¿Cuándo se ha
vivido mejor en España, con el franquismo o durante la democracia?
Por Bruno Perera
La pregunta sigue viva en millones de
conversaciones familiares, bares, tertulias y redes sociales: ¿se vivía mejor
en España durante el franquismo o se vive mejor hoy en democracia? La respuesta
no es sencilla, porque depende de qué aspecto de la vida quiera analizarse y
también de la experiencia personal de cada generación.
Para muchos españoles mayores, especialmente
quienes crecieron entre los años cincuenta y setenta, existe el recuerdo de una
sociedad donde, pese a las limitaciones políticas, la vida parecía más estable.
Se podía trabajar con relativa facilidad, formar una familia numerosa y comprar
una vivienda con menos obstáculos que hoy. No eran raras las familias con
cuatro, seis u ocho hijos. Un solo sueldo, normalmente el del padre, podía mantener
el hogar. La vivienda era mucho más asequible en proporción al salario y
existía una sensación de mayor seguridad social y de barrio.
Sin embargo, esa realidad convivía con otra mucho
más dura que a veces se olvida o se minimiza. España era entonces un país con
menos libertades políticas y civiles. Existía censura, los partidos políticos
estaban prohibidos, los sindicatos independientes no podían actuar libremente y
las críticas abiertas al régimen podían tener consecuencias graves. Franquismo
Durante las primeras décadas del franquismo,
España también sufrió pobreza, aislamiento internacional y atraso económico.
Muchas familias sobrevivían con muy pocos recursos y la emigración hacia Europa
o hacia grandes ciudades españolas fue masiva. No obstante, a partir de los
años sesenta llegó una etapa de fuerte crecimiento económico conocida como el
“milagro económico español”, impulsada por el turismo, la industrialización y
la apertura parcial al exterior. Milagro económico español
Hoy, en democracia, España disfruta de libertades
políticas, elecciones libres, libertad de prensa, derechos sociales amplios y
una calidad de vida tecnológica y sanitaria muy superior a la de aquella época.
La mayoría de los españoles posee comodidades que hace cincuenta años eran inimaginables:
internet, coches accesibles, universidades masificadas, viajes internacionales
baratos, acceso inmediato a información y una sanidad pública moderna.
Pero al mismo tiempo ha aparecido otro problema
profundo: la inseguridad económica de las clases medias y jóvenes. Muchos
trabajadores sienten que hoy se trabaja más para vivir peor. Comprar una
vivienda se ha convertido en un reto gigantesco para miles de parejas. Los
alquileres absorben gran parte de los salarios y la precariedad laboral provoca
que muchos jóvenes sigan viviendo con sus padres hasta edades avanzadas. Tener
hijos ya no depende solo de querer, sino de poder permitírselo económicamente.
Ahí es donde surge la nostalgia de algunos
sectores hacia el pasado. No necesariamente por la falta de libertades del
franquismo, sino por la percepción de que entonces existía más estabilidad
social y menos presión económica cotidiana. La frase “antes con un sueldo se
levantaba una familia y hoy apenas se puede mantener uno mismo” resume bastante
bien ese sentimiento.
También existe otro elemento importante: la
corrupción política. Muchos ciudadanos consideran que en la España actual la
corrupción ha alcanzado niveles gigantescos y profesionalizados, afectando a
distintos partidos y administraciones. Casos como el Caso Gürtel, el Caso de
los ERE y otros muchos han deteriorado la confianza pública en las
instituciones.
Durante el franquismo también hubo corrupción,
enchufismo y privilegios para sectores cercanos al poder, pero existía menos
transparencia y menos investigaciones públicas. La diferencia es que hoy los
casos salen más a la luz debido a la existencia de jueces independientes,
medios de comunicación y oposición política.
Por tanto, comparar ambas épocas exige honestidad
histórica. Ni el franquismo fue un paraíso perfecto, ni la democracia actual ha
resuelto todos los problemas de los ciudadanos. Una etapa ofrecía más
estabilidad familiar y vivienda accesible, pero menos libertades. La otra
ofrece más derechos y libertades, pero también una presión económica y social
que afecta cada vez más a la población.
Quizá la verdadera pregunta no sea si se vivía
mejor antes o ahora, sino por qué una parte creciente de la sociedad siente que
el progreso económico prometido por la democracia no ha llegado plenamente a
las clases trabajadoras y medias. Ahí es donde se encuentra el verdadero debate
de fondo.
Datos y
contexto histórico
1.
Durante el franquismo la natalidad española era
una de las más altas de Europa occidental.
- En la actualidad, España posee una de las tasas de natalidad más bajas
del continente. España
- El precio medio de la vivienda en relación con el salario era
considerablemente más accesible en los años 60 y 70 que hoy.
- La edad media de emancipación juvenil actual supera ampliamente la de
generaciones anteriores.
- La democracia española ha permitido elecciones libres desde 1977 y el
desarrollo del actual sistema constitucional surgido tras la Transición
española.

No hay comentarios:
Publicar un comentario