
La muerte de Rayshard Brooks a manos de un agente de policía blanco de Atlanta ya ha resultado en una letanía de consecuencias para la ciudad. La muerte de Brooks no solo provocó protestas este fin de semana, sino que también llevó a la repentina renuncia de la jefa de policía de Atlanta, Erika Shields. El agente que disparó a Brooks, identificado por la policía como Garrett Rolfe, fue despedido, y un segundo agente involucrado en el encuentro, Devin Brosnan, fue puesto en servicio de oficina. CNN ha contactado a los agentes y al sindicato de policía para obtener comentarios. Leer más
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