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lunes, 15 de diciembre de 2025

La dificultad de vivir en Canarias con una pensión baja: un desafío creciente que maltrata y ahoga a los pensionistas

 


La dificultad de vivir en Canarias con una pensión baja: un desafío creciente que maltrata y ahoga a los pensionistas

Por Bruno Perera.

Vivir en Canarias con una pensión limitada se ha convertido en un reto considerable en los últimos años. La combinación de altos precios en vivienda y en productos básicos pone a muchas personas mayores en una situación económica precaria.

Para quienes cobran una pensión contributiva de alrededor de 1.000 euros al mes de 14 pagas anuales, el nivel de vida puede ser complicado si no poseen vivienda propia. Los precios de los alquileres en las islas han experimentado un aumento constante, impulsados por la demanda turística, la escasez de vivienda disponible y la inflación. Encontrar un apartamento o incluso una habitación por menos de 500–600 euros al mes se ha vuelto prácticamente imposible en zonas céntricas o con buena conexión de transporte. Esto implica que gran parte de la pensión se destina únicamente a cubrir el alojamiento, dejando poco margen para alimentación, medicinas, transporte y otros gastos básicos.

La situación es aún más crítica para quienes dependen de pensiones no contributivas, que rondan los 600 euros mensuales de 14 pagas anuales. Con ingresos tan reducidos, los mayores enfrentan decisiones difíciles: priorizar el alquiler sobre la compra de alimentos, medicamentos o servicios esenciales, o depender de la ayuda de familiares y servicios sociales. La cesta de la compra en Canarias, que incluye productos básicos como frutas, verduras, pescado, carne y lácteos, también tiene precios más altos que en muchas otras regiones de España, quizás debido en gran parte al coste de transporte y logística.

Además, el costo de servicios como electricidad, agua y gas se suma a la presión financiera, lo que hace que la autonomía económica de las personas mayores con pensiones bajas sea extremadamente limitada. Muchos recurren a alternativas como compartir vivienda o residir en municipios con alquileres más asequibles, aunque esto a veces implica desplazarse lejos de servicios médicos y centros sociales, afectando su calidad de vida.

La realidad de vivir en Canarias con pensiones bajas refleja un problema estructural: la desconexión entre el coste de la vida y los ingresos de las personas mayores. Para mejorar esta situación, se requieren medidas que incluyan:

  • Aumento de las pensiones mínimas y no contributivas.
  • Políticas de vivienda asequible para personas mayores y vulnerables.
  • Subvenciones o ayudas directas para cubrir los gastos de alimentación y servicios básicos.

En definitiva, Canarias presenta un escenario difícil para quienes dependen exclusivamente de una pensión. La combinación de altos alquileres, precios elevados en alimentos y servicios, y la falta de vivienda propia, convierte la vida cotidiana en un verdadero desafío económico y social.

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Resumen del coste de la vida en Canarias

1. Apartamento de 1 habitación en zonas céntricas y no tan céntricas: 600 – 800 € al mes.

2. Habitación en zonas menos céntricas: 450 – 600 € al mes.

3. Habitación compartida: 250 – 400 € al mes.

4. Para alguien con pensión de 600 € no contributiva, incluso una habitación compartida puede consumir gran parte del ingreso.

Alimentación

1. Cesta básica mensual (frutas, verduras, carne, pescado, lácteos, pan, aceite, huevos): 200 – 300 € por persona.

2. Comer fuera ocasionalmente o incluir productos de marca puede subir el gasto que pocos pensionistas pueden disfrutar.

Servicios básicos

1. Electricidad, agua, gas: 50-60  € al mes, dependiendo del consumo y la zona.

2. Internet y teléfono móvil: 30 – 50 € al mes. Algo que es un sueño para algunos pensionistas.

Transporte

1. Transporte público mensual: 40 – 60 € (varía según la isla y el municipio y según la tarjeta de pensionista).

2. Mantener un coche es más caro: combustible, seguro y mantenimiento pueden superar los 150 € al mes.

Otros gastos

1. Medicamentos y productos de cuidado personal: 20 – 50 € al mes, según necesidades.

2. Ropa y calzado: opcional, difícil de cubrir con pensión baja. Salvo que el pensionista compre ropa y calzado (usado) en las tiendas de Cáritas.

Nota final y de pena: En mi querida Canarias no todo es tan maravilloso como los políticos lo pintan.

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