Desaladoras móviles para el campo de Lanzarote: una buena solución, pero insuficiente sin más acciones
Por
Bruno Perera.
En 2025, el
Cabildo de Lanzarote, con apoyo del Gobierno de Canarias, ha puesto en marcha
una iniciativa destinada a aliviar la creciente escasez de agua que afecta al
sector agrícola de la isla: la adquisición e instalación de una desaladora
portátil con capacidad para producir hasta 2.500 metros cúbicos diarios de agua
desalada para riego. La planta, ya instalada en la Central de Desalación Díaz
Rijo (Arrecife), forma parte de un plan regional de refuerzo de
infraestructuras de desalación en varias islas, con una inversión global
superior a los 13 millones de euros, según el Gobierno de Canarias.
La iniciativa,
diseñada por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), responde al déficit
hídrico estructural que padece Lanzarote y La Graciosa y que ha motivado
incluso la declaración de emergencia hídrica para Lanzarote y La Graciosa en
2025, tal como han informado distintos medios de comunicación.
¿Por qué es
clave la desalación en Lanzarote?
Lanzarote es
una isla con precipitaciones escasas e irregulares y con una disponibilidad de
aguas subterráneas muy limitada, a veces salobre. Estas condiciones hacen que
la agricultura dependa casi por completo de recursos hídricos no
convencionales, principalmente del agua desalada y, en menor medida, del uso de
aguas regeneradas, que casi siempre la mayor parte es depurada a toda prisa y
enviada al mar por el contenido de sal que llevan de las descargas de desalinadoras
privadas y de las industrias. Y sobre todo en épocas cuando llueve mucho.
A este
escenario se suma una tendencia a la disminución de las lluvias en el contexto
del cambio climático, lo que reduce aún más la disponibilidad de agua y afecta
directamente tanto a la producción agrícola como a la viabilidad económica de
muchas explotaciones del campo lanzaroteño.
La
desaladora portátil: ventajas y limitaciones
La
instalación de una desaladora portátil con una producción de hasta 2.500 m³
diarios es, sin duda, una herramienta útil para aliviar de forma puntual la
escasez de agua de riego. Su carácter móvil permite adaptarla a distintas
necesidades y ubicaciones costeras, reduciendo la necesidad de largas
conducciones de tuberías de agua.
Sin embargo,
esta solución no resuelve por sí sola un problema de carácter estructural. La
dependencia de la desalación presenta varios retos bien conocidos:
·
Alto consumo energético, lo que encarece el
coste del agua y aumenta la huella ambiental si no se acompaña de un mayor uso
de energías renovables.
·
Capacidad limitada frente a la demanda
agrícola,
especialmente en periodos prolongados de sequía.
·
Gestión de la salmuera, que requiere un
control adecuado para minimizar posibles impactos sobre el medio marino.
Por tanto,
aunque necesaria, la desaladora portátil debe entenderse como una medida
complementaria, no como una solución definitiva.
El agua de
lluvia que se pierde: una oportunidad desaprovechada
Cada vez que
se producen episodios de lluvias intensas, la mayor parte del agua dulce acaba
perdiéndose en el mar a través de los barrancos de la isla, sin ningún tipo de
aprovechamiento. Esta situación se repite en numerosos puntos del territorio,
como en el barranco que desagua desde las cercanías de Mala hacia Costa
Teguise, donde centenas de miles de metros cúbicos de agua pueden llegar al
océano en pocas horas durante lluvias intensas.
Una opción
complementaria, de coste relativamente bajo frente a grandes infraestructuras
hidráulicas, sería estudiar la instalación de pequeñas presas, compuertas o
sistemas de retención antes de la desembocadura de determinados barrancos.
Estas actuaciones, correctamente diseñadas para soportar caudales extremos,
gestionar sedimentos y respetar la dinámica natural del entorno, permitirían
almacenar parte del agua de lluvia en embalses o balsas para su posterior uso
agrícola.
El agua
retenida podría destinarse al riego de fincas cercanas mediante sistemas de
bombeo alimentados preferentemente con energías renovables, reduciendo así la
presión sobre las desaladoras y mejorando la resiliencia hídrica del sector
primario.
Acciones
complementarias necesarias
Aprovechar
mejor el agua disponible no depende únicamente de grandes infraestructuras.
También requiere:
·
Políticas públicas que fomenten la captación
de aguas pluviales, mediante ayudas para aljibes, depósitos y sistemas de
almacenamiento en explotaciones agrícolas.
·
Mejor mantenimiento y gestión de cauces y
barrancos,
una necesidad reconocida por distintas administraciones para reducir riesgos y
mejorar el aprovechamiento del recurso hídrico.
·
Digitalización y telecontrol de las
infraestructuras agrarias, que permitan un uso más eficiente del agua
desalada y regenerada, reduciendo pérdidas y consumos innecesarios.
Conclusión
La
incorporación de desaladoras móviles para uso agrícola en Lanzarote es una
buena noticia y una herramienta necesaria para hacer frente a la escasez de
agua en las fincas. No obstante, no puede ni debe ser la única respuesta a un
problema complejo derivado de las condiciones naturales de la isla y de la
reducción progresiva de las precipitaciones.
La solución
pasa por una estrategia hídrica integral que combine desalación,
aprovechamiento del agua de lluvia, mejora de las redes de distribución,
modernización de los sistemas de riego y una apuesta clara por la
sostenibilidad ambiental y energética. Solo así se podrá garantizar una gestión
del agua eficiente, resiliente y justa para las generaciones presentes y
futuras.
Nota final
Un simple
análisis de volúmenes pone en contexto el reto al que se enfrenta la isla:
mientras una desaladora portátil puede producir alrededor de 2.500 m³ diarios,
un solo episodio de lluvias intensas puede hacer que los barrancos de Lanzarote
pierdan hacia el mar más de 30.000 m³ de agua dulce en cuestión de horas.
Aprovechar siquiera una parte de ese recurso supondría un complemento
estratégico de gran valor para el campo lanzaroteño, y sobre todo para las
fincas que se hallen cerca de los barrancos.
En cuanto a
las cifras sobre pérdidas de agua en la red y producción de las desaladoras,
conviene abordarlas con rigor técnico. Las estimaciones de pérdidas elevadas
requieren estudios detallados que distingan entre fugas reales, consumos no
registrados, limitaciones operativas o diferencias entre capacidad nominal y
producción efectiva. Un análisis independiente y transparente ayudaría a
clarificar este aspecto y a mejorar la planificación hídrica de la isla.
Capacidad
de producción de agua desalada en Lanzarote
La capacidad
nominal de producción de las dos principales centrales de desalación de la isla
se sitúa en torno a los 86.000 m³ diarios:
1.
Central de Desalación Díaz Rijo (Arrecife): ~68.000 m³/día
2.
Central de Janubio (Yaiza): ~18.000 m³/día
Estas cifras
pueden verse reducidas puntualmente por labores de mantenimiento o incidencias
técnicas, según el Consorcio del Agua de Lanzarote.
Nota final:
Si fuese verdad, como se ha venido informando
durante varios años, que las deslindadoras
de Canal Gestión pierden a través de fugas en los tendidos de líneas casi el
50% de su producción diaria, estaría Lanzarote
llena de oasis. No creo que tales pérdidas sean reales. Algo falla en la producción,
o hay gato encerrado.
Un ejemplo:
Frente a la cárcel de Tahíche hay una fuga de agua desde hace varios años que
ha dado lugar a que en esa zona se haya creado un oasis de unos 50 árboles bien
robustos y bien verdes.

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