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jueves, 16 de julio de 2026

¿Puede un futbolista recorrer todo el campo con el balón sobre la cabeza o el hombro y marcar un gol?

 


¿Puede un futbolista recorrer todo el campo con el balón sobre la cabeza o el hombro y marcar un gol?

Por Bruno Perera

El fútbol parece un deporte sencillo, pero en ocasiones surgen preguntas que ponen a prueba los límites del reglamento. Una de ellas es la siguiente:

¿Qué ocurriría si un jugador con su pie colocara el balón sobre su cabeza o sobre su hombro, recorriera todo el campo y marcara un gol? ¿Sería legal?

A primera vista, muchas personas responderían que no. Sin embargo, cuando se estudian las Reglas de Juego de la IFAB, la respuesta resulta mucho más interesante.

Llevar el balón con los pies

Si un futbolista controla el balón con los pies desde su propia portería hasta la contraria, regateando a los rivales y finalmente marca un gol, no existe ninguna duda: el gol es completamente legal.

El reglamento no obliga a pasar el balón ni limita la distancia que un jugador puede recorrer con él. De hecho, algunos de los goles más famosos de la historia del fútbol consistieron precisamente en largas carreras individuales.

¿Y si lo lleva sobre la cabeza?

Aquí aparece una situación extraordinaria.

Sorprendentemente, las Reglas de Juego no contienen ningún artículo que prohíba expresamente transportar el balón sobre la cabeza.

El reglamento únicamente establece que un jugador puede jugar el balón con cualquier parte del cuerpo excepto las manos y los brazos (salvo el portero dentro de su propia área).

Por tanto, el simple hecho de apoyar el balón sobre la cabeza no constituye automáticamente una infracción.

¿Y sobre el hombro?

Ocurre exactamente lo mismo.

El hombro es una parte del cuerpo con la que está permitido jugar el balón. De hecho, las aclaraciones oficiales de la IFAB indican que un gol marcado con el hombro es perfectamente válido.

Por ello, tampoco existe una norma que prohíba, por sí sola, mantener el balón equilibrado sobre el hombro.

Entonces, ¿dónde está el problema?

La clave no está en la posición del balón, sino en otra regla del fútbol: el juego peligroso.

La Regla 12 de la IFAB define el juego peligroso como una acción que, al intentar jugar el balón, crea riesgo de lesión para un jugador o impide que un adversario dispute el balón por temor a lesionarse.

Esto significa que el árbitro debe valorar cada situación concreta.

Primer caso

Si los defensores todavía pueden disputar el balón de forma normal y segura, resulta difícil encontrar una norma que obligue al árbitro a detener el juego.

Segundo caso

Si el balón está colocado sobre la cabeza del jugador y los rivales solo pueden intentar quitárselo golpeándole la cabeza, el cuello o la cara, entonces el árbitro probablemente entenderá que existe juego peligroso y detendrá la jugada, concediendo un tiro libre indirecto al equipo contrario.

Una auténtica zona gris del reglamento

Este supuesto apenas se produce en el fútbol profesional, por lo que las Reglas de Juego no lo contemplan de forma específica.

Precisamente por eso constituye una interesante "zona gris" del reglamento.

No existe ninguna frase que diga:

"Está prohibido llevar el balón sobre la cabeza o sobre el hombro."

Tampoco existe otra que diga:

"Está permitido recorrer el campo llevando el balón equilibrado sobre el cuerpo."

La decisión final quedaría en manos del árbitro, que tendría que valorar si la acción impide a los adversarios disputar el balón con normalidad o si crea una situación de peligro.

Conclusión

Después de analizar las Reglas de Juego de la IFAB, la conclusión es clara.

No existe una norma que prohíba expresamente llevar el balón sobre la cabeza o sobre el hombro. Sin embargo, esa forma de jugar podría ser sancionada si el árbitro considera que impide a los rivales disputar el balón de forma segura o constituye juego peligroso.

En definitiva, no sería la posición del balón la que determinaría la legalidad de la jugada, sino la interpretación del árbitro sobre si esa acción afecta a la seguridad y al desarrollo normal del juego.

Se trata de una curiosidad reglamentaria que demuestra que incluso un deporte tan estudiado como el fútbol todavía puede plantear preguntas capaces de generar debate entre aficionados, jugadores e incluso árbitros.

 

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