¿Puede un
futbolista recorrer todo el campo con el balón sobre la cabeza o el hombro y
marcar un gol?
Por Bruno Perera
El fútbol parece un deporte sencillo, pero en
ocasiones surgen preguntas que ponen a prueba los límites del reglamento. Una
de ellas es la siguiente:
¿Qué ocurriría si un jugador con su pie colocara
el balón sobre su cabeza o sobre su hombro, recorriera todo el campo y marcara
un gol? ¿Sería legal?
A primera vista, muchas personas responderían que
no. Sin embargo, cuando se estudian las Reglas de Juego de la IFAB, la
respuesta resulta mucho más interesante.
Llevar el
balón con los pies
Si un futbolista controla el balón con los pies
desde su propia portería hasta la contraria, regateando a los rivales y
finalmente marca un gol, no existe ninguna duda: el gol es completamente
legal.
El reglamento no obliga a pasar el balón ni
limita la distancia que un jugador puede recorrer con él. De hecho, algunos de
los goles más famosos de la historia del fútbol consistieron precisamente en
largas carreras individuales.
¿Y si lo lleva
sobre la cabeza?
Aquí aparece una situación extraordinaria.
Sorprendentemente, las Reglas de Juego no
contienen ningún artículo que prohíba expresamente transportar el balón sobre
la cabeza.
El reglamento únicamente establece que un jugador
puede jugar el balón con cualquier parte del cuerpo excepto las manos y los
brazos (salvo el portero dentro de su propia área).
Por tanto, el simple hecho de apoyar el balón
sobre la cabeza no constituye automáticamente una infracción.
¿Y sobre el
hombro?
Ocurre exactamente lo mismo.
El hombro es una parte del cuerpo con la que está
permitido jugar el balón. De hecho, las aclaraciones oficiales de la IFAB
indican que un gol marcado con el hombro es perfectamente válido.
Por ello, tampoco existe una norma que prohíba,
por sí sola, mantener el balón equilibrado sobre el hombro.
Entonces,
¿dónde está el problema?
La clave no está en la posición del balón, sino
en otra regla del fútbol: el juego peligroso.
La Regla 12 de la IFAB define el juego peligroso
como una acción que, al intentar jugar el balón, crea riesgo de lesión para un
jugador o impide que un adversario dispute el balón por temor a lesionarse.
Esto significa que el árbitro debe valorar cada
situación concreta.
Primer caso
Si los defensores todavía pueden disputar el
balón de forma normal y segura, resulta difícil encontrar una norma que obligue
al árbitro a detener el juego.
Segundo caso
Si el balón está colocado sobre la cabeza del
jugador y los rivales solo pueden intentar quitárselo golpeándole la cabeza, el
cuello o la cara, entonces el árbitro probablemente entenderá que existe juego
peligroso y detendrá la jugada, concediendo un tiro libre indirecto al equipo
contrario.
Una auténtica
zona gris del reglamento
Este supuesto apenas se produce en el fútbol
profesional, por lo que las Reglas de Juego no lo contemplan de forma
específica.
Precisamente por eso constituye una interesante
"zona gris" del reglamento.
No existe ninguna frase que diga:
"Está prohibido llevar el balón sobre la
cabeza o sobre el hombro."
Tampoco existe otra que diga:
"Está permitido recorrer el campo llevando
el balón equilibrado sobre el cuerpo."
La decisión final quedaría en manos del árbitro,
que tendría que valorar si la acción impide a los adversarios disputar el balón
con normalidad o si crea una situación de peligro.
Conclusión
Después de analizar las Reglas de Juego de la
IFAB, la conclusión es clara.
No existe una norma que prohíba expresamente
llevar el balón sobre la cabeza o sobre el hombro. Sin embargo, esa forma de
jugar podría ser sancionada si el árbitro considera que impide a los rivales
disputar el balón de forma segura o constituye juego peligroso.
En definitiva, no sería la posición del balón
la que determinaría la legalidad de la jugada, sino la interpretación del
árbitro sobre si esa acción afecta a la seguridad y al desarrollo normal del
juego.
Se trata de una curiosidad reglamentaria que
demuestra que incluso un deporte tan estudiado como el fútbol todavía puede
plantear preguntas capaces de generar debate entre aficionados, jugadores e
incluso árbitros.

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