Oriente Medio en transición: la configuración de un nuevo equilibrio de
poder
Ali El Aallaoui -
jueves, 08 de octubre de 2026
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán (1) no
puede entenderse simplemente como una crisis regional pasajera ni como un
enfrentamiento circunstancial entre potencias rivales limitado a Oriente Medio.
Por el contrario, constituye un momento decisivo en la evolución de la política
internacional contemporánea.
El mundo atraviesa actualmente una etapa de profunda transformación histórica,
marcada por la transición desde un sistema internacional relativamente
definido, con fronteras, equilibrios y reglas reconocibles, hacia un nuevo
orden mundial cuyas características, estructuras y normas aún están en proceso
de configuración.
Sin embargo, la guerra actual no es, por sí sola, la causa de esta
transformación global. Más bien, actúa como un catalizador que ha acelerado y
hecho más visibles procesos de cambio que ya estaban desarrollándose en el
sistema internacional. En este sentido, el conflicto representa tanto una
expresión de las profundas transformaciones en curso como un factor capaz de
intensificarlas y acelerar su evolución.
Entre las consecuencias inmediatas de este proceso destaca la configuración de
nuevas alianzas en Oriente Medio, que evidencia el progresivo agotamiento del
antiguo orden regional, caracterizado por la primacía de Estados Unidos e
Israel en los ámbitos militar y de seguridad.
Paralelamente, están emergiendo nuevos ejes de cooperación regional, entre los
que destaca el denominado Acuerdo de La Meca entre Turquía, Arabia Saudita y
Pakistán, presentado como un ejemplo paradigmático de la transformación de las
dinámicas estratégicas y geopolíticas de la región.
1. La guerra entre Estados Unidos, Israel e Iran marcó un hito crucial
para el equilibrio geopolítico en Oriente Medio (2)
La región de Oriente Medio nunca había alcanzado un nivel de tensión y de
inestabilidad geoestratégica como el que atraviesa actualmente. Esta tensión ha
evolucionado desde discrepancias de carácter político, de seguridad y económico
hasta una escalada en la naturaleza del discurso político y mediático, desembocando
en un aumento significativo de la hostilidad y del enfrentamiento, hasta
alcanzar el extremo del recurso a la violencia desmedida mediante el estallido
de guerras directas entre las partes enfrentadas.
Una de las principales cuestiones que han desencadenado y alimentado estas
guerras y conflictos es la cuestión de la ocupación de Palestina por parte de
Israel, respaldada por el apoyo occidental. Esta situación ha dado lugar a
diferentes formas de confrontación prolongada con Israel, siendo las más
recientes los enfrentamientos derivados de la operación «Inundación de Al-Aqsa»
y la guerra entre Israel y Hezbolá.
Todo ello ha desembocado en la que puede considerarse una de las guerras más
graves y peligrosas: la guerra contra Irán emprendida por Israel y Estados
Unidos bajo el pretexto de la amenaza que representa el programa nuclear iraní.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha configurado un nuevo mapa de
alianzas regionales y ha redefinido las relaciones de los Estados de Oriente
Medio con las principales potencias internacionales. El progresivo
debilitamiento del papel de Estados Unidos, la creciente evidencia de los
límites de sus capacidades de intervención, así como las políticas adoptadas
por Israel en la región -cuyas consecuencias entrañan riesgos susceptibles de
agravarse y extenderse más allá de sus fronteras-, se han visto acompañados por
una creciente proyección regional de Irán.
Este último factor ha puesto de manifiesto, en la práctica, la voluntad de
Teherán de consolidar una modalidad propia de influencia y hegemonía regional,
sustentada en una amplia red de alianzas y capacidades estratégicas, pero que
también comporta un considerable potencial de desestabilización y resulta
difícil de contener exclusivamente mediante acuerdos bilaterales o mediante
marcos regionales de entendimiento.
Este nuevo escenario geopolítico obliga a los Estados de la región a
reconsiderar sus estrategias de seguridad, sus políticas exteriores y sus
alianzas internacionales, con el propósito de preservar su estabilidad,
proteger sus intereses nacionales y afrontar un entorno regional cada vez más
complejo, competitivo e imprevisible.
2. La evidencia de las vulnerabilidades y limitaciones estratégicas de
diversos actores regionales
La capacidad militar de un Estado no reside únicamente en adquirir el
equipamiento más avanzado, sofisticado y poderoso que ofrece la industria de
defensa, ni en emplearlo cuando las circunstancias lo exijan, sino también en
definir con claridad los objetivos estratégicos que justifican su utilización.
En el actual escenario geopolítico, marcado por la rivalidad entre Estados
Unidos, Rusia y China, el poder militar constituye uno de los principales
instrumentos de proyección de poder y defensa de los intereses nacionales. Sin
embargo, su eficacia depende de su articulación con una diplomacia sólida y una
economía robusta, dos pilares indispensables para transformar la superioridad
militar en influencia estratégica y capacidad de acción en el sistema
internacional (3).
Un mundo que, tras la Guerra Fría, se encuentra ante una situación sin
precedentes de paz entre las grandes potencias, aunque no exenta de crisis.
Desde hace aproximadamente quinientos años, Europa ha sido el escenario de
numerosas guerras. Como escribió un autor: «Es difícil imaginar un objetivo,
una idea o un pensamiento que no haya sido perseguido o defendido mediante la
guerra». La guerra y sus consecuencias han constituido, durante mucho tiempo,
el único arte importante para quienes detentan el poder. Reyes y emperadores,
así como los presidentes de las repúblicas, han recurrido a ella para alcanzar
sus objetivos, convirtiéndola en una parte esencial de la política y del
gobierno.
Sin embargo, las cosas ya no parecen ser así, o al menos eso parece, porque la
Guerra Fría terminó con el colapso de la Unión Soviética y el hecho de que
Estados Unidos permaneciera como la única gran potencia mundial llevó consigo
la promesa de una paz estadounidense. Y nadie puede poner en duda la
superioridad militar que acompaña a Estados Unidos.
Sin embargo, menos de dos décadas después del colapso de Moscú, Estados Unidos
se vio obligado a librar una guerra a gran escala en Afganistán e Irak, frente
a las dos guerras libradas durante la mitad del siglo de la Guerra Fría. Se trató
de una oportunidad para proclamar la victoria. A pesar de toda la capacidad
militar de Estados Unidos, esta tuvo que enfrentarse a Irán, Pakistán, Corea
del Norte y Rusia. Además, China incrementó su gasto militar hasta alcanzar
aproximadamente el 2 % de su PIB anual, mientras que la intervención rusa en
Siria constituye una demostración de su poder. Asimismo, se han registrado
victorias en Irak y Afganistán, a pesar de los esfuerzos estadounidenses en
ambos países, sin que haya sido posible contener las amenazas crecientes
procedentes de los yihadistas y de los extremistas religiosos.
En cierta medida, parece que el mundo se encuentra actualmente en una situación
de mayor inestabilidad y peligrosidad que aquella que caracterizaba a la Guerra
Fría. Entonces, las dos superpotencias se enfrentaban mutuamente, pero al mismo
tiempo evitaban una confrontación directa entre ellas con la excepción de la
crisis de los misiles de Cuba y la mayoría de los demás países se mantenían al
margen del conflicto. En la actualidad, sin embargo, numerosos países sufren
ataques, como Corea del Norte, Siria, Irak, Afganistán y otros, mientras que
países como Corea del Sur y Pakistán poseen armas nucleares y podrían verse
enfrentados a confrontaciones en cualquier momento. Todo ello genera una
profunda preocupación entre amplios sectores de la población, que temen que sus
países puedan quedar expuestos a riesgos, y existe la convicción de que Estados
Unidos desempeña un papel fundamental en este escenario.
A lo largo de la Guerra Fría, los estadounidenses debatieron ampliamente sobre
lo que constituía una amenaza existencial para sus intereses vitales y sobre si
una determinada guerra merecía realmente el sacrificio de vidas humanas. ¿Cómo
podría gestionarse este tipo de amenazas? ¿Cuándo debería enviarse a los
soldados a combatir y morir por algo que no llega a alcanzar el nivel de los
intereses vitales? ¿Cuándo debería recurrirse a la ayuda de otros para combatir
y morir por la propia batalla? ¿Qué significa negarse a combatir por una causa?
¿Y qué medios no militares deber
El pacto de la Meca
El Pacto de La Meca (4): la defensa colectiva ante la prueba de los hechos
Firmado el 7 de agosto de 2026 entre Arabia Saudí, Turquía y Pakistán, el pacto
de defensa ha entrado en una nueva fase operativa. El 5 de octubre, los tres
países anunciaron la puesta en marcha de sus compromisos y el rápido despliegue
de fuerzas y medios militares en el reino saudí, en un contexto marcado por los
ataques hutíes. Esta decisión plantea varios desafíos geopolíticos.
En primer lugar, la diversificación de la seguridad saudí. Riad recurre a
Ankara e Islamabad para reforzar su protección. Esta evolución amplía sus
garantías de seguridad, sin queello implique necesariamente una ruptura con
Washington.
En segundo lugar, la credibilidad de la alianza. Tras el compromiso diplomático
llega la prueba de la coordinación operativa: ¿qué medios se movilizarán?, ¿qué
estructura de mando se establecerá?, ¿qué misiones asumirán las fuerzas
desplegadas y durante cuánto tiempo? Las declaraciones disponibles todavía no
precisan todos estos aspectos.
Por último, existe el riesgo de una ampliación del conflicto. Proteger las
infraestructuras saudíes y participar en operaciones ofensivas en Yemen
representan dos niveles de compromiso claramente diferenciados. El segundo
escenario expondría en mayor medida a los países miembros a represalias y
aumentaría el riesgo de quedar atrapados en un conflicto prolongado.
Las consecuencias podrían trascender ampliamente el ámbito militar. Si las
perturbaciones registradas en Ormuz, en el oleoducto Este-Oeste y en torno a
Bab el-Mandeb se prolongarán, podrían intensificar las tensiones sobre el
suministro energético y las cadenas logísticas, con un aumento de los costes de
los seguros, mayores desvíos de las rutas marítimas y plazos de transporte
menos previsibles.
No obstante, la magnitud del impacto dependerá de las instalaciones
efectivamente afectadas y de la duración de las interrupciones. El principal
desafío del pacto será, por tanto, reforzar la protección de sus miembros sin
cerrar la vía hacia una desescalada. Su éxito deberá medirse también por su
capacidad para evitar una agravación de la crisis y, especialmente, un mayor
deterioro de la situación humanitaria en Yemen.
La presencia de disturbios en regiones clave como Ormuz y Bab el-Mandeb podría
agravar la tensión energética global al afectar las rutas marítimas esenciales,
incrementando los costos logísticos e inseguridad de transporte.
El desafío para el acuerdo será fortalecer su protección a sus miembros,
manteniendo abierta una posibilidad de reducir las tensiones. Su éxito también
dependerá de cómo maneje esta situación y evite empeorar la crisis humanitaria
en Yemen.
El análisis mostró que esta transformación no obedeció a un único factor, sino
que fue, más bien, el resultado de la acumulación progresiva de riesgos
estratégicos y de seguridad. Entre los principales elementos destacan el
deterioro de la confianza en los compromisos estadounidenses, el agravamiento
de la amenaza iraní y la creciente preocupación ante un posible desequilibrio
del poder regional favorable a Israel.
Sin duda, numerosos análisis políticos y estratégicos coinciden en señalar que
Oriente Medio constituye un indicador fundamental y un verdadero laboratorio
para observar las transformaciones que experimenta el sistema internacional.
Ali El Aallaoui, Analista politico.
NOTAS:
1.
https://www.ia-forum.org/Files/The%20Six-Month%20United%20States-Israel%20War%20on%20Iran1.pdf
(The Six-Month United States-Israel War on Iran: A Comprehensive Report on the
Political Dynamics By Dr. Sohail Mahmood).
2.
https://www.politicaexterior.com/wp-content/uploads/2026/04/11Gawdat-Bahgat.pdf,(Dr.
Gawdat Bahgat). LA GUERRA DE EEUU E ISRAEL CONTRA IRÁN: UNA EVALUACIÓN PRELIMINAR.
3.
https://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_trabajo/2019/DIEEET03-19OrienteMedio.pdf.
Realineamientos estratégicos en el Oriente Medio Documento de Trabajo del
Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN).

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