La
sorprendente inteligencia de los pulpos: genios silenciosos del océano
Por Bruno
Perera.
Durante siglos, los pulpos han sido vistos como
criaturas extrañas, casi alienígenas, más cercanas al mito que a la ciencia. No
obstante, la biología marina moderna ha demostrado que no solo son animales
fascinantes por su aspecto, sino también por algo mucho más inquietante: su
extraordinaria inteligencia. Hasta el punto de que hoy se les considera los
invertebrados más inteligentes conocidos.
Un cerebro
repartido por el cuerpo
A diferencia de los vertebrados, el pulpo no
concentra toda su inteligencia en un único cerebro. Posee alrededor de 500
millones de neuronas, una cifra comparable a la de algunos mamíferos, pero
distribuidas de forma muy peculiar: más de la mitad se encuentran en sus
ocho brazos.
Cada brazo puede tomar decisiones simples de
forma casi autónoma, explorar el entorno y reaccionar sin necesidad de
instrucciones directas del cerebro central. Esto convierte al pulpo en un
animal con una inteligencia descentralizada, única en el reino animal.
Maestros de la
resolución de problemas
Numerosos experimentos han demostrado que los
pulpos son capaces de:
- Abrir frascos con tapa roscada para obtener alimento
- Resolver laberintos
- Desmontar trampas diseñadas para capturarlos
- Memorizar soluciones y repetirlas tiempo después
No actúan solo por instinto. Aprenden por
experiencia, corrigen errores y adaptan su comportamiento, una capacidad
que hasta hace poco se creía exclusiva de vertebrados superiores.
Uso de
herramientas: un hito evolutivo
Uno de los comportamientos más reveladores de su
inteligencia es el uso de herramientas, algo extremadamente raro en
animales marinos. Se ha observado a pulpos recolectando mitades de cáscaras de
coco, transportándolas y utilizándolas más tarde como refugio móvil frente a
depredadores.
Este comportamiento implica planificación
futura, una habilidad cognitiva de alto nivel.
Camuflaje
inteligente, no automático
El pulpo es famoso por su capacidad de camuflaje,
pero no se trata solo de un reflejo biológico. Decide cuándo, cómo
y para qué camuflarse. Puede imitar texturas, colores y formas de su
entorno, y hacerlo de manera diferente según la amenaza o la situación.
En algunos casos, incluso finge ser otra
especie, como peces venenosos, para evitar ataques. Esto sugiere un grado
notable de evaluación del entorno y toma de decisiones.
Regeneración
de brazos: cuando perder no significa perder
Entre las capacidades más asombrosas de los
pulpos se encuentra su extraordinario poder de regeneración. Cuando un
pulpo pierde un brazo —ya sea por el ataque de un depredador o por un
accidente— ese brazo puede volver a crecer, y no de forma simbólica,
sino funcionalmente completo.
El proceso de regeneración incluye el tejido
muscular, la piel, las ventosas y, de manera especialmente relevante, los
nervios. Con el tiempo, el nuevo brazo recupera su movilidad, fuerza y
sensibilidad, integrándose plenamente en el sistema nervioso del animal.
Este hecho cobra mayor importancia si se tiene en
cuenta que cada brazo alberga cientos de miles de neuronas propias. Es
decir, el pulpo no solo regenera una extremidad, sino que reconstruye parte
de su sistema nervioso distribuido, algo excepcional en el reino animal.
Durante la regeneración, el pulpo continúa
cazando, explorando y aprendiendo, adaptándose temporalmente a la pérdida. Una
vez completado el proceso, el brazo regenerado es prácticamente indistinguible
del original, lo que pone de manifiesto una enorme plasticidad biológica y
cognitiva.
Memoria,
curiosidad y personalidad
Los pulpos poseen memoria a corto y largo plazo.
Reconocen espacios, objetos e incluso personas. En acuarios, se ha observado
que distinguen a los cuidadores, reaccionando de forma diferente según
quién se acerque al tanque.
Además, muestran rasgos claros de personalidad:
algunos son exploradores, otros más cautelosos o agresivos. Esta individualidad
refuerza la idea de que estamos ante animales cognitivamente complejos, lejos
de la imagen de criaturas meramente instintivas.
Una
inteligencia distinta a la humana
Comparar la inteligencia del pulpo con la humana
es un error frecuente. No es mejor ni peor: es distinta. Su inteligencia
no está orientada a la vida social compleja, como la de delfines u orcas, sino
a la supervivencia individual, la exploración y la adaptación rápida en
entornos hostiles.
Su evolución demuestra que la inteligencia puede
surgir por caminos muy distintos al nuestro, sin lenguaje articulado, sin
estructuras sociales avanzadas y sin un cerebro centralizado.
Final
El pulpo no es un animal “simple”. Es el
resultado de una evolución alternativa, un experimento biológico que demuestra
que la inteligencia no necesita columna vertebral para florecer. Su
mente distribuida, su capacidad de aprendizaje, su uso de herramientas y su
habilidad para regenerar partes de su propio sistema nervioso obligan a
replantearnos qué entendemos por conciencia e inteligencia en el mundo animal.
Datos y
fuentes científicas
Datos clave
- Neuronas estimadas: ~500 millones
- Más del 50 % de las neuronas se localizan en los brazos
- Capacidad demostrada de aprendizaje, memoria, uso de herramientas y
regeneración neural
Fuentes y estudios
- Mather, J. A. (2008). Cephalopod consciousness: behavioural
evidence.
- Godfrey-Smith, P. (2016). Other Minds: The Octopus and the
Evolution of Intelligent Life.
- Fiorito et al. (2015). Cephalopods in neuroscience: regulations and
research.
- Shaw & Osborne (2011). Regeneration in cephalopods.
- Alupay et al. (2014). Mechanisms of arm regeneration in Octopus
vulgaris.
- Nature Neuroscience, Scientific American, National Geographic
Ver vídeo sobre los pulpos: https://www.youtube.com/watch?v=9UG7F6oplhU

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