La dificultad de vivir en Canarias con una pensión baja: un desafío
creciente que maltrata y ahoga a los pensionistas
Por Bruno
Perera.
Vivir en Canarias con una pensión limitada se ha
convertido en un reto considerable en los últimos años. La combinación de altos
precios en vivienda y en productos básicos pone a muchas personas mayores en
una situación económica precaria.
Para quienes cobran una pensión contributiva de
alrededor de 1.000 euros al mes de 14 pagas anuales, el nivel de vida
puede ser complicado si no poseen vivienda propia. Los precios de los alquileres
en las islas han experimentado un aumento constante, impulsados por la
demanda turística, la escasez de vivienda disponible y la inflación. Encontrar
un apartamento o incluso una habitación por menos de 500–600 euros al mes se ha
vuelto prácticamente imposible en zonas céntricas o con buena conexión de
transporte. Esto implica que gran parte de la pensión se destina únicamente a
cubrir el alojamiento, dejando poco margen para alimentación, medicinas,
transporte y otros gastos básicos.
La situación es aún más crítica para quienes
dependen de pensiones no contributivas, que rondan los 600 euros
mensuales de 14 pagas anuales. Con ingresos tan reducidos, los mayores
enfrentan decisiones difíciles: priorizar el alquiler sobre la compra de
alimentos, medicamentos o servicios esenciales, o depender de la ayuda de
familiares y servicios sociales. La cesta de la compra en Canarias, que
incluye productos básicos como frutas, verduras, pescado, carne y lácteos,
también tiene precios más altos que en muchas otras regiones de España, quizás debido
en gran parte al coste de transporte y logística.
Además, el costo de servicios como electricidad,
agua y gas se suma a la presión financiera, lo que hace que la autonomía
económica de las personas mayores con pensiones bajas sea extremadamente
limitada. Muchos recurren a alternativas como compartir vivienda o residir en
municipios con alquileres más asequibles, aunque esto a veces implica
desplazarse lejos de servicios médicos y centros sociales, afectando su calidad
de vida.
La realidad de vivir en Canarias con pensiones
bajas refleja un problema estructural: la desconexión entre el coste de la vida
y los ingresos de las personas mayores. Para mejorar esta situación, se
requieren medidas que incluyan:
- Aumento de las pensiones mínimas y no contributivas.
- Políticas de vivienda asequible para personas mayores y vulnerables.
- Subvenciones o ayudas directas para cubrir los gastos de alimentación
y servicios básicos.
En definitiva, Canarias presenta un escenario
difícil para quienes dependen exclusivamente de una pensión. La combinación de
altos alquileres, precios elevados en alimentos y servicios, y la falta de
vivienda propia, convierte la vida cotidiana en un verdadero desafío económico
y social.
…………………..
Resumen del
coste de la vida en Canarias
1. Apartamento de 1 habitación en zonas céntricas
y no tan céntricas: 600 – 800 € al mes.
2. Habitación en zonas menos céntricas: 450 – 600 € al mes.
3. Habitación compartida: 250 – 400 € al mes.
4. Para alguien con pensión de 600 € no
contributiva, incluso una habitación compartida puede consumir gran parte del
ingreso.
Alimentación
1. Cesta básica mensual (frutas, verduras, carne,
pescado, lácteos, pan, aceite, huevos): 200 – 300 € por persona.
2. Comer fuera ocasionalmente o incluir productos
de marca puede subir el gasto que pocos pensionistas pueden disfrutar.
Servicios básicos
1. Electricidad, agua, gas: 50-60 € al mes, dependiendo del consumo y la zona.
2. Internet y teléfono móvil: 30 – 50 € al mes.
Algo que es un sueño para algunos pensionistas.
Transporte
1. Transporte público mensual: 40 – 60 € (varía
según la isla y el municipio y según la tarjeta de pensionista).
2. Mantener un coche es más caro: combustible, seguro
y mantenimiento pueden superar los 150 € al mes.
Otros gastos
1. Medicamentos y productos de cuidado personal:
20 – 50 € al mes, según necesidades.
2. Ropa y calzado: opcional, difícil de cubrir
con pensión baja. Salvo que el pensionista compre ropa y calzado (usado) en las
tiendas de Cáritas.
Nota final y de pena: En mi querida Canarias no todo es tan
maravilloso como los políticos lo pintan.

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