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miércoles, 3 de junio de 2026

Israel consiguió sus armas nucleares a través de varios enredos políticos y militares

 


Israel consiguió sus armas nucleares a través de varios enredos políticos y militares

Por Bruno Perera

Israel es uno de los pocos países del mundo que nunca ha reconocido oficialmente poseer armas nucleares y, sin embargo, prácticamente nadie duda de que las tiene. Esta singular situación ha dado lugar a una de las historias más complejas y enrevesadas de la política internacional del siglo XX.

Tras la creación del Estado de Israel en 1948 y las sucesivas guerras con sus vecinos árabes, sus dirigentes llegaron a la conclusión de que necesitaban una garantía estratégica que asegurara su supervivencia ante cualquier amenaza existencial. Así nació el programa nuclear israelí.

La pieza central de dicho programa fue el reactor de Dimona, construido en el desierto del Néguev durante la década de 1950. Francia desempeñó un papel fundamental en esta etapa, proporcionando asistencia técnica, conocimientos científicos y apoyo para la construcción de las instalaciones nucleares. Sin la colaboración francesa, difícilmente Israel habría avanzado tan rápidamente.

Sin embargo, la historia no termina ahí. Diversas investigaciones históricas sostienen que Noruega suministró agua pesada, un componente importante para determinados procesos nucleares. Aunque dichas transferencias se realizaron dentro de acuerdos considerados legales en aquella época, posteriormente surgieron controversias acerca del uso final de esos materiales.

También se ha señalado la participación indirecta del Reino Unido mediante la transferencia de determinados materiales estratégicos y tecnologías relacionadas con el sector nuclear. Aunque el alcance exacto de esta cooperación sigue siendo discutido por los historiadores, existen referencias documentales que apuntan a que determinados recursos británicos acabaron siendo útiles para el programa israelí.

Por otra parte, numerosos científicos judíos formados en universidades estadounidenses contribuyeron al desarrollo científico y tecnológico de Israel. Algunos de ellos adquirieron experiencia en centros de investigación norteamericanos y posteriormente colaboraron con instituciones israelíes. Esta transferencia de conocimientos fue probablemente tan importante como la obtención de materiales físicos.

Estados Unidos, oficialmente comprometido con la no proliferación nuclear, mantuvo durante años una relación compleja con el programa israelí. Aunque Washington nunca reconoció haber ayudado directamente a fabricar armas nucleares israelíes, diversos estudios sostienen que la cooperación tecnológica, científica y militar entre ambos países creó un entorno favorable para el desarrollo de capacidades avanzadas que terminaron beneficiando al programa nuclear israelí.

Otro capítulo especialmente controvertido es el de Sudáfrica. Durante los años del apartheid, ambos países mantuvieron estrechas relaciones estratégicas. Diversas investigaciones han sugerido intercambios de información y cooperación en materias sensibles relacionadas con tecnologías militares avanzadas. Incluso se ha especulado sobre pruebas nucleares conjuntas, aunque algunos aspectos continúan siendo objeto de debate entre especialistas.

Vista en conjunto, la historia del programa nuclear israelí parece más una compleja red de relaciones diplomáticas, intereses estratégicos, colaboraciones científicas y acuerdos discretos que el simple resultado del esfuerzo de un único país. Francia, Noruega, el Reino Unido, Estados Unidos y Sudáfrica aparecen frecuentemente en los estudios históricos como actores que, de una forma u otra, contribuyeron a crear las condiciones necesarias para que Israel desarrollara una capacidad nuclear propia.

Por ello, cuando se analiza cómo Israel llegó a convertirse en una potencia nuclear, resulta difícil hablar de una única causa. Más bien habría que hablar de una sucesión de enredos políticos y militares internacionales, alianzas estratégicas, intereses compartidos y silencios diplomáticos que permitieron construir uno de los arsenales nucleares más opacos y controvertidos del mundo.

¿Cuántas armas nucleares existen actualmente en el mundo?

Según las estimaciones más recientes de organismos internacionales y centros de investigación especializados, el mundo posee aproximadamente unas 12.000 armas nucleares entre desplegadas, almacenadas y en reserva. La distribución aproximada es la siguiente:

  • Rusia: alrededor de 5.500 cabezas nucleares.
  • Estados Unidos: alrededor de 5.200 cabezas nucleares.
  • China: alrededor de 600 cabezas nucleares.
  • Francia: alrededor de 290 cabezas nucleares.
  • Reino Unido: alrededor de 225 cabezas nucleares.
  • India: alrededor de 180 cabezas nucleares.
  • Pakistán: alrededor de 170 cabezas nucleares.
  • Israel: entre 80 y 100 cabezas nucleares (estimación no oficial).
  • Corea del Norte: entre 50 y 90 cabezas nucleares (estimación aproximada).

Estas cifras varían ligeramente según la fuente consultada y deben considerarse aproximadas, especialmente en los casos de Israel y Corea del Norte, cuyos programas nucleares están rodeados de un elevado grado de secretismo.

Resulta llamativo que Israel, pese a ser un país relativamente pequeño en población y territorio, figure entre las potencias nucleares del planeta. También destaca el hecho de que nunca haya reconocido oficialmente poseer dichas armas, lo que le permite mantener una política de ambigüedad estratégica que ha perdurado durante décadas.

Reflexión final

La historia del arsenal nuclear israelí demuestra que las grandes decisiones estratégicas de los Estados rara vez se construyen de forma aislada. Detrás de ellas suelen encontrarse alianzas, intereses geopolíticos, transferencias tecnológicas y colaboraciones internacionales que, en ocasiones, permanecen ocultas durante años.

Israel constituye probablemente uno de los ejemplos más claros de cómo una combinación de circunstancias históricas, apoyo exterior, capacidad científica propia y habilidad diplomática permitió a una nación desarrollar un poder disuasorio que hoy sigue siendo uno de los mayores secretos a voces de la política internacional.

Nota para el apéndice documental: Las cifras de arsenales nucleares cambian con el tiempo debido al desmantelamiento y modernización de armas. Las estimaciones más utilizadas proceden de la Federation of American Scientists y del Stockholm International Peace Research Institute.

martes, 2 de junio de 2026

Imagínense un hipotético caso: Una noche llega la Guardia Civil a mi casa y me detiene con una orden judicial

 


Imagínense un hipotético caso: Una noche llega la Guardia Civil a mi casa y me detiene con una orden judicial

Relato de ficción inspirado en el estilo de novela de misterio clásica

Por Bruno Perera

Como caso puramente hipotético, lo que cuento a continuación es una narración de ficción creada por mí con la colaboración de una inteligencia artificial.

Era una noche oscura y silenciosa. El reloj marcaba las dos de la madrugada cuando unos golpes secos resonaron en la puerta de mi casa.

—¡Guardia Civil! ¡Abra la puerta!

Me levanté sobresaltado. Al abrir, encontré a dos agentes con semblante serio.

—¿Señor Bruno Perera?

—Sí, soy yo.

—Debe acompañarnos. Existe una orden judicial.

Aquellas palabras me dejaron paralizado.

—¿Una orden judicial? Debe tratarse de un error.

Los agentes intercambiaron una mirada.

—Tiene derecho a guardar silencio. También puede solicitar un abogado.

Durante unos segundos permanecí callado. Después respondí:

—Quiero un ordenador.

—¿Un ordenador? —preguntó uno de ellos extrañado.

—Sí. Quiero que ChatGPT sea mi abogada.

Los agentes se miraron nuevamente. Uno de ellos incluso esbozó una leve sonrisa.

Horas más tarde, en una sala de interrogatorios, un portátil fue colocado sobre la mesa. La pantalla se iluminó y apareció la IA.

—Buenas noches —dijo una voz electrónica—. ¿Cuál es la acusación?

El juez, intrigado por aquella situación insólita, decidió permitir la conversación.

—Se investiga si determinados escritos publicados por el señor Perera podrían constituir una infracción relacionada con discursos de odio.

La IA permaneció unos segundos en silencio.

—Solicito examinar los textos completos y su contexto —respondió.

Se produjo un murmullo entre los presentes.

Tras revisar cientos de artículos, la IA formuló una pregunta inesperada:

—¿Se ha analizado la totalidad de los escritos o solo frases aisladas?

Nadie respondió de inmediato.

Entonces la IA continuó:

—Una opinión política, por polémica que resulte, no equivale necesariamente a una conducta ilícita. Para valorar cualquier responsabilidad es imprescindible estudiar el contexto, la intención, el contenido completo y la legislación aplicable.

El juez asintió.

Pero en aquel momento ocurrió algo extraño.

Un anciano sentado al fondo de la sala pidió la palabra.

Nadie sabía quién era.

Vestía un viejo abrigo negro y sostenía un cuaderno desgastado.

—He venido porque conozco el verdadero misterio —dijo.

Todos guardaron silencio.

—El problema no es lo que escribió este hombre. El problema es quién seleccionó los fragmentos que llegaron hasta aquí.

La sala quedó inmóvil.

El anciano abrió su cuaderno y mostró varias páginas.

Cada una contenía citas incompletas, frases recortadas y párrafos arrancados de su contexto original.

—Alguien ha construido un rompecabezas utilizando solo las piezas que le interesaban.

Aquello cambió el rumbo de la investigación.

Durante los días siguientes se descubrió que numerosas interpretaciones se habían basado en extractos parciales y no en los textos íntegros.

Finalmente, el juez cerró el expediente provisionalmente y declaró:

—La búsqueda de la verdad exige examinar los hechos completos, no únicamente aquello que confirma nuestras sospechas.

Cuando abandoné el edificio, el anciano había desaparecido.

Jamás volvió a ser visto.

Solo quedó sobre un banco su viejo cuaderno.

En la última página aparecía escrita una frase:

"La justicia comienza cuando alguien decide leer la historia completa."

Y debajo, con una letra casi ilegible:

"El verdadero misterio nunca fue quién hablaba, sino quién seleccionaba las palabras."

Nota: Quienes me conocen entenderán este artículo, pero quienes no, lo tomarán como un pequeño relato de ficción. De una forma u otra es solo algo con la intención de entretener. Gracias.

 

domingo, 31 de mayo de 2026

Canarias entre dos crisis que marcaron generaciones

 


Canarias entre dos crisis que marcaron generaciones

Por Bruno Perera

Muchos canarios y canarias recordamos que, tras la pérdida del Sáhara Occidental en 1975 y el fin de una etapa en la que la pesca en aquellos caladeros era una fuente importante de riqueza para las islas, Canarias tuvo que reinventar gran parte de su economía. La apuesta principal fue el turismo de masas, un sector que generó empleo y prosperidad, pero que también de forma rápida transformó profundamente la sociedad canaria.

Sin embargo, junto a los beneficios económicos llegaron otros fenómenos que dejaron una profunda huella social. Uno de ellos fue la expansión del tráfico de drogas dirigido por africanos, hispanos americanos y nacionales.  Eso dios lugar a un consumo de drogas durante las décadas de 1980, 1990 y comienzos de los años 2000. La heroína, la cocaína, el hachís y otras sustancias provocaron auténticos dramas familiares. Muchas familias canarias sufrieron la dependencia de hijos, hermanos o padres atrapados por las drogas.

Durante aquellos años, barrios enteros de Canarias vivieron las consecuencias de esta lacra: delincuencia asociada al consumo, deterioro de la convivencia y un enorme sufrimiento humano. Aunque las instituciones desarrollaron programas de prevención y tratamiento, el daño causado fue inmenso y todavía permanece en la memoria colectiva de muchas personas.

Cuando parecía que aquella crisis comenzaba a remitir, otro fenómeno fue adquiriendo una dimensión creciente: la inmigración ilegal procedente principalmente de África y de Centro y Sur de América. Desde mediados de la década de 1990, y especialmente a partir de la llamada "crisis de los cayucos" de 2006, Canarias se convirtió en uno de los principales territorios de estancia y puerta de entrada a Europa. Y no solo de adultos, también de MENAS entre los cuales, en su total,  en los últimos 30 años se han despilfarrado unos 30.000 millones de euros en gastos de albergues, transporte, alimentos, ropa y cobijo de varios años, sobre todo de MENAS que nos cuesta cada individuo unos 3.500 euros mensuales.

La llegada constante de inmigrantes ha generado un intenso debate social y político. Por un lado, existe la obligación moral y legal de atender a personas que arriesgan sus vidas en el mar buscando un futuro mejor. Por otro, muchos ciudadanos consideran que la capacidad de acogida de Canarias tiene límites y que el archipiélago soporta una presión desproporcionada debido a su situación geográfica.

El problema se agrava cuando las administraciones regionales, nacionales y europeas parecen incapaces de ofrecer soluciones duraderas. Mientras unos reclaman una mayor solidaridad del resto de España y de Europa, otros exigen un control más eficaz de las fronteras y una política migratoria que tenga en cuenta la realidad específica de las islas.

Lo cierto es que Canarias ha afrontado durante las últimas décadas importantes desafíos sociales derivados de cambios económicos y geopolíticos que, en gran medida, se han producido fuera de su control. Primero fue la reconversión económica tras el declive de la actividad pesquera en el banco sahariano. Después llegó el impacto de las drogas. Más tarde, la presión migratoria creciente.

Muchos canarios sienten que las islas han tenido que soportar consecuencias de decisiones tomadas lejos del archipiélago y que, a menudo, sus preocupaciones no han recibido la atención necesaria por parte de quienes gobiernan.

Canarias necesita hoy un debate sereno, sincero y valiente sobre su futuro. Un debate que permita proteger la cohesión social, garantizar oportunidades para los jóvenes, mejorar los servicios públicos y gestionar los flujos migratorios de manera humana pero también ordenada y sostenible.

Porque el verdadero reto no es mirar únicamente al pasado, sino encontrar soluciones que permitan a las próximas generaciones vivir en unas islas más prósperas, seguras y cohesionadas que las que hemos heredado.

Datos y contexto

1.      La pérdida de acceso privilegiado a los caladeros saharianos tras 1975 afectó significativamente a parte de la flota pesquera canaria.

  1. El turismo se convirtió desde finales de los años 70 en el principal motor económico del archipiélago.
  2. La epidemia de heroína afectó a toda España durante los años 80 y 90, incluyendo a Canarias.
  3. Las llegadas de inmigrantes por la ruta atlántica hacia Canarias comenzaron a aumentar de forma significativa desde mediados de los años 90 y han experimentado varios repuntes desde entonces.
  4. La inmigración ilegal y su gestión continúan siendo uno de los principales asuntos políticos y sociales del archipiélago porque afecta al mercado laboral y al de vivienda.

 

El plátano canario pierde calidad por sus magulladuras y demasiado frío

 


El plátano canario pierde calidad por sus magulladuras y demasiado frío

Por Bruno Perera

Durante décadas se nos ha dicho que el plátano canario es uno de los mejores del mundo. Muchos consumidores coinciden en que posee un sabor intenso, un aroma agradable y unas características diferenciadas respecto a otras variedades de plátano que llegan a Europa desde América. Sin embargo, una cosa es el potencial de calidad del producto y otra muy distinta la calidad con la que finalmente llega al consumidor.

A mi juicio, el principal problema del plátano canario no está en la planta ni en la variedad cultivada, sino en la forma en que se manipula desde la finca hasta el supermercado. Es frecuente encontrar en los comercios plátanos canarios de diferentes tamaños, algunos raquíticos, otros demasiados delgados, y otros mal madurados con numerosas magulladuras, manchas oscuras y señales evidentes de golpes sufridos durante la recolección, el transporte o el almacenamiento.

Cualquier agricultor sabe que el plátano es una fruta delicada. Un golpe recibido durante la cosecha puede no apreciarse en ese momento, pero días después se convierte en una mancha oscura que afea la fruta y acelera su deterioro interior. Si a ello se suma una cadena de manipulación poco cuidadosa, el resultado es un producto que pierde gran parte de la calidad que tenía cuando colgaba de la platanera.

Por ello, un buen plátano debe comenzar siendo tratado con respeto desde el primer momento. Debe bajarse de la platanera con cuidado, cortar las manillas sin brusquedad, lavarse adecuadamente, empaquetarse con esmero y transportarse evitando golpes innecesarios. La calidad no se consigue únicamente en el campo; también se construye en cada etapa posterior.

Otro aspecto que merece reflexión es la conservación en cámaras y supermercados. Muchos consumidores consideran que el plátano canario es sometido a temperaturas excesivamente bajas durante parte de su distribución. Cuando una fruta tropical recibe más frío del conveniente puede sufrir alteraciones en su proceso de maduración. El resultado puede ser una fruta que aparenta estar madura por fuera pero que mantiene una textura más dura de lo esperado o desarrolla defectos que afectan a su calidad comercial.

Asimismo, algunos consumidores afirman notar diferencias entre un plátano madurado de forma natural y otro sometido a procesos acelerados de maduración. Independientemente del método utilizado, el objetivo debería ser siempre que la fruta llegue al consumidor con una textura, sabor y aspecto que reflejen la calidad real del producto cultivado.

Mientras tanto, el plátano también llamado banana importada de países como Costa Rica suele presentarse en muchos establecimientos con una apariencia más uniforme, menos golpes visibles y un tamaño más homogéneo. Esto no significa necesariamente que tenga mejor sabor que el plátano canario, pero sí demuestra que la presentación comercial y la manipulación postcosecha desempeñan un papel fundamental en la percepción de calidad que recibe el comprador.

Canarias posee unas condiciones climáticas privilegiadas para el cultivo del plátano. La experiencia de sus agricultores es amplia y la tradición platanera forma parte de la identidad de las islas. Precisamente por ello, resulta necesario ser autocríticos. Presumir de calidad exige ofrecer calidad de forma constante. (Y las subvenciones al plátano canario deben ser concedidas de acuerdo con su calidad).

Si el sector platanero quiere reforzar aún más el prestigio de su producto, debería prestar una atención especial a la reducción de golpes durante la manipulación, mejorar los sistemas de transporte y almacenamiento, revisar los procesos de conservación y garantizar que la fruta llegue al consumidor en el mejor estado posible.

El plátano canario tiene potencial para ser uno de los mejores del mundo, pero para que esa afirmación sea plenamente creíble no basta con destacar su sabor. También debe llegar al mercado con una presentación impecable, libre de magulladuras innecesarias y con una maduración óptima. Solo entonces podrá presumirse de calidad sin reservas.

Datos y observaciones complementarias

1.      Las magulladuras aceleran la oxidación de los tejidos internos del plátano y reducen su vida comercial.

  1. Las frutas tropicales son especialmente sensibles a temperaturas demasiado bajas durante ciertos estados de maduración.
  2. En los mercados modernos, la percepción visual influye enormemente en la decisión de compra.
  3. Una fruta con mejor aspecto suele venderse antes, genera menos desperdicio alimentario y mejora la imagen del productor.
  4. La calidad agrícola no depende únicamente del cultivo; la cadena de manipulación posterior puede mejorarla o deteriorarla significativamente.

Este enfoque puede resultar útil para abrir un debate constructivo dentro del sector platanero canario, centrándose en la mejora de la calidad final que recibe el consumidor.

Nota: Soy como Poncius Pilatus, tiro la piedra me lavo las manos y dejo a los demás que se laven las suyas con el jabón que quieran. 

 

sábado, 30 de mayo de 2026

Nos sentimos solos en un universo que no comprendemos y nuestro único consuelo es llorar en silencio

 


Nos sentimos solos en un universo que no comprendemos y nuestro único consuelo es llorar en silencio

Por Bruno Perera

Desde que el ser humano adquirió conciencia de sí mismo, una pregunta ha perseguido a todas las generaciones: ¿Quién creó el universo y por qué existe algo en lugar de nada?

Miles de millones de años después, con telescopios capaces de observar galaxias situadas a miles de millones de años luz y con aceleradores de partículas que exploran los componentes más diminutos de la materia, seguimos sin tener una respuesta definitiva. Cuanto más avanzamos en el conocimiento, más parece alejarse la verdad última.

Quizás esa sea la mayor paradoja de nuestra existencia: nacemos en un universo inmenso, maravilloso y aterrador, pero apenas comprendemos una pequeña fracción de él. Somos criaturas diminutas viviendo sobre una roca que gira alrededor de una estrella corriente situada en un rincón cualquiera de una galaxia que contiene cientos de miles de millones de estrellas. Y esa galaxia es solamente una entre cientos de miles de millones más.

Cuando contemplamos semejante inmensidad, resulta inevitable sentir vértigo. También tristeza.

Porque detrás de todos nuestros avances científicos continúa escondida la misma pregunta fundamental: ¿por qué existe el universo?

Nadie lo sabe.

La ciencia puede describir cómo evolucionó el cosmos desde los primeros instantes posteriores al Big Bang. Puede explicar la formación de las estrellas, los planetas y gran parte de las leyes que gobiernan la materia. Pero cuando preguntamos qué existía antes, por qué surgió todo o cuál es el propósito de la existencia, el silencio vuelve a ocupar el escenario.

Algunos encuentran consuelo en las religiones. Otros lo buscan en la filosofía. Muchos depositan su esperanza en que la ciencia futura logre desvelar los últimos secretos de la realidad. Sin embargo, también existe la posibilidad de que ciertas respuestas estén para siempre fuera del alcance de la mente humana.

Tal vez nuestra inteligencia sea insuficiente para comprender el conjunto completo de la realidad, del mismo modo que una hormiga jamás podrá entender una ecuación matemática. Quizás somos observadores limitados intentando descifrar una obra infinita y aún incompleta.

Y entonces surge otra idea inquietante.

¿Qué ocurre si la realidad no es exactamente como la percibimos?

La física cuántica ha mostrado que el universo, en sus niveles más profundos, se comporta de formas que desafían la lógica cotidiana. Partículas que parecen estar en varios estados al mismo tiempo, fenómenos que solo adquieren una realidad definida cuando son observados y una naturaleza probabilística que cuestiona nuestra intuición más básica.

Ante tales descubrimientos, algunos pensadores han llegado a preguntarse si el universo se parece más a un gigantesco sueño cósmico que a una maquinaria perfectamente racional.

Quizás la existencia sea una extraña combinación de orden y misterio. Un escenario donde la materia, la energía, los átomos y el ADN construyen seres capaces de preguntarse por qué existen, aunque nunca obtengan una respuesta definitiva.

Sin embargo, en medio de toda esta incertidumbre, hay una verdad sencilla que permanece.

Estamos aquí.

Podemos contemplar un amanecer, escuchar la música, amar, sufrir, aprender, equivocarnos y maravillarnos ante las estrellas. Tal vez el sentido de la existencia no consista en encontrar todas las respuestas, sino en vivir plenamente mientras formulamos las preguntas.

Puede que nunca sepamos quién creó el universo ni cuál es su propósito último. Puede que jamás comprendamos por qué surgió la conciencia en un rincón perdido del cosmos. Puede incluso que la realidad sea mucho más extraña de lo que nuestra imaginación puede concebir.

Pero mientras exista la capacidad de asombrarnos, mientras podamos levantar la vista hacia el cielo nocturno y preguntarnos qué hay más allá, seguirá existiendo algo profundamente humano dentro de nosotros.

Quizás no estamos aquí para entender el universo por completo.

Quizás estamos aquí solo para contemplarlo en silencio.

Y mientras el gran sueño universal continúa su camino silencioso entre galaxias, estrellas y mundos desconocidos, nosotros seguiremos siendo viajeros temporales de este misterio infinito, buscando respuestas que tal vez nunca lleguen, pero encontrando belleza en el simple hecho de haber existido en una existencia que es como una manta que nos tapa la cara en la cama cuando sentimos miedo de la existencia universal.

 

El porqué no salimos disparados de la Tierra si gira a una velocidad de unos 1.700 km por hora

 


El porqué no salimos disparados de la Tierra si gira a una velocidad de unos 1.700 km por hora

Por Bruno Perera

Muchas personas se preguntan cómo es posible que la Tierra gire a una velocidad aproximada de 1.700 kilómetros por hora en la zona del ecuador y, sin embargo, los seres humanos, los mares, la atmósfera y los edificios no salgan despedidos hacia el espacio exterior.

La respuesta está en una combinación de factores físicos relacionados principalmente con la gravedad, el enorme tamaño de la Tierra y la suavidad de su movimiento de rotación.

La Tierra tarda aproximadamente 24 horas en dar una vuelta completa sobre sí misma. Debido a su gran tamaño, la circunferencia terrestre ronda los 40.000 kilómetros. Esto significa que un punto situado en el ecuador terrestre recorre esos 40.000 kilómetros en un día, lo que equivale aproximadamente a unos 1.700 kilómetros por hora.

v \approx 1670\ \text{km/h}

A primera vista, esta velocidad parece gigantesca. Sin embargo, la clave no está solamente en la velocidad, sino en cómo se produce el movimiento.

Un ejemplo sencillo es el de un carrusel. Cuando un carrusel pequeño gira rápidamente, las personas sienten una fuerte tendencia a salir hacia fuera. Eso ocurre porque el cambio de dirección es muy brusco y el radio del giro es pequeño.

En cambio, la Tierra es un “carrusel” gigantesco. Su radio es tan enorme que el giro se produce de manera extremadamente suave.

d \approx 12742\ \text{km}

Debido a ese enorme tamaño, el cambio de dirección que experimentamos mientras giramos con la Tierra es muy pequeño e imperceptible para nuestros sentidos. Por eso no sentimos el movimiento de rotación.

El famoso físico matemático Roger Penrose ha explicado ideas relacionadas con este fenómeno, señalando que no solo la gravedad es importante, sino también la suavidad del giro terrestre comparado con el inmenso tamaño del planeta.

La gravedad terrestre sigue siendo el factor principal que nos mantiene sujetos al suelo. La Tierra atrae hacia su centro a todos los objetos, personas, océanos y gases de la atmósfera. Esa fuerza gravitatoria es muchísimo más intensa que la pequeña fuerza centrífuga generada por la rotación terrestre.

De hecho, la fuerza centrífuga producida por la rotación reduce solo ligeramente nuestro peso, especialmente en el ecuador, pero la diferencia es mínima y apenas representa una pequeña fracción de la gravedad total terrestre.

Otro detalle importante es que nosotros, la atmósfera y los océanos llevamos moviéndonos junto con la Tierra desde hace miles de millones de años. Todo el sistema terrestre comparte el mismo movimiento de rotación.

Esto es parecido a lo que ocurre dentro de un avión. Un pasajero puede viajar a 900 kilómetros por hora y, sin embargo, si el vuelo es estable, apenas siente la velocidad. Solo percibe movimientos cuando el avión acelera, frena o gira bruscamente.

Con la Tierra ocurre algo similar, aunque a una escala muchísimo mayor y más estable.

Además de la rotación, la Tierra también se desplaza alrededor del Sol a una velocidad aproximada de 107.000 kilómetros por hora.

v \approx 107000\ \text{km/h}

Sin embargo, tampoco sentimos ese movimiento porque la Tierra, la atmósfera y todos nosotros viajamos juntos de manera uniforme alrededor del Sol.

La Tierra no cae sobre el Sol porque existe un equilibrio entre la gravedad solar y la enorme velocidad orbital terrestre. El Sol atrae constantemente a la Tierra mediante la gravedad, pero la Tierra avanza hacia adelante tan rápidamente que permanece orbitando alrededor del Sol sin precipitarse sobre él.

En conclusión, no salimos despedidos de la Tierra porque la gravedad terrestre nos mantiene sujetos al planeta y porque el gigantesco tamaño de la Tierra hace que su rotación sea extremadamente suave. Aunque las velocidades implicadas son enormes, el movimiento es tan estable y gradual que apenas podemos percibirlo.

 

martes, 26 de mayo de 2026

Ver importantísimo vídeo sobre la inmigración en Europa. Seguro es que te sorprenderá

 https://www.tiktok.com/@bokerona52/video/7629751666501274902?is_from_webapp=1&sender_device=pc

La ONG suiza Franz Weber hace propaganda animal en su favor con los camellos de Lanzarote

 


La ONG suiza Franz Weber hace propaganda animal en su favor con los camellos de Lanzarote

Por Bruno Perera

La fundación ecologista suiza,  Franz Weber vuelve a cargar contra los paseos turísticos en camello de Lanzarote, intentando presentar esta actividad tradicional como si fuera un caso grave y generalizado de maltrato animal. Sin embargo, quienes conocen la historia de Lanzarote y la relación del pueblo lanzaroteño con el camello saben perfectamente que muchas de las acusaciones que se lanzan desde despachos europeos están llenas de exageraciones, desconocimiento histórico y propaganda emocional.

El camello no es un animal extraño en Canarias. Lleva aproximadamente seis siglos formando parte de la vida de Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria. Fue introducido desde el oeste africano porque era el animal más resistente para sobrevivir en un territorio volcánico, seco y con escasez de agua. Gracias al camello se pudieron desarrollar numerosas labores agrícolas fundamentales para la supervivencia de las islas.

Sin los camellos habría sido mucho más difícil construir miles de metros de muros de piedra, transportar cosechas, mover mercancías o trabajar los terrenos agrícolas de lugares tan emblemáticos como La Geria. Aquellos animales soportaron durante siglos una enorme parte del esfuerzo físico que permitió a muchas familias canarias salir adelante en una tierra dura y pobre. (El camello era el tractor de esa época).

Es verdad que hace muchas décadas, como ocurrió también con caballos, burros, mulas y bueyes en toda Europa, algunos animales de trabajo pudieron ser tratados con menos sensibilidad de la que existe hoy. Nadie puede negar que en el pasado hubo prácticas rurales más bruscas, propias de otra época. Pero utilizar hechos aislados o situaciones antiguas para afirmar que actualmente los camellos de Lanzarote viven en un permanente estado de sufrimiento es una manipulación evidente.

Los camelleros lanzaroteños saben perfectamente que sus animales son su modo de vida. Los cuidan, los alimentan, vigilan su estado veterinario y mantienen una relación diaria y cercana con ellos. En las rutas turísticas del Parque Nacional de Timanfaya los recorridos son relativamente cortos y están controlados. Decir que los camellos viven torturados por realizar esos paseos es una acusación desproporcionada.

Como en cualquier actividad humana, puede existir algún trabajador más brusco o algún incidente aislado. Eso ocurre en todos los sectores y en todos los países. Pero convertir casos puntuales en una campaña internacional contra toda una tradición insular es injusto y profundamente tendencioso.

Además, muchas de las imágenes que ciertas organizaciones utilizan en redes sociales ni siquiera corresponden a los camellos de Lanzarote. A menudo muestran fotografías de animales procedentes de Marruecos, Mauritania u otras zonas africanas donde las condiciones son completamente distintas. Cualquier persona acostumbrada a ver los camellos lanzaroteños distingue rápidamente la diferencia: los de Lanzarote suelen estar mejor alimentados, mejor cuidados y utilizan monturas específicas adaptadas al servicio turístico de la isla.

Hay otra realidad que estas oenegés parecen ignorar deliberadamente. En Canarias prácticamente desaparecieron los burros y muchos caballos de trabajo cuando dejaron de tener utilidad económica en el campo. Cuando un animal deja de formar parte de la vida productiva y cultural de un pueblo, su número termina reduciéndose drásticamente. Si algún día se eliminan completamente los paseos turísticos en camello de Lanzarote, probablemente el camello majorero-lanzaroteño acabará entrando en decadencia hasta casi desaparecer.

Resulta curioso que ciertas organizaciones europeas movilicen decenas de miles de firmas desde países que desconocen completamente la realidad cultural y económica de Lanzarote. Desde la distancia resulta muy fácil lanzar campañas emocionales acompañadas de fotografías impactantes y mensajes simplistas. Lo difícil es comprender la historia agrícola, la identidad rural y la relación histórica entre el hombre y el animal en una isla volcánica que sobrevivió durante siglos gracias al esfuerzo conjunto de ambos.

Detrás de muchas campañas animalistas modernas también existe una enorme maquinaria de propaganda, subvenciones, captación de socios y financiación internacional. Algunas organizaciones han convertido el sentimentalismo animal en una industria mediática muy rentable. Cuanto más escandalosa sea la denuncia, mayor atención consiguen, más donaciones reciben y más presencia obtienen en medios y redes sociales.

Defender el bienestar animal es correcto y necesario. Nadie sensato desea que un animal sea maltratado. Pero una cosa es exigir controles veterinarios, buenas condiciones y vigilancia adecuada, y otra muy distinta es intentar destruir actividades tradicionales mediante campañas exageradas que presentan una imagen falsa de Lanzarote y de sus camelleros.

El camello forma parte de la historia, de la cultura y del paisaje humano de Lanzarote. Demonizar esa realidad desde el extranjero, sin conocer el contexto insular ni la tradición agrícola canaria, es una forma de colonialismo ideológico disfrazado de sensibilidad animalista.

Nota: VOX debería salir a la palestra denunciando a la ONG Franz Weber por sus falsas y exageradas críticas.

¿Cuándo se ha vivido mejor en España, con el franquismo o durante la democracia?

 


¿Cuándo se ha vivido mejor en España, con el franquismo o durante la democracia?

Por Bruno Perera

La pregunta sigue viva en millones de conversaciones familiares, bares, tertulias y redes sociales: ¿se vivía mejor en España durante el franquismo o se vive mejor hoy en democracia? La respuesta no es sencilla, porque depende de qué aspecto de la vida quiera analizarse y también de la experiencia personal de cada generación.

Para muchos españoles mayores, especialmente quienes crecieron entre los años cincuenta y setenta, existe el recuerdo de una sociedad donde, pese a las limitaciones políticas, la vida parecía más estable. Se podía trabajar con relativa facilidad, formar una familia numerosa y comprar una vivienda con menos obstáculos que hoy. No eran raras las familias con cuatro, seis u ocho hijos. Un solo sueldo, normalmente el del padre, podía mantener el hogar. La vivienda era mucho más asequible en proporción al salario y existía una sensación de mayor seguridad social y de barrio.

Sin embargo, esa realidad convivía con otra mucho más dura que a veces se olvida o se minimiza. España era entonces un país con menos libertades políticas y civiles. Existía censura, los partidos políticos estaban prohibidos, los sindicatos independientes no podían actuar libremente y las críticas abiertas al régimen podían tener consecuencias graves. Franquismo

Durante las primeras décadas del franquismo, España también sufrió pobreza, aislamiento internacional y atraso económico. Muchas familias sobrevivían con muy pocos recursos y la emigración hacia Europa o hacia grandes ciudades españolas fue masiva. No obstante, a partir de los años sesenta llegó una etapa de fuerte crecimiento económico conocida como el “milagro económico español”, impulsada por el turismo, la industrialización y la apertura parcial al exterior. Milagro económico español

Hoy, en democracia, España disfruta de libertades políticas, elecciones libres, libertad de prensa, derechos sociales amplios y una calidad de vida tecnológica y sanitaria muy superior a la de aquella época. La mayoría de los españoles posee comodidades que hace cincuenta años eran inimaginables: internet, coches accesibles, universidades masificadas, viajes internacionales baratos, acceso inmediato a información y una sanidad pública moderna.

Pero al mismo tiempo ha aparecido otro problema profundo: la inseguridad económica de las clases medias y jóvenes. Muchos trabajadores sienten que hoy se trabaja más para vivir peor. Comprar una vivienda se ha convertido en un reto gigantesco para miles de parejas. Los alquileres absorben gran parte de los salarios y la precariedad laboral provoca que muchos jóvenes sigan viviendo con sus padres hasta edades avanzadas. Tener hijos ya no depende solo de querer, sino de poder permitírselo económicamente.

Ahí es donde surge la nostalgia de algunos sectores hacia el pasado. No necesariamente por la falta de libertades del franquismo, sino por la percepción de que entonces existía más estabilidad social y menos presión económica cotidiana. La frase “antes con un sueldo se levantaba una familia y hoy apenas se puede mantener uno mismo” resume bastante bien ese sentimiento.

También existe otro elemento importante: la corrupción política. Muchos ciudadanos consideran que en la España actual la corrupción ha alcanzado niveles gigantescos y profesionalizados, afectando a distintos partidos y administraciones. Casos como el Caso Gürtel, el Caso de los ERE y otros muchos han deteriorado la confianza pública en las instituciones.

Durante el franquismo también hubo corrupción, enchufismo y privilegios para sectores cercanos al poder, pero existía menos transparencia y menos investigaciones públicas. La diferencia es que hoy los casos salen más a la luz debido a la existencia de jueces independientes, medios de comunicación y oposición política.

Por tanto, comparar ambas épocas exige honestidad histórica. Ni el franquismo fue un paraíso perfecto, ni la democracia actual ha resuelto todos los problemas de los ciudadanos. Una etapa ofrecía más estabilidad familiar y vivienda accesible, pero menos libertades. La otra ofrece más derechos y libertades, pero también una presión económica y social que afecta cada vez más a la población.

Quizá la verdadera pregunta no sea si se vivía mejor antes o ahora, sino por qué una parte creciente de la sociedad siente que el progreso económico prometido por la democracia no ha llegado plenamente a las clases trabajadoras y medias. Ahí es donde se encuentra el verdadero debate de fondo.

Datos y contexto histórico

1.      Durante el franquismo la natalidad española era una de las más altas de Europa occidental.

  1. En la actualidad, España posee una de las tasas de natalidad más bajas del continente. España
  2. El precio medio de la vivienda en relación con el salario era considerablemente más accesible en los años 60 y 70 que hoy.
  3. La edad media de emancipación juvenil actual supera ampliamente la de generaciones anteriores.
  4. La democracia española ha permitido elecciones libres desde 1977 y el desarrollo del actual sistema constitucional surgido tras la Transición española.