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domingo, 6 de septiembre de 2026

Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

 


Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

Por Bruno Perera

Por culpa del acostumbrado y permitido chantaje emigratorio que viene  ocurriendo desde hace más de 30 años desde Marruecos hacia España, la crisis de Ceuta ha alcanzado una dimensión que hace apenas unos meses habría parecido difícil de imaginar. La entrada masiva de decenas de miles de personas durante los días 30 y 31 de julio de 2026, las acusaciones sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes, las reivindicaciones territoriales de Marruecos y la creciente tensión política en España obligan a plantearse una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar esta situación si Marruecos continúa utilizando la presión de esclavitud migratoria como instrumento de presión sobre España?

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y entregado a la Audiencia Nacional describe aquellos acontecimientos como una entrada planificada y no espontánea, y señala comportamientos de fuerzas de seguridad marroquíes compatibles con un "guiado activo" de los flujos hacia los puntos de entrada. El informe considera que una operación de esa magnitud habría requerido una capacidad de organización muy superior a las de las redes sociales y criminales habituales. (EFE Noticias). ( Yo digo, y la mayoría de los españoles lo afirmamos: Se sabe que Marruecos organizó la invasión. Lo que hay que tener es agallas para decirlo. Marruecos es un reinado donde su rey tira la primera piedra y luego esconde la mano).

Sin embargo, también hay que decir algo muy importante: el informe no identifica al Gobierno marroquí como responsable directo de la planificación. El director general de la Policía afirmó que ningún informe policial atribuye formalmente a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido. Por tanto, será necesario que las investigaciones determinen quién estuvo realmente detrás de aquella operación. (EFE Noticias) (Y en este caso el rey dirá que él ni mu, que todo fue organizado por cuatro locos nacionalistas. Pero nadie cree ese cuento).

¿Y si la presión continúa?

El problema es que Ceuta no vive solamente una crisis migratoria. Existe también una reivindicación territorial marroquí sobre Ceuta y Melilla y  algo más flojo sobre Canarias que continúa apareciendo en declaraciones de dirigentes políticos marroquíes. El ministro marroquí Nizar Baraka ha vuelto a defender recientemente con la venia de su rey, que Rabat no renunciará a esas reivindicaciones, sobre todo las de Ceuta y Melilla.

Y esto cambia la naturaleza del problema.

Una entrada masiva de inmigrantes puede ser considerada una crisis inmigratoria. Pero si esa presión se combina con reivindicaciones territoriales, campañas de desinformación, presión diplomática y actuaciones que buscan saturar las capacidades de un Estado, podemos encontrarnos ante algo mucho más complejo: una estrategia de zona gris, es decir, acciones situadas deliberadamente por debajo del umbral de una guerra convencional.

Precisamente el informe policial sobre Ceuta habla de este tipo de estrategias y de sus posibles efectos sobre la seguridad, el orden público, la estabilidad institucional, la gestión fronteriza y la integridad territorial española. (EFE Noticias)

Una guerra con Marruecos tendría consecuencias imprevisibles

No estoy diciendo que España y Marruecos vayan necesariamente a entrar en guerra. Sería irresponsable afirmarlo.

Pero sí creo que España debe preguntarse qué ocurriría si la situación continuara deteriorándose y llegara a producirse un enfrentamiento militar.

Una guerra entre España y Marruecos no sería únicamente un problema militar. Podría convertirse en una enorme crisis política y social dentro de España.

En una situación extrema, determinados movimientos independentistas de Cataluña y el País Vasco -vende patrias- podrían intentar aprovechar la debilidad del Estado para impulsar nuevamente sus reivindicaciones. También podrían aparecer fuerzas políticas que cuestionaran la defensa de Ceuta y Melilla o que intentaran aprovechar la crisis para defender posiciones contrarias a la unidad territorial de España.

Eso no significa que una guerra con Marruecos provocaría automáticamente una guerra civil española. Sería una hipótesis extrema y no existe actualmente ninguna evidencia que permita afirmar que vaya a suceder.

Pero una guerra exterior sí podría aumentar enormemente las tensiones internas de un país que ya está políticamente dividido.

Y precisamente por eso hay que evitar llegar a ese punto.

El precio de no poner límites también puede ser muy alto

España no puede vivir eternamente sometida al miedo de que una presión inmigratoria en la frontera sea utilizada como instrumento de chantaje político y económico.

Si un Estado inhumano como el marroquí, que desprecia a su pueblo pobre descubre que puede presionar a otro mediante movimientos masivos de población, la tentación de repetir esa estrategia puede aumentar. Aunque sepa el Estado que lo lleva a la práctica no son actos humanos sino de esclavitud con cuentos de conseguir el Gran Marruecos que es solo bueno para el rey Mohamed VI y su séquito de aduladores y aprovechados.

Por eso, a mi juicio, España debe defender sus fronteras, reforzar Ceuta y Melilla, exigir el cumplimiento de los acuerdos internacionales y conseguir una mayor implicación de la Unión Europea. E incluso minar exteriores, las fronteras de Ceuta y Melilla, tal como lo ha hecho Marruecos entre su frontera con Argelia.

El propio Gobierno español está buscando actualmente en Bruselas una mayor participación europea y una presencia permanente de Frontex en Ceuta, además de estudiar un tratamiento europeo específico para Ceuta y Melilla. (Cadena SER)

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha advertido precisamente de que el control de las fronteras no puede quedar en manos de Marruecos y ha reclamado una respuesta española y europea más firme. (RTVE.es)

¿Estados Unidos está detrás de todo esto?

En los últimos meses también han circulado afirmaciones según las cuales determinados sectores políticos estadounidenses podrían estar favoreciendo las posiciones de Marruecos.

Aquí también debemos distinguir entre hechos y especulaciones.

Es cierto que Marruecos ha reforzado considerablemente sus relaciones con Estados Unidos e Israel a cambio de ser un país que apoya  a Israel contra Palestina, durante los últimos años, y que por ello como pago de gratitud política a Marruecos Washington reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. También es cierto que existen voces estadounidenses favorables a una posición más favorable a Marruecos.

Pero no existe una prueba pública que permita afirmar que el Gobierno de Estados Unidos haya participado o haya ayudado en las entradas masivas de 2026 en Ceuta.

Y una cosa es que determinados políticos o antiguos funcionarios estadounidenses -olvidando lo que le hicieron a México- defiendan posiciones favorables a Marruecos, y otra muy distinta que exista una operación oficial de Washington para atacar a España.

Hay que ser muy cuidadosos con esta diferencia.

Una comparación histórica con México

Sin embargo, existe una cuestión que resulta interesante cuando se habla de reivindicaciones territoriales basadas en la historia.

Si alguien defendiera que un Estado actual tiene derecho a recuperar territorios simplemente porque en el pasado pertenecieron a una entidad política diferente, el mundo entero podría convertirse en un mapa de reclamaciones territoriales.

Un ejemplo evidente es México.

La guerra entre México y Estados Unidos terminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848. Mediante aquel tratado México cedió aproximadamente el 55 % de su territorio, incluyendo los territorios que hoy corresponden a California, Nevada, Utah, Nuevo México, gran parte de Arizona y Colorado y partes de otros estados. México también renunció a sus reclamaciones sobre Texas. (National Archives)

Estados Unidos pagó a México 15 millones de dólares como parte del acuerdo. (National Archives)

Han pasado 178 años desde aquel tratado.

¿Debería México enviar millones de personas hacia California, Texas, Arizona o Nuevo México y reclamar esos territorios porque alguna vez pertenecieron a México?

Evidentemente, no.

Las fronteras actuales no pueden establecerse mediante invasiones migratorias.

Y el mismo principio debe aplicarse a todos los países.

Ceuta y Melilla no pueden convertirse en una cuestión de presión migratoria

La cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla debe resolverse por las vías diplomáticas y jurídicas internacionales, no mediante la presión de grandes masas de personas sobre una frontera. Eso es esclavitud que Marruecos práctica, y que incluso después de enviar a decenas de miles de emigrantes a Ceuta y a Canarias los deja abandonados y no es capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo para esos desgraciados que el Gobierno marroquí les promete el (oro y el  moro) cada vez que los empuja a emigrar.

Ceuta, Melilla y Canarias forman parte de España desde hace unos 500 años, y por la misma venia a la Unión Europea, y España debe defender su integridad territorial por medios legales, diplomáticos y, llegado el caso extremo, mediante los mecanismos de defensa que contempla su ordenamiento jurídico y sus alianzas internacionales.

Pero precisamente porque una guerra sería una catástrofe, España debería hacer todo lo posible para evitarla sin renunciar a defenderse.

No se trata de buscar una guerra con Marruecos.

Se trata de conseguir que Marruecos comprenda que la presión sobre España tiene límites y que no se puede jugar con la emigración como si esa gente fueran proyectiles o misiles.

¿Y Canarias?

Canarias, porque en ese caso el turismo peligra, debe permanecer al margen de esta disputa mientras no exista una amenaza directa contra el archipiélago. Aunque nos hayan estado invadiendo desde África y de muchas otras naciones desde el año 1994. Unos 500.000 inmigrantes han entrado ilegalmente en Canarias, y más de la mitad de ellos y ellas, adultos y menores, han sido traídos desde el mar y de aguas africanas por patrulleras de socorro de España. Todo un cuento donde las oenegés hacen fortuna y  nadie quiere explicar honestamente.

Es cierto que los antiguos pobladores de Canarias, los guanches, tenían un origen norteafricano relacionado principalmente con poblaciones amazigh. Pero eso no convierte a los antiguos canarios en marroquíes.

Aquellas poblaciones llegaron a Canarias desde la antigua Mauretania Tingitana que estaba gobernada por el rey Huba II, hace muchos siglos, unos 300 A.C., mucho antes de la existencia del Marruecos moderno.

Por eso tampoco tiene sentido utilizar el origen norteafricano de los antiguos canarios para defender una supuesta soberanía marroquí sobre Canarias.

Los canarios actuales hemos desarrollado nuestra propia historia, nuestra propia cultura y nuestra propia identidad durante siglos.

Yo, como canario descendiente de guanches africanos, puedo reconocer que parte de nuestros antepasados procedían del norte de África y, al mismo tiempo, afirmar perfectamente que Canarias no es Marruecos.

Una cosa es el origen remoto de una población y otra completamente diferente reclamar la soberanía política de un territorio alegando como reivindicación política la expedición que Huba II envió a Canarias unos años A.C., según cuenta Plinio el Viejo..

No debemos confundir la firmeza con el deseo de guerra

Hay algo que España debe aprender de esta crisis: ser firme no significa querer una guerra.

Al contrario.

La mejor manera de evitar una guerra puede ser demostrar con claridad que determinadas líneas no pueden cruzarse.

España debe fortalecer sus fronteras, mejorar sus servicios de inteligencia, proteger Ceuta y Melilla, aumentar la cooperación europea y mantener abiertos los canales diplomáticos con Marruecos.

También debe exigir explicaciones sobre lo sucedido en julio de este año.

Si las investigaciones demuestran finalmente que hubo una operación organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendrá que responder políticamente y diplomáticamente con toda la firmeza necesaria.

La defensa de España debe basarse precisamente en aquello que queremos defender: la verdad, el Estado de derecho y la democracia.

El verdadero peligro

El verdadero peligro no es solamente Marruecos.

El verdadero peligro sería que una crisis exterior consiguiera dividir todavía más a los españoles.

Porque si algún día España tuviera que enfrentarse militarmente a Marruecos, lo último que necesitaría sería una guerra interna entre españoles.

Ceuta y Melilla deberían convertirse precisamente en lo contrario: en una cuestión capaz de unir a los españoles alrededor de la defensa de la legalidad y de la integridad territorial, independientemente de que cada ciudadano vote a un partido u otro.

Por eso mi conclusión es sencilla:

España no debe buscar una guerra con Marruecos. Pero tampoco debe permitir que el miedo a una guerra haga que renuncie a defender sus fronteras, a sus ciudadanos y sus territorios.

Y si Marruecos continúa utilizando la presión migratoria, las reivindicaciones territoriales o cualquier otra forma de presión para intentar doblegar a España, llegará un momento en que Europa y España tendrán que establecer límites mucho más claros.

Porque ceder continuamente ante la presión tampoco garantiza la paz.

A veces, para evitar una guerra, hay que demostrar que uno está preparado para defenderse.

Y ese es, quizá, el verdadero precio que España no puede permitirse pagar: perder la capacidad de defenderse por miedo a las consecuencias de hacerlo.

Nota final: La UE, y todas las demás naciones del mundo deben exigirle a Marruecos que deje de explotar a sus ciudadanos y se convierta en un país democrático y libre. Y sin que la religión domine las necesidades sociales y políticas.

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere

 


En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere

Por Bruno Perera

Lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio ya no puede explicarse simplemente como una avalancha migratoria espontánea. Los nuevos datos conocidos sobre la investigación policial dibujan un escenario mucho más preocupante: una entrada masiva que habría sido planificada, organizada en varias oleadas y facilitada desde el lado marroquí de la frontera.

Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿de verdad alguien puede creer que una operación de semejante magnitud pudo desarrollarse en Marruecos sin conocimiento de las autoridades de ese país?

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y remitido a la Audiencia Nacional describe la entrada como un proceso planificado y no espontáneo. Según el documento, agentes marroquíes, tanto uniformados como de paisano, habrían guiado a grupos de personas hacia los puntos de entrada a Ceuta. El informe habla incluso de un «guiado activo» y de una «total permisividad» de las fuerzas de seguridad marroquíes. (EFE Noticias)

Estamos hablando de decenas de miles de personas. El propio informe considera que una operación de semejante magnitud requería un nivel de planificación muy superior a la capacidad de las mafias dedicadas habitualmente a la inmigración ilegal. Además, alrededor del 90% de quienes entraron no permanecieron en Ceuta, algo que dificulta considerablemente interpretar lo ocurrido como una simple operación migratoria destinada a buscar una nueva vida en España. (EFE Noticias)

¿Una invasión migratoria o una operación de presión?

La Policía considera que la finalidad migratoria pudo utilizarse como cobertura formal para provocar el colapso de los mecanismos españoles de control fronterizo. (Y que quizás la invasión la produjo Marruecos en respuesta a esos 200.000 saharauis que España quiere dar nacionalidad española).

La primera oleada estuvo formada principalmente por jóvenes, muchos de ellos preparados para atravesar el agua. Posteriormente llegaron familias, mujeres y niños, aumentando todavía más la dificultad de respuesta de las fuerzas españolas. El informe interpreta esta secuencia como una estrategia destinada a saturar progresivamente la capacidad española de control y asistencia. (EFE Noticias)

Si esta interpretación acaba siendo confirmada judicialmente, estaríamos ante algo mucho más serio que una crisis migratoria: estaríamos ante una utilización deliberada de grandes masas humanas como instrumento de presión contra un Estado europeo.

¿Y qué papel desempeñó Marruecos?

Aquí está la cuestión fundamental.

El informe policial señala la actuación de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes y describe comportamientos que van desde la permisividad hasta el supuesto guiado de personas hacia los puntos de entrada.

Pero existe una diferencia que conviene mantener: una cosa es acreditar la actuación de agentes marroquíes y otra demostrar documentalmente que Mohamed VI ordenó personalmente la operación. ¿Porque el rey marroquí siempre se esconde de los chantajes que le hace a España con la inmigración ilegal).

Hasta hoy el Gobierno español no  ha hecho pública una prueba directa de una orden del rey de Marruecos porque el presidente Sánchez no tiene las suficientes agallas como para acusarlo. ( Quién sabe lo que tendrá Mohamed VI guardado del teléfono de Sánchez como para que este sienta tanto temor).

Sin embargo, desde una perspectiva política resulta difícil ignorar la estructura del Estado marroquí. Marruecos es una monarquía en la que el rey Mohamed VI ocupa una posición extraordinariamente poderosa dentro del sistema político y de seguridad del país.

Por eso resulta legítimo plantear una pregunta:

¿Es razonable pensar que una movilización de decenas de miles de personas hacia la frontera de Ceuta, acompañada —según el informe policial— por actuaciones de agentes marroquíes, pudiera desarrollarse sin que las más altas instancias del Estado marroquí tuvieran conocimiento de ello?

Mi respuesta es que esa posibilidad merece ser investigada hasta el final.

Y de ahí nace el título de este artículo:

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere.

No es una prueba judicial de que Mohamed VI diera personalmente la orden. Es una manera de expresar una cuestión política que España no debería pasar por alto.

Y ahora aparece el 20 de septiembre

Cuando todavía no se han cerrado las heridas de la crisis de julio, aparece una nueva convocatoria difundida desde Marruecos para el 20 de septiembre, con llamamientos a una marcha para «liberar» Ceuta, Melilla y otros territorios españoles.

La convocatoria está siendo vigilada por el CNI, la Policía Nacional y la Guardia Civil ante el temor de que pueda generar una nueva situación de tensión. (Antena3)

Y aquí es donde aparece otra pregunta política.

¿Se trata simplemente de una movilización nacionalista promovida por determinados grupos marroquíes? ¿O estamos ante una nueva maniobra destinada a modificar el relato de lo sucedido durante la crisis de julio?

No tenemos pruebas para afirmar que la convocatoria del 20 de septiembre haya sido ordenada por Mohamed VI. Pero tampoco sería prudente ignorarla.

Más aún porque la fecha elegida se sitúa apenas tres días antes de las elecciones legislativas marroquíes, lo que añade un componente político evidente al episodio. (Libertad Digital)

España necesita saber toda la verdad

Hay otro aspecto especialmente preocupante: el enfrentamiento que se ha producido en España alrededor del propio informe policial.

La jueza de la Audiencia Nacional que investiga los hechos ordenó mantener la máxima reserva sobre el documento. El Gobierno ha cuestionado esa decisión, mientras que la Audiencia Nacional ha respaldado la actuación de la magistrada. (El País)

¿Por qué tanta controversia alrededor de un informe policial?

Precisamente porque lo ocurrido en Ceuta puede tener consecuencias que van mucho más allá de la inmigración.

Si finalmente se demuestra que hubo una operación planificada desde Marruecos y que agentes de ese país participaron activamente en el guiado de las personas hacia territorio español, España tendría que preguntarse si estuvo ante una simple crisis migratoria o ante una estrategia de presión sobre la frontera española.

Y si además se demostrara que las autoridades superiores marroquíes conocían y permitieron la operación, la cuestión adquiriría una dimensión diplomática completamente distinta.

No podemos adelantarnos a la investigación

Conviene ser claros: todavía no existe una sentencia que establezca que el Gobierno de Marruecos ordenó la entrada masiva ni una prueba pública que demuestre que Mohamed VI impartió personalmente la orden.

Pero tampoco estamos ya donde estábamos hace unas semanas.

Ahora existe un informe policial de 55 páginas que describe una entrada planificada, habla de participación y guiado por agentes marroquíes y considera que la magnitud y organización de los acontecimientos excedían ampliamente las capacidades normales de las redes criminales. (EFE Noticias)

Y existe una nueva convocatoria para el 20 de septiembre que vuelve a colocar a Ceuta y Melilla en el centro del discurso nacionalista marroquí.

Por eso España tiene derecho a exigir respuestas.

Porque una frontera europea no puede convertirse en un tablero donde se muevan miles de personas como piezas de una partida política.

Y porque, si alguien utilizó deliberadamente a decenas de miles de personas para poner en jaque a Ceuta, España necesita saber quién dio las órdenes, quién las ejecutó y quién permitió que ocurriera.

Hasta que esas preguntas tengan una respuesta convincente, seguirá flotando en el aire una pregunta mucho más grande:

¿Quién estaba realmente detrás de lo ocurrido en Ceuta?

Y mientras tanto, una frase seguirá resonando:

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere.

 

 

Marruecos vive gracias a España y a Europa

 


Marruecos vive gracias a España y a Europa

Por Bruno Perera

Cuando se habla de Marruecos, muchas veces se presenta al país como una potencia económica independiente y en plena expansión. Y es cierto que Marruecos ha desarrollado industrias importantes, especialmente la automoción, la aeronáutica, los fertilizantes y la agricultura de exportación.

Pero detrás de esas cifras hay una realidad que merece ser analizada: una parte muy importante de las divisas que entran cada año en Marruecos procede de Europa o está estrechamente vinculada a ella.

Los datos de 2025 permiten hacerse una idea bastante clara.

Turismo: 138.000 millones de dirhams

El turismo constituye una de las principales fuentes de divisas del Reino. En 2025 Marruecos recibió 19,8 millones de visitantes y obtuvo aproximadamente 138.000 millones de dirhams en ingresos turísticos. (Ministerio de Turismo y Artesanía)

Y Europa tiene un peso enorme en ese movimiento turístico. Francia, España, Reino Unido, Bélgica e Italia se encuentran entre los principales mercados emisores, y todos ellos registraron aumentos de visitantes hacia Marruecos durante 2025. (Ministerio de Turismo y Artesanía)

Por tanto, una parte considerable de esos miles de millones de dirhams procede directa o indirectamente de ciudadanos europeos.

Los emigrantes marroquíes: 122.000 millones de dirhams

Existe otra fuente de divisas todavía más llamativa: los marroquíes que viven en el extranjero.

En 2025 enviaron a Marruecos 122.023 millones de dirhams, aproximadamente 11.000 millones de euros, según la Oficina de Cambios marroquí. (Gobierno de Occitania)

Y aquí vuelve a aparecer Europa.

Francia fue el principal origen de estas transferencias, seguida por España, Italia, Países Bajos, Bélgica y Alemania. Según los datos disponibles, España aportó alrededor de 18.500 millones de dirhams en remesas durante 2025.

Es decir, el dinero que producen los trabajadores marroquíes residentes en Europa constituye una fuente extraordinariamente importante para la economía de Marruecos.

Los fosfatos: unos 100.000 millones de dirhams

Marruecos posee una de las mayores reservas de fosfatos del planeta y este recurso constituye uno de los pilares históricos de su economía.

En 2025 las exportaciones marroquíes de fosfatos y derivados alcanzaron aproximadamente 99.800 millones de dirhams, incluyendo fosfatos, ácido fosfórico y fertilizantes. (Scribd)

Aquí conviene distinguir entre el mineral de fosfato y sus productos transformados: Marruecos ha desarrollado enormemente la fabricación de fertilizantes y otros productos derivados, aumentando así el valor de sus exportaciones.

Frutas y verduras: alrededor de 43.000 millones de dirhams

Otro de los grandes pilares de las exportaciones marroquíes es la agricultura.

Las estimaciones disponibles para 2025 sitúan las exportaciones de frutas y verduras alrededor de 43.000 millones de dirhams.

Entre los principales productos aparecen el tomate, los frutos rojos, los cítricos, el aguacate, las sandías y los melones. En 2025 las exportaciones de frutas y hortalizas alcanzaron aproximadamente 1,6 millones de toneladas. (Le 360 Français)

Y aquí aparece nuevamente Europa como mercado fundamental.

La proximidad geográfica entre Marruecos y Europa permite transportar productos agrícolas marroquíes en pocas horas o días hasta los supermercados europeos, especialmente los de España, Francia, Países Bajos, Alemania y Reino Unido.

El pescado y los productos del mar: unos 25.000 millones de dirhams

Marruecos también obtiene importantes ingresos de sus recursos pesqueros.

En 2025 las exportaciones de productos del mar alcanzaron aproximadamente 25.300 millones de dirhams, según los datos del sector. Esto incluye pescado congelado, moluscos, crustáceos, conservas, productos transformados y otros productos marinos. (Le 360 Français)

El pescado congelado, por ejemplo, generó unos 4.050 millones de dirhams, mientras que los moluscos congelados alcanzaron unos 5.930 millones.

Pero, nuevamente, una parte fundamental de esta producción está orientada a los mercados exteriores.

La agricultura y la alimentación: 86.200 millones de dirhams

Si ampliamos la mirada más allá de las frutas y verduras, encontramos todo el sector agroalimentario.

En 2025 Marruecos exportó productos agroalimentarios por valor de 86.200 millones de dirhams, unos 8.000 millones de euros aproximadamente. El propio sector marroquí lo considera la tercera gran fuente de divisas del país, representando alrededor del 18 % de las exportaciones nacionales. (Le Matin)

Aquí están incluidos productos agrícolas, alimentos transformados, frutas, verduras y productos de la pesca, entre otros.

¿De dónde sale realmente el dinero?

Si juntamos algunas de estas grandes fuentes de entrada de divisas obtenemos una cifra enorme:

  • Turismo: 138.000 millones de dirhams.
  • Remesas de emigrantes: 122.023 millones.
  • Fosfatos y derivados: unos 99.800 millones.
  • Frutas y verduras: alrededor de 43.000 millones.
  • Productos del mar: unos 25.300 millones.

Pero estas cantidades no deben sumarse mecánicamente como si fueran ingresos netos del Estado, porque se trata de categorías económicas diferentes y algunas pueden solaparse parcialmente. Sirven, sin embargo, para visualizar la magnitud de las principales fuentes de divisas de Marruecos.

España ocupa una posición especialmente importante

Y aquí llegamos a España.

España no es simplemente un país vecino de Marruecos. Es uno de sus principales socios comerciales, un importante mercado para sus productos agrícolas y pesqueros, una puerta de entrada hacia el resto de Europa y también uno de los países donde reside una importante comunidad marroquí.

Además, España es uno de los principales destinos de las exportaciones marroquíes y uno de los grandes países europeos que mantienen intercambios económicos con el Reino.

La agricultura marroquí necesita mercados exteriores. La pesca necesita compradores. La industria necesita mercados. El turismo necesita visitantes. Y las familias marroquíes reciben miles de millones enviados por sus familiares que trabajan fuera del país.

Una relación económica que no siempre se reconoce

Por eso, cuando desde Marruecos se habla de España y de Europa únicamente como socios políticos o comerciales, conviene recordar la otra cara de la relación.

Europa también constituye una fuente extraordinariamente importante de riqueza para Marruecos.

Millones de europeos viajan cada año a Marruecos. Los consumidores europeos compran tomates, frutas, verduras y productos del mar marroquíes. Empresas europeas comercian e invierten en Marruecos. Y millones de marroquíes residentes en Europa trabajan y generan ingresos que posteriormente envían a sus familias en Marruecos.

No se trata de afirmar que Marruecos no pueda vivir sin Europa. Marruecos tiene una economía diversificada y también mantiene relaciones comerciales con África, América, Asia y Oriente Medio.

Pero las cifras muestran algo difícil de ignorar:

Europa constituye uno de los grandes motores externos de la economía marroquí.

Y dentro de Europa, España ocupa una posición especialmente estratégica por su proximidad, sus intercambios comerciales, sus conexiones marítimas y terrestres y la presencia de una numerosa comunidad marroquí en territorio español.

Por eso, el título de este artículo puede resumirse en una idea sencilla:

Marruecos produce, exporta y crece; pero una parte muy importante del dinero que alimenta ese crecimiento procede de los mercados, turistas, trabajadores y consumidores de España y del resto de Europa.

Y esa realidad económica debería tenerse muy presente cada vez que se analiza la relación entre España, Marruecos y la Unión Europea.

Nota: Y en todo esto también España tiene acogidos a más de 15.000 MENAs marroquíes a razón de un gasto mensual de unos 4.000 euros por cada individuo. 

Final: De lo que hay aquí explicado se obtiene que España tiene suficientes armas sociales, económicas y políticas para decirle a Marruecos que sino para el chantaje emigratorio España le cierra el grifo económico europeo.