
Con Pedro Sánchez de vacaciones en Lanzarote, la vicepresidenta primera Carmen Calvo es la encargada de que nada descarrile en el Palacio de La Moncloa. El presidente socialista ha delegado en ella la misión de contener la pretensión de Pablo Iglesias de acumular más poder y desgastar al PSOE. Esta semana la tensa relación entre los socios del Gobierno de coalición ya quedó en evidencia a propósito de la salida de Juan Carlos I de España. Podemos centró los ataques en la vicepresidenta, acusándola de «hacer cómplice al Gobierno» de la «operación» de la Casa Real.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.