
El jueves el Banco Central Europeo (BCE) despide el año 2018 con su última reunión del ejercicio. El encuentro no es de poca importancia en esta ocasión, ya que por primera vez el organismo publicará sus previsiones económicas para el año 2021, y podría mostrarse más preocupado por los débiles datos macroeconómicos que se están publicando recientemente en la Eurozona.
Más allá de las nuevas estimaciones, no se esperan grandes novedades en esta reunión, pero, eso sí, poco a poco los expertos están empezando a asumir que el optimismo del BCE tendrá que rebajarse, debido a la ralentización del crecimiento económico, y que el organismo presidido por Mario Draghi va a tardar más de lo previsto en acabar con los estímulos que mantiene para la región.
La encuesta de Bloomberg a 31 expertos que se llevó a cabo durante los primeros días de diciembre muestra cómo los analistas están enfriando sus expectativas de retirada de estímulos por parte del BCE para los próximos años. Ahora creen que el organismo dedicará más tiempo del que se preveía a reinvertir los bonos que tiene en su balance: en octubre el 53% de los analistas esperaba que la entidad dedicase 2 años a este proceso, mientras que ahora son el 69% los que creen que tardará 3 años o más.
Como novedad para esta reunión los analistas sólo esperan un cambio, y es que el BCE ajuste precisamente sus reinversiones, y las adapte a las nuevas cuotas de capital [la contribución de cada país al BCE], que se anunciaron el 3 de diciembre y entrarán en vigor el próximo 1 de enero. El cambio en la cuota de capital supondrá que Alemania pese algo más, mientras que Italia, España y Grecia son los países que verán su porcentaje más reducido.
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