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martes, 8 de septiembre de 2026

El Gobierno marroquí se esconde detrás de sus policías y jamás aceptará que la idea de la invasión de Ceuta fue obra suya

 


El Gobierno marroquí se esconde detrás de sus policías y jamás aceptará que la idea de la invasión de Ceuta fue obra suya

Por Bruno Perera

Lo ocurrido en Ceuta a finales de julio ha dejado de ser únicamente una crisis migratoria para convertirse en un asunto de enorme trascendencia para la seguridad y la integridad territorial de España y de la UE.

La decisión de la Audiencia Nacional de investigar la entrada masiva de personas procedentes de Marruecos supone un cambio importante. La magistrada María Tardón considera que existen indicios de una conducta presuntamente cometida en el extranjero que habría atacado gravemente la integridad territorial de España y de la UE. Además, aprecia una “clara e indudable gestión favorecedora” desde Marruecos. (EFE Noticias)

Pero hay un elemento especialmente llamativo: un informe de la Policía Nacional describe lo sucedido como una entrada planificada y no espontánea, y señala la posible implicación de personas vinculadas a las fuerzas de seguridad marroquíes. El documento habla incluso de un “guiado activo” de personas hacia determinados puntos de entrada en Ceuta. (EFE Noticias)

Ante estos datos surge una pregunta inevitable: ¿podría una operación de semejante magnitud haberse desarrollado sin conocimiento de las autoridades marroquíes?

Estamos hablando de decenas de miles de personas, unas 80.000 mayoría jóvenes, movilizadas hacia una frontera internacional. Según el informe policial, la operación habría requerido un nivel de planificación muy superior al que habitualmente poseen las organizaciones dedicadas a la inmigración ilegal. Además, numerosos mensajes que circularon antes de los acontecimientos procedían de teléfonos marroquíes. (EFE Noticias)

También resulta significativo el comportamiento atribuido a determinados agentes marroquíes. Según la documentación incorporada a la investigación, no solamente habría existido permisividad, sino que algunos agentes habrían realizado indicaciones para dirigir a las personas hacia los puntos de paso.

Si estos hechos terminan siendo confirmados judicialmente, será difícil considerar lo sucedido como una simple avalancha inmigratoria espontánea.

¿Una operación que nadie reconoce?

Desde mi punto de vista, resulta perfectamente comprensible plantear la hipótesis de que las autoridades marroquíes jamás reconocerán públicamente haber organizado una operación semejante contra Ceuta.

Un Estado que quisiera ejercer presión sobre otro país podría intentar mantener siempre una distancia entre la decisión política y quienes ejecutaran las actuaciones sobre el terreno. De esa manera, si posteriormente surgieran responsabilidades, siempre existiría la posibilidad de alegar que fueron actuaciones individuales de determinados policías o funcionarios.

Pero una cosa es plantear esa hipótesis y otra demostrarla.

Precisamente por eso es tan importante la investigación de la Audiencia Nacional. La Justicia tendrá que determinar quién organizó realmente la operación, quién dio las instrucciones y si existió una estructura coordinada detrás de los acontecimientos.

Marruecos puede negar cualquier responsabilidad

El Gobierno marroquí tiene, naturalmente, la posibilidad de negar cualquier participación en una operación destinada a presionar a España y a la UE. Y probablemente lo hará si las sospechas continúan aumentando.

Pero negar una acusación no resuelve las preguntas que han surgido.

La cuestión fundamental es determinar por qué las fuerzas de seguridad marroquíes permitieron, según los informes incorporados a la causa, que una cantidad extraordinaria de personas se concentrara junto a la frontera y avanzara hacia Ceuta.

El informe policial considera que la entrada no fue espontánea y señala que existió una planificación de alto nivel. (EFE Noticias)

Por eso será necesario llegar hasta el final de la investigación.

Los informes de inteligencia pueden aportar nuevas respuestas

El Gobierno español ha aprobado la desclasificación de informes relacionados con la crisis de Ceuta. Entre ellos figura documentación del CNI y un informe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas que advertía de una probable entrada masiva coincidiendo con el Día del Trono. Parte de esa documentación será publicada próximamente, aunque algunos documentos permanecerán clasificados por razones de seguridad. (Cadena SER)

Estos documentos pueden ayudar a responder algunas de las preguntas que todavía permanecen abiertas.

¿Qué sabían las autoridades españolas y las autoridades de la UE?

¿Cuándo lo supieron?

¿Qué información existía sobre los movimientos de personas en el lado marroquí?

¿Había indicios de que determinados agentes marroquíes estaban facilitando el desplazamiento hacia la frontera?

Y, sobre todo, ¿quién estaba detrás de la organización?

Ceuta no puede convertirse en una herramienta de presión inmigratoria

Ceuta es una ciudad española y, al mismo tiempo, una frontera exterior de la Unión Europea. Cualquier utilización de los movimientos migratorios para presionar políticamente a España constituiría un asunto extremadamente grave.

No se trata de criminalizar a las personas que llegaron a Ceuta. Muchas de ellas pudieron ser víctimas de una situación que no controlaban. La responsabilidad, que si existe, corresponde a quienes organizaron y utilizaron deliberadamente esos movimientos humanos como carne de cañón y  con fines políticos.

Por eso la investigación debe centrarse en los organizadores y no en quienes fueron utilizados como instrumento.

La verdad debe conocerse

No debemos adelantar conclusiones que todavía corresponden a los tribunales. Pero hoy ya está casi demostrado que el Gobierno marroquí ordenó personalmente la entrada masiva en Ceuta. Tampoco puede descartarse, a priori, que una investigación más profunda termine encontrando responsabilidades en niveles superiores.

Lo que sí existe ya son elementos que justifican investigar seriamente lo sucedido: una entrada de dimensiones extraordinarias, indicios de planificación, referencias a una posible participación de agentes marroquíes y una resolución de la Audiencia Nacional que habla de una gestión favorecedora desde Marruecos. (EFE Noticias)

Si finalmente se demostrara que la operación fue organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendría ante sí un hecho de enorme gravedad política que debe con urgencia solucionar a través de la UE y Naciones Unidas.

Y si, por el contrario, se demuestra que no existió una orden gubernamental, también habrá que saber quién organizó semejante operación y cómo consiguió movilizar a decenas de miles de personas hasta una frontera europea. (Algo que no es creíble porque todo apunta que fue el Gobierno marroquí quien organizó la invasión de Ceuta porque para ese gobierno sus ciudadanos pobres son un negocio que venden como inmigrantes ilegales).

Ceuta merece conocer toda la verdad. Y España y la UE,. también.

Porque una frontera no puede convertirse en un instrumento de presión política y, si alguien utilizó deliberadamente a miles de personas para poner en jaque a una ciudad española, los responsables deben responder ante la Justicia, estén donde estén.

 

lunes, 7 de septiembre de 2026

Alemania apoyará a España en el problema inmigratorio de Ceuta y Melilla

 



Alemania apoyará a España en el problema inmigratorio de Ceuta y Melilla

Por Bruno Perera

La reciente crisis migratoria de Ceuta ha puesto sobre la mesa una realidad que durante demasiado tiempo se ha contemplado principalmente como un problema español: Ceuta y Melilla son también fronteras exteriores de la Unión Europea. Y cuando una frontera exterior europea sufre una presión inmigratoria extraordinaria, la responsabilidad de protegerla no puede recaer únicamente sobre el país que la administra. (Entrar ilegalmente en España o invadir sus fronteras es igual a entrar e invadir la UE).

En este contexto, Alemania puede desempeñar un papel especialmente importante.

No es casualidad que el canciller alemán, Friedrich Merz, reaccionara ante la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta reclamando que se protegieran las fronteras exteriores de la Unión Europea y exigiendo que Marruecos readmitiese a quienes hubieran entrado ilegalmente. El Gobierno alemán calificó la protección de las fronteras exteriores de la UE como una cuestión fundamental para combatir la inmigración ilegal. (Alemania)

Es una declaración de enorme importancia política.

Alemania está cambiando su posición ante la inmigración

La política migratoria está adquiriendo cada vez mayor importancia dentro de Alemania. La reciente victoria de Alternativa para Alemania (AfD) en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt constituye una señal política extraordinariamente fuerte: el partido obtuvo alrededor del 44 % de los votos, aunque sin alcanzar la mayoría absoluta. (Reuters)

Esto no significa que AfD gobierne Alemania, ni que su victoria regional equivalga a ganar unas elecciones federales. Pero sí demuestra que existe una presión creciente dentro de la sociedad alemana para que se controle con mayor firmeza la inmigración ilegal y se combata las ayudas sociales insostenibles, sin ton ni son, a inmigrantes ilegales y legales.

Los partidos tradicionales alemanes no pueden ignorar indefinidamente esa realidad.

Y esta evolución puede tener consecuencias en la política europea.

Ceuta y Melilla son un asunto europeo

España tiene soberanía sobre dos ciudades desde hace casi 500 años situadas geográficamente en el norte de África, y socialmente y políticamente son españolas y forman parte de la Unión Europea.

Por ello, cuando decenas de miles de personas son enviadas por el Gobierno marroquí a  atravesar masivamente la frontera de Ceuta desde Marruecos, el problema no termina en la frontera española. Estamos hablando de una de las fronteras exteriores de la UE.

España no debería tener que enfrentarse sola a una presión de semejante magnitud.

De hecho, el propio Ministerio de Asuntos Exteriores español ha insistido en que entrar ilegalmente en Ceuta o Melilla no concede derecho a permanecer en España ni permite viajar libremente a la Península o por Europa. (Ministerio de Asuntos Exteriores)

La cuestión fundamental es, por tanto, que la Unión Europea debe disponer de una política común para impedir que sus fronteras exteriores puedan convertirse en instrumentos de presión inmigratoria.

La posición alemana puede ser decisiva

Alemania es la principal potencia económica de la Unión Europea y uno de sus países políticamente más influyentes. Si Berlín considera que la protección de las fronteras exteriores europeas debe reforzarse, su posición puede influir considerablemente en Bruselas.

Y aquí aparece un punto que España debería aprovechar.

España necesita que sus socios europeos comprendan que Ceuta y Melilla no son simplemente dos ciudades españolas situadas frente a Marruecos. Son también dos puntos estratégicos de la frontera exterior europea.

Por eso, si España solicita una mayor cooperación europea de Frontex para protegerlas, Alemania puede convertirse en uno de sus principales aliados.

La cuestión territorial

Existe además otra dimensión política.

Alemania conoce perfectamente la importancia que tiene la integridad territorial de los Estados. Su propia Constitución, la Grundgesetz, establece procedimientos muy estrictos para modificar la organización territorial de la República Federal y contempla la participación de los ciudadanos mediante referendos a nivel nacional en determinados supuestos. (Gesetze im Internet)

No sería correcto afirmar que la Constitución alemana prohíbe literalmente que un Land se separe de Alemania mediante una votación nacional. Pero sí refleja una concepción muy clara de un Estado federal cuya organización territorial está sometida a procedimientos constitucionales.

Desde esta perspectiva, Alemania tiene razones históricas y políticas para conceder importancia a la estabilidad territorial de los Estados europeos.

Eso no significa que Berlín esté jurídicamente obligado a pronunciarse sobre cualquier controversia territorial española. Pero sí hace razonable pensar que Alemania defenderá el principio de que las fronteras de los Estados miembros no deben modificarse mediante presiones, amenazas o hechos consumados por medio de inmigración ilegal que Marruecos utiliza como esclavos y carne de cañón.

Marruecos tendrá que tenerlo en cuenta

La relación entre España y Marruecos es demasiado importante para ambos países como para reducirla exclusivamente a la cuestión de Ceuta y Melilla.

España necesita a Marruecos para cooperar en materia de inmigración, seguridad y lucha contra las redes criminales.

Pero Marruecos para su propia economía también necesita a España y a la Unión Europea.

Por ello, la solución no debería ser una confrontación permanente, sino una relación basada en el respeto mutuo y en unas reglas claras.

Si Marruecos quiere mantener buenas relaciones con Europa, debe comprender que la presión sobre las fronteras españolas no puede convertirse en un instrumento político.

Y si España quiere contar con el respaldo de sus socios europeos, debe plantear la cuestión de Ceuta y Melilla como lo que realmente es: un problema de seguridad, inmigración y protección de una frontera exterior de la Unión Europea.

España necesita una Europa unida

La crisis de Ceuta ha demostrado que ningún país europeo puede considerar que las grandes crisis migratorias son exclusivamente un problema del país que las recibe.

Hoy es Ceuta.

Mañana puede ser otra frontera europea.

Por eso Alemania, Francia, Italia y los demás Estados miembros tienen un interés directo en que las fronteras exteriores de la Unión estén protegidas.

Y Alemania ya ha dado un primer paso importante al reclamar públicamente la protección de esas fronteras y la readmisión por Marruecos de quienes hubieran entrado ilegalmente en Ceuta. (Alemania)

La reciente evolución política alemana, además, demuestra que la inmigración se ha convertido en una cuestión central para el electorado. La victoria de AfD en Sajonia-Anhalt es una señal que difícilmente podrá ser ignorada por la política alemana. (Deutsche Welle)

Una oportunidad para España

España debería aprovechar este nuevo escenario para pedir a Alemania y al resto de nuestros socios europeos algo muy sencillo:

que Ceuta y Melilla sean tratadas como fronteras europeas.

España no pretende que otros países defiendan únicamente intereses españoles. Lo que debe pedir es que Europa defienda sus propias fronteras.

La protección de Ceuta y Melilla, el control de la inmigración ilegal y el respeto a la integridad territorial de los Estados miembros deben formar parte de una misma política europea.

Porque si Europa permite que una de sus fronteras exteriores pueda ser sometida periódicamente a una presión inmigratoria  extraordinaria sin una respuesta europea conjunta, el problema no será solamente español.

Será europeo.

Alemania puede ser uno de los países decisivos para que Europa comprenda finalmente que la defensa de Ceuta y Melilla también es, en buena medida, la defensa de la frontera exterior de toda la Unión Europea.




domingo, 6 de septiembre de 2026

Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

 


Un enfrentamiento bélico entre España y Marruecos puede desencadenar una guerra civil en nuestro territorio nacional y una nueva revuelta pro la independencia del Sáhara Occidental

Por Bruno Perera

Por culpa del acostumbrado y permitido chantaje emigratorio que viene  ocurriendo desde hace más de 30 años desde Marruecos hacia España, la crisis de Ceuta ha alcanzado una dimensión que hace apenas unos meses habría parecido difícil de imaginar. La entrada masiva de decenas de miles de personas durante los días 30 y 31 de julio de 2026, las acusaciones sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes, las reivindicaciones territoriales de Marruecos y la creciente tensión política en España obligan a plantearse una pregunta incómoda: ¿hasta dónde puede llegar esta situación si Marruecos continúa utilizando la presión de esclavitud migratoria como instrumento de presión sobre España?

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) y entregado a la Audiencia Nacional describe aquellos acontecimientos como una entrada planificada y no espontánea, y señala comportamientos de fuerzas de seguridad marroquíes compatibles con un "guiado activo" de los flujos hacia los puntos de entrada. El informe considera que una operación de esa magnitud habría requerido una capacidad de organización muy superior a las de las redes sociales y criminales habituales. (EFE Noticias). ( Yo digo, y la mayoría de los españoles lo afirmamos: Se sabe que Marruecos organizó la invasión. Lo que hay que tener es agallas para decirlo. Marruecos es un reinado donde su rey tira la primera piedra y luego esconde la mano).

Sin embargo, también hay que decir algo muy importante: el informe no identifica al Gobierno marroquí como responsable directo de la planificación. El director general de la Policía afirmó que ningún informe policial atribuye formalmente a las fuerzas de seguridad marroquíes la planificación o ejecución de lo sucedido. Por tanto, será necesario que las investigaciones determinen quién estuvo realmente detrás de aquella operación. (EFE Noticias) (Y en este caso el rey dirá que él ni mu, que todo fue organizado por cuatro locos nacionalistas. Pero nadie cree ese cuento).

¿Y si la presión continúa?

El problema es que Ceuta no vive solamente una crisis migratoria. Existe también una reivindicación territorial marroquí sobre Ceuta y Melilla y  algo más flojo sobre Canarias que continúa apareciendo en declaraciones de dirigentes políticos marroquíes. El ministro marroquí Nizar Baraka ha vuelto a defender recientemente con la venia de su rey, que Rabat no renunciará a esas reivindicaciones, sobre todo las de Ceuta y Melilla.

Y esto cambia la naturaleza del problema.

Una entrada masiva de inmigrantes puede ser considerada una crisis inmigratoria. Pero si esa presión se combina con reivindicaciones territoriales, campañas de desinformación, presión diplomática y actuaciones que buscan saturar las capacidades de un Estado, podemos encontrarnos ante algo mucho más complejo: una estrategia de zona gris, es decir, acciones situadas deliberadamente por debajo del umbral de una guerra convencional.

Precisamente el informe policial sobre Ceuta habla de este tipo de estrategias y de sus posibles efectos sobre la seguridad, el orden público, la estabilidad institucional, la gestión fronteriza y la integridad territorial española. (EFE Noticias)

Una guerra con Marruecos tendría consecuencias imprevisibles

No estoy diciendo que España y Marruecos vayan necesariamente a entrar en guerra. Sería irresponsable afirmarlo.

Pero sí creo que España debe preguntarse qué ocurriría si la situación continuara deteriorándose y llegara a producirse un enfrentamiento militar.

Una guerra entre España y Marruecos no sería únicamente un problema militar. Podría convertirse en una enorme crisis política y social dentro de España.

En una situación extrema, determinados movimientos independentistas de Cataluña y el País Vasco -vende patrias- podrían intentar aprovechar la debilidad del Estado para impulsar nuevamente sus reivindicaciones. También podrían aparecer fuerzas políticas que cuestionaran la defensa de Ceuta y Melilla o que intentaran aprovechar la crisis para defender posiciones contrarias a la unidad territorial de España.

Eso no significa que una guerra con Marruecos provocaría automáticamente una guerra civil española. Sería una hipótesis extrema y no existe actualmente ninguna evidencia que permita afirmar que vaya a suceder.

Pero una guerra exterior sí podría aumentar enormemente las tensiones internas de un país que ya está políticamente dividido.

Y precisamente por eso hay que evitar llegar a ese punto.

El precio de no poner límites también puede ser muy alto

España no puede vivir eternamente sometida al miedo de que una presión inmigratoria en la frontera sea utilizada como instrumento de chantaje político y económico.

Si un Estado inhumano como el marroquí, que desprecia a su pueblo pobre descubre que puede presionar a otro mediante movimientos masivos de población, la tentación de repetir esa estrategia puede aumentar. Aunque sepa el Estado que lo lleva a la práctica no son actos humanos sino de esclavitud con cuentos de conseguir el Gran Marruecos que es solo bueno para el rey Mohamed VI y su séquito de aduladores y aprovechados.

Por eso, a mi juicio, España debe defender sus fronteras, reforzar Ceuta y Melilla, exigir el cumplimiento de los acuerdos internacionales y conseguir una mayor implicación de la Unión Europea. E incluso minar exteriores, las fronteras de Ceuta y Melilla, tal como lo ha hecho Marruecos entre su frontera con Argelia.

El propio Gobierno español está buscando actualmente en Bruselas una mayor participación europea y una presencia permanente de Frontex en Ceuta, además de estudiar un tratamiento europeo específico para Ceuta y Melilla. (Cadena SER)

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, ha advertido precisamente de que el control de las fronteras no puede quedar en manos de Marruecos y ha reclamado una respuesta española y europea más firme. (RTVE.es)

¿Estados Unidos está detrás de todo esto?

En los últimos meses también han circulado afirmaciones según las cuales determinados sectores políticos estadounidenses podrían estar favoreciendo las posiciones de Marruecos.

Aquí también debemos distinguir entre hechos y especulaciones.

Es cierto que Marruecos ha reforzado considerablemente sus relaciones con Estados Unidos e Israel a cambio de ser un país que apoya  a Israel contra Palestina, durante los últimos años, y que por ello como pago de gratitud política a Marruecos Washington reconoció en 2020 la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. También es cierto que existen voces estadounidenses favorables a una posición más favorable a Marruecos.

Pero no existe una prueba pública que permita afirmar que el Gobierno de Estados Unidos haya participado o haya ayudado en las entradas masivas de 2026 en Ceuta.

Y una cosa es que determinados políticos o antiguos funcionarios estadounidenses -olvidando lo que le hicieron a México- defiendan posiciones favorables a Marruecos, y otra muy distinta que exista una operación oficial de Washington para atacar a España.

Hay que ser muy cuidadosos con esta diferencia.

Una comparación histórica con México

Sin embargo, existe una cuestión que resulta interesante cuando se habla de reivindicaciones territoriales basadas en la historia.

Si alguien defendiera que un Estado actual tiene derecho a recuperar territorios simplemente porque en el pasado pertenecieron a una entidad política diferente, el mundo entero podría convertirse en un mapa de reclamaciones territoriales.

Un ejemplo evidente es México.

La guerra entre México y Estados Unidos terminó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, firmado el 2 de febrero de 1848. Mediante aquel tratado México cedió aproximadamente el 55 % de su territorio, incluyendo los territorios que hoy corresponden a California, Nevada, Utah, Nuevo México, gran parte de Arizona y Colorado y partes de otros estados. México también renunció a sus reclamaciones sobre Texas. (National Archives)

Estados Unidos pagó a México 15 millones de dólares como parte del acuerdo. (National Archives)

Han pasado 178 años desde aquel tratado.

¿Debería México enviar millones de personas hacia California, Texas, Arizona o Nuevo México y reclamar esos territorios porque alguna vez pertenecieron a México?

Evidentemente, no.

Las fronteras actuales no pueden establecerse mediante invasiones migratorias.

Y el mismo principio debe aplicarse a todos los países.

Ceuta y Melilla no pueden convertirse en una cuestión de presión migratoria

La cuestión de la soberanía de Ceuta y Melilla debe resolverse por las vías diplomáticas y jurídicas internacionales, no mediante la presión de grandes masas de personas sobre una frontera. Eso es esclavitud que Marruecos práctica, y que incluso después de enviar a decenas de miles de emigrantes a Ceuta y a Canarias los deja abandonados y no es capaz de enviar alimentos, ropa, agua y techo para esos desgraciados que el Gobierno marroquí les promete el (oro y el  moro) cada vez que los empuja a emigrar.

Ceuta, Melilla y Canarias forman parte de España desde hace unos 500 años, y por la misma venia a la Unión Europea, y España debe defender su integridad territorial por medios legales, diplomáticos y, llegado el caso extremo, mediante los mecanismos de defensa que contempla su ordenamiento jurídico y sus alianzas internacionales.

Pero precisamente porque una guerra sería una catástrofe, España debería hacer todo lo posible para evitarla sin renunciar a defenderse.

No se trata de buscar una guerra con Marruecos.

Se trata de conseguir que Marruecos comprenda que la presión sobre España tiene límites y que no se puede jugar con la emigración como si esa gente fueran proyectiles o misiles.

¿Y Canarias?

Canarias, porque en ese caso el turismo peligra, debe permanecer al margen de esta disputa mientras no exista una amenaza directa contra el archipiélago. Aunque nos hayan estado invadiendo desde África y de muchas otras naciones desde el año 1994. Unos 500.000 inmigrantes han entrado ilegalmente en Canarias, y más de la mitad de ellos y ellas, adultos y menores, han sido traídos desde el mar y de aguas africanas por patrulleras de socorro de España. Todo un cuento donde las oenegés hacen fortuna y  nadie quiere explicar honestamente.

Es cierto que los antiguos pobladores de Canarias, los guanches, tenían un origen norteafricano relacionado principalmente con poblaciones amazigh. Pero eso no convierte a los antiguos canarios en marroquíes.

Aquellas poblaciones llegaron a Canarias desde la antigua Mauretania Tingitana que estaba gobernada por el rey Huba II, hace muchos siglos, unos 300 A.C., mucho antes de la existencia del Marruecos moderno.

Por eso tampoco tiene sentido utilizar el origen norteafricano de los antiguos canarios para defender una supuesta soberanía marroquí sobre Canarias.

Los canarios actuales hemos desarrollado nuestra propia historia, nuestra propia cultura y nuestra propia identidad durante siglos.

Yo, como canario descendiente de guanches africanos, puedo reconocer que parte de nuestros antepasados procedían del norte de África y, al mismo tiempo, afirmar perfectamente que Canarias no es Marruecos.

Una cosa es el origen remoto de una población y otra completamente diferente reclamar la soberanía política de un territorio alegando como reivindicación política la expedición que Huba II envió a Canarias unos años A.C., según cuenta Plinio el Viejo..

No debemos confundir la firmeza con el deseo de guerra

Hay algo que España debe aprender de esta crisis: ser firme no significa querer una guerra.

Al contrario.

La mejor manera de evitar una guerra puede ser demostrar con claridad que determinadas líneas no pueden cruzarse.

España debe fortalecer sus fronteras, mejorar sus servicios de inteligencia, proteger Ceuta y Melilla, aumentar la cooperación europea y mantener abiertos los canales diplomáticos con Marruecos.

También debe exigir explicaciones sobre lo sucedido en julio de este año.

Si las investigaciones demuestran finalmente que hubo una operación organizada desde estructuras vinculadas al Estado marroquí, España tendrá que responder políticamente y diplomáticamente con toda la firmeza necesaria.

La defensa de España debe basarse precisamente en aquello que queremos defender: la verdad, el Estado de derecho y la democracia.

El verdadero peligro

El verdadero peligro no es solamente Marruecos.

El verdadero peligro sería que una crisis exterior consiguiera dividir todavía más a los españoles.

Porque si algún día España tuviera que enfrentarse militarmente a Marruecos, lo último que necesitaría sería una guerra interna entre españoles.

Ceuta y Melilla deberían convertirse precisamente en lo contrario: en una cuestión capaz de unir a los españoles alrededor de la defensa de la legalidad y de la integridad territorial, independientemente de que cada ciudadano vote a un partido u otro.

Por eso mi conclusión es sencilla:

España no debe buscar una guerra con Marruecos. Pero tampoco debe permitir que el miedo a una guerra haga que renuncie a defender sus fronteras, a sus ciudadanos y sus territorios.

Y si Marruecos continúa utilizando la presión migratoria, las reivindicaciones territoriales o cualquier otra forma de presión para intentar doblegar a España, llegará un momento en que Europa y España tendrán que establecer límites mucho más claros.

Porque ceder continuamente ante la presión tampoco garantiza la paz.

A veces, para evitar una guerra, hay que demostrar que uno está preparado para defenderse.

Y ese es, quizá, el verdadero precio que España no puede permitirse pagar: perder la capacidad de defenderse por miedo a las consecuencias de hacerlo.

Nota final: La UE, y todas las demás naciones del mundo deben exigirle a Marruecos que deje de explotar a sus ciudadanos y se convierta en un país democrático y libre. Y sin que la religión domine las necesidades sociales y políticas.

 

 

sábado, 5 de septiembre de 2026

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere

 


En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere

Por Bruno Perera

Lo ocurrido en Ceuta los días 30 y 31 de julio ya no puede explicarse simplemente como una avalancha migratoria espontánea. Los nuevos datos conocidos sobre la investigación policial dibujan un escenario mucho más preocupante: una entrada masiva que habría sido planificada, organizada en varias oleadas y facilitada desde el lado marroquí de la frontera.

Y aquí surge una pregunta inevitable: ¿de verdad alguien puede creer que una operación de semejante magnitud pudo desarrollarse en Marruecos sin conocimiento de las autoridades de ese país?

Un informe elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y remitido a la Audiencia Nacional describe la entrada como un proceso planificado y no espontáneo. Según el documento, agentes marroquíes, tanto uniformados como de paisano, habrían guiado a grupos de personas hacia los puntos de entrada a Ceuta. El informe habla incluso de un «guiado activo» y de una «total permisividad» de las fuerzas de seguridad marroquíes. (EFE Noticias)

Estamos hablando de decenas de miles de personas. El propio informe considera que una operación de semejante magnitud requería un nivel de planificación muy superior a la capacidad de las mafias dedicadas habitualmente a la inmigración ilegal. Además, alrededor del 90% de quienes entraron no permanecieron en Ceuta, algo que dificulta considerablemente interpretar lo ocurrido como una simple operación migratoria destinada a buscar una nueva vida en España. (EFE Noticias)

¿Una invasión migratoria o una operación de presión?

La Policía considera que la finalidad migratoria pudo utilizarse como cobertura formal para provocar el colapso de los mecanismos españoles de control fronterizo. (Y que quizás la invasión la produjo Marruecos en respuesta a esos 200.000 saharauis que España quiere dar nacionalidad española).

La primera oleada estuvo formada principalmente por jóvenes, muchos de ellos preparados para atravesar el agua. Posteriormente llegaron familias, mujeres y niños, aumentando todavía más la dificultad de respuesta de las fuerzas españolas. El informe interpreta esta secuencia como una estrategia destinada a saturar progresivamente la capacidad española de control y asistencia. (EFE Noticias)

Si esta interpretación acaba siendo confirmada judicialmente, estaríamos ante algo mucho más serio que una crisis migratoria: estaríamos ante una utilización deliberada de grandes masas humanas como instrumento de presión contra un Estado europeo.

¿Y qué papel desempeñó Marruecos?

Aquí está la cuestión fundamental.

El informe policial señala la actuación de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes y describe comportamientos que van desde la permisividad hasta el supuesto guiado de personas hacia los puntos de entrada.

Pero existe una diferencia que conviene mantener: una cosa es acreditar la actuación de agentes marroquíes y otra demostrar documentalmente que Mohamed VI ordenó personalmente la operación. ¿Porque el rey marroquí siempre se esconde de los chantajes que le hace a España con la inmigración ilegal).

Hasta hoy el Gobierno español no  ha hecho pública una prueba directa de una orden del rey de Marruecos porque el presidente Sánchez no tiene las suficientes agallas como para acusarlo. ( Quién sabe lo que tendrá Mohamed VI guardado del teléfono de Sánchez como para que este sienta tanto temor).

Sin embargo, desde una perspectiva política resulta difícil ignorar la estructura del Estado marroquí. Marruecos es una monarquía en la que el rey Mohamed VI ocupa una posición extraordinariamente poderosa dentro del sistema político y de seguridad del país.

Por eso resulta legítimo plantear una pregunta:

¿Es razonable pensar que una movilización de decenas de miles de personas hacia la frontera de Ceuta, acompañada —según el informe policial— por actuaciones de agentes marroquíes, pudiera desarrollarse sin que las más altas instancias del Estado marroquí tuvieran conocimiento de ello?

Mi respuesta es que esa posibilidad merece ser investigada hasta el final.

Y de ahí nace el título de este artículo:

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere.

No es una prueba judicial de que Mohamed VI diera personalmente la orden. Es una manera de expresar una cuestión política que España no debería pasar por alto.

Y ahora aparece el 20 de septiembre

Cuando todavía no se han cerrado las heridas de la crisis de julio, aparece una nueva convocatoria difundida desde Marruecos para el 20 de septiembre, con llamamientos a una marcha para «liberar» Ceuta, Melilla y otros territorios españoles.

La convocatoria está siendo vigilada por el CNI, la Policía Nacional y la Guardia Civil ante el temor de que pueda generar una nueva situación de tensión. (Antena3)

Y aquí es donde aparece otra pregunta política.

¿Se trata simplemente de una movilización nacionalista promovida por determinados grupos marroquíes? ¿O estamos ante una nueva maniobra destinada a modificar el relato de lo sucedido durante la crisis de julio?

No tenemos pruebas para afirmar que la convocatoria del 20 de septiembre haya sido ordenada por Mohamed VI. Pero tampoco sería prudente ignorarla.

Más aún porque la fecha elegida se sitúa apenas tres días antes de las elecciones legislativas marroquíes, lo que añade un componente político evidente al episodio. (Libertad Digital)

España necesita saber toda la verdad

Hay otro aspecto especialmente preocupante: el enfrentamiento que se ha producido en España alrededor del propio informe policial.

La jueza de la Audiencia Nacional que investiga los hechos ordenó mantener la máxima reserva sobre el documento. El Gobierno ha cuestionado esa decisión, mientras que la Audiencia Nacional ha respaldado la actuación de la magistrada. (El País)

¿Por qué tanta controversia alrededor de un informe policial?

Precisamente porque lo ocurrido en Ceuta puede tener consecuencias que van mucho más allá de la inmigración.

Si finalmente se demuestra que hubo una operación planificada desde Marruecos y que agentes de ese país participaron activamente en el guiado de las personas hacia territorio español, España tendría que preguntarse si estuvo ante una simple crisis migratoria o ante una estrategia de presión sobre la frontera española.

Y si además se demostrara que las autoridades superiores marroquíes conocían y permitieron la operación, la cuestión adquiriría una dimensión diplomática completamente distinta.

No podemos adelantarnos a la investigación

Conviene ser claros: todavía no existe una sentencia que establezca que el Gobierno de Marruecos ordenó la entrada masiva ni una prueba pública que demuestre que Mohamed VI impartió personalmente la orden.

Pero tampoco estamos ya donde estábamos hace unas semanas.

Ahora existe un informe policial de 55 páginas que describe una entrada planificada, habla de participación y guiado por agentes marroquíes y considera que la magnitud y organización de los acontecimientos excedían ampliamente las capacidades normales de las redes criminales. (EFE Noticias)

Y existe una nueva convocatoria para el 20 de septiembre que vuelve a colocar a Ceuta y Melilla en el centro del discurso nacionalista marroquí.

Por eso España tiene derecho a exigir respuestas.

Porque una frontera europea no puede convertirse en un tablero donde se muevan miles de personas como piezas de una partida política.

Y porque, si alguien utilizó deliberadamente a decenas de miles de personas para poner en jaque a Ceuta, España necesita saber quién dio las órdenes, quién las ejecutó y quién permitió que ocurriera.

Hasta que esas preguntas tengan una respuesta convincente, seguirá flotando en el aire una pregunta mucho más grande:

¿Quién estaba realmente detrás de lo ocurrido en Ceuta?

Y mientras tanto, una frase seguirá resonando:

En Marruecos no vuela una mosca sin que su rey se entere.