por separado, sino la acumulación de frentes abiertos y la
sensación creciente de que Estados Unidos actúa como si el mundo siguiera
siendo unipolar. Rusia y China no aceptan ya ese papel secundario, y responden
reforzando alianzas, ampliando su presencia militar y desafiando la hegemonía
estadounidense en múltiples regiones.
Nadie quiere una guerra directa entre potencias nucleares. El coste sería
devastador para todos. Pero la historia demuestra que los grandes conflictos no
siempre comienzan por una decisión consciente, sino por una cadena de errores,
provocaciones y malas lecturas estratégicas.
Final
Estados Unidos está jugando con fuego. Un fuego
que arde en el Ártico, en América Latina, en Asia y en Oriente Medio. De
momento, las llamas están contenidas, pero el viento de la rivalidad global
sopla cada vez con más fuerza.
Si las grandes potencias no rebajan la tensión y
no refuerzan los mecanismos diplomáticos, el mundo puede verse arrastrado a un
gran incendio global que nadie será capaz de apagar. La historia ya ha
demostrado que subestimar estos riesgos suele pagarse muy caro.
Datos y
fuentes de contexto
Superficie y población de Groenlandia:
Datos oficiales del Gobierno de Groenlandia y Statistics Greenland.
Importancia estratégica del Ártico:
Consejo Ártico, informes de la OTAN y estudios del CSIS (Center for Strategic
and International Studies).
Interés de EEUU en Groenlandia y presencia
militar:
Departamento de Defensa de EEUU, base de Pituffik (antigua Thule).
Reservas de petróleo de Venezuela:
OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).
Relaciones de Venezuela con Rusia y China:
Informes del FMI, Banco Mundial y análisis de Chatham House.
Riesgo de escalada entre potencias nucleares:
SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute).
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