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jueves, 5 de noviembre de 2026

Una ayuda jurídica para que la Fiscalía de Canarias y la del Estado puedan juzgar y penar los delitos que se cometen a bordo de embarcaciones sin bandera

 


Una ayuda jurídica para que la Fiscalía de Canarias y la del Estado puedan juzgar y penar los delitos que se cometen a bordo de embarcaciones sin bandera

Por Bruno Perera

Introducción: cuando el mar se convierte en un espacio de impunidad judicial

Hace unas semanas la Fiscalía Superior de Canarias expuso a través de medios de comunicación un problema jurídico que merece una atención especial por parte de las autoridades españolas y de los organismos internacionales: la dificultad para perseguir penalmente determinados delitos graves, como asesinatos, homicidios, violaciones y agresiones sexuales, cuando se cometen a bordo de pateras, zodiacs y cayucos u otras embarcaciones que carecen de nacionalidad reconocida y se encuentran fuera de las aguas territoriales canarias-españolas.

Ver noticia publicada por la Fiscalía sobre la petición de un cambio de ley para perseguir delitos graves que se cometan a bordo de pateras, zodiacs y cayucos que se hallen sin bandera y fuera de las 12 millas náuticas de aguas territoriales canarias: https://www.moncloa.com/2026/09/26/fiscalia-canarias-reforma-legal-pateras-3438234/

Se trata de delitos graves que se han producido y que pueden seguir  produciéndose durante las travesías migratorias hacia Canarias y que plantean una pregunta de enorme trascendencia jurídica:

¿Cómo es posible que una persona pueda cometer un asesinato o una violación en la ZEE de otra nación a bordo de una embarcación sin bandera, navegar después hasta territorio canario-español , o ser rescatada por la Guardia Civil del Mar en alta mar, y, al llegar a tierra, las autoridades españolas  se encuentren con que no pueden juzgarla por esos delitos en España porque el crimen fue cometido fuera de las 12 millas náuticas de aguas territoriales de Canarias?

Considero que este problema merece una solución legislativa y, si fuera necesario, una iniciativa internacional ante Naciones Unidas.

Mi intención con este artículo es aportar algunas consideraciones jurídicas que puedan servir de ayuda a la Fiscalía de Canarias en la búsqueda de una solución.

1. Las 12 millas marítimas de aguas territoriales que posee Canarias no representan el límite de toda jurisdicción penal española

Para comenzar, debemos distinguir entre soberanía territorial y jurisdicción penal.

De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR), el mar territorial puede extenderse hasta un máximo de 12 millas náuticas desde las líneas de base.

Dentro de ese espacio, España ejerce soberanía, con las limitaciones establecidas por el Derecho internacional.

Más allá de esas 12 millas, en este caso, pueden encontrarse aguas internacionales o zonas económicas exclusivas de otros Estados africanos.

Sin embargo, que España no tenga soberanía territorial sobre esas aguas no significa que carezca de toda posibilidad de ejercer jurisdicción penal sobre delitos cometidos fuera de su territorio.

El propio ordenamiento español contempla determinados supuestos de jurisdicción extraterritorial.

El artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial establece las condiciones bajo las cuales los tribunales españoles pueden conocer de delitos cometidos fuera de España.

El problema está en que esas condiciones no permiten perseguir automáticamente cualquier asesinato, homicidio o violación cometido a bordo de una embarcación extranjera o sin nacionalidad.

Por ejemplo, el apartado 4, letra l), contempla determinados delitos comprendidos en el Convenio de Estambul sobre violencia contra las mujeres y violencia doméstica, pero establece requisitos específicos relacionados con la nacionalidad o residencia de las personas implicadas y la presencia del investigado en España.

Ver convenio de Estambul: https://www.juventudeinfancia.gob.es/sites/default/files/violencia/Convenio%20de%20Estambul%20info.pdf

Por tanto, pueden producirse situaciones en las que una víctima extranjera y un presunto agresor extranjero lleguen a Canarias después de que se haya cometido un delito grave en alta mar, sin que exista un título de jurisdicción española suficientemente claro para juzgarlo.

Esta es una dificultad que merece una solución.

2. Las embarcaciones sin bandera y el derecho internacional

La CONVEMAR establece en su artículo 92 que, como regla general, los buques en alta mar están sometidos a la jurisdicción exclusiva del Estado cuyo pabellón enarbolan.

Pero ¿qué sucede cuando una embarcación no tiene bandera, matrícula ni nacionalidad reconocida?

El artículo 110 de la misma Convención contempla el derecho de visita de los buques de guerra cuando existen motivos fundados para sospechar que una embarcación carece de nacionalidad.

Esto permite comprobar su situación jurídica y determinar si realmente se trata de una embarcación sin nacionalidad.

Es importante señalar que el derecho de visita no concede automáticamente a cualquier Estado competencia para juzgar todos los delitos cometidos a bordo. El abordaje y la jurisdicción penal son cuestiones diferentes.

Precisamente por ello considero necesario establecer una regulación internacional más completa.

Si una embarcación carece de nacionalidad reconocida, no debería producirse un vacío jurídico que impida investigar delitos tan graves como un asesinato, una violación o una agresión sexual.

La ausencia de bandera no puede convertirse en una protección para los delincuentes.

3. Una comparación con la lucha internacional contra el narcotráfico

Existe un precedente que merece ser considerado.

La Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, de 1988, establece en su artículo 17 mecanismos de cooperación internacional para combatir el narcotráfico por vía marítima.

En determinadas circunstancias, permite solicitar asistencia e intervenir sobre embarcaciones que carecen de bandera o matrícula.

Cuando la embarcación pertenece a otro Estado, se establecen procedimientos de notificación y autorización al Estado del pabellón.

Es decir, la comunidad internacional ha desarrollado mecanismos específicos para evitar que el mar se convierta en un espacio libre para determinadas actividades delictivas.

También existe el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima, de 1988, conocido como Convenio SUA, que establece obligaciones de jurisdicción, cooperación y enjuiciamiento para determinados delitos cometidos contra buques o a bordo de ellos.

Ver Convenio SUA de 1988: https://www.imo.org/es/about/conventions/pages/sua-treaties.aspx

Estos instrumentos demuestran que los Estados pueden establecer mediante tratados internacionales mecanismos de intervención y cooperación penal que superen las dificultades derivadas de la localización marítima de determinados delitos.

¿Por qué no desarrollar un instrumento semejante para determinados delitos graves cometidos a bordo de embarcaciones sin nacionalidad?

No se trata de afirmar que las normas contra el narcotráfico permitan actualmente detener y juzgar automáticamente a cualquier persona por un asesinato cometido en una patera. No es así.

Se trata de aprovechar la experiencia de esos instrumentos internacionales para crear una regulación específica que cubra una laguna jurídica diferente.

4. La ZEE de otro Estado no debe convertirse en un obstáculo para investigar delitos graves

Otra cuestión importante es la Zona Económica Exclusiva (ZEE).

Una ZEE puede extenderse hasta 200 millas náuticas desde las líneas de base, pero no constituye territorio soberano del Estado ribereño.

El artículo 56 de la CONVEMAR reconoce al Estado ribereño derechos soberanos sobre los recursos naturales y determinadas competencias en esa zona.

El artículo 58, por su parte, reconoce a los demás Estados libertades de navegación y otros usos legítimos del mar.

Por tanto, si una patera sin bandera se encuentra navegando dentro de la ZEE de Marruecos, Mauritania, Cabo Verde o cualquier otro Estado, no significa que ese Estado tenga automáticamente soberanía territorial sobre la embarcación ni jurisdicción penal exclusiva sobre todos los delitos que se cometan a bordo.

Naturalmente, deben respetarse los derechos del Estado ribereño y las normas internacionales que regulan las intervenciones marítimas.

Pero tampoco debería interpretarse que la ubicación de una embarcación sin nacionalidad dentro de la ZEE de un tercer Estado impide establecer, mediante un tratado internacional, competencias penales para investigar determinados delitos graves.

La finalidad no sería apropiarse de las competencias marítimas de otros países, sino evitar que los responsables de delitos graves queden sin juzgar por un conflicto de jurisdicciones.

5. Una propuesta: crear un convenio internacional específico

Considero que España, a través de sus instituciones judiciales y diplomáticas, podría impulsar ante Naciones Unidas una iniciativa para elaborar un instrumento internacional destinado a regular la persecución de delitos graves cometidos a bordo de embarcaciones sin nacionalidad.

Podría denominarse:

Convenio Internacional para la Prevención y Persecución de Delitos Graves Cometidos a Bordo de Embarcaciones sin Nacionalidad.

Su contenido podría establecer los siguientes principios:

Primero. Que los asesinatos, homicidios, violaciones, agresiones sexuales, torturas y otros delitos graves cometidos a bordo de embarcaciones sin nacionalidad reconocida puedan ser investigados y perseguidos penalmente por los Estados que tengan una conexión jurisdiccional reconocida con el caso.

Segundo. Que se establezcan mecanismos legales para que un Estado pueda abordar e inspeccionar una embarcación sin nacionalidad cuando existan indicios razonables de la comisión de delitos graves, respetando las normas internacionales sobre intervención marítima y salvamento.

Tercero. Que el Estado que efectúe legalmente la intervención y tenga bajo su custodia a los presuntos responsables pueda asumir la investigación y el enjuiciamiento cuando se cumplan las condiciones establecidas en el convenio.

Cuarto. Que la nacionalidad extranjera de la víctima o del presunto autor no constituya por sí sola un impedimento para la cooperación judicial.

Quinto. Que se establezca un mecanismo para determinar qué Estado debe investigar y juzgar cuando concurran varias jurisdicciones, evitando duplicidades y garantizando que ningún caso quede sin una autoridad competente.

Sexto. Que se protejan los derechos de las víctimas, los testigos y las personas investigadas, garantizando el debido proceso, la presunción de inocencia y el derecho de defensa.

Séptimo. Que las disposiciones del convenio sean compatibles con la CONVEMAR y respeten los derechos soberanos y las competencias de los Estados ribereños en sus respectivas zonas económicas exclusivas.

6. ¿Por qué Canarias debería impulsar esta iniciativa?

Canarias ocupa una posición geográfica especialmente sensible en las rutas marítimas migratorias del Atlántico.

Las embarcaciones que se dirigen hacia el archipiélago pueden atravesar aguas internacionales y zonas económicas exclusivas pertenecientes a distintos Estados antes de alcanzar las costas canarias.

Durante esas travesías pueden producirse fallecimientos, homicidios, agresiones, violaciones y otros delitos que requieren investigación judicial.

Cuando una embarcación llega a Canarias y las autoridades españolas tienen conocimiento de que se ha cometido un delito grave durante el viaje, resulta razonable que se investiguen los hechos, se identifique a las víctimas y a los posibles responsables y se determine qué Estado tiene competencia para juzgarlos.

No parece razonable que la ausencia de una bandera, la nacionalidad extranjera de los implicados o la localización del delito fuera de las 12 millas territoriales españolas puedan convertirse, por sí solas, en circunstancias que favorezcan la impunidad.

Tampoco se pretende que España pueda imponer unilateralmente su jurisdicción a otros Estados.

Lo que se propone es que exista un acuerdo internacional que permita actuar conforme a unas reglas comunes, conocidas y aceptadas por los países firmantes.

7. Una petición a la Fiscalía Superior de Canarias

Por todo lo expuesto, considero que la Fiscalía Superior de Canarias podría desempeñar un papel importante en la promoción de esta iniciativa.

No solamente denunciando las dificultades que actualmente se encuentran los fiscales para perseguir determinados delitos cometidos durante las travesías migratorias, sino también trasladando a la Fiscalía General del Estado y al Ministerio de Justicia una propuesta concreta de reforma.

En primer lugar, podría estudiarse una modificación del artículo 23 de la Ley Orgánica del Poder Judicial para ampliar, dentro de los límites del Derecho internacional, los supuestos de jurisdicción española sobre delitos graves cometidos a bordo de embarcaciones sin nacionalidad que lleguen a territorio español.

En segundo lugar, podría solicitarse al Gobierno español que estudiase la posibilidad de promover un convenio internacional específico ante Naciones Unidas, en coordinación con la Organización Marítima Internacional y los organismos competentes en materia de cooperación judicial penal.

La reforma nacional podría solucionar determinados casos sin necesidad de esperar a un nuevo tratado internacional, mientras que el convenio permitiría establecer una solución compartida por otros países.

Conclusión: el mar no puede ser un territorio de impunidad penal

El Derecho internacional debe evolucionar al mismo ritmo que las circunstancias que pretende regular.

Las embarcaciones sin nacionalidad reconocida plantean problemas que no siempre encuentran una respuesta suficiente en los instrumentos jurídicos actuales.

Una persona que comete un asesinato o una violación a bordo de una embarcación no debería encontrar en la ausencia de bandera un mecanismo para escapar de la justicia.

No se trata de ampliar arbitrariamente la soberanía de España, ni de desconocer los derechos de Marruecos, Mauritania o cualquier otro Estado sobre sus espacios marítimos.

Se trata de establecer una competencia penal internacional clara, respetuosa con la soberanía de los Estados y con los derechos humanos, que permita investigar y juzgar delitos graves cuando sus responsables sean localizados en una embarcación sin nacionalidad.

La lucha contra el narcotráfico marítimo demuestra que la comunidad internacional puede establecer mecanismos de cooperación y actuación para perseguir actividades delictivas en el mar.

Ahora hace falta avanzar en la misma dirección para proteger a las personas que sufren asesinatos, violaciones y agresiones durante las travesías marítimas.

El mar no puede convertirse en un territorio de impunidad penal por el simple hecho de que una embarcación carezca de bandera.

La justicia no debería detenerse a las 12 millas de la costa cuando existen víctimas y delitos graves que necesitan una respuesta judicial.

Referencias jurídicas para consulta

1.    Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, especialmente artículos 56, 58, 91, 92 y 110.

2.    Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio, del Poder Judicial, artículo 23.

3.    Convención de Naciones Unidas contra el Tráfico Ilícito de Estupefacientes y Sustancias Sicotrópicas, de 1988, artículo 17.

4.    Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la Seguridad de la Navegación Marítima, de 1988, especialmente artículos 3, 6, 9 y 10.

5.    Convenio del Consejo de Europa sobre Prevención y Lucha contra la Violencia contra las Mujeres y la Violencia Doméstica, de 2011.

Fuentes oficiales para acompañar el envío

 

DEL NÚMERO DE GRAHAM AL COSMO-PODER: ¿PODRÍAMOS DORMIR DURANTE UN VIAJE DE QUINTILLONES DE AÑOS?

 


DEL NÚMERO DE GRAHAM AL COSMO-PODER: ¿PODRÍAMOS DORMIR DURANTE UN VIAJE DE QUINTILLONES DE AÑOS?

Por Bruno Perera

Desde muy temprana edad he tenido la impresión de que los números se parecen al universo: no tienen principio ni final. Por grande que sea una cantidad, siempre podemos añadirle una unidad y obtener otra todavía mayor. No existe un último número al que podamos llegar y decir: aquí termina todo.

Esta reflexión me ha acompañado durante muchos años y, curiosamente, guarda cierta semejanza con mi concepto filosófico del Cosmo-Poder: una realidad que, según mi interpretación, no tuvo principio ni tendrá final.

Hace poco, mientras conversaba con una inteligencia artificial, decidí ponerla a prueba con una pregunta aparentemente sencilla. Le pregunté: ¿sería capaz de multiplicar el número más grande que conozcas por otro igual?

La IA eligió el número de Graham, una de las cantidades más gigantescas que han aparecido en las matemáticas. Este número es tan descomunal que resulta imposible escribir su representación decimal completa utilizando todos los recursos materiales del universo observable.

La operación que le propuse fue:

G × G = G²

Es decir, multiplicar el número de Graham por sí mismo. El resultado es su cuadrado, una cantidad todavía más extraordinaria.

Pero aquí aparece una cuestión interesante: aunque no podamos escribir todos sus dígitos, sí podemos definirlo matemáticamente y operar con él. Esto demuestra que nuestra capacidad para expresar cantidades es mucho mayor que nuestra capacidad para imaginarlas.

Los números y el infinito

Cuando pensamos en el infinito, normalmente imaginamos algo que nunca termina. Sin embargo, las matemáticas nos enseñan que existen diferentes tamaños de infinito.

Los números naturales (1, 2, 3, 4...) forman una sucesión infinita. Pero los números reales, que incluyen también los decimales, constituyen un infinito de mayor cardinalidad.

Por tanto, no todos los infinitos son iguales.

Esto me lleva nuevamente a mi reflexión sobre el Cosmo-Poder. ¿Podría existir una realidad cuya dimensión, duración y capacidad de transformación superasen cualquier posibilidad de comprensión humana?

No pretendo afirmar que las matemáticas demuestren la existencia del Cosmo-Poder. Son campos diferentes: las matemáticas estudian estructuras abstractas, mientras que el Cosmo-Poder pertenece a una interpretación filosófica de la existencia. Sin embargo, ambos plantean preguntas que obligan a nuestra mente a enfrentarse con lo ilimitado.

¿Y si utilizáramos los números para dormir a los astronautas?

Aquí comenzó la parte más divertida de nuestra conversación.

Yo, en vez de ovejas, tengo la costumbre de contar casas mentalmente cuando quiero dormirme. Normalmente cuento hasta llegar a casi cien y siempre consigo conciliar el sueño.

Pero se me ocurrió una idea: ¿por qué no sustituir las cien casas por una cantidad mucho mayor?

En lugar de contar hasta cien, podría contar casas utilizando como referencia el número de Graham multiplicado por sí mismo: G².

¡Seguro que no llegaría ni a la primera fracción de esa cantidad antes de quedarme dormido!

Entonces apareció otra posibilidad todavía más disparatada: ¿por qué no utilizar este procedimiento para enviar astronautas a otros planetas?

Imaginemos una nave espacial preparada para transportar seres humanos durante viajes extraordinariamente largos. Antes del despegue, los astronautas entrarían en un sistema de hibernación o animación suspendida, mientras una máquina se encargaría de mantenerlos en condiciones adecuadas.

Podríamos bautizar el procedimiento, humorísticamente, como el sistema G².

Los astronautas se acostarían, comenzarían a contar casas multiplicadas por el número de Graham y despertarían cuando la nave llegase a su destino.

Naturalmente, esto es una fantasía matemática y científica, no una tecnología disponible. Actualmente no sabemos mantener seres humanos en animación suspendida durante siglos o milenios sin que sufran daños.

Pero la idea de la hibernación humana sí constituye un campo de investigación relacionado con la medicina y los futuros viajes espaciales.

El verdadero problema de los viajes interestelares

Uno de los mayores obstáculos para viajar a otros sistemas estelares no es solamente construir una nave capaz de desplazarse a grandes velocidades. También debemos resolver cómo mantener vivos a sus ocupantes durante periodos que podrían superar ampliamente una vida humana.

Durante un viaje de cientos o miles de años habría que proporcionar alimentación, agua, oxígeno, protección contra la radiación, mantenimiento de los equipos y condiciones adecuadas para la salud física y psicológica de los viajeros.

Si algún día consiguiéramos desarrollar sistemas seguros de animación suspendida, podríamos reducir algunos de esos problemas.

También sería necesario disponer de sistemas capaces de reciclar el agua y el aire, producir alimentos y mantener la nave funcionando de manera autónoma.

La nave tendría que convertirse prácticamente en un pequeño ecosistema artificial.

Una reflexión final sobre el universo

Al final, una conversación que comenzó con una multiplicación matemática terminó llevándonos hasta los confines imaginarios del espacio.

Quizá el mayor misterio no sea conocer el número más grande que podamos definir, sino comprender por qué existe un universo en el que nuestra mente puede plantearse preguntas sobre el infinito.

Podemos multiplicar números, elevarlos a potencias, construir cantidades que desafían nuestra imaginación y formular teorías sobre el origen y el destino del universo. Sin embargo, seguimos sin conocer los límites últimos de la realidad.

Y aquí regreso al Cosmo-Poder.

Si el universo tiene un origen, ¿qué había antes? Y si no tuvo principio, ¿cómo podemos comprender una existencia que no necesita comenzar? Si algún día el universo observable desapareciera o se transformara, ¿significaría eso que la totalidad de la existencia habría terminado?

Son preguntas que todavía no tienen respuestas definitivas.

Mientras tanto, seguiré contando casas para dormirme. Aunque, después de esta conversación, quizá tenga que cambiar mi costumbre.

En lugar de contar hasta cien, probaré con G².

Eso sí, si mañana no aparezco, no llamen a la Guardia Civil: seguramente todavía estaré contando.

¡Jajajajaja!

 

martes, 3 de noviembre de 2026

España cuenta las pateras, zodiacs y cayucos, pero ¿cuántos inmigrantes entran por los aeropuertos y permanecen ilegalmente en el país?

 


España cuenta las pateras, zodiacs y cayucos, pero ¿cuántos inmigrantes entran por los aeropuertos y permanecen ilegalmente en el país?

Por Bruno Perera

Cuando hablamos de inmigración ilegal en España, casi siempre aparecen las mismas imágenes: pateras, zodiacs y cayucos abarrotados de inmigrantes ilegales magrebíes y/o subsaharianos que llegan a las costas canarias, andaluzas o baleares con solo lo puesto sobre ellos. Las cámaras de televisión muestran los desembarcos, las autoridades contabilizan las llegadas, la Policía y Cruz Roja participan y los medios de comunicación publican las cifras de los que llegan sanos, enfermos, los que mueren en alta mar, las mujeres preñadas, los nacimientos a bordo y los problemas graves que a veces ocurren a bordo de las embarcaciones, como han sido asesinatos de hombres y violaciones a mujeres.

Sin embargo, hay otra cuestión que merece una investigación mucho más profunda: ¿cuántos inmigrantes procedentes de países extracomunitarios llegan a España por los aeropuertos, inicialmente como turistas o visitantes, y después permanecen en el país sin disponer de autorización para hacerlo?

No se trata de afirmar que todos los extranjeros que llegan en avión incumplen la legislación. La inmensa mayoría de los viajeros entra legalmente y regresa a su país o continúa su viaje. Se trata de averiguar si estamos prestando suficiente atención a una vía de entrada y permanencia ilegal que resulta mucho menos visible que las llegadas en pateras, zodiacs y cayucos.

6,9 millones de extranjeros residentes en España

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), a 1 de enero de 2025 España tenía 49.128.297 habitantes, de los cuales 6.911.971 poseían nacionalidad extranjera. Esto representaba el 14,1 % de la población.

Pero existe otro dato todavía más significativo: 9.464.210 residentes habían nacido fuera de España, lo que representaba el 19,3 % de la población.

La diferencia entre ambas cifras se explica, entre otras razones, porque muchas personas nacidas en otros países han adquirido posteriormente la nacionalidad española.

Entre las principales nacionalidades extranjeras encontramos ciudadanos de Marruecos, Colombia, Rumanía, Venezuela, Italia, Reino Unido, China, Ucrania, Perú, Honduras, Argentina, Ecuador, Paraguay, Pakistán y Brasil.

Son millones de personas que forman parte de la población residente en España. Ahora bien, estas cifras no permiten determinar por qué vía llegaron ni si su entrada fue legal o ilegal.

Las cifras oficiales de las llegadas por mar

El Ministerio del Interior contabilizó en 2024 un total de 64.019 entradas ilegales en España, de las cuales 61.372 se produjeron por vía marítima y 2.647 por vía terrestre, principalmente a través de Ceuta y Melilla.

En 2025 las cifras descendieron considerablemente.

Según el balance oficial publicado por el Departamento de Seguridad Nacional, llegaron ilegalmente a España 36.775 personas: 32.925 por vía marítima y 3.850 por vía terrestre.

En Canarias, las llegadas marítimas pasaron de 46.843 en 2024 a 17.788 en 2025.

Nota especial: El 30 y 31 de julio de 2026 se produjo una entrada masiva en Ceuta que fue organizada por Marruecos. El Gobierno español llegó a estimar unas 80.000 entradas, aunque alrededor de 70.000 personas habrían regresado posteriormente a Marruecos. Aún quedan en Ceuta unos 3.000 Menas y unos 7.000 adultos. Y en Canarias no ha dejado de llegar pateras, zodiacs y cayucos en los últimos dos meses, a veces hasta 4 pateras en un solo día con cientos de inmigrantes ilegales.

Estas cifras demuestran que las llegadas por mar están perfectamente identificadas como una categoría estadística de la inmigración ilegal.

Pero ¿qué sucede con quienes entran por los aeropuertos?

Los aeropuertos españoles: millones de pasajeros y una pregunta pendiente

Según AENA, durante 2024 los aeropuertos españoles registraron 309.332.069 pasajeros.

Naturalmente, esta cifra incluye españoles, ciudadanos comunitarios, turistas, viajeros de negocios y pasajeros de otros países. No significa que todos sean inmigrantes ni que todos procedan de fuera de la Unión Europea.

Sin embargo, permite comprender la enorme dimensión del tráfico aéreo internacional que recibe España.

Además, durante 2024 España expidió 1.327.298 visados Schengen uniformes de corta duración.

Estos visados permiten permanecer en el espacio Schengen un máximo de 90 días dentro de cualquier periodo de 180 días, siempre que se cumplan las condiciones legales.

Pero hay otra circunstancia que debemos considerar: ciudadanos de numerosos países latinoamericanos, entre ellos Colombia, Venezuela, Argentina, Brasil y Chile, pueden viajar a España sin necesidad de obtener previamente un visado para estancias cortas.

Por tanto, estudiar solamente los visados expedidos no permite conocer el número total de ciudadanos extracomunitarios que entran por vía aérea.

Un dato de Eurostat que merece atención

La oficina estadística de la Unión Europea, Eurostat, contabilizó en España durante 2024 un total de 84.690 nacionales de terceros países detectados en situación de estancia ilegal.

Esta cifra debe interpretarse correctamente: son personas detectadas por las autoridades por encontrarse ilegalmente en el territorio. No significa que todas hubieran llegado ese mismo año, ni que todas hubieran entrado por avión.

Podían haber llegado por mar, por tierra o mediante una entrada inicialmente legal que posteriormente dio lugar a una situación ilegal.

No obstante, existe una comparación que merece ser investigada:

  • Personas detectadas en situación ilegal en 2024: 84.690.
  • Llegadas ilegales por mar durante 2024: 61.372.
  • Diferencia numérica: 23.318 personas.

No podemos afirmar que esas 23.318 personas entraran por los aeropuertos. Las dos estadísticas miden fenómenos diferentes. Pero sí podemos preguntar por qué no se publica de forma suficientemente detallada el origen y la vía de entrada de las personas detectadas en situación ilegal.

Las fronteras aéreas también rechazan entradas

Eurostat ofrece otro dato interesante.

En 2024 España denegó la entrada a 6.415 ciudadanos de terceros países. De ellos, 5.650 fueron rechazados en las fronteras aéreas, 420 en las terrestres y 345 en las marítimas.

Esto significa que el 88,1 % de las denegaciones de entrada contabilizadas se produjo en las fronteras aéreas.

No quiere decir que esas personas consiguieran entrar ilegalmente. Precisamente fueron rechazadas. Pero demuestra que los controles aeroportuarios constituyen una parte muy importante de la vigilancia de las fronteras españolas.

¿Cuántas personas entran legalmente y después se quedan ilegalmente?

Esta es la pregunta principal de esta investigación.

Imaginemos a un ciudadano de un país extracomunitario que llega a Madrid con un visado turístico o con autorización para viajar sin visado. Entra legalmente, se aloja en España y, cuando vence el periodo autorizado, decide permanecer en el país.

A partir de ese momento puede encontrarse en situación administrativa ilegal, salvo que haya obtenido otra autorización o se encuentre amparado por algún procedimiento legal.

Su entrada inicial no fue ilegal. Lo que pasa a ser ilegal es su permanencia posterior.

Por eso, las estadísticas de llegadas en pateras, zodiacs y cayucos no pueden utilizarse como si representaran toda la inmigración ilegal existente en España.

Para conocer la dimensión real del fenómeno necesitamos distinguir entre las entradas ilegales desde el primer momento y las estancias que se convierten en ilegales después de una entrada legal.

La población africana y subsahariana que reside en España

Para completar esta investigación también debemos examinar la procedencia de los ciudadanos africanos que residen actualmente en España.

Según las cifras del INE a 1 de enero de 2025, España tenía 1.367.584 residentes de nacionalidad africana. Sin embargo, esta cantidad incluye tanto a ciudadanos del norte de África como del África subsahariana.

Es importante establecer esa diferencia porque no todos los inmigrantes africanos proceden de los países desde los que parten habitualmente las embarcaciones que llegan a Canarias.

Entre las nacionalidades subsaharianas con cifras individualizadas encontramos las siguientes:

País de procedencia

Residentes en España

Senegal

101.432

Mali

38.517

Nigeria

32.223

Gambia

26.953

Ghana

21.133

Guinea Ecuatorial

14.281

Guinea

11.594

Mauritania

10.500

Total, de estos ocho países

256.633

Estas ocho nacionalidades representan una parte de la población subsahariana residente en España, pero no su totalidad. Existen también residentes de Camerún, Costa de Marfil, Burkina Faso, Guinea-Bisáu, Cabo Verde, Angola, República Democrática del Congo, Etiopía, Kenia, Sudáfrica y otros países de la región.

La categoría estadística «otro país africano» agrupa 52.359 personas, pero no permite separar con precisión las nacionalidades subsaharianas de las norteafricanas.

Por otra parte, Marruecos, con 968.999 ciudadanos residentes, constituye la principal nacionalidad africana extranjera en España.

Estos datos permiten observar que la población africana residente en nuestro país no es homogénea y que resulta necesario diferenciar entre el norte y el sur del continente.

Una comparación entre los continentes

Si agrupamos a los extranjeros residentes por grandes regiones geográficas, encontramos una presencia muy importante de ciudadanos procedentes de América, África y Asia.

Según los datos del INE a 1 de enero de 2025, las cifras correspondientes a las principales agrupaciones eran:

  • América: 2.522.072 residentes.
  • África: 1.367.584 residentes.
  • Asia: 563.293 residentes.

Estas cantidades permiten comprobar que la población extranjera procedente de América supera ampliamente a la procedente de África, mientras que la población asiática también representa una parte significativa.

Pero debemos recordar que estas cifras corresponden a nacionalidades extranjeras, no a personas nacidas en cada continente, y tampoco indican si su entrada fue legal o ilegal.

La distribución geográfica de los residentes plantea una pregunta interesante: ¿qué proporción de la inmigración procedente de América y Asia llegó por vía aérea y qué proporción de la procedente de África lo hizo por vía marítima?

Es una comparación que merece disponer de estadísticas específicas.

Una petición de transparencia al Ministerio del Interior

Considero que el Ministerio del Interior debería facilitar una estadística detallada que permita responder a cinco preguntas:

1.    ¿Cuántos ciudadanos extracomunitarios han sido detectados cada año por permanecer en España después de vencer su visado o autorización de estancia?

2.    ¿Cuántos de ellos habían entrado inicialmente por un aeropuerto español?

3.    ¿Cuántos habían llegado por las fronteras terrestres?

4.    ¿Cuántos procedían de llegadas marítimas?

5.    ¿Se dispone de un desglose por nacionalidades y por años que permita comparar las distintas vías de entrada?

También sería conveniente conocer cuántas personas detectadas en situación ilegal habían entrado sin necesidad de visado y cuántas lo habían hecho con un visado de corta duración.

No estoy solicitando información sobre la identidad de ningún inmigrante, sino estadísticas generales que permitan conocer mejor la realidad migratoria de España.

Conclusión: no podemos medir un fenómeno mirando solamente las pateras, zodiacs y cayucos

El pueblo español tiene derecho a conocer con precisión cuántos inmigrantes entran ilegalmente en nuestro territorio y cuántos permanecen en él sin autorización.

Las llegadas por mar son visibles, se contabilizan y aparecen periódicamente en los balances oficiales. Sin embargo, la inmigración ilegal también puede producirse después de una entrada aérea inicialmente legal.

La cuestión no es enfrentar a quienes llegan por mar con quienes llegan por avión. La cuestión es que las estadísticas deben medir todas las vías de entrada y permanencia con el mismo rigor.

Si el Estado contabiliza a quienes llegan en una patera, zodiac o cayuco, también debería poder explicar cuántos inmigrantes entran por los aeropuertos y terminan permaneciendo ilegalmente en España.

Porque una política migratoria seria necesita información completa, no solamente imágenes de desembarcos.

Fuentes documentales

  • Instituto Nacional de Estadística (INE): Censo Anual de Población 2025.
  • Ministerio del Interior: Balances de inmigración irregular de 2024 y 2025.
  • Departamento de Seguridad Nacional: Flujos migratorios irregulares.
  • Eurostat: Enforcement of immigration legislation statistics, 2024.
  • Comisión Europea: EMN Country Factsheet Spain 2024.
  • AENA: Estadísticas de tráfico aeroportuario de 2024.
  • Funcas: La población extranjera en situación irregular en España, enero de 2026.

Fuentes oficiales para consultar:

Nota.

Un ejemplo a nivel nacional sobre las entradas de inmigrantes en situación ilegal.

Si observamos las cifras del INE correspondientes al 1 de enero de 2025, comprobamos que la población extranjera residente en España, procedente de estos tres grandes grupos continentales, se distribuía de la siguiente manera:

·        América: 2.522.072 residentes.

·        África: 1.367.584 residentes.

·        Asia: 563.293 residentes.

En estas tres cifras, dejando al margen a quienes realmente han entrado en España con un visado legal y han respetado las condiciones de su estancia, encontramos una cuestión que merece ser investigada: una gran parte de los inmigrantes residentes en España procede de países de América Latina y Asia. Como suele ocurrir, muchos de ellos podrían haber entrado por los aeropuertos con un visado o una autorización de estancia legal como turistas y, posteriormente, haber permanecido en el país una vez superado el plazo permitido, pasando así a encontrarse en situación ilegal.

Por tanto, no debemos centrar el análisis de la inmigración ilegal únicamente en las personas que llegan por mar en pateras, zodiacs y cayucos. También es necesario conocer cuántas entran por los aeropuertos y terminan permaneciendo en España sin autorización.

Teniendo en cuenta que la mayor parte de la población inmigrante residente en España procede de países de América Latina, resulta razonable pensar que la vía aérea podría ser una de las principales puertas de entrada de la inmigración ilegal. Muchas personas llegan inicialmente como turistas, pero posteriormente permanecen en el país una vez superado el tiempo autorizado de estancia, pasando así a encontrarse en situación ilegal. Por este motivo, cabe plantear que la mayor parte de la inmigración ilegal que residía en España antes de la última regularización inmigratoria procedía de países latinoamericanos. Con la regularización extraordinaria que el Gobierno español aprobó el 14 de abril 2026 con el plazo hasta el 30 de junio de este mismo año y que afectaba a 1.174.97 inmigrantes que se encontraban en situación ilegal, se aprobaron 609.737 solicitudes. Por lo tanto, en España quedan todavía en situación ilegal casi la mitad de los que presentaron la su solicitud inmigratoria, y también todas las decenas de miles de inmigrantes ilegales que han entrado después de haber finalizado la fecha de la regularización, -vía de aeropuertos, pateras, zodiacs y cayucos-.

Dato importante que explica que la mayor parte de la inmigración ilegal habida en España antes de la regularización era de estos países.

 ¿De dónde procedían los solicitantes?

 

Procedencia

Porcentaje

Colombia

25,9 %

Marruecos

13,3 %

Venezuela

11,8 %

Perú

8,8 %

Honduras

4,9 %

Una conclusión importante: aproximadamente dos de cada tres solicitudes correspondían a personas procedentes de América Central y Sudamérica. Esto aporta un dato oficial muy relevante para el análisis sobre el peso de la inmigración latinoamericana en España.

Dato especial y final.

Los inmigrantes que llegan a España por avión de países latinos americanos y asiáticos, rara vez son socorridos socialmente por los entes sociales españoles. Esta gente viene a través de familiares o bien por su cuenta, pero con algo de dinero para procurarse una estabilidad económica a través de un trabajo, sea por sí mismo o familiar. Pero la gran mayoría de los inmigrantes que llegan a España desde África en pateras, zodiacs y cayucos malamente traen lo puesto, y los entes sociales españoles deben procurarles a los adultos por un tiempo de una o dos semanas, asistencia médica, albergue, alimentos, ropa y calzado. Y para mujeres que vienen preñadas, lo mismo, pero por años de asistencia. Y a los menores los llamados MENAs, también lo mismo por varios años a razón de un gasto de unos 2.500-3.000 euros por mes por individuo. Esa es la diferencia económica que hay entre una inmigración hispana latina, la asiática y la africana.