El universo
es un libro que el Cosmo-Poder comenzó a escribir con el Big Bang
Por Bruno Perera
Hace aproximadamente 13.800 millones de años,
según la cosmología moderna, el universo comenzó una extraordinaria expansión
conocida como Big Bang. No fue una explosión en el sentido habitual de
la palabra, sino el nacimiento del espacio, del tiempo y de las condiciones que
permitieron la formación de toda la materia y la energía que hoy conocemos.
Con el paso del tiempo aparecieron las primeras
partículas, los átomos, las estrellas, las galaxias y los inmensos cúmulos
galácticos. La gravedad fue modelando el cosmos hasta dar lugar a sistemas
planetarios como el nuestro y, miles de millones de años después, a la vida en
la Tierra.
Desde una perspectiva científica, el universo
sigue expandiéndose. Desde una perspectiva filosófica, podría imaginarse que
toda esa evolución es como un inmenso libro que todavía continúa escribiéndose.
Yo llamo a ese hipotético autor Cosmo-Poder.
No pretendo definirlo como el Dios de ninguna religión ni como una teoría
científica, sino como una forma simbólica de representar el origen y la fuerza
creadora del universo.
Si observamos el cielo nocturno, vemos estrellas
que nacen y otras que mueren, agujeros negros que deforman el espacio-tiempo,
galaxias que colisionan y nebulosas donde se forman nuevos soles. Todo parece
formar parte de un proceso continuo de transformación.
Incluso aquello que los seres humanos
consideramos desastres naturales —terremotos, erupciones volcánicas, tsunamis,
huracanes o impactos de asteroides— puede interpretarse como episodios normales
de la evolución de un planeta vivo. No son necesariamente castigos ni premios,
sino consecuencias de las leyes físicas que gobiernan el universo.
La Tierra tampoco ocupa un lugar privilegiado. Es
un pequeño planeta que gira alrededor de una estrella corriente situada en uno
de los brazos de la Vía Láctea, una galaxia que contiene cientos de miles de
millones de estrellas y que, a su vez, es solo una entre los miles de millones
de galaxias observables.
Nosotros mismos somos parte de esa historia. Los
átomos que forman nuestro cuerpo fueron creados en el interior de antiguas
estrellas que explotaron hace miles de millones de años. Por ello suele
decirse, con fundamento científico, que somos polvo de estrellas.
Quizá nuestra misión no sea conquistar el
universo, sino comprenderlo poco a poco, admirarlo y transmitir ese
conocimiento a las generaciones futuras.
Si el universo fuera realmente un libro, todavía
estaríamos leyendo apenas sus primeras páginas. Cada descubrimiento científico
añade un nuevo capítulo; cada telescopio más potente nos permite leer unas
líneas más; y cada pregunta sin respuesta nos recuerda que la obra permanece
inacabada.
Tal vez el Cosmo-Poder continúe escribiendo ese libro
inmenso mientras las galaxias siguen alejándose unas de otras y nuevas
estrellas nacen en la oscuridad del espacio.
Nosotros, diminutos habitantes de un pequeño
planeta azul, somos simplemente lectores privilegiados de una historia que
comenzó hace 13.800 millones de años y cuyo último capítulo aún está muy lejos
de escribirse.
Vídeo recomendado:
https://www.youtube.com/watch?v=icQkvqZ_eR8








