
Fue el eclipse más importante de la historia de la ciencia. Más de seis minutos de oscuridad que aportaron la primera demostración empírica de la teoría de la relatividad y que convirtieron a Albert Einstein en una celebridad. Pero el gran protagonista del eclipse del 29 de mayo de 1919 no fue Einstein sino el astrónomo británico Arthur Eddington, un cuáquero pacifista que se había negado a ir a la guerra, que no veía al científico alemán como un rival y que tuvo que sobreponerse al mal tiempo, a los mosquitos y hasta a los monos que le robaban el equipamiento de su telescopio para obtener las imágenes que cambiarían la historia de la ciencia. Leer más
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