Rancho Texas - Puerto del Carmen - Lanzarote

lunes, 29 de junio de 2026

Los llamados reyes guanches no fueron reyes sino jefes de tribus

 

                                                                                    Guanches de Canarias

Los llamados reyes guanches no fueron reyes sino jefes de tribus

Por Bruno Perera.

A lo largo de la historiografía tradicional de Canarias se ha repetido con frecuencia la idea de que en las islas existieron “reyes guanches” antes de la conquista europea. Sin embargo, este término es una simplificación posterior de los cronistas europeos, que interpretaron estructuras sociales aborígenes con categorías propias de la Europa medieval.

En realidad, lo que existía en las islas no eran monarquías en sentido estricto, sino jefaturas locales o líderes de grupos tribales, con una organización social adaptada a cada isla y a sus condiciones ambientales. El caso de Lanzarote es especialmente ilustrativo.

En el yacimiento de Zonzamas, uno de los asentamientos indígenas más conocidos, se han documentado las llamadas “casas hondas”. Estas estructuras no eran palacios ni residencias regias, sino viviendas excavadas o semiexcavadas en el terreno volcánico, adaptadas a un entorno árido, ventoso y con escasez de recursos constructivos como la madera.

Estas viviendas podían albergar grupos familiares reducidos, posiblemente de entre unas pocas personas y unidades domésticas más amplias, organizadas en clanes o linajes. La imagen de grandes palacios o cortes reales no se corresponde con la evidencia arqueológica disponible.

La economía de estas comunidades era fundamentalmente agro-pastoril y de subsistencia, basada en la ganadería de cabras y ovejas, con consumo de leche, queso y carne. También se complementaba con recursos marinos como pescado y marisco, además de la recolección de plantas silvestres y el cultivo limitado de cereales como la cebada, probablemente procesada en forma de gofio.

La vestimenta se elaboraba principalmente con pieles de animales, trabajadas de forma funcional, y los utensilios cotidianos eran de piedra, madera, hueso y cerámica. La alfarería, aunque sencilla, cumplía funciones domésticas esenciales como el almacenamiento y el transporte de alimentos y agua.

En un entorno como el de Lanzarote, donde el agua es escasa, el uso de aljibes y sistemas de almacenamiento era fundamental para la supervivencia. Esto demuestra un conocimiento práctico del medio y una adaptación constante a las condiciones de la isla.

El uso del término “rey” para referirse a estos líderes procede de la interpretación de los conquistadores y cronistas europeos, que tendían a traducir estructuras políticas ajenas a su propio sistema de referencias. En realidad, se trataba de jefes o autoridades locales con poder dentro de su comunidad, pero sin una estructura estatal centralizada como las monarquías europeas.

Por tanto, la imagen de “reyes guanches” resulta imprecisa. Es más correcto hablar de sociedades aborígenes organizadas en jefaturas tribales, con liderazgos locales, economías de subsistencia y una fuerte adaptación al medio insular.

La historia de Canarias no pierde valor al eliminar mitos o simplificaciones; al contrario, se vuelve más precisa y comprensible. Reconocer la verdadera naturaleza de estas sociedades permite entender mejor cómo llegaron unos 300 a.C., cómo vivían, cómo se organizaban y cómo sobrevivieron durante siglos en un entorno tan exigente como el del archipiélago.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario