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domingo, 30 de noviembre de 2025

El Cosmo-Poder que emergió de la Nada Cuántica y creó el Todo

 


El Cosmo-Poder que emergió de la Nada Cuántica y creó el Todo

Por Bruno Perera.

La humanidad lleva milenios intentando descifrar el origen del universo, la vida y la conciencia. En ese esfuerzo aparecen mitos, religiones y doctrinas que han intentado dar respuesta a lo desconocido. No obstante, más allá de los nombres y símbolos que cada cultura ha inventado, existe una idea que supera cualquier representación humana: la del Cosmo-Poder, una fuerza anterior a las religiones, anterior incluso al tiempo, que emergió —como afirma parte de la física contemporánea— del misterio profundo de la Nada Cuántica, allí donde fluctúan partículas, energía y posibilidades.

Ese Cosmo-Poder, origen del TODO, no necesita templos, sinagogas, mezquitas, iglesias ni plegarias. Porque, si fue quien generó el Todo, todo le pertenece ya. No requiere alabanzas porque no necesita reconocimiento humano; no exige obediencia porque ya estableció las leyes inviolables del cosmos: la gravedad, la entropía, la evolución, el equilibrio ecológico, la vida y la muerte.

Las religiones, en cambio, nacieron de la necesidad humana de comprender lo incomprensible. Cada una moldeó a su propio dios a imagen y semejanza de sus temores, de su cultura y de sus aspiraciones. Pero esos dioses —con sus mandamientos, prohibiciones, sacerdocios y jerarquías— no surgieron del Cosmo-Poder, sino de la imaginación humana que buscaba respuestas simples a un universo complejo.

En lugar de unir, las religiones han competido entre sí proclamando que su dios es el verdadero y que los otros son falsos. Durante siglos, esta pugna ha provocado guerras, persecuciones, pobreza y división humana. La historia humana está marcada por conflictos en nombre de figuras divinas que, en realidad, son construcciones culturales al servicio de quienes las predican y administran.

El Cosmo-Poder, ese origen absoluto anterior a cualquier dogma, no necesita intermediarios. No premia ni castiga. Simplemente sostiene el universo mediante leyes naturales que todos podemos comprender a través de la observación, la ciencia y el pensamiento crítico. Nos pide algo más sencillo y profundo que cualquier religión: no destruir el equilibrio de aquello que creó.

El ser humano debería mirar menos hacia los cielos inventados por los profetas y mesías, y más hacia el cosmos real que late sobre nuestras cabezas: un universo que no exige rezos, sino responsabilidad; que no quiere sacrificios, sino respeto; que no promete un paraíso, sino que nos entrega un mundo real que debemos cuidar.

Quizá, cuando comprendamos esto, dejaremos de buscar al Cosmo-Poder en los libros religiosos y empezaremos a verlo en la estructura misma del universo. Y también entenderemos que no somos esclavos de nada ni de nadie “Supremo Universal”, sino seres afortunados: nos tocó el gran premio de la lotería de la vida. A algunos les cayó el gordo, a otros un décimo, y a otros solo el reintegro… pero todos, de una forma u otra, ganamos la oportunidad de existir y de morir en paz eterna donde nadie ni nada te despertará jamás.

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Fuentes consultadas

Física y cosmología

Lawrence Krauss — A Universe from Nothing: Why There is Something Rather than Nothing (2012).

Stephen Hawking & Leonard Mlodinow — The Grand Design (2010).

Max Tegmark — Our Mathematical Universe (2014).

Carlo Rovelli — Reality Is Not What It Seems (2016).

Alexander Vilenkin — Many Worlds in One (2006).

Filosofía de la religión

Karen Armstrong — A History of God (1993).

Yuval Noah Harari — Sapiens: A Brief History of Humankind (2011) — capítulos sobre mitos y religiones como construcciones socioculturales.

Richard Dawkins — The God Delusion (2006).

Baruch Spinoza — Ética demostrada según el orden geométrico (1677) — idea del Dios-Naturaleza.

Crítica histórica y sociológica de la religión

Christopher Hitchens — God Is Not Great (2007).

Mircea Eliade — The Sacred and the Profane (1957).

Joseph Campbell — The Hero with a Thousand Faces (1949) — mitos como reflejos humanos.

 

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