Con su decisión de desplegar más de 5.000 soldados en la frontera con México, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump ha ordenado el traslado de más personal militar al suroeste de su país que los que sirven actualmente en algunas de las zonas de combate más polémicas del mundo.
Altos cargos militares han defendido el despliegue con argumentos basados en la seguridad nacional, pero la misión, bautizada como Operación Patriota Fiel, levanta una serie de dudas y muchos veteranos la han calificado de maniobra políticadel presidente, ansioso por encender a su base de seguidores a unos días de las elecciones intermedias.
"¿Donald Trump piensa que personas sin armas que huyen de horrores y están todavía a 1.000 millas de distancia son una amenaza a la seguridad nacional a una semana de las elecciones?", dijo Will Fischer, un exmarine que ahora trabaja para VoteVets, una organización de veteranos progresista.
"No lo creo", dijo Fischer. "Es una estratagema política para agitar las brasas del racismo y el nativismo, y otra vez está utilizando al ejército como apoyo político para hacer avanzar su propia agenda".

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