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viernes, 11 de septiembre de 2026

Algunos inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta colocan trampas contra policías y militares españoles.

 


Algunos inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta colocan trampas contra  policías y militares españoles.

Por Bruno Perera

Algunos inmigrantes ilegales que invadieron Ceuta colocan trampas contra policías y militares. No tienen bastante con haber entrado ilegalmente, y además siendo atendidos se dedican a poner trampas para herir o matar a militares y policías españoles

Lo que está ocurriendo en Ceuta ha alcanzado un nivel que debería hacer reflexionar profundamente a toda España.

Una cosa es que una persona entre ilegalmente en territorio español, solicite protección, reciba asistencia humanitaria o permanezca temporalmente en un lugar mientras las autoridades resuelven su situación. Otra muy diferente es que algunas de esas personas, después de haber entrado ilegalmente, respondan a quienes tienen la obligación de controlar la situación con piedras, emboscadas o, según un vídeo difundido por El Faro de Ceuta, colocando obstáculos peligrosos en caminos próximos a precipicios utilizados por policías y militares.

El asunto es extraordinariamente grave.

Según informó El Faro de Ceuta, en un vídeo aparecen dos inmigrantes marroquíes en una zona rocosa del Recinto explicando la colocación de piedras sobre un cartón en un camino. Uno de ellos advierte que quien pisara allí podía terminar «directo al vacío». Si la finalidad de esa actuación era realmente dificultar el paso de los militares y provocar que alguno perdiera el equilibrio, estaríamos ante una conducta que va mucho más allá de una simple protesta o de una resistencia a abandonar un asentamiento.

Estaríamos ante una actuación potencialmente capaz de provocar lesiones gravísimas o incluso la muerte.

Y aquí aparece una cuestión que España no debería pasar por alto: los policías y militares españoles que patrullan esas zonas no están allí para perseguir a inmigrantes por el hecho de ser inmigrantes. Están cumpliendo una misión encomendada por el Estado español.

Los efectivos que recorren terrenos escarpados de Ceuta se enfrentan a un peligro que ya es considerable por las propias características del terreno. Si además alguien coloca deliberadamente piedras u otros obstáculos para provocar una caída, el riesgo se multiplica.

Pero este episodio tampoco puede analizarse de manera completamente aislada.

En las últimas semanas se han producido varios enfrentamientos entre inmigrantes y efectivos españoles. Se han denunciado lanzamientos de piedras contra militares y guardias civiles, y en algunos casos se han producido lesiones. La Asociación de Tropa y Marinería Española ha reclamado públicamente una mayor protección para los militares destinados en Ceuta.

Por tanto, la pregunta que debería hacerse el Gobierno es muy sencilla:

¿Qué está pasando realmente en los asentamientos de unos 13.000  inmigrantes en Ceuta?

Porque una cosa es la inmigración ilegal y otra muy distinta es que determinados grupos lleguen a enfrentarse físicamente con quienes representan al Estado español.

España tiene la obligación de proporcionar asistencia humanitaria a quien se encuentre en una situación de necesidad. Pero proporcionar asistencia humanitaria no significa que las personas que la reciben tengan derecho a agredir a los servidores públicos que cumplen con su deber.

Y tampoco significa que los policías y militares españoles tengan que asumir indefensos riesgos extraordinarios mientras realizan su trabajo.

Hay que evitar, además, una generalización injusta. No todos los inmigrantes que han llegado a Ceuta han participado en agresiones contra militares, y no sería correcto atribuir a todos ellos las acciones de unos individuos concretos.

Precisamente por eso es necesario que las autoridades investiguen cada caso, identifiquen a los responsables y, si se demuestra que han cometido delitos, actúen con toda la contundencia que permite la ley.

Lo que debería informa el Gobierno de  España es que muchos de los que  entran ilegalmente en territorio nacional suelen después enfrentarse violentamente a la policía y a los militares, quemando edificios, lanzándoles piedras o colocándoles obstáculos potencialmente mortales.

Si una persona coloca deliberadamente una trampa en un camino junto a un precipicio sabiendo que por allí van a pasar militares, las consecuencias potenciales son enormes. No estamos hablando simplemente de impedir el paso. Estamos hablando de poner en peligro la integridad física de personas que cumplen una función pública.

Y si finalmente una investigación judicial demostrara que alguna de esas trampas fue colocada con la intención de provocar una caída al vacío, España debería tratar el asunto con la gravedad que merece.

Los policías y militares españoles tienen derecho a regresar a sus casas después de cumplir su misión.

También tienen derecho a saber que el Estado que los envía a una zona de riesgo los va a proteger y va a perseguir judicialmente a quien intente hacerles daño.

Ceuta no puede convertirse en un territorio donde quienes entran ilegalmente terminen imponiendo sus propias reglas mediante la intimidación, las piedras, las emboscadas o las trampas.

La solidaridad y la asistencia humanitaria son valores que España debe mantener.

Pero la solidaridad no puede significar indefensión.

Y la protección de los inmigrantes vulnerables no puede convertirse jamás en desprotección de los militares, guardias civiles y policías españoles.

Ahora corresponde a las autoridades investigar hasta el último detalle de estas denuncias, identificar a los responsables y determinar exactamente qué pretendían conseguir quienes colocaron esas piedras junto al precipicio.

Porque si se demuestra que el objetivo era hacer caer a un militar al vacío, España no estaría ante una simple incidencia migratoria.

Estaría ante un ataque deliberado contra un servidor del Estado.

En este enlace vean las noticias del digital El Faro de Ceuta: https://elfarodeceuta.es/

Ver video sobre la invasión  de Ceuta: https://www.bing.com/search?q=fotos%20de%20las%20trampas%20marroquies%20contra%20los%20militares%20y%20policias%20en%20Ceuta&FORM=ARPSEC&PC=3BTC&PTAG=1391

Ver las trampas en este enlace: https://okdiario.com/espana/asi-preparan-invasores-ceuta-trampas-militares-que-caigan-vacio-20267714

 

 

 

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España, mientras Pedro Sánchez sigue el juego en favor de Marruecos

 


Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España, mientras Pedro Sánchez sigue el juego en favor de Marruecos

Por Bruno Perera

La crisis inmigratoria que ha sufrido Ceuta durante los últimos meses ha puesto nuevamente sobre la mesa una realidad que España lleva demasiado tiempo intentando gestionar mediante acuerdos bilaterales con Marruecos: el control de la inmigración puede convertirse también en un instrumento de presión política.

Los acontecimientos del pasado mes de julio fueron de una magnitud extraordinaria. Entre el 30 y el 31 de julio, decenas de miles de personas invadieron Ceuta desde Marruecos. Un informe policial remitido a la Audiencia Nacional describe entre 70.000 y 80.000 entradas y distingue tres oleadas. La primera estuvo formada principalmente por jóvenes marroquíes, muchos de ellos equipados con neoprenos y otros medios para atravesar el agua; posteriormente entraron familias completas y personas de origen subsahariano; finalmente volvió a producirse una oleada de jóvenes. (El País)

Para mí, resulta difícil contemplar semejante operación y considerarla simplemente una explosión migratoria espontánea o fomentada y dirigida por mafias. Y no soy el único que piensa así. Un informe policial conocido en el marco de la investigación de la Audiencia Nacional sostiene que la operación fue planificada y señala la posible intervención de agentes marroquíes y una permisividad extraordinaria de las fuerzas de seguridad marroquíes. (ElHuffPost) ( En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere, por lo tanto las moscas que volaron como una invasión hacia Ceuta fue una plaga que envió el Gobierno marroquí).

Sin embargo, el Gobierno de Pedro Sánchez (PSOE) y su séquito de vendepatrias, continúan afirmando que no disponen de pruebas concluyentes que permitan atribuir al Gobierno marroquí la organización de la entrada masiva. El Ejecutivo acaba de desclasificar alrededor de 40 documentos relacionados con la crisis, entre ellos documentación del CNI, CIFAS, Policía Nacional y Guardia Civil. (Cadena SER). (Documentos que solo aporta la información que a P. Sánchez le interesa y que manipula para que España se lo crea).

Pero una cosa es que todavía no se haya hecho pública una prueba definitiva que permita afirmar judicialmente que el Gobierno marroquí ordenó la operación y otra muy diferente es ignorar los numerosos indicios que están apareciendo. (El Gobierno del PSOE y su séquito de aduladores aún no han tenido las agallas para confirmar que la invasión fue orquestada por Marruecos, unos no lo confirman por miedo a secretos que posee Marruecos sobre Pedro Sánchez, y otros como independentistas tampoco porque eso no les favorece a sus futuras reivindicaciones independentistas que llevarán a cabo tan pronto España se enfrente de verdad a Marruecos

¿Casualidad o presión organizada?

Cuando miles de personas atraviesan simultáneamente una frontera internacional y, según los informes policiales, las fuerzas de seguridad del país de origen permiten durante horas el paso masivo, España tiene derecho a preguntarse qué está ocurriendo. (O por lo contario es culpable de la invasión).

El presidente del Gobierno ha reconocido que durante unas diez horas la policía marroquí permitió el paso de personas, aunque sostiene que todavía no puede determinar si aquello fue deliberado o consecuencia de una incapacidad para controlar la situación. (Sánchez piensa que en España somos bobos y que debemos creer semejante patraña).

Yo considero que España debería exigir una explicación mucho más contundente.

Marruecos conoce perfectamente el valor estratégico que tiene la inmigración. Lo conoce porque controla buena parte de las rutas que conducen hacia Ceuta y porque la cooperación marroquí resulta fundamental para impedir muchas salidas hacia Canarias y la Península.

Y aquí aparece el peligro del denominado chantaje migratorio: si cada vez que Marruecos quiere obtener algo de España y de la UE., aumenta o permite aumentar la presión migratoria, España y la UE., terminan negociando bajo presión.

¿Qué ocurre con las miles de personas que todavía permanecen en Ceuta?

Después de aquella entrada masiva, todavía permanecen en Ceuta entre 5.000 y 10.000 personas, según las estimaciones conocidas públicamente. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, ha advertido de que la situación es insostenible y ha pedido ayuda urgente a la Unión Europea. (Financial Times) ( Y en esta odisea inmigratoria obligada, Marruecos no ha sido capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo a esa su gente, unos 8.000 individuos  entre adultos y MENAs que aún permanecen en Ceuta y que España se está haciendo cargo de todo. De esto se obtiene la humanidad del gobierno marroquí).

El comisario europeo de Interior y Migraciones, Magnus Brunner, ha dicho algo que considero fundamental: la frontera de Ceuta es una frontera común de la Unión Europea. También ha señalado que la prioridad debe ser retornar a Marruecos a las personas que no tengan derecho a permanecer en territorio europeo, respetando naturalmente los procedimientos legales. (El País)

Por tanto, Europa comienza a comprender que Ceuta no es simplemente un problema municipal ni exclusivamente español.

Es una frontera exterior de Europa.

Marruecos debe colaborar en los retornos

Se ha dicho que los inmigrantes subsaharianos no pueden ser devueltos a Marruecos porque no son marroquíes. Esa afirmación, formulada de manera absoluta, es engañosa.

La cuestión no es únicamente la nacionalidad de una persona, sino también de dónde procede, cómo entró y qué acuerdos de readmisión existen.

Si una persona de otro país que no sea de Marruecos entró en España desde Marruecos durante la invasión de Ceuta, Marruecos debe aceptar su readmisión, el retorno puede realizarse conforme a los procedimientos legales correspondientes.

Y quien solicite protección internacional si entró ilegalmente no tiene derecho a que su solicitud sea examinada. Y los menores y mujeres preñadas, especialmente los no acompañados, tampoco deben ser admitidos porque todos entraron ilegalmente bajo la permitida invasión que Marruecos organizó.

Pero solicitar asilo no significa automáticamente que se tenga derecho a permanecer indefinidamente en España. Una solicitud debe ser examinada y puede ser aceptada o rechazada.

Por eso considero que España debe aplicar la ley con firmeza, pero también con todas las garantías jurídicas.

¿Y las pateras que siguen saliendo hacia Canarias?

Mientras Ceuta continúa intentando solucionar las consecuencias de la entrada masiva, Canarias sigue recibiendo embarcaciones procedentes de África.

En Lanzarote, según la información publicada por medios locales y la información que ha trascendido sobre la llegada reciente de una patera procedente de Marruecos, se vuelve a poner de manifiesto que existe una ruta marítima entre la costa marroquí y Canarias.

Esto es especialmente significativo cuando se trata de embarcaciones pequeñas —pateras, y no necesariamente los grandes cayucos característicos de las rutas más largas del Atlántico— y de ciudadanos marroquíes.

No todas las embarcaciones que llegan a Canarias proceden de Marruecos: también existen rutas desde Mauritania, Senegal, Gambia y otros puntos de África occidental. Pero cuando una embarcación parte de Marruecos y transporta ciudadanos marroquíes, España debe preguntarse qué está ocurriendo en esas costas y qué grado de control ejerce Marruecos sobre ellas.

Marruecos no puede jugar eternamente con España

España mantiene relaciones económicas, comerciales y de seguridad muy importantes con Marruecos. Precisamente por eso, Madrid debe poder exigir a Rabat reciprocidad.

No puede ser que Marruecos sea considerado un socio estratégico cuando interesa y que, al mismo tiempo, España tenga que soportar periódicamente presiones migratorias procedentes de su territorio.

Tampoco puede España vivir permanentemente pendiente de qué decisión adopta Marruecos sobre sus fronteras.

Si Marruecos quiere ser considerado un socio fiable, debe demostrarlo controlando sus fronteras, luchando contra las mafias y cooperando eficazmente en los retornos.

Porque si después de una entrada masiva quedan miles de personas en Ceuta y no existe una respuesta clara, contundente y jurídicamente eficaz, el mensaje que puede recibir Marruecos es peligroso: la presión sobre España funciona.

Y si funciona una vez, puede volver a utilizarse.

Pedro Sánchez no debería jugar una partida que España puede terminar perdiendo

El Gobierno de Pedro Sánchez sostiene que no quiere acusar a Marruecos sin pruebas definitivas.

Desde un punto de vista judicial, esa prudencia puede ser comprensible.

Pero desde el punto de vista político y de seguridad nacional, España no puede limitarse a esperar a que aparezca una prueba definitiva mientras observa cómo se acumulan los indicios.

El informe policial que investiga la Audiencia Nacional habla de una operación planificada y señala la participación de agentes marroquíes. El Gobierno, por su parte, insiste en que no existen pruebas concluyentes de que el Gobierno marroquí organizara la operación. Ambas afirmaciones deben ser investigadas hasta llegar a la verdad. (ElHuffPost) ( Todos sabemos en España que Marruecos presiona a España con la inmigración ilegal y la soberanía de Ceuta y Melilla porque pretende que España reconozca al Sáhara occidental como territorio marroquí). Aquí está el meollo de la guerra hibrida.

Lo que España necesita ahora no es una guerra diplomática con Marruecos, sino una política de Estado.

Una política que diga claramente:

Ceuta y Melilla son españolas.

Sus fronteras son fronteras de la Unión Europea.

La inmigración no puede utilizarse como arma de presión política.

Quien no tenga derecho a permanecer en España debe ser retornado conforme a la ley.

Y Marruecos debe asumir la responsabilidad que le corresponde por controlar el territorio desde el que parten las entradas ilegales

Estados Unidos también ha hablado

Y mientras España afronta esta crisis, Estados Unidos ha reiterado que reconoce inequívocamente la soberanía española sobre Ceuta y Melilla. Esa posición resulta especialmente relevante después de la polémica provocada por documentos estadounidenses que habían generado dudas sobre la posición de Washington. Posteriormente, el Gobierno estadounidense reafirmó su respaldo a la soberanía española. (La Jornada)

Es decir, España no está sola en la defensa de la españolidad de Ceuta y Melilla.

Ahora corresponde al Gobierno español defender esa soberanía también mediante una política migratoria firme.

No se trata de estar contra Marruecos ni contra los inmigrantes

Se trata de defender a España.

Los inmigrantes que llegan a nuestras costas son seres humanos y deben ser tratados dignamente. Pero también es legítimo exigir que las fronteras sean controladas, que se cumplan las leyes y que ningún Gobierno extranjero pueda utilizar los movimientos migratorios para presionar políticamente a España.

Marruecos tiene derecho a defender sus intereses.

España también.

Y si Marruecos continúa jugando al gato y al ratón con España utilizando la inmigración como elemento de presión, el Gobierno español tendrá que decidir si quiere seguir jugando esa partida o si, finalmente, decide cambiar las reglas.

Porque una cosa es tener un vecino con el que España debe convivir y otra muy distinta permitir que ese vecino determine, mediante la presión migratoria, las decisiones que España debe tomar.

 

martes, 8 de septiembre de 2026

El Gobierno marroquí se esconde detrás de sus policías y jamás aceptará que la idea de la invasión de Ceuta fue obra suya

 


El Gobierno marroquí se esconde detrás de sus policías y jamás aceptará que la idea de la invasión de Ceuta fue obra suya

Por Bruno Perera

Lo ocurrido en Ceuta a finales de julio ha dejado de ser únicamente una crisis migratoria para convertirse en un asunto de enorme trascendencia para la seguridad y la integridad territorial de España y de la UE.

La decisión de la Audiencia Nacional de investigar la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos supone un cambio importante. La magistrada María Tardón considera que existen indicios de una conducta presuntamente cometida en el extranjero que habría atacado gravemente la integridad territorial de España y de la UE. Además, aprecia una “clara e indudable gestión favorecedora” desde Marruecos. (EFE Noticias)

Pero hay un elemento especialmente llamativo: un informe de la Policía Nacional describe lo sucedido como una entrada planificada y no espontánea, y señala la posible implicación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. El documento habla incluso de un “guiado activo” de personas hacia determinados puntos de entrada en Ceuta. (EFE Noticias)

Ante estos datos surge una pregunta inevitable: ¿podría una operación de semejante magnitud haberse desarrollado sin conocimiento de las autoridades marroquíes?

Estamos hablando de decenas de miles de personas, unas 80.000 mayoría jóvenes, movilizadas hacia una frontera internacional. Según el informe policial, la operación habría requerido un nivel de planificación muy superior al que habitualmente poseen las organizaciones dedicadas a la inmigración ilegal. Además, numerosos mensajes que circularon antes de los acontecimientos procedían de teléfonos marroquíes. (EFE Noticias)

También resulta significativo el comportamiento atribuido a determinados agentes marroquíes. Según la documentación incorporada a la investigación, no solamente habría existido permisividad, sino que algunos agentes habrían realizado indicaciones para dirigir a las personas hacia los puntos de paso.

Si estos hechos terminan siendo confirmados judicialmente, será difícil considerar lo sucedido como una simple avalancha inmigratoria espontánea.

¿Una operación que nadie reconoce?

Desde mi punto de vista, resulta perfectamente comprensible plantear la hipótesis de que las autoridades marroquíes jamás reconocerán públicamente haber organizado una operación semejante contra Ceuta.

Un Estado que quisiera ejercer presión sobre otro país podría intentar mantener siempre una distancia entre la decisión política y quienes ejecutaran las actuaciones sobre el terreno. De esa manera, si posteriormente surgieran responsabilidades, siempre existiría la posibilidad de alegar que fueron actuaciones individuales de determinados policías o funcionarios.

Pero una cosa es plantear esa hipótesis y otra demostrarla.

Precisamente por eso es tan importante la investigación de la Audiencia Nacional. La Justicia tendrá que determinar quién organizó realmente la operación, quién dio las instrucciones y si existió una estructura coordinada detrás de los acontecimientos.

Marruecos puede negar cualquier responsabilidad

El Gobierno marroquí tiene, naturalmente, la posibilidad de negar cualquier participación en una operación destinada a presionar a España y a la UE. Y probablemente lo hará si las sospechas continúan aumentando.

Pero negar una acusación no resuelve las preguntas que han surgido.

La cuestión fundamental es determinar por qué las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron, según los informes incorporados a la causa, que una cantidad extraordinaria de personas se concentrara junto a la frontera y avanzara hacia Ceuta.

El informe policial considera que la entrada no fue espontánea y señala que existió una planificación de alto nivel. (EFE Noticias)

Por eso será necesario llegar hasta el final de la investigación.

Los informes de inteligencia pueden aportar nuevas respuestas

El Gobierno español ha aprobado la desclasificación de informes relacionados con la crisis de Ceuta. Entre ellos figura documentación del CNI y un informe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas que advertía de una probable entrada masiva coincidiendo con el Día del Trono. Parte de esa documentación será publicada próximamente, aunque algunos documentos permanecerán clasificados por razones de seguridad. (Cadena SER)

Estos documentos pueden ayudar a responder algunas de las preguntas que todavía permanecen abiertas.

¿Qué sabían las autoridades españolas y las autoridades de la UE?

¿Cuándo lo supieron?

¿Qué información existía sobre los movimientos de personas en el lado marroquí?

¿Había indicios de que determinados agentes marroquíes estaban facilitando el desplazamiento hacia la frontera?

Y, sobre todo, ¿quién estaba detrás de la organización?

Ceuta no puede convertirse en una herramienta de presión inmigratoria

Ceuta es una ciudad española y, al mismo tiempo, una frontera exterior de la Unión Europea. Cualquier utilización de los movimientos migratorios para presionar políticamente a España constituiría un asunto extremadamente grave.

No se trata de criminalizar a las personas que llegaron a Ceuta. Muchas de ellas pudieron ser víctimas de una situación que no controlaban. La responsabilidad, que si existe, corresponde a quienes organizaron y utilizaron deliberadamente esos movimientos humanos como carne de cañón y  con fines políticos.

Por eso la investigación debe centrarse en los organizadores y no en quienes fueron utilizados como instrumento.

La verdad debe conocerse

No debemos adelantar conclusiones que todavía corresponden a los tribunales. Pero hoy ya está casi demostrado que el Gobierno marroquí ordenó personalmente la entrada masiva en Ceuta. Tampoco puede descartarse, a priori, que una investigación más profunda termine encontrando responsabilidades en niveles superiores.

Lo que sí existe ya son elementos que justifican investigar seriamente lo sucedido: una entrada de dimensiones extraordinarias, indicios de planificación, referencias a una posible participación de agentes marroquíes y una resolución de la Audiencia Nacional que habla de una gestión favorecedora desde Marruecos. (EFE Noticias)

Si finalmente se demostrara que la operación fue organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendría ante sí un hecho de enorme gravedad política que debe con urgencia solucionar a través de la UE y Naciones Unidas.

Y si, por el contrario, se demuestra que no existió una orden gubernamental, también habrá que saber quién organizó semejante operación y cómo consiguió movilizar a decenas de miles de personas hasta una frontera europea. (Algo que no es creíble porque todo apunta que fue el Gobierno marroquí quien organizó la invasión de Ceuta porque para ese gobierno sus ciudadanos pobres son un negocio que venden como inmigrantes ilegales).

Ceuta merece conocer toda la verdad. Y España y la UE,. también.

Porque una frontera no puede convertirse en un instrumento de presión política y, si alguien utilizó deliberadamente a miles de personas para poner en jaque a una ciudad española, los responsables deben responder ante la Justicia, estén donde estén.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Alemania apoyará a España en el problema inmigratorio de Ceuta y Melilla

 



Alemania apoyará a España en el problema inmigratorio de Ceuta y Melilla

Por Bruno Perera

La reciente crisis migratoria de Ceuta ha puesto sobre la mesa una realidad que durante demasiado tiempo se ha contemplado principalmente como un problema español: Ceuta y Melilla son también fronteras exteriores de la Unión Europea. Y cuando una frontera exterior europea sufre una presión inmigratoria extraordinaria, la responsabilidad de protegerla no puede recaer únicamente sobre el país que la administra. (Entrar ilegalmente en España o invadir sus fronteras es igual a entrar e invadir la UE).

En este contexto, Alemania puede desempeñar un papel especialmente importante.

No es casualidad que el canciller alemán, Friedrich Merz, reaccionara ante la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta reclamando que se protegieran las fronteras exteriores de la Unión Europea y exigiendo que Marruecos readmitiese a quienes hubieran entrado ilegalmente. El Gobierno alemán calificó la protección de las fronteras exteriores de la UE como una cuestión fundamental para combatir la inmigración ilegal. (Alemania)

Es una declaración de enorme importancia política.

Alemania está cambiando su posición ante la inmigración

La política migratoria está adquiriendo cada vez mayor importancia dentro de Alemania. La reciente victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt constituye una señal política extraordinariamente fuerte: el partido obtuvo alrededor del 44 % de los votos, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. (Reuters)

Esto no significa que AfD gobierne Alemania, ni que su victoria regional equivalga a ganar unas elecciones federales. Pero sí demuestra que existe una presión creciente dentro de la sociedad alemana para que se controle con mayor firmeza la inmigración ilegal y se combata las ayudas sociales insostenibles, sin ton ni son, a inmigrantes ilegales y legales.

Los partidos tradicionales alemanes no pueden ignorar indefinidamente esa realidad.

Y esta evolución puede tener consecuencias en la política europea.

Ceuta y Melilla son un asunto europeo

España tiene soberanía sobre dos ciudades desde hace casi 500 años situadas geográficamente en el norte de África, y socialmente y políticamente son españolas y forman parte de la Unión Europea.

Por ello, cuando decenas de miles de personas son enviadas por el Gobierno marroquí a  atravesar masivamente la frontera de Ceuta desde Marruecos, el problema no termina en la frontera española. Estamos hablando de una de las fronteras exteriores de la UE.

España no debería tener que enfrentarse sola a una presión de semejante magnitud.

De hecho, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores español ha insistido en que entrar ilegalmente en Ceuta o Melilla no concede derecho a permanecer en España ni permite viajar libremente a la Península o por Europa. (Ministerio de Asuntos Exteriores)

La cuestión fundamental es, por tanto, que la Unión Europea debe disponer de una política común para impedir que sus fronteras exteriores puedan convertirse en instrumentos de presión inmigratoria.

La posición alemana puede ser decisiva

Alemania es la principal potencia económica de la Unión Europea y uno de sus países políticamente más influyentes. Si Berlín considera que la protección de las fronteras exteriores europeas debe reforzarse, su posición puede influir considerablemente en Bruselas.

Y aquí aparece un punto que España debería aprovechar.

España necesita que sus socios europeos comprendan que Ceuta y Melilla no son simplemente dos ciudades españolas situadas frente a Marruecos. Son también dos puntos estratégicos de la frontera exterior europea.

Por eso, si España solicita una mayor cooperación europea de Frontex para protegerlas, Alemania puede convertirse en uno de sus principales aliados.

La cuestión territorial

Existe además otra dimensión política.

Alemania conoce perfectamente la importancia que tiene la integridad territorial de los Estados. Su propia Constitución, la Grundgesetz, establece procedimientos muy estrictos para modificar la organización territorial de la República Federal y contempla la participación de los ciudadanos mediante referendos a nivel nacional en determinados supuestos. (Gesetze im Internet)

No sería correcto afirmar que la Constitución alemana prohíbe literalmente que un Land se separe de Alemania mediante una votación nacional. Pero sí refleja una concepción muy clara de un Estado federal cuya organización territorial está sometida a procedimientos constitucionales.

Desde esta perspectiva, Alemania tiene razones históricas y políticas para conceder importancia a la estabilidad territorial de los Estados europeos.

Eso no significa que Berlín esté jurídicamente obligado a pronunciarse sobre cualquier controversia territorial española. Pero sí hace razonable pensar que Alemania defenderá el principio de que las fronteras de los Estados miembros no deben modificarse mediante presiones, amenazas o hechos consumados por medio de inmigración ilegal que Marruecos utiliza como esclavos y carne de cañón.

Marruecos tendrá que tenerlo en cuenta

La relación entre España y Marruecos es demasiado importante para ambos países como para reducirla exclusivamente a la cuestión de Ceuta y Melilla.

España necesita a Marruecos para cooperar en materia de inmigración, seguridad y lucha contra las redes criminales.

Pero Marruecos para su propia economía también necesita a España y a la Unión Europea.

Por ello, la solución no debería ser una confrontación permanente, sino una relación basada en el respeto mutuo y en unas reglas claras.

Si Marruecos quiere mantener buenas relaciones con Europa, debe comprender que la presión sobre las fronteras españolas no puede convertirse en un instrumento político.

Y si España quiere contar con el respaldo de sus socios europeos, debe plantear la cuestión de Ceuta y Melilla como lo que realmente es: un problema de seguridad, inmigración y protección de una frontera exterior de la Unión Europea.

España necesita una Europa unida

La crisis de Ceuta ha demostrado que ningún país europeo puede considerar que las grandes crisis migratorias son exclusivamente un problema del país que las recibe.

Hoy es Ceuta.

Mañana puede ser otra frontera europea.

Por eso Alemania, Francia, Italia y los demás Estados miembros tienen un interés directo en que las fronteras exteriores de la Unión estén protegidas.

Y Alemania ya ha dado un primer paso importante al reclamar públicamente la protección de esas fronteras y la readmisión por Marruecos de quienes hubieran entrado ilegalmente en Ceuta. (Alemania)

La reciente evolución política alemana, además, demuestra que la inmigración se ha convertido en una cuestión central para el electorado. La victoria de AfD en Sajonia-Anhalt es una señal que difícilmente podrá ser ignorada por la política alemana. (Deutsche Welle)

Una oportunidad para España

España debería aprovechar este nuevo escenario para pedir a Alemania y al resto de nuestros socios europeos algo muy sencillo:

que Ceuta y Melilla sean tratadas como fronteras europeas.

España no pretende que otros países defiendan únicamente intereses españoles. Lo que debe pedir es que Europa defienda sus propias fronteras.

La protección de Ceuta y Melilla, el control de la inmigración ilegal y el respeto a la integridad territorial de los Estados miembros deben formar parte de una misma política europea.

Porque si Europa permite que una de sus fronteras exteriores pueda ser sometida periódicamente a una presión inmigratoria  extraordinaria sin una respuesta europea conjunta, el problema no será solamente español.

Será europeo.

Alemania puede ser uno de los países decisivos para que Europa comprenda finalmente que la defensa de Ceuta y Melilla también es, en buena medida, la defensa de la frontera exterior de toda la Unión Europea.