
El renovado liderazgo de Pedro Sánchez –apuntalado con su llegada a la Moncloa hace un año y consolidado por los triunfos electorales del 28-A y el 26-M– acalló la contestación interna y dispersó a los críticos en el PSOE. Pero eso no significa que todos piensen lo mismo. Muy al contrario, la nueva investidura fallida de Sánchez vuelve a sumir en la incertidumbre al PSOE. Y hay posiciones discrepantes: unos celebran que quedara dinamitado un gobierno de coalicióncon Podemos del que siempre recelaron; y otros advierten que, guste más o menos, nada podrán hacer sin la formación morada, y apuestan por “recomponer la difícil relación”. Unos acarician una repetición electoral, que otros muchos temen. Unos miran al PP y Ciudadanos, en demanda de “acuerdos transversales”, y otros se preguntan para qué apelar a las derechas, ya que siempre vieron cegada esta vía. Pero casi todos los dirigentes consultados por La Vanguardia consideran que ahora sólo queda una disyuntiva posible: “O gobierno en solitario en septiembre o elecciones en noviembre”. Esa es la posición que, aseguran, mantiene Sánchez. Y cruzan los dedos. Leer más
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