domingo, 11 de enero de 2026
sábado, 10 de enero de 2026
El idioma español, para mejorarlo, se podría simplificar haciendo unos pocos cambios gramaticales
El idioma
español, para mejorarlo, se podría simplificar haciendo unos pocos cambios
gramaticales
Por Bruno Perera.
El español es una de las lenguas más habladas del
planeta, con cientos de millones de hablantes repartidos por varios continentes
y una tradición cultural y literaria incuestionable. No obstante, su prestigio
histórico no debería impedir una reflexión crítica: el español es hoy un
idioma innecesariamente complejo en su escritura, lleno de redundancias,
excepciones y normas heredadas que dificultan su aprendizaje y su uso práctico.
Plantear una simplificación del español no
significa atacar su riqueza expresiva ni su identidad cultural. Significa
preguntarse si un idioma del siglo XXI, global, digital y educativo, debe
seguir anclado a reglas creadas para otro tiempo.
Una ortografía
lastrada por la tradición
Buena parte de las dificultades del español no
provienen de su fonética, que es relativamente clara, sino de una ortografía
condicionada por decisiones históricas y etimológicas que hoy ya no cumplen una
función comunicativa real.
La letra K, por ejemplo, es prácticamente
innecesaria. El sonido que representa puede escribirse sin problema con otros
grafemas. Su eliminación no supondría ninguna pérdida, solo coherencia. Lo
mismo ocurre con la H muda, una letra que no se pronuncia pero sigue
generando errores masivos en la escritura cotidiana.
Otro caso evidente es la duplicidad entre B y
V, que en la mayoría del mundo hispanohablante se pronuncian igual.
Mantener dos letras para un solo sonido no mejora la comprensión, solo perpetúa
faltas ortográficas que nada tienen que ver con la capacidad expresiva de quien
escribe.
Letras con
múltiples sonidos: una confusión evitable
La letra C es un ejemplo claro de
complejidad artificial. Puede sonar como K, como Z o como S, dependiendo del
contexto. Esta ambigüedad obliga a introducir combinaciones como que o qui,
que a su vez arrastran otro problema: la U muda, una letra que se
escribe pero no se pronuncia.
Una reforma sensata pasaría por asignar a cada
letra un solo sonido, eliminando combinaciones innecesarias y acercando
la escritura a la pronunciación real. Del mismo modo, la diéresis (¨), un signo
poco usado y frecuentemente olvidado, podría suprimirse sin afectar a la
comprensión de palabras como cigüeña o pingüino.
La R y la RR:
una norma arbitraria
El uso actual de R y RR es una
fuente constante de errores incluso entre hablantes cultos. La distinción
depende de si la letra aparece entre vocales, al inicio de palabra o tras
consonante, una regla poco intuitiva.
Una solución clara sería escribir siempre RR
para el sonido fuerte, independientemente de su posición. De este modo se
eliminaría una norma arbitraria y se reforzaría la coherencia del sistema
ortográfico.
El problema
olvidado: la separación silábica
Uno de los aspectos más problemáticos del
español, especialmente en la enseñanza, es la separación de sílabas.
Diptongos, hiatos, triptongos, vocales abiertas y cerradas, excepciones
interminables… un sistema excesivamente complejo para un beneficio mínimo.
Este problema podría resolverse con una norma
sencilla y contundente:
las sílabas deben estar formadas por más de una letra.
Con esta regla desaparecerían las sílabas de una
sola vocal y gran parte de las discusiones artificiales sobre cómo dividir una
palabra. El español ganaría claridad, especialmente para niños, extranjeros y
personas con dificultades de aprendizaje, sin perder capacidad expresiva.
El punto y
coma: una regla que obliga a adivinar
Otro ejemplo de complejidad innecesaria es el uso
del punto y coma. La propia gramática española suele definirlo de forma
ambigua, con explicaciones del tipo:
“Se escribe punto y coma cuando se habla de lo mismo, pero no es lo mismo”.
Esta definición, lejos de aclarar, obliga al
escritor a adivinar cuándo dos ideas son suficientemente parecidas para
llevar punto y coma, pero no lo bastante para usar coma, ni lo bastante
distintas para usar punto. El resultado es que la mayoría de los hablantes
evita el punto y coma por inseguridad o lo usa de forma incorrecta.
En la práctica, el punto y coma no añade
información esencial al texto. En casi todos los casos puede sustituirse por un
punto o por una coma sin que se pierda comprensión. Mantener un signo de
puntuación cuya norma se basa en interpretaciones subjetivas y difusas no
facilita la comunicación, sino que la entorpece.
Una simplificación razonable pasaría por reducir
drásticamente su uso o incluso prescindir de él, apostando por una puntuación
más clara, directa y funcional.
Simplificar no
es empobrecer
Uno de los argumentos más repetidos contra
cualquier reforma lingüística es el miedo a “empobrecer” el idioma. Sin
embargo, todas las lenguas vivas han evolucionado. El español actual ya
es una versión simplificada del latín, y nadie cuestiona su riqueza por ello.
La complejidad no garantiza profundidad. Un
idioma más lógico, más coherente y más accesible no pierde belleza; gana
eficacia comunicativa.
Conclusión
El español no necesita una revolución caótica,
pero sí una reflexión valiente. Muchas de sus reglas actuales no sirven a la
comunicación, sino a la conservación de una tradición académica que a menudo se
impone sobre el sentido común.
Simplificar el español no sería destruirlo, sino adaptarlo
a una sociedad global, digital y multilingüe, donde la claridad, la
accesibilidad y la lógica son valores fundamentales. Un idioma no se honra
complicándolo, sino usándolo bien.
……………………………
Apéndice
comparativo: español actual vs español simplificado
Ejemplos
ortográficos
|
Español actual |
Español simplificado |
|
kilo |
qilo |
|
hacer |
acer |
|
vaca |
baca |
|
cigüeña |
cigueña |
|
pingüino |
pinguino |
|
alrededor |
alrrededor |
|
quiso |
qiso |
Separación
silábica
|
Palabra |
División actual |
División simplificada |
|
aéreo |
a-é-re-o |
aé-reo |
|
oído |
o-í-do |
oí-do |
|
país |
pa-ís |
pa-ís |
|
poeta |
po-e-ta |
poe-ta |
Regla
aplicada: no se permiten sílabas de una sola letra.
Ejemplo de
texto completo
Texto actual:
El hombre habló con su hermano; el pingüino vivía
cerca del kiosco.
Texto simplificado:
El ombre abló con su ermano. El pinguino bibia
cerca del quiosco.
………………………………
Otra
dificultad añadida: los verbos terminados en “-ís”
Existe
además un problema poco mencionado, pero muy real, para millones de
hispanohablantes no castellanos: los verbos conjugados en “-ís”,
propios del uso de vosotros, una forma verbal prácticamente
exclusiva de la España castellana.
Formas
como coméis,
vivís, habláis, decís, tenéis suponen una dificultad innecesaria
para hablantes de América Latina, estudiantes extranjeros y personas que
aprenden español como segunda lengua. En la mayor parte del mundo
hispanohablante, estas formas no se usan jamás en la vida cotidiana,
lo que convierte su enseñanza en un ejercicio artificial y desconectado del uso
real del idioma.
Desde
el punto de vista práctico, mantener una conjugación verbal específica para una
zona geográfica concreta añade complejidad sin aportar claridad
comunicativa. El sistema verbal del español ya es
suficientemente amplio como para incorporar, además, formas que millones de
hablantes no reconocen ni emplean.
Una posible simplificación pasaría por:
·
Reducir
el uso obligatorio del vosotros a un registro
opcional o local
·
Unificar
la conjugación plural en torno a ustedes, como ya ocurre en
gran parte del mundo hispanohablante
·
Eliminar
la memorización forzada de terminaciones como “-áis, -éis, -ís” en contextos
educativos generales
Esta reforma no eliminaría ninguna capacidad expresiva
del idioma, pero sí facilitaría su aprendizaje global,
reforzando su carácter internacional y evitando que el español funcione, en la
práctica, como dos sistemas verbales distintos según el país.
Nota
final:
También puede afirmarse que el idioma de los hispanohablantes se articula en
dos realidades lingüísticas: el castellano y el español.
El castellano sería la lengua propia de Castilla, mientras que el español es la
lengua común y compartida por todos los pueblos hispanohablantes.
viernes, 9 de enero de 2026
La ambición de Trump pone la paz del mundo en peligro
La ambición de
Trump pone la paz del mundo en peligro
Por Bruno
Perera.
En los últimos
años, la política exterior de Estados Unidos, bajo la administración de Donald
Trump, ha generado una creciente preocupación en la comunidad internacional.
Desde sus intentos de intervención en Venezuela hasta su controvertida
reclamación sobre la anexión de Groenlandia, las acciones de Trump han sembrado
incertidumbre sobre el futuro de las relaciones internacionales. No obstante,
este artículo no solo se enfoca en las estrategias de Estados Unidos, sino que
también explora cómo otros actores globales, como Europa, China, Rusia e Irán,
están respondiendo a estas tensiones, a menudo con el objetivo de proteger sus
intereses nacionales y evitar un conflicto bélico directo.
Estados Unidos: la diplomacia de la confrontación. Donald Trump ha sido un presidente polémico cuya política exterior ha
tendido a desestabilizar el equilibrio tradicional entre las grandes potencias.
Durante su mandato, Trump adoptó un enfoque "America First" que
priorizó los intereses nacionales de Estados Unidos, a menudo a expensas de las
alianzas tradicionales y de la cooperación internacional. En particular, su
trato con Venezuela y la amenaza de tomar control de Groenlandia representan
dos facetas de su enfoque imperialista hacia los recursos y territorios
estratégicos.
En Venezuela,
Trump ha ejercido una presión considerable mediante sanciones económicas y
apoyo a la oposición política del presidente Nicolás Maduro, lo que ha
exacerbado la crisis humanitaria en el país sudamericano. Además, la retórica
belicista sobre una "intervención militar" ha mantenido a América
Latina en una situación de tensión constante, aunque hasta el momento no se ha
dado un conflicto directo.
Por otro lado,
Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, ha sido foco de una
disputa más insólita. Trump propuso la idea de comprar la isla, rica en
recursos naturales, lo que fue rotundamente rechazado por el gobierno danés.
Aunque la compra de Groenlandia parece una fantasía del magnate, refleja un
patrón en la política exterior de Trump, que ha buscado expandir la influencia
de EE.UU. sin tener en cuenta los intereses de los países involucrados.
Europa: el bastión de la diplomacia multilateral. Mientras tanto, Europa se encuentra en una situación delicada. La Unión
Europea (UE) ha apostado históricamente por una estrategia de diplomacia
multilateral, buscando mantener el orden internacional y la cooperación entre
naciones. Sin embargo, la política exterior agresiva de Estados Unidos bajo
Trump ha obligado a Europa a replantearse sus alianzas y defender más
activamente sus intereses.
Uno de los
mayores retos que enfrenta la UE es la autonomía estratégica en defensa.
La dependencia de la OTAN para la seguridad del continente ha sido puesta a
prueba bajo la administración Trump, que ha mostrado desinterés por mantener el
liderazgo de Estados Unidos en la organización. Ante esta incertidumbre, Europa
ha comenzado a explorar alternativas, como la creación de fuerzas armadas
propias, especialmente tras la salida de Reino Unido de la UE. Además, la
diplomacia económica sigue siendo una herramienta clave para Europa, que busca
contrarrestar las tensiones comerciales con Estados Unidos mientras mantiene
relaciones comerciales con otras potencias.
China: el gigante económico que busca su espacio en el mundo. China ha respondido a la política exterior de Trump con una mezcla de
confrontación económica y expansión estratégica. El conflicto comercial
entre ambos países ha sido uno de los puntos más álgidos, con tarifas impuestas
por ambos lados que han afectado el comercio global. No obstante, China ha
mostrado resiliencia, adaptándose rápidamente a nuevas circunstancias mediante
acuerdos con países de África, América Latina y Europa, con el fin de asegurar
su crecimiento económico.
Además, China
sigue implementando su Iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca
conectar Asia con Europa y África a través de una red de infraestructuras de
transporte y comercio. Esta expansión no solo tiene un impacto económico, sino
también estratégico, al aumentar la influencia china en regiones clave del
mundo. En el ámbito militar, China ha modernizado sus fuerzas armadas,
centrándose en la defensa de sus reclamaciones en el Mar de China Meridional
y ampliando su presencia en África y el Pacífico.
Rusia: una guerra híbrida de poder y resistencia. Rusia, bajo la presidencia de Vladimir Putin, se ha mantenido firme en su
resistencia contra las políticas de Trump y de la OTAN. La anexión de Crimea en
2014 y su implicación en la guerra en Ucrania son ejemplos claros de
cómo Rusia está dispuesta a actuar para mantener su esfera de influencia en
Europa del Este. Aunque Trump ha expresado simpatías por Putin en ocasiones,
las políticas de su administración hacia Rusia han sido marcadas por sanciones
y la consolidación de la presencia militar de la OTAN en las fronteras rusas.
Rusia también
se ha aliado estrechamente con China e Irán, en un esfuerzo por contrarrestar
la presión económica y política de Occidente. Su apoyo a Siria y a otros
regímenes autoritarios en Medio Oriente también refleja su ambición por ser un
actor clave en la región, particularmente en la lucha contra el terrorismo y en
la protección de sus intereses en el suministro energético.
Irán: entre la resistencia y la diplomacia. Irán se encuentra en una posición aún más delicada. Después de la retirada
de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015, bajo la administración Trump,
Irán ha visto cómo su economía ha sido devastada por sanciones internacionales.
A pesar de esto, el régimen iraní ha mantenido su política de resistencia y confrontación
indirecta a través de grupos aliados en Siria, Irak y Yemen.
Irán también
ha sido una pieza clave en las negociaciones con China y Rusia, estableciendo
alianzas estratégicas para evitar un cerco económico. A través de la
diplomacia, Irán busca salvar su programa nuclear y, al mismo tiempo,
garantizar su influencia en la región del Golfo Pérsico. La confrontación
continua con Estados Unidos, especialmente sobre el control de las rutas
petroleras en el estrecho de Ormuz, sigue siendo uno de los puntos más críticos
para la estabilidad global.
¿Hacia un futuro de tensión global? La ambición de
Trump ha puesto en marcha una serie de tensiones que no solo afectan a los
países directamente involucrados, sino que también tienen implicaciones
globales. Mientras Estados Unidos se aparta de las soluciones diplomáticas y
opta por un enfoque más unilateral y agresivo, las potencias como Europa,
China, Rusia e Irán se ven obligadas a actuar con cautela. Estas acciones no
solo están impulsadas por la defensa de sus intereses nacionales, sino por la
necesidad de preservar un equilibrio de poder que evite la guerra a gran
escala.
En este
sentido, el mundo se enfrenta a una encrucijada. Si las tensiones continúan
escalando sin una resolución diplomática adecuada, el riesgo de un conflicto
global podría convertirse en una realidad, dejando a las generaciones futuras
con las consecuencias de una ambición desmedida que amenaza la paz mundial.
La pregunta
ahora es: ¿serán suficientes la diplomacia y las alianzas estratégicas para
frenar este ciclo de confrontación, o estamos al borde de un nuevo orden
mundial donde los intereses de las grandes potencias se anteponen al bienestar
global? La respuesta dependerá de la capacidad de estos actores para priorizar
la paz por encima de la ambición.
jueves, 8 de enero de 2026
EEUU está jugando con fuego peligroso que puede terminar en un gran incendio global
EEUU está jugando
con fuego peligroso que puede terminar en un gran incendio global
Por Bruno Perera.
Estados Unidos vuelve a tensar el tablero mundial con una política exterior cada vez más agresiva y errática, basada en la defensa de sus intereses estratégicos inmediatos sin medir adecuadamente las consecuencias a medio y largo plazo. Dos escenarios aparentemente lejanos entre sí —Groenlandia y Venezuela— se han convertido en piezas clave de una misma partida geopolítica que enfrenta, de forma indirecta pero cada vez más clara, a Washington con Rusia y China.
Final
Estados Unidos está jugando con fuego. Un fuego
que arde en el Ártico, en América Latina, en Asia y en Oriente Medio. De
momento, las llamas están contenidas, pero el viento de la rivalidad global
sopla cada vez con más fuerza.
Si las grandes potencias no rebajan la tensión y
no refuerzan los mecanismos diplomáticos, el mundo puede verse arrastrado a un
gran incendio global que nadie será capaz de apagar. La historia ya ha
demostrado que subestimar estos riesgos suele pagarse muy caro.
Datos y
fuentes de contexto
Superficie y población de Groenlandia:
Datos oficiales del Gobierno de Groenlandia y Statistics Greenland.
Importancia estratégica del Ártico:
Consejo Ártico, informes de la OTAN y estudios del CSIS (Center for Strategic
and International Studies).
Interés de EEUU en Groenlandia y presencia
militar:
Departamento de Defensa de EEUU, base de Pituffik (antigua Thule).
Reservas de petróleo de Venezuela:
OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo).
Relaciones de Venezuela con Rusia y China:
Informes del FMI, Banco Mundial y análisis de Chatham House.
Riesgo de escalada entre potencias nucleares:
SIPRI (Stockholm International Peace Research Institute).
Groenlandia y Venezuela: dos territorios de gran interés para Estados Unidos
Groenlandia
y Venezuela: dos territorios de gran interés para Estados Unidos
Por Bruno
Perera.
En
la política internacional contemporánea, pocas decisiones responden a un solo
motivo. Detrás de discursos sobre democracia, narcotráfico o cooperación
internacional suelen esconderse intereses estructurales ligados al
poder, los recursos y la seguridad. Groenlandia y Venezuela, a pesar de sus
enormes diferencias geográficas, culturales y políticas, comparten un rasgo
esencial: ambos territorios ocupan posiciones estratégicas y contienen
materia prima claves para Estados Unidos en el nuevo orden mundial.
Groenlandia:
el Ártico como frontera del siglo XXI
Groenlandia
es una isla gigantesca, con una superficie de unos 2.166.086 km²,
de los cuales cerca del 80 % está cubierto de hielo.
A pesar de su enorme tamaño, apenas viven en ella unas 57.000
personas, en su mayoría de origen inuit, cuya
lengua materna pertenece a la familia esquimo-aleutiana,
aunque el danés
también se utiliza por su vinculación histórica con Dinamarca.
Aunque
Groenlandia es una región autónoma dentro del Reino de Dinamarca,
en los últimos años ha pasado a ocupar un lugar clave en el tablero
geopolítico del Ártico. El interés de Estados Unidos por la
isla no es algo nuevo, pero se ha intensificado claramente debido al deshielo
provocado por el cambio climático y a la creciente rivalidad
entre grandes potencias, especialmente China y Rusia.
Valor
geoestratégico
Su
ubicación entre América del Norte, Europa y Rusia permite:
1.
Control de rutas aéreas y marítimas
2.
Vigilancia militar y sistemas de alerta temprana
2.
Presencia directa en el Ártico, región cada vez más disputada
Estados
Unidos mantiene desde hace décadas la base de Pituffik (Thule),
fundamental para su defensa antimisiles.
Recursos
y futuro económico
Bajo
el hielo groenlandés se encuentran:
1.
Tierras raras
2.
Litio, uranio, cobalto
3.
Minerales críticos para la
transición energética y la industria militar
El
deshielo está haciendo estos recursos más accesibles, elevando su valor
estratégico.
Venezuela:
el corazón energético y mineral del hemisferio occidental
Venezuela
representa un interés distinto pero igualmente crucial. No se trata de una
frontera futura, sino de un territorio central en la historia
geopolítica de Estados Unidos en América Latina.
Recursos
estratégicos
Venezuela
posee:
1.
Las mayores reservas probadas de petróleo del mundo
2.
Importantes reservas de gas
3.
Oro, coltán y potencial en tierras
raras
En
un contexto de transición energética y competencia global por minerales
críticos, perder influencia en Venezuela significa perder acceso a
recursos clave.
Influencia
de potencias rivales
Desde
principios del siglo XXI, Venezuela ha estrechado relaciones con:
1.
China (financiación,
infraestructuras, tecnología)
2.
Rusia (energía, cooperación militar)
3.
Irán (combustible, tecnología, drones)
Para
Washington, esta convergencia de rivales estratégicos en el Caribe supone
una línea roja geopolítica.
……………………………..
Cronología
del interés estadounidense en Groenlandia y Venezuela
Años
1940–1950: el inicio del interés estratégico
Groenlandia:
1.
Durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría, EE. UU.
establece presencia militar para frenar la expansión soviética en el Atlántico
Norte.
Venezuela:
1.
Se consolida como proveedor clave de petróleo para EE. UU.,
durante y después de la guerra.
Años
1960–1980: Guerra Fría y zonas de influencia
Groenlandia:
1.
Refuerzo de la base de Thule como parte del sistema de defensa
antimisiles.
Venezuela:
1. Aliado estable de Washington en plena
Guerra Fría; su petróleo es esencial para Occidente.
1990–2000:
fin de la Guerra Fría y reconfiguración
Groenlandia:
1.
Pierde protagonismo temporal, aunque se mantiene la
infraestructura militar.
Venezuela:
1. La
llegada de Hugo Chávez marca un giro político y un distanciamiento progresivo
de EE. UU.
2000–2010:
ascenso del chavismo y nuevas alianzas
Venezuela:
1.
Alianzas con China, Rusia e Irán; nacionalización de recursos
energéticos.
2. EE. UU. comienza a ver a Venezuela no solo como un
problema político, sino como un vector de influencia rival.
2010–2019:
regreso de la competencia global
Groenlandia:
1.
China muestra interés en inversiones mineras; Rusia refuerza su
presencia ártica.
2.
2019: Donald Trump plantea públicamente la posibilidad de
comprar Groenlandia, visibilizando un interés estratégico latente.
Venezuela:
1. EE. UU. endurece sanciones y reconoce
gobiernos alternativos, justificando acciones en nombre de la democracia y la
lucha contra el narcotráfico.
2020–2025:
mundo multipolar
Groenlandia:
1.
El Ártico se convierte en una prioridad estratégica por rutas
marítimas y minerales críticos.
2.
Venezuela: La rivalidad ya no es solo con el chavismo, sino con
el bloque China–Rusia–Irán operando en el hemisferio
occidental.
Puntos
de convergencia entre Groenlandia y Venezuela
Aunque
muy distintas, ambas regiones comparten elementos clave:
Recursos
estratégicos:
1.
petróleo, gas y minerales críticos
2.
Competencia
entre grandes potencias
3.
Seguridad
nacional estadounidense
4.
Control de
espacios geográficos clave (Ártico
y Caribe)
Ni
Groenlandia ni Venezuela son casos aislados: son síntomas de una
estrategia global.
Conclusión
Groenlandia y Venezuela representan
dos extremos del mapa mundial, pero ambas encajan en la misma lógica: Estados
Unidos intenta asegurar recursos, rutas y zonas de influencia en un mundo cada
vez más competitivo y multipolar.
Las justificaciones públicas —democracia,
narcotráfico o cooperación— pueden variar, pero el fondo es constante: geopolítica
pura.
En
el siglo XXI, el poder ya no se mide solo en ejércitos, sino en minerales,
energía, rutas estratégicas y control de espacios clave. Y en ese tablero,
Groenlandia y Venezuela ocupan casillas decisivas.



