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martes, 11 de noviembre de 2025

La esclavitud comenzó a existir después de que los homínidos pasaron a ser humanos

 


La esclavitud comenzó a existir después de que los homínidos pasaron a ser humanos

Por Bruno Perera.

La esclavitud, esa mancha que acompaña a la humanidad desde sus albores, nació en el momento en que el ser humano dejó de ver al otro como igual y lo convirtió en herramienta, moneda o mercancía.

Desde que los primeros homínidos dieron paso al Homo sapiens, la lucha por el poder, el control y la supervivencia se transformó también en dominio sobre los demás.

En líneas generales, sin entrar en cada detalle histórico, se sabe que la esclavitud existió hace más de 5.000 años antes de Cristo en regiones como Asia, Oriente Medio, África y América precolombina.

En la antigua Mesopotamia, Egipto, Grecia o Persia, las guerras, las deudas o los castigos convertían a miles de personas en propiedad de otros. Luego, el Imperio Romano perfeccionó ese sistema, extendiéndolo por toda Europa y el norte de África, donde los esclavos eran tan comunes como los soldados o los comerciantes.

Con la Edad Media, la esclavitud no desapareció: simplemente cambió de rostro. Se practicó en el mundo islámico, en África, y más tarde en los reinos europeos. Pero el golpe más devastador llegó a partir del siglo XVI, cuando potencias europeas —España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda— iniciaron el comercio transatlántico de esclavos. Entre los siglos XVI y XIX, más de 12 millones de africanos fueron capturados, vendidos y enviados al Caribe y a los continentes americanos. La mayoría eran hombres, mujeres y niños de raza negra arrancados de sus hogares para servir como mano de obra gratuita en plantaciones de azúcar, algodón o tabaco. (En los apresamientos de esclavos en África participaron negros esclavistas nativos y blancos esclavistas europeos).

La religión cristiana, que debía predicar amor y compasión, no fue ajena a esa barbarie. Durante siglos, sectores de la Iglesia justificaron la esclavitud con interpretaciones bíblicas que colocaban a las personas negras como “siervos naturales”, amparando así una tragedia humana que duró generaciones.

No obstante, la esclavitud no fue exclusiva de una raza. A lo largo de la historia, también fueron esclavizados pueblos cobrizos, blancos y asiáticos. Las guerras entre imperios, los saqueos tribales y la codicia sin freno fueron siempre el mismo patrón, solo cambiaban los nombres y los colores de la piel.

Mauritania y la esclavitud que nunca terminó. Aunque muchos creen que la esclavitud es un capítulo cerrado, en realidad persistió legalmente hasta hace muy poco. En Mauritania, por ejemplo, no fue abolida oficialmente hasta 1981, y solo se convirtió en delito penal en 2007. Sin embargo, informes de la ONU y organizaciones humanitarias confirman que aún existen casos de servidumbre hereditaria, donde familias enteras nacen y mueren bajo el control de otras.

La nueva esclavitud: la migración forzada. Hoy vivimos otra forma de esclavitud más silenciosa: la migración forzada. Millones de africanos, engañados por mafias o empujados por la pobreza extrema, venden todo lo que tienen para pagar un viaje que promete libertad, pero que suele acabar en tragedia. Muchos mueren en el desierto del Sáhara o en el Atlántico rumbo a Canarias; otros son explotados laboralmente por salarios miserables.

Esta “esclavitud moderna” ya no se impone con cadenas, sino con engaños, deudas y dependencia económica. El migrante que sobrevive al viaje suele descubrir que su libertad no ha llegado: deberá trabajar años en condiciones precarias, con miedo a ser expulsado, y apenas podrá ahorrar para una vejez casi digna. Su libertad, cuando llega, suele ser tardía y amarga.

Reflexión final

La esclavitud no desapareció: solo se transformó. Mientras haya seres humanos capaces de enriquecerse con el sufrimiento ajeno, seguirá habiendo esclavos, aunque se les llame “inmigrantes ilegales”, o “trabajadores irregulares” o “sirvientes”.

El progreso real de una sociedad no se mide por sus tecnologías o sus PIB, sino por su capacidad de respetar la dignidad humana. Y en ese sentido, aún tenemos una deuda pendiente con la historia.

Datos y fuentes

Comercio transatlántico de esclavos: estimado entre 12 y 15 millones de africanos deportados (fuente: UNESCO Slave Route Project, Trans-Atlantic Slave Trade Database).

Abolición legal en Mauritania: 1981 (decreto oficial), tipificación penal en 2007 (Amnesty International, BBC News Africa).

Esclavitud antigua: pruebas arqueológicas y registros escritos datan su existencia en Mesopotamia (hacia 3.500 a.C.), Egipto (2.500 a.C.) y China (2.000 a.C.) (Encyclopaedia Britannica).

Esclavitud moderna: más de 50 millones de personas viven en condiciones de trabajo forzoso o servidumbre (según International Labour Organization, 2022).

Migración africana actual: más de 90.000 personas intentaron llegar a Europa por mar en 2023; miles murieron en el intento (OIM – Organización Internacional para las Migraciones).

Nota: Este artículo no busca fomentar la inmigración ilegal, sino invitar a abrir los ojos ante una realidad que muchos prefieren ignorar. Detrás del falso discurso de algunos políticos, algunas oenegés y algunos empresarios “el amparo a la inmigración ilegal” se esconde otra verdad: mirar hacia otro lado no elimina la esclavitud inmigratoria, la empeora.
La verdadera solución no está en seguir superpoblando Canarias ni Europa, sino en cerrar fronteras a la inmigración ilegal y atacar las causas del problema en África, América Latina y Asia, donde millones de personas se ven obligadas a huir por falta de oportunidades y esperanza.

Aviso: Este artículo ha sido enviado a la señora Ursula Von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea.

Contacto: brunopereragarcia5@gmail.com

Tel: 0034 623 500 818

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