¿Está la
humanidad convirtiendo a las plantas y árboles en seres estériles?
Por Bruno Perera.
En los últimos años se ha extendido una
preocupación creciente: muchas frutas que consumimos ya no tienen semillas.
Sandías, uvas, mandarinas, plátanos… parecen frutos “perfectos”, cómodos,
limpios. Pero esa aparente ventaja despierta una pregunta inquietante: ¿estamos
convirtiendo a las plantas y árboles en seres estériles? ¿Estamos alterando un
equilibrio natural que podría volverse en nuestra contra?
La cuestión no es trivial. La semilla es el
corazón de la continuidad biológica. Sin semilla fértil no hay germinación, y
sin germinación no hay renovación de especies. Sin embargo, conviene separar
los hechos científicos de los temores infundados.
1. ¿Qué está
ocurriendo realmente?
No todas las frutas sin semillas son producto de
ingeniería genética moderna. Muchas son resultado de técnicas tradicionales de
mejora vegetal que se aplican desde hace siglos:
Selección artificial
A: Hibridación controlada
B: Triploidía
C: Propagación clonal (injertos y esquejes)
Por ejemplo:
A: Sandía sin semillas: resultado de cruzamientos que generan plantas triploides estériles.
B: Uvas sin semillas: derivadas en muchos casos de mutaciones naturales antiguas.
C: Plátano Cavendish: estéril y reproducido por clonación.
No se trata de que la naturaleza haya dejado de
producir semillas, sino de que el sistema agrícola industrial favorece
variedades que interesan al mercado.
2. Un aspecto
ecológico poco mencionado: la dispersión animal
Existe además un factor ecológico que rara vez se
discute: la dispersión de semillas a través de los animales.
En los ecosistemas naturales, muchos frutos
evolucionaron precisamente para ser ingeridos por aves y mamíferos. Las
semillas:
A: Son tragadas junto con la pulpa.
B: Viajan por el aparato digestivo.
C: Son expulsadas en otro lugar mediante la
defecación.
D: Germinan lejos de la planta madre.
Este proceso, conocido como endozoocoria,
es fundamental para la expansión natural de muchas especies vegetales.
Si un fruto carece de semillas viables:
A: No puede propagarse por ingestión animal.
B: Se rompe una vía tradicional de dispersión.
C: Se reduce la expansión espontánea fuera del
cultivo humano.
Ahora bien, conviene matizar: las variedades
comerciales sin semillas casi nunca están destinadas a naturalizarse en
ecosistemas silvestres. Son cultivos agrícolas controlados. Por tanto, su falta
de dispersión natural no implica necesariamente un colapso ecológico global.
Sin embargo, si hipotéticamente la esterilidad se
extendiera masivamente a variedades silvestres, sí podría afectar los ciclos
ecológicos.
3. El
verdadero riesgo: la homogeneización genética
El peligro real no es la fruta sin semillas en sí
misma, sino la reducción de diversidad genética.
Cuando el mercado global depende de unas pocas
variedades:
A: Aumenta la vulnerabilidad a plagas.
B: Se favorecen monocultivos.
C: Se debilita la resiliencia del sistema alimentario.
El caso del plátano es ilustrativo: al ser clones
casi idénticos, una enfermedad como el Fusarium TR4 puede poner en jaque
plantaciones enteras.
4. ¿Estamos
perdiendo las semillas originales?
Afortunadamente, no.
A: Existen bancos de germoplasma en todo
el mundo.
B: El Svalbard Global Seed Vault conserva
millones de muestras.
C: El sistema CGIAR mantiene colecciones
internacionales.
D: La FAO coordina programas de conservación de
variedades tradicionales.
El problema no es la desaparición física de las
semillas, sino el abandono de su cultivo.
5. Dimensión
económica y estratégica
Las semillas híbridas obligan a comprarlas cada
temporada. Esto:
A: Genera dependencia comercial.
B: Concentra poder en grandes corporaciones.
C: Desplaza semillas locales tradicionales.
Aquí el debate ya no es biológico, sino político
y económico.
Conclusión
No, no estamos convirtiendo a todas las plantas y
árboles en seres estériles.
Pero sí estamos favoreciendo un modelo agrícola más uniforme, más dependiente y
menos diverso.
La falta de semillas en ciertos frutos no
destruye la naturaleza por sí sola, pero sí altera mecanismos naturales como la
dispersión animal y contribuye a la homogeneización genética.
La cuestión no es demonizar la ciencia, sino
recordar que la biodiversidad es nuestra mejor póliza de seguro frente al
futuro.
Datos y
fuentes de información
A: FAO (2019). The State of the World’s
Biodiversity for Food and Agriculture.
B: IPBES (2019). Global Assessment Report on
Biodiversity and Ecosystem Services.
C: Svalbard Global Seed Vault – Crop Trust.
D: CGIAR Genebank Platform.
E: McKey, D. et al. (2010). The evolutionary
ecology of clonally propagated domesticated plants. New Phytologist.
F: Ploetz, R.C. (2015). Fusarium wilt of
banana. Phytopathology.
G: Howe, H.F. & Smallwood, J. (1982). Ecology
of Seed Dispersal. Annual Review of Ecology and Systematics.

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