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domingo, 31 de mayo de 2026

El plátano canario pierde calidad por sus magulladuras y demasiado frío

 


El plátano canario pierde calidad por sus magulladuras y demasiado frío

Por Bruno Perera

Durante décadas se nos ha dicho que el plátano canario es uno de los mejores del mundo. Muchos consumidores coinciden en que posee un sabor intenso, un aroma agradable y unas características diferenciadas respecto a otras variedades de plátano que llegan a Europa desde América. Sin embargo, una cosa es el potencial de calidad del producto y otra muy distinta la calidad con la que finalmente llega al consumidor.

A mi juicio, el principal problema del plátano canario no está en la planta ni en la variedad cultivada, sino en la forma en que se manipula desde la finca hasta el supermercado. Es frecuente encontrar en los comercios plátanos canarios de diferentes tamaños, algunos raquíticos, otros demasiados delgados, y otros mal madurados con numerosas magulladuras, manchas oscuras y señales evidentes de golpes sufridos durante la recolección, el transporte o el almacenamiento.

Cualquier agricultor sabe que el plátano es una fruta delicada. Un golpe recibido durante la cosecha puede no apreciarse en ese momento, pero días después se convierte en una mancha oscura que afea la fruta y acelera su deterioro interior. Si a ello se suma una cadena de manipulación poco cuidadosa, el resultado es un producto que pierde gran parte de la calidad que tenía cuando colgaba de la platanera.

Por ello, un buen plátano debe comenzar siendo tratado con respeto desde el primer momento. Debe bajarse de la platanera con cuidado, cortar las manillas sin brusquedad, lavarse adecuadamente, empaquetarse con esmero y transportarse evitando golpes innecesarios. La calidad no se consigue únicamente en el campo; también se construye en cada etapa posterior.

Otro aspecto que merece reflexión es la conservación en cámaras y supermercados. Muchos consumidores consideran que el plátano canario es sometido a temperaturas excesivamente bajas durante parte de su distribución. Cuando una fruta tropical recibe más frío del conveniente puede sufrir alteraciones en su proceso de maduración. El resultado puede ser una fruta que aparenta estar madura por fuera pero que mantiene una textura más dura de lo esperado o desarrolla defectos que afectan a su calidad comercial.

Asimismo, algunos consumidores afirman notar diferencias entre un plátano madurado de forma natural y otro sometido a procesos acelerados de maduración. Independientemente del método utilizado, el objetivo debería ser siempre que la fruta llegue al consumidor con una textura, sabor y aspecto que reflejen la calidad real del producto cultivado.

Mientras tanto, el plátano también llamado banana importada de países como Costa Rica suele presentarse en muchos establecimientos con una apariencia más uniforme, menos golpes visibles y un tamaño más homogéneo. Esto no significa necesariamente que tenga mejor sabor que el plátano canario, pero sí demuestra que la presentación comercial y la manipulación postcosecha desempeñan un papel fundamental en la percepción de calidad que recibe el comprador.

Canarias posee unas condiciones climáticas privilegiadas para el cultivo del plátano. La experiencia de sus agricultores es amplia y la tradición platanera forma parte de la identidad de las islas. Precisamente por ello, resulta necesario ser autocríticos. Presumir de calidad exige ofrecer calidad de forma constante. (Y las subvenciones al plátano canario deben ser concedidas de acuerdo con su calidad).

Si el sector platanero quiere reforzar aún más el prestigio de su producto, debería prestar una atención especial a la reducción de golpes durante la manipulación, mejorar los sistemas de transporte y almacenamiento, revisar los procesos de conservación y garantizar que la fruta llegue al consumidor en el mejor estado posible.

El plátano canario tiene potencial para ser uno de los mejores del mundo, pero para que esa afirmación sea plenamente creíble no basta con destacar su sabor. También debe llegar al mercado con una presentación impecable, libre de magulladuras innecesarias y con una maduración óptima. Solo entonces podrá presumirse de calidad sin reservas.

Datos y observaciones complementarias

1.      Las magulladuras aceleran la oxidación de los tejidos internos del plátano y reducen su vida comercial.

  1. Las frutas tropicales son especialmente sensibles a temperaturas demasiado bajas durante ciertos estados de maduración.
  2. En los mercados modernos, la percepción visual influye enormemente en la decisión de compra.
  3. Una fruta con mejor aspecto suele venderse antes, genera menos desperdicio alimentario y mejora la imagen del productor.
  4. La calidad agrícola no depende únicamente del cultivo; la cadena de manipulación posterior puede mejorarla o deteriorarla significativamente.

Este enfoque puede resultar útil para abrir un debate constructivo dentro del sector platanero canario, centrándose en la mejora de la calidad final que recibe el consumidor.

Nota: Soy como Poncius Pilatus, tiro la piedra me lavo las manos y dejo a los demás que se laven las suyas con el jabón que quieran. 

 

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