El plátano
canario pierde calidad por sus magulladuras y demasiado frío
Por Bruno Perera
Durante décadas se nos ha dicho que el plátano
canario es uno de los mejores del mundo. Muchos consumidores coinciden en que
posee un sabor intenso, un aroma agradable y unas características diferenciadas
respecto a otras variedades de plátano que llegan a Europa desde América. Sin
embargo, una cosa es el potencial de calidad del producto y otra muy distinta
la calidad con la que finalmente llega al consumidor.
A mi juicio, el principal problema del plátano
canario no está en la planta ni en la variedad cultivada, sino en la forma en
que se manipula desde la finca hasta el supermercado. Es frecuente encontrar en
los comercios plátanos canarios de diferentes tamaños, algunos raquíticos,
otros demasiados delgados, y otros mal madurados con numerosas magulladuras,
manchas oscuras y señales evidentes de golpes sufridos durante la recolección,
el transporte o el almacenamiento.
Cualquier agricultor sabe que el plátano es una
fruta delicada. Un golpe recibido durante la cosecha puede no apreciarse en ese
momento, pero días después se convierte en una mancha oscura que afea la fruta
y acelera su deterioro interior. Si a ello se suma una cadena de manipulación
poco cuidadosa, el resultado es un producto que pierde gran parte de la calidad
que tenía cuando colgaba de la platanera.
Por ello, un buen plátano debe comenzar siendo
tratado con respeto desde el primer momento. Debe bajarse de la platanera con
cuidado, cortar las manillas sin brusquedad, lavarse adecuadamente,
empaquetarse con esmero y transportarse evitando golpes innecesarios. La
calidad no se consigue únicamente en el campo; también se construye en cada
etapa posterior.
Otro aspecto que merece reflexión es la
conservación en cámaras y supermercados. Muchos consumidores consideran que el
plátano canario es sometido a temperaturas excesivamente bajas durante parte de
su distribución. Cuando una fruta tropical recibe más frío del conveniente
puede sufrir alteraciones en su proceso de maduración. El resultado puede ser
una fruta que aparenta estar madura por fuera pero que mantiene una textura más
dura de lo esperado o desarrolla defectos que afectan a su calidad comercial.
Asimismo, algunos consumidores afirman notar
diferencias entre un plátano madurado de forma natural y otro sometido a
procesos acelerados de maduración. Independientemente del método utilizado, el
objetivo debería ser siempre que la fruta llegue al consumidor con una textura,
sabor y aspecto que reflejen la calidad real del producto cultivado.
Mientras tanto, el plátano también llamado banana
importada de países como Costa Rica suele presentarse en muchos
establecimientos con una apariencia más uniforme, menos golpes visibles y un
tamaño más homogéneo. Esto no significa necesariamente que tenga mejor sabor
que el plátano canario, pero sí demuestra que la presentación comercial y la
manipulación postcosecha desempeñan un papel fundamental en la percepción de
calidad que recibe el comprador.
Canarias posee unas condiciones climáticas
privilegiadas para el cultivo del plátano. La experiencia de sus agricultores
es amplia y la tradición platanera forma parte de la identidad de las islas.
Precisamente por ello, resulta necesario ser autocríticos. Presumir de calidad
exige ofrecer calidad de forma constante. (Y las subvenciones al plátano
canario deben ser concedidas de acuerdo con su calidad).
Si el sector platanero quiere reforzar aún más el
prestigio de su producto, debería prestar una atención especial a la reducción
de golpes durante la manipulación, mejorar los sistemas de transporte y
almacenamiento, revisar los procesos de conservación y garantizar que la fruta
llegue al consumidor en el mejor estado posible.
El plátano canario tiene potencial para ser uno
de los mejores del mundo, pero para que esa afirmación sea plenamente creíble
no basta con destacar su sabor. También debe llegar al mercado con una
presentación impecable, libre de magulladuras innecesarias y con una maduración
óptima. Solo entonces podrá presumirse de calidad sin reservas.
Datos y
observaciones complementarias
1.
Las magulladuras aceleran la oxidación de los
tejidos internos del plátano y reducen su vida comercial.
- Las frutas tropicales son especialmente sensibles a temperaturas
demasiado bajas durante ciertos estados de maduración.
- En los mercados modernos, la percepción visual influye enormemente en
la decisión de compra.
- Una fruta con mejor aspecto suele venderse antes, genera menos
desperdicio alimentario y mejora la imagen del productor.
- La calidad agrícola no depende únicamente del cultivo; la cadena de
manipulación posterior puede mejorarla o deteriorarla significativamente.
Este enfoque puede resultar útil para abrir un
debate constructivo dentro del sector platanero canario, centrándose en la
mejora de la calidad final que recibe el consumidor.
Nota: Soy como Poncius Pilatus, tiro la piedra me lavo las manos y dejo a los demás que se laven las suyas con el jabón que quieran.








