
Nos encanta estrenar ropa. Sin embargo, usarla sin antes haberla lavado no parece la mejor idea. Es una cuestión de salud. Hay básicamente dos razones por las que nos desaconsejan ponernos de inmediato ese pantalón que acabamos de comprar. De un lado, por los químicos que se han usado al confeccionar esa prenda y, de otro, por las personas que han podido tocar (y ponerse) ese pantalón antes que nosotros. En la confección de cualquier producto textil se usan productos químicos que pueden provocar enfermedades en la piel. Por ejemplo, el algodón se pulveriza con pesticidas en el campo y luego, en su transporte, se usan tintes o fungicidas para evitar los hongos. Además, se colorea con tintes químicos o se mezcla después con fibras sintéticas como nylon, spandex o poliester, cuya fabricación supone el uso de productos químicos. Leer más
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