
“El virus se está yendo”, “Tenemos más casos porque hacemos más tests que nadie”, “Las tendencias son alentadoras”... Las falacias detrás de las últimas declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su vicepresidente, Mike Pence, han quedado abruptamente expuestas al desnudo por los planes de la Unión Europea (UE) de reabrir sus fronteras al tráfico internacional y, muy probablemente, dejar fuera de momento a los viajeros del país norteamericano. La decisión se basará en criterios esencialmente epidemiológicos aún por definir pero que EE.UU. actualmente no cumple. Y en contra de lo que dijo Pence, las tendencias actuales no tienen nada de alentadoras: tras estancarse los contagios en mayo en unos 20.000 diarios, este mes se han disparado a entre 30.000 y 35.000. La UE, con 120 millones de habitantes menos, registra menos de 4.000 casos nuevos al día.
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