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martes, 30 de junio de 2026

Tres pesqueros robados en Marruecos con el mismo destino: Canarias

 


Tres pesqueros robados en Marruecos con el mismo destino: Canarias

Por Bruno Perera.

En apenas un año, tres pesqueros marroquíes robados y pirateados han terminado su travesía en las costas de Lanzarote. No llegaron faenando. No arribaron por un temporal. Llegaron utilizados como medio de transporte de inmigración ilegal. Y ese hecho, por sí solo, debería hacer reflexionar a las autoridades españolas y marroquíes.

El caso más reciente resulta especialmente llamativo. Según las informaciones publicadas, 12 ciudadanos marroquíes mayores de edad, robaron un pesquero en Marruecos y se pusieron rumbo a Canarias. Durante la travesía, la embarcación sufrió una avería en alta mar, y a unos 70 kilómetros de Lanzarote solicitó auxilio a Salvamento Marítimo de Canarias.

Como era de esperar, Salvamento Marítimo acudió en su ayuda. Salvar vidas humanas constituye una obligación legal y moral que nadie debería cuestionar. El problema no es el rescate. El problema comienza después.

La pregunta que muchos ciudadanos nos hacemos es inevitable: ¿Qué ocurre cuando quienes son rescatados llegan a España a bordo de una embarcación que ha sido robada? ¿Se les considera únicamente inmigrantes en situación ilegal o también presuntos autores de un delito de robo y piratería cuya investigación debe impulsarse con la misma diligencia?

Este ya no es un hecho aislado. Es el tercer caso conocido de un pesquero marroquí que termina en Canarias tras haber sido sustraído. En otro de esos episodios, la embarcación fue incendiada tras llegar a la costa lanzaroteña, provocando un vertido de combustible y obligando a intervenir por un problema de contaminación ambiental.

Cuando un mismo patrón se repite varias veces, deja de ser una simple anécdota. Se convierte en un fenómeno que exige respuestas.

La cooperación entre España y Marruecos debería contemplar protocolos más eficaces para estos supuestos. Si una embarcación ha sido denunciada como robada y todavía se encuentra navegando, la comunicación entre ambos países debe ser inmediata. El objetivo principal seguirá siendo salvar la vida de las personas, pero ello no debería impedir que, una vez garantizada su seguridad, se investiguen con rigor los posibles delitos cometidos.

Nadie discute el deber de rescatar a quien se encuentra en peligro en el mar. Ese principio forma parte del derecho marítimo internacional y de la tradición humanitaria de los pueblos marineros. Pero rescatar no significa olvidar. Tampoco significa renunciar a investigar.

Si el robo de pesqueros acaba convirtiéndose en una vía relativamente segura para alcanzar Canarias, el riesgo es evidente: otros pueden verse tentados a repetir el mismo método, convencidos de que el único resultado será ser tratados exclusivamente como inmigrantes ilegales.

España y Marruecos tienen medios suficientes para cooperar frente a este fenómeno. Lo que hace falta es voluntad política, coordinación policial y una actuación judicial rápida cuando existan indicios de que una embarcación ha sido robada para emprender una travesía hacia el archipiélago.

La solidaridad con quien necesita ser rescatado no es incompatible con la defensa de la legalidad. Ambas obligaciones pueden y deben convivir. Porque proteger la vida humana nunca debería significar cerrar los ojos ante la posible comisión de delitos.

Datos y fuentes

  • El rescate del pesquero averiado a finales de junio de 2026 fue informado por diversos medios, que indicaron que la embarcación había sido robada en Marruecos antes de dirigirse hacia Lanzarote.
  • En junio de 2025 se informó de la llegada a Lanzarote de otro pesquero marroquí sustraído.
  • En septiembre de 2025 otro pesquero robado llegó a Lanzarote, fue pasto de las llamas y se produjo un vertido de combustible que requirió la intervención de las autoridades competentes.
  • El derecho marítimo internacional establece la obligación de prestar auxilio a las personas en peligro en el mar, con independencia de su nacionalidad o de las circunstancias en que se encuentren. Posteriormente, las autoridades pueden investigar los posibles delitos relacionados con la embarcación y sus ocupantes.

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·        Nota: En el momento de escribir estas líneas, se desconoce si los inmigrantes ilegales marroquíes que llegaron a Lanzarote en el barco pesquero que posteriormente se incendió —o que pudo haber sido incendiado— ya han sido juzgados o si fueron finalmente deportados a Marruecos. En cuanto a los menores extranjeros no acompañados (MENAs) que viajaban en esa embarcación, permanecen bajo la tutela de un centro de acogida en Canarias.

·        Si las autoridades no adoptan medidas eficaces para frenar este tipo de hechos, es previsible que continúen llegando más barcos pesqueros robados. Con la legislación actual, quienes arriban en estas embarcaciones pueden terminar recibiendo el mismo tratamiento administrativo que quienes llegan en patera, pese a las posibles diferencias en las circunstancias de su llegada.

·        Llevando este razonamiento al extremo, algunos nos preguntamos dónde podría estar el límite, llegando incluso a plantear, de forma hipotética, si algún día podrían producirse otros medios ilícitos de llegada, como el robo de aeronaves para alcanzar las islas.

 

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