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domingo, 14 de diciembre de 2025

Desaladoras móviles para el campo de Lanzarote: una buena solución, pero insuficiente sin más acciones

 


Desaladoras móviles para el campo de Lanzarote: una buena solución, pero insuficiente sin más acciones

Por Bruno Perera.

En 2025, el Cabildo de Lanzarote, con apoyo del Gobierno de Canarias, ha puesto en marcha una iniciativa destinada a aliviar la creciente escasez de agua que afecta al sector agrícola de la isla: la adquisición e instalación de una desaladora portátil con capacidad para producir hasta 2.500 metros cúbicos diarios de agua desalada para riego. La planta, ya instalada en la Central de Desalación Díaz Rijo (Arrecife), forma parte de un plan regional de refuerzo de infraestructuras de desalación en varias islas, con una inversión global superior a los 13 millones de euros, según el Gobierno de Canarias.

La iniciativa, diseñada por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), responde al déficit hídrico estructural que padece Lanzarote y La Graciosa y que ha motivado incluso la declaración de emergencia hídrica para Lanzarote y La Graciosa en 2025, tal como han informado distintos medios de comunicación.

¿Por qué es clave la desalación en Lanzarote?

Lanzarote es una isla con precipitaciones escasas e irregulares y con una disponibilidad de aguas subterráneas muy limitada, a veces salobre. Estas condiciones hacen que la agricultura dependa casi por completo de recursos hídricos no convencionales, principalmente del agua desalada y, en menor medida, del uso de aguas regeneradas, que casi siempre la mayor parte es depurada a toda prisa y enviada al mar por el contenido de sal que llevan de las descargas de desalinadoras privadas y de las industrias. Y sobre todo en épocas cuando llueve mucho.

A este escenario se suma una tendencia a la disminución de las lluvias en el contexto del cambio climático, lo que reduce aún más la disponibilidad de agua y afecta directamente tanto a la producción agrícola como a la viabilidad económica de muchas explotaciones del campo lanzaroteño.

La desaladora portátil: ventajas y limitaciones

La instalación de una desaladora portátil con una producción de hasta 2.500 m³ diarios es, sin duda, una herramienta útil para aliviar de forma puntual la escasez de agua de riego. Su carácter móvil permite adaptarla a distintas necesidades y ubicaciones costeras, reduciendo la necesidad de largas conducciones de tuberías de agua.

Sin embargo, esta solución no resuelve por sí sola un problema de carácter estructural. La dependencia de la desalación presenta varios retos bien conocidos:

·        Alto consumo energético, lo que encarece el coste del agua y aumenta la huella ambiental si no se acompaña de un mayor uso de energías renovables.

·        Capacidad limitada frente a la demanda agrícola, especialmente en periodos prolongados de sequía.

·        Gestión de la salmuera, que requiere un control adecuado para minimizar posibles impactos sobre el medio marino.

Por tanto, aunque necesaria, la desaladora portátil debe entenderse como una medida complementaria, no como una solución definitiva.

El agua de lluvia que se pierde: una oportunidad desaprovechada

Cada vez que se producen episodios de lluvias intensas, la mayor parte del agua dulce acaba perdiéndose en el mar a través de los barrancos de la isla, sin ningún tipo de aprovechamiento. Esta situación se repite en numerosos puntos del territorio, como en el barranco que desagua desde las cercanías de Mala hacia Costa Teguise, donde centenas de miles de metros cúbicos de agua pueden llegar al océano en pocas horas durante lluvias intensas.

Una opción complementaria, de coste relativamente bajo frente a grandes infraestructuras hidráulicas, sería estudiar la instalación de pequeñas presas, compuertas o sistemas de retención antes de la desembocadura de determinados barrancos. Estas actuaciones, correctamente diseñadas para soportar caudales extremos, gestionar sedimentos y respetar la dinámica natural del entorno, permitirían almacenar parte del agua de lluvia en embalses o balsas para su posterior uso agrícola.

El agua retenida podría destinarse al riego de fincas cercanas mediante sistemas de bombeo alimentados preferentemente con energías renovables, reduciendo así la presión sobre las desaladoras y mejorando la resiliencia hídrica del sector primario.

Acciones complementarias necesarias

Aprovechar mejor el agua disponible no depende únicamente de grandes infraestructuras. También requiere:

·        Políticas públicas que fomenten la captación de aguas pluviales, mediante ayudas para aljibes, depósitos y sistemas de almacenamiento en explotaciones agrícolas.

·        Mejor mantenimiento y gestión de cauces y barrancos, una necesidad reconocida por distintas administraciones para reducir riesgos y mejorar el aprovechamiento del recurso hídrico.

·        Digitalización y telecontrol de las infraestructuras agrarias, que permitan un uso más eficiente del agua desalada y regenerada, reduciendo pérdidas y consumos innecesarios.

Conclusión

La incorporación de desaladoras móviles para uso agrícola en Lanzarote es una buena noticia y una herramienta necesaria para hacer frente a la escasez de agua en las fincas. No obstante, no puede ni debe ser la única respuesta a un problema complejo derivado de las condiciones naturales de la isla y de la reducción progresiva de las precipitaciones.

La solución pasa por una estrategia hídrica integral que combine desalación, aprovechamiento del agua de lluvia, mejora de las redes de distribución, modernización de los sistemas de riego y una apuesta clara por la sostenibilidad ambiental y energética. Solo así se podrá garantizar una gestión del agua eficiente, resiliente y justa para las generaciones presentes y futuras.

Nota final

Un simple análisis de volúmenes pone en contexto el reto al que se enfrenta la isla: mientras una desaladora portátil puede producir alrededor de 2.500 m³ diarios, un solo episodio de lluvias intensas puede hacer que los barrancos de Lanzarote pierdan hacia el mar más de 30.000 m³ de agua dulce en cuestión de horas. Aprovechar siquiera una parte de ese recurso supondría un complemento estratégico de gran valor para el campo lanzaroteño, y sobre todo para las fincas que se hallen cerca de los barrancos.

En cuanto a las cifras sobre pérdidas de agua en la red y producción de las desaladoras, conviene abordarlas con rigor técnico. Las estimaciones de pérdidas elevadas requieren estudios detallados que distingan entre fugas reales, consumos no registrados, limitaciones operativas o diferencias entre capacidad nominal y producción efectiva. Un análisis independiente y transparente ayudaría a clarificar este aspecto y a mejorar la planificación hídrica de la isla.

Capacidad de producción de agua desalada en Lanzarote

La capacidad nominal de producción de las dos principales centrales de desalación de la isla se sitúa en torno a los 86.000 m³ diarios:

1.    Central de Desalación Díaz Rijo (Arrecife): ~68.000 m³/día

2.    Central de Janubio (Yaiza): ~18.000 m³/día

Estas cifras pueden verse reducidas puntualmente por labores de mantenimiento o incidencias técnicas, según el Consorcio del Agua de Lanzarote.

Nota final: Si fuese verdad, como se  ha venido informando durante varios años,  que las deslindadoras de Canal Gestión pierden a través de fugas en los tendidos de líneas casi el 50% de su producción  diaria, estaría Lanzarote llena de oasis. No creo que tales pérdidas sean reales. Algo falla en la producción, o hay gato encerrado.

Un ejemplo: Frente a la cárcel de Tahíche hay una fuga de agua desde hace varios años que ha dado lugar a que en esa zona se haya creado un oasis de unos 50 árboles bien robustos y bien verdes.

 


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