¿Nos están engañando
con el cambio climático?
Por Bruno Perera.
En los últimos años el ciudadano medio escucha
constantemente el mismo mensaje: el planeta se está calentando, la humanidad es
culpable y debemos cambiar radicalmente nuestro modo de vida para evitar una
catástrofe climática.
Gobiernos, organizaciones ecologistas, medios de
comunicación y organismos internacionales repiten la misma consigna casi a
diario. Pero ante una campaña tan insistente cabe hacerse una pregunta
legítima: ¿hasta qué punto estamos ante un problema científico real y hasta
qué punto ante un gran relato político y económico?
Porque lo primero que conviene recordar es algo
que rara vez se menciona en los discursos alarmistas: el clima de la Tierra
nunca ha sido estable.
A lo largo de su historia el planeta ha
atravesado innumerables ciclos de calentamiento y enfriamiento. Hace apenas
entre 11.000 y 20.000 años, durante la última gran glaciación, enormes
capas de hielo cubrían buena parte de Europa. El hielo descendía desde
Escandinavia hacia el centro del continente y el frío dominaba territorios que
hoy tienen un clima templado. Incluso el norte de España tenía un clima mucho
más riguroso que el actual.
Después el planeta entró en una fase natural de
calentamiento que hizo retroceder los glaciares. Gracias a ese cambio climático
natural surgieron las condiciones que permitieron el desarrollo de la
agricultura y, con el tiempo, de las primeras civilizaciones humanas.
Es decir, el clima ha cambiado siempre,
mucho antes de que existieran automóviles, fábricas o centrales térmicas.
Ahora bien, eso tampoco significa negar otro
hecho que también es real: las mediciones modernas indican que la
temperatura media global ha aumentado desde finales del siglo XIX.
Muchos científicos atribuyen parte de ese aumento
al incremento de gases de efecto invernadero —especialmente dióxido de carbono—
generado por la actividad humana.
Hasta ahí llega la ciencia.
Pero a partir de ese punto comienza la batalla
política.
Porque alrededor del llamado “cambio climático”
se ha construido una gigantesca arquitectura económica: impuestos verdes,
subvenciones multimillonarias, mercados de derechos de emisión, planes
energéticos internacionales y una industria entera basada en la transición
ecológica.
En otras palabras: el clima también se ha
convertido en un gran negocio.
Esto ha provocado que el debate público se haya
polarizado hasta el absurdo. Por un lado encontramos a los profetas del
desastre que anuncian cada pocos años el inminente colapso del planeta.
Predicciones que, curiosamente, suelen ir cambiando de fecha cuando no se
cumplen.
Por otro lado están quienes rechazan de plano
cualquier influencia humana sobre el clima.
Pero entre esos dos extremos existe una posición
mucho más razonable: aceptar que el clima está cambiando —algo que siempre ha
hecho— y reconocer que la actividad humana podría influir en cierta medida, sin
convertir esa realidad científica en una herramienta de miedo permanente ni en
un instrumento político.
La historia demuestra que las grandes
narrativas globales suelen ir acompañadas de grandes intereses económicos.
Y el clima no parece ser una excepción.
Tal vez por eso conviene recordar una vieja
lección de prudencia: cuando un tema científico se convierte en dogma político
y en negocio internacional, lo más sensato es mantener el espíritu crítico.
Porque el clima seguirá cambiando, como lo ha
hecho durante millones de años.
Lo que todavía está por ver es si el verdadero
problema es el clima… o la política que se construye alrededor de él.
Datos y referencias
Última glaciación
Hace entre 20.000 y 11.000 años grandes capas de hielo cubrían amplias zonas de
Europa durante el máximo glacial.
Aumento de temperatura global
La temperatura media del planeta ha aumentado aproximadamente 1,1 °C desde
finales del siglo XIX, según registros climáticos modernos.
Concentración de CO₂
La concentración atmosférica de dióxido de carbono supera actualmente las 420
ppm, el nivel más alto registrado en al menos 800.000 años según
estudios de núcleos de hielo.
Consenso científico
Diversos análisis de publicaciones científicas señalan que la mayoría de
climatólogos considera que el calentamiento global existe y que la actividad
humana contribuye a él, aunque existe debate sobre la magnitud exacta de ese
efecto.
Fuentes orientativas
A: NASA Climate Change
B: NOAA (National Oceanic and Atmospheric
Administration)
C: Intergovernmental Panel on Climate Change
(IPCC)
D: Estudios paleoclimáticos basados en núcleos de
hielo de la Antártida
Nota: “El clima cambia y la actividad humana puede influir, pero el discurso político y mediático ha convertido el cambio climático en un instrumento económico y de poder.”






