Ojo
con las plumas y los bolígrafos borrables: no son aptos para documentos
importantes
Por
Bruno Perera
En los
últimos años han aparecido en el mercado plumas y bolígrafos borrables con una
o dos gomas que prometen una gran comodidad: escribir, borrar y volver a
escribir sobre el mismo papel. A primera vista parecen un invento excelente,
especialmente para estudiantes, profesores y personas que realizan muchos
apuntes.
Sin embargo,
tras hacer algunas pruebas, he descubierto un inconveniente que conviene
conocer antes de utilizarlos para documentos importantes.
Al escribir
con una pluma o bolígrafo borrable y aplicar calor por la parte posterior del
papel, por ejemplo con un simple mechero, la escritura desaparece por completo.
Esto ocurre porque la tinta utilizada es termocrómica, es decir, cambia de color
cuando alcanza una determinada temperatura y se vuelve prácticamente invisible.
Este hecho
plantea un problema importante. Las impresoras y fotocopiadoras láser utilizan
calor para fijar el tóner sobre el papel. En algunos casos, ese calor puede
hacer desaparecer parcial o totalmente lo escrito con una pluma o bolígrafo
borrable. Del mismo modo, un documento guardado dentro de un vehículo expuesto
al sol o cerca de una fuente intensa de calor también podría perder la
escritura.
Por este
motivo, estas plumas y bolígrafos no deberían utilizarse para:
·
Firmar
contratos.
·
Firmar
documentos bancarios.
·
Rellenar
formularios oficiales.
·
Escribir
documentos legales.
·
Cualquier
escrito que deba conservarse durante muchos años.
Su verdadero
campo de utilidad es otro. Son ideales para:
·
Hacer
borradores.
·
Tomar
apuntes.
·
Resolver
ejercicios.
·
Escribir
en agendas.
·
Corregir
textos sin desperdiciar hojas de papel.
En este
sentido, sí cumplen una función muy positiva: permiten ahorrar papel, ya que
una misma hoja puede reutilizarse muchas veces antes de desecharla.
Por tanto,
estas plumas y bolígrafos no deben considerarse instrumentos para redactar
documentos permanentes, sino herramientas de trabajo temporal.
Antes de usar
una pluma o un bolígrafo borrable conviene conocer esta limitación. Un invento
puede ser muy práctico, pero también es importante saber cuándo utilizarlo y
cuándo no.
Conclusión
Las plumas y
bolígrafos borrables son excelentes para ahorrar papel y realizar borradores,
pero no ofrecen la seguridad necesaria para documentos importantes. Cuando un
escrito deba conservarse, archivarse o tener validez legal, la mejor opción
sigue siendo una pluma o un bolígrafo de tinta permanente.
Nota 1: También conviene
saber que la escritura realizada con una pluma o bolígrafo borrable que haya
desaparecido por efecto del calor —ya sea por la fricción de la goma de borrar
o por una fuente de calor, como un mechero— puede reaparecer al enfriarse
intensamente el documento, por ejemplo introduciéndolo durante un tiempo en un
congelador. No obstante, la recuperación de la escritura puede no ser perfecta
y depende del tipo de tinta y de la marca de la pluma o del bolígrafo.
Nota 2 : Cuando se vaya a firmar un contrato, un documento bancario, un formulario oficial o cualquier otro escrito con validez legal, es recomendable que quien prepara el documento facilite su propia pluma o bolígrafo de tinta permanente. De este modo se evita, por descuido o de forma intencionada, que la firma se realice con una pluma o un bolígrafo de tinta borrable, cuya escritura podría desaparecer si el documento se expone a temperaturas elevadas. No se trata de desconfiar de la persona que firma, sino de adoptar una sencilla medida de seguridad que contribuya a garantizar la conservación y la integridad del documento con el paso del tiempo.
Como medida de seguridad, después de firmar un documento
importante puede aplicarse calor por la parte posterior del papel. Si la firma
o el texto desaparecen o se atenúan, significa que se utilizó una pluma o un
bolígrafo borrable y no una tinta permanente.

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