Tres
pesqueros robados en Marruecos con el mismo destino: Canarias
Por Bruno
Perera.
En apenas un año, tres pesqueros marroquíes robados
y pirateados han terminado su travesía en las costas de Lanzarote. No llegaron
faenando. No arribaron por un temporal. Llegaron utilizados como medio de
transporte de inmigración ilegal. Y ese hecho, por sí solo, debería hacer
reflexionar a las autoridades españolas y marroquíes.
El caso más reciente resulta especialmente
llamativo. Según las informaciones publicadas, 12 ciudadanos marroquíes mayores
de edad, robaron un pesquero en Marruecos y se pusieron rumbo a Canarias.
Durante la travesía, la embarcación sufrió una avería en alta mar, y a unos 70
kilómetros de Lanzarote solicitó auxilio a Salvamento Marítimo de Canarias.
Como era de esperar, Salvamento Marítimo acudió
en su ayuda. Salvar vidas humanas constituye una obligación legal y moral que
nadie debería cuestionar. El problema no es el rescate. El problema comienza
después.
La pregunta que muchos ciudadanos nos hacemos es
inevitable: ¿Qué ocurre cuando quienes son rescatados llegan a España a bordo
de una embarcación que ha sido robada? ¿Se les considera únicamente inmigrantes
en situación ilegal o también presuntos autores de un delito de robo y piratería
cuya investigación debe impulsarse con la misma diligencia?
Este ya no es un hecho aislado. Es el tercer caso
conocido de un pesquero marroquí que termina en Canarias tras haber sido
sustraído. En otro de esos episodios, la embarcación fue incendiada tras llegar
a la costa lanzaroteña, provocando un vertido de combustible y obligando a
intervenir por un problema de contaminación ambiental.
Cuando un mismo patrón se repite varias veces,
deja de ser una simple anécdota. Se convierte en un fenómeno que exige
respuestas.
La cooperación entre España y Marruecos debería
contemplar protocolos más eficaces para estos supuestos. Si una embarcación ha
sido denunciada como robada y todavía se encuentra navegando, la comunicación
entre ambos países debe ser inmediata. El objetivo principal seguirá siendo
salvar la vida de las personas, pero ello no debería impedir que, una vez
garantizada su seguridad, se investiguen con rigor los posibles delitos
cometidos.
Nadie discute el deber de rescatar a quien se
encuentra en peligro en el mar. Ese principio forma parte del derecho marítimo
internacional y de la tradición humanitaria de los pueblos marineros. Pero
rescatar no significa olvidar. Tampoco significa renunciar a investigar.
Si el robo de pesqueros acaba convirtiéndose en
una vía relativamente segura para alcanzar Canarias, el riesgo es evidente:
otros pueden verse tentados a repetir el mismo método, convencidos de que el
único resultado será ser tratados exclusivamente como inmigrantes ilegales.
España y Marruecos tienen medios suficientes para
cooperar frente a este fenómeno. Lo que hace falta es voluntad política,
coordinación policial y una actuación judicial rápida cuando existan indicios
de que una embarcación ha sido robada para emprender una travesía hacia el
archipiélago.
La solidaridad con quien necesita ser rescatado
no es incompatible con la defensa de la legalidad. Ambas obligaciones pueden y
deben convivir. Porque proteger la vida humana nunca debería significar cerrar
los ojos ante la posible comisión de delitos.
Datos y fuentes
- El rescate del pesquero averiado a finales de junio de 2026 fue
informado por diversos medios, que indicaron que la embarcación había sido
robada en Marruecos antes de dirigirse hacia Lanzarote.
- En junio de 2025 se informó de la llegada a Lanzarote de otro pesquero
marroquí sustraído.
- En septiembre de 2025 otro pesquero robado llegó a Lanzarote, fue
pasto de las llamas y se produjo un vertido de combustible que requirió la
intervención de las autoridades competentes.
- El derecho marítimo internacional establece la obligación de prestar
auxilio a las personas en peligro en el mar, con independencia de su
nacionalidad o de las circunstancias en que se encuentren. Posteriormente,
las autoridades pueden investigar los posibles delitos relacionados con la
embarcación y sus ocupantes.
·
· Nota: En el momento de escribir estas líneas, se desconoce si los inmigrantes ilegales
marroquíes que llegaron a Lanzarote en el barco pesquero que posteriormente se
incendió —o que pudo haber sido incendiado— ya han sido juzgados o si fueron
finalmente deportados a Marruecos. En cuanto a los menores extranjeros no
acompañados (MENAs) que viajaban en esa embarcación, permanecen bajo la tutela
de un centro de acogida en Canarias.
·
Si las autoridades no adoptan medidas eficaces
para frenar este tipo de hechos, es previsible que continúen llegando más
barcos pesqueros robados. Con la legislación actual, quienes arriban en estas
embarcaciones pueden terminar recibiendo el mismo tratamiento administrativo
que quienes llegan en patera, pese a las posibles diferencias en las circunstancias
de su llegada.
·
Llevando este razonamiento al extremo, algunos nos
preguntamos dónde podría estar el límite, llegando incluso a plantear, de forma
hipotética, si algún día podrían producirse otros medios ilícitos de llegada,
como el robo de aeronaves para alcanzar las islas.











