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jueves, 8 de enero de 2026

EEUU está jugando con fuego peligroso que puede terminar en un gran incendio global

 


EEUU está jugando con fuego peligroso que puede terminar en un gran incendio global

Por Bruno Perera.

 Estados Unidos vuelve a tensar el tablero mundial con una política exterior cada vez más agresiva y errática, basada en la defensa de sus intereses estratégicos inmediatos sin medir adecuadamente las consecuencias a medio y largo plazo. Dos escenarios aparentemente lejanos entre sí —Groenlandia y Venezuela— se han convertido en piezas clave de una misma partida geopolítica que enfrenta, de forma indirecta pero cada vez más clara, a Washington con Rusia y China.

 No se trata de territorios cualquiera. Ambos concentran recursos estratégicos, posiciones geográficas privilegiadas y un enorme valor militar y económico en un mundo que avanza hacia una nueva Guerra Fría multipolar.

 Groenlandia, una isla de más de dos millones de kilómetros cuadrados, cubierta en un 80 % por hielo y con apenas 57.000 habitantes, ha pasado de ser una periferia olvidada a convertirse en un punto neurálgico de la geopolítica mundial. Su posición en el Ártico, el deshielo progresivo y la riqueza potencial en tierras raras, minerales estratégicos y rutas marítimas la convierten en un enclave de alto valor estratégico.

 Estados Unidos mantiene desde hace décadas presencia militar en Groenlandia, pero en los últimos años ha incrementado su interés político y estratégico, llegando incluso a plantear públicamente la idea de controlarla más directamente. Estas declaraciones, aunque envueltas en retórica diplomática, han generado inquietud en Dinamarca —país al que pertenece Groenlandia— y en la propia OTAN.

 El problema no es solo Groenlandia, sino el mensaje: el Ártico se está militarizando, y Rusia y China observan con atención. Moscú refuerza su presencia en el norte, mientras Pekín se autodefine como “actor cercano al Ártico”, invirtiendo en infraestructuras y rutas comerciales. El riesgo de incidentes, provocaciones o errores de cálculo aumenta cada año.

 Venezuela es el otro gran foco de tensión. Posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo y se ha convertido en un escenario donde chocan intereses energéticos, ideológicos y estratégicos. Estados Unidos busca recuperar influencia en un país que considera clave para su seguridad hemisférica, mientras Rusia, China e Irán han consolidado allí alianzas económicas, militares y financieras.

 Las sanciones, la presión diplomática y las amenazas veladas han elevado el nivel de confrontación. Aunque ninguna potencia desea una guerra abierta, Venezuela funciona como un campo de fricción permanente, donde cada movimiento de Washington es observado y respondido —aunque sea de forma indirecta— por Moscú, Pekín y Teherán.

 El riesgo no está tanto en una invasión directa, sino en la acumulación de provocaciones, sanciones, bloqueos y operaciones encubiertas que pueden desembocar en una escalada fuera de control.

 El verdadero problema no es Groenlandia o Venezuela por separado, sino la acumulación de frentes abiertos y la sensación creciente de que Estados Unidos actúa como si el mundo siguiera siendo unipolar. Rusia y China no aceptan ya ese papel secundario, y responden reforzando alianzas, ampliando su presencia militar y desafiando la hegemonía estadounidense en múltiples regiones.

   Nadie quiere una guerra directa entre potencias nucleares. El coste sería devastador para todos. Pero la historia demuestra que los grandes conflictos no siempre comienzan por una decisión consciente, sino por una cadena de errores, provocaciones y malas lecturas estratégicas.

Final

Estados Unidos está jugando con fuego. Un fuego que arde en el Ártico, en América Latina, en Asia y en Oriente Medio. De momento, las llamas están contenidas, pero el viento de la rivalidad global sopla cada vez con más fuerza.

Si las grandes potencias no rebajan la tensión y no refuerzan los mecanismos diplomáticos, el mundo puede verse arrastrado a un gran incendio global que nadie será capaz de apagar. La historia ya ha demostrado que subestimar estos riesgos suele pagarse muy caro.

Datos y fuentes de contexto

Superficie y población de Groenlandia:
Datos oficiales del Gobierno de Groenlandia y Statistics Greenland.

Importancia estratégica del Ártico:
Consejo Ártico, informes de la OTAN y estudios del CSIS (Center for Strategic and International Studies).

Interés de EEUU en Groenlandia y presencia militar:
Departamento de Defensa de EEUU, base de Pituffik (antigua Thule).

Reservas de petróleo de Venezuela:
OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).

Relaciones de Venezuela con Rusia y China:
Informes del FMI, Banco Mundial y análisis de Chatham House.

Riesgo de escalada entre potencias nucleares:
SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute).

 


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