El Banco de
la Concepción: una montaña volcánica submarina próxima a Canarias que, según mi
interpretación, podría continuar dentro de la ZEE de Marruecos
Por Bruno Perera
Una montaña
submarina de grandes dimensiones
A unos 75 kilómetros al noreste de Lanzarote,
aproximadamente 40 millas náuticas, se encuentra el Banco de la Concepción, una
gran formación volcánica submarina cuya cima más elevada se sitúa
aproximadamente entre 175 y 180 metros bajo el nivel del mar.
Aunque desde la superficie del océano no se
aprecia su verdadera dimensión, la extensión estimada del banco y sus taludes
alcanza unos 2.800 kilómetros cuadrados, equivalentes a 2.800 millones de
metros cuadrados. Esta cifra no debe confundirse con la superficie total del
espacio marino protegido que lo rodea, que es considerablemente mayor.
Se trata de una formación de interés geológico y
oceanográfico, situada en una región del Atlántico donde confluyen cuestiones
científicas, económicas y geopolíticas relacionadas con los espacios marítimos
de Canarias y de la costa africana marroquí.
Sin embargo, hay una cuestión que considero
especialmente importante: ¿qué derechos marítimos corresponden a Canarias y qué
posibilidades tendría España de reclamarlos ante las instancias
internacionales?
La Convención
de Montego Bay y los derechos marítimos de Canarias
La Convención de las Naciones Unidas sobre el
Derecho del Mar, aprobada en Montego Bay en 1982, establece las normas internacionales
relativas al mar territorial, las aguas archipelágicas, las zonas económicas
exclusivas y la plataforma continental.
El artículo 3 establece que un Estado puede fijar
la anchura de su mar territorial hasta un límite máximo de 12 millas náuticas.
El artículo 57, por su parte, establece que la Zona Económica Exclusiva (ZEE)
puede extenderse hasta 200 millas náuticas desde las líneas de base utilizadas
para medir el mar territorial. Pero existe una distinción que considero
fundamental para analizar el caso canario: la Convención diferencia entre los
Estados archipelágicos y los archipiélagos que forman parte de un Estado
continental.
El artículo 46 define el Estado archipelágico
como aquel constituido enteramente por uno o varios archipiélagos, categoría a
la que España no pertenece. Por consiguiente, Canarias no puede acogerse
automáticamente al régimen especial de aguas archipelágicas previsto en la
Parte IV de la Convención. <Cite refs={["turn915392search41"]}/>
En mi opinión, esta circunstancia plantea una
cuestión jurídica importante sobre el alcance de los derechos marítimos de
Canarias frente a la costa africana. Considero que debe examinarse si la
condición de archipiélago perteneciente a un Estado continental limita las
posibilidades de reclamar una ZEE propia en las condiciones que se aplican a
otros territorios como son Estados archipelágicos y Naciones continentales o también
llamadas ribereñas.
No obstante, conviene precisar que el artículo
121.2 de la Convención establece, como regla general, que las islas pueden
generar mar territorial, zona contigua, ZEE y plataforma continental, salvo la
excepción prevista para determinadas rocas en su apartado tercero. El texto no
excluye expresamente a las islas por pertenecer a un Estado continental.
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Por ello, mi interpretación debe distinguirse de
lo que establece literalmente ese artículo. La cuestión que planteo es si las
disposiciones aplicables a Canarias y su situación geográfica permiten reclamar
esos espacios marítimos frente a Marruecos y en qué condiciones.
El manual de
Derecho del Mar de la Armada española
En esta discusión también resulta relevante el Manual
de Derecho del Mar, publicado por el Ministerio de Defensa español con
participación de órganos jurídicos y navales de la Armada.
El manual aborda la diferencia entre los Estados
archipelágicos y los archipiélagos que forman parte de Estados continentales,
así como cuestiones relacionadas con la delimitación de espacios marítimos.
También contempla la delimitación de las ZEE de Canarias y Madeira.
Este último aspecto es importante: el documento
no debe interpretarse como una afirmación inequívoca de que Canarias carece de
toda ZEE. Sin embargo, la distinción entre un Estado archipelágico y un
archipiélago integrado en un Estado continental sí constituye una parte
esencial del debate que planteo.
Considero que España debería aclarar
jurídicamente esta cuestión, especialmente en lo referente a los espacios
marítimos situados entre Canarias y la costa africana. La proximidad geográfica
del archipiélago a Marruecos hace que cualquier interpretación deba estudiarse
con rigor, teniendo en cuenta tanto la Convención como las delimitaciones
marítimas aplicables.
El ejemplo de
Estados Unidos y Hawái
Otro ejemplo que merece atención es el de Estados
Unidos y el archipiélago de Hawái.
Estados Unidos no ha ratificado la Convención de
las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, pero reivindica una ZEE que puede
alcanzar las 200 millas náuticas alrededor de sus territorios. Su normativa define
la ZEE estadounidense incluyendo Hawái. <Cite
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Además, Estados Unidos ha desarrollado trabajos
para delimitar la extensión de su plataforma continental más allá de las 200
millas náuticas en las zonas donde considera que cumple los requisitos
geológicos y jurídicos correspondientes.
Hay que distinguir ambos conceptos: la ZEE puede
extenderse hasta 200 millas náuticas, mientras que la plataforma continental
puede prolongarse más allá de esa distancia cuando se cumplen las condiciones
previstas por el derecho internacional. No son dos espacios equivalentes ni
tienen exactamente el mismo régimen jurídico.
El caso estadounidense demuestra que la situación
de los territorios insulares y la aplicación de las normas internacionales
pueden plantear debates jurídicos complejos. Sin embargo, el hecho de que
Estados Unidos no haya ratificado la Convención no demuestra por sí solo que
sus reclamaciones marítimas sean ilegales ni que el caso de Hawái pueda
trasladarse automáticamente al de Canarias.
A mi juicio, la comparación sirve para ilustrar
la importancia que los Estados conceden a sus espacios marítimos, aunque las
circunstancias jurídicas de cada territorio deben examinarse individualmente.
Saint-Pierre-et-Miquelon:
el precedente francés de 1992
Para estudiar qué podría ocurrir si España
reclamara una solución marítima especial para Canarias, resulta interesante el
caso de Saint-Pierre-et-Miquelon, un archipiélago francés situado cerca de la
costa canadiense.
En 1992, un tribunal arbitral resolvió una
controversia entre Francia y Canadá sobre la delimitación de sus espacios
marítimos. La decisión reconoció a Francia una zona marítima alrededor de las
islas y un corredor de aproximadamente 10,5 millas náuticas de anchura que se
prolongaba hacia el sur hasta alcanzar el límite de 200 millas náuticas.
<Cite
refs={["turn915392search38","turn915392search40"]}/>
El resultado fue singular porque tuvo en cuenta
las circunstancias geográficas concretas del archipiélago francés y su relación
con la costa canadiense.
Si España decidiera reclamar ante las instancias
internacionales una solución semejante para Canarias, tendría que demostrar
cuáles son los derechos que considera aplicables y qué delimitación sería
compatible con el derecho internacional.
Sin embargo, el precedente francés no garantiza
que Canarias pudiera conseguir un corredor idéntico. Las distancias, las costas
enfrentadas y las circunstancias jurídicas son diferentes.
Por tanto, cualquier comparación debe entenderse
como una hipótesis que merece estudio, no como una garantía de que un tribunal
concedería a Canarias los mismos espacios marítimos que a
Saint-Pierre-et-Miquelon.
El Banco de la
Concepción y la ZEE de Marruecos
Llegamos así a la cuestión central de este
artículo.
El Banco de la Concepción se encuentra a unas 40
millas náuticas de Lanzarote. Según la delimitación marítima que tomo como
referencia, el banco se encuentra dentro de la ZEE de Marruecos.
Mi razonamiento es el siguiente: si Canarias no
consiguiera que se reconocieran los derechos marítimos que considero necesarios
para extender sus espacios económicos hacia el noreste, el banco continuaría
fuera de cualquier eventual espacio económico español que pudiera reconocerse
en esa dirección.
Incluso si España consiguiera una solución
especial para Canarias, inspirada en el precedente de Saint-Pierre-et-Miquelon,
habría que comprobar si el corredor marítimo concedido alcanzaría el Banco de
la Concepción o si terminaría antes de llegar a él.
Mi hipótesis es que el banco seguiría dentro de
la ZEE marroquí. Pero para demostrarlo de forma concluyente sería necesario
superponer la delimitación marítima vigente con el trazado exacto del eventual
corredor canario y verificar las coordenadas oficiales.
Las 40 millas náuticas que separan aproximadamente
Lanzarote del banco constituyen un dato geográfico importante, pero la
distancia por sí sola no determina la jurisdicción marítima. El resultado
depende de los derechos que correspondan a cada Estado y de la delimitación
aplicable.
Por ello, considero que el Banco de la Concepción
merece un estudio cartográfico y jurídico específico. Su situación es un
ejemplo de cómo la geografía de Canarias puede influir en las controversias
sobre los espacios marítimos del Atlántico oriental.
¿Debería
España estudiar una reclamación marítima para Canarias?
Canarias es un archipiélago español situado
frente a la costa africana. Su posición geográfica hace que la delimitación de
sus espacios marítimos tenga una importancia especial para España y para las
relaciones con Marruecos.
A mi juicio, España debería estudiar con detalle
las posibilidades jurídicas de defender los intereses marítimos de Canarias,
aclarando qué derechos pueden reconocerse al archipiélago y cuáles son sus
límites frente a las costas africanas.
También sería conveniente que se explicara con
precisión qué consecuencias tendría una eventual reclamación sobre formaciones
submarinas próximas, como el Banco de la Concepción.
La cuestión no consiste solamente en determinar
cuántas millas separan Lanzarote de una montaña submarina. Se trata de
comprender qué derechos marítimos reconoce el derecho internacional a los
territorios insulares, cómo se aplican cuando pertenecen a un Estado
continental y qué ocurre cuando sus espacios potenciales se encuentran próximos
a los de otro Estado.
Conclusión
El Banco de la Concepción es una formación
volcánica submarina de unos 2.800 millones de metros cuadrados de superficie
estimada, cuya cima se encuentra aproximadamente a 175-180 metros bajo el nivel
del mar y a unas 40 millas náuticas al noreste de Lanzarote.
Su ubicación lo convierte en un caso de interés
para estudiar los derechos marítimos de Canarias y la delimitación entre España
y Marruecos.
Mi tesis es que, incluso si España consiguiera
una solución marítima especial para Canarias, el Banco de la Concepción podría
seguir dentro de la ZEE marroquí. Para confirmar esa conclusión sería necesario
comprobar los límites oficiales vigentes y compararlos con el trazado concreto
de cualquier eventual corredor marítimo.
Considero que España debería estudiar esta
cuestión con rigor y explicar con claridad cuáles son los derechos marítimos
que corresponden a Canarias conforme al derecho internacional.
La geografía del Atlántico oriental plantea
interrogantes que merecen ser analizados con documentación oficial, mapas
precisos y argumentos jurídicos sólidos. El Banco de la Concepción constituye
un ejemplo concreto de por qué resulta importante hacerlo.




