El porqué
no salimos disparados de la Tierra si gira a una velocidad de unos 1.700 km por
hora
Por Bruno
Perera
Muchas personas se preguntan cómo es posible que
la Tierra gire a una velocidad aproximada de 1.700 kilómetros por hora en la
zona del ecuador y, sin embargo, los seres humanos, los mares, la atmósfera y
los edificios no salgan despedidos hacia el espacio exterior.
La respuesta está en una combinación de factores
físicos relacionados principalmente con la gravedad, el enorme tamaño de la
Tierra y la suavidad de su movimiento de rotación.
La Tierra tarda aproximadamente 24 horas en dar
una vuelta completa sobre sí misma. Debido a su gran tamaño, la circunferencia
terrestre ronda los 40.000 kilómetros. Esto significa que un punto situado en
el ecuador terrestre recorre esos 40.000 kilómetros en un día, lo que equivale
aproximadamente a unos 1.700 kilómetros por hora.
v \approx 1670\ \text{km/h}
A primera vista, esta velocidad parece
gigantesca. Sin embargo, la clave no está solamente en la velocidad, sino en
cómo se produce el movimiento.
Un ejemplo sencillo es el de un carrusel. Cuando
un carrusel pequeño gira rápidamente, las personas sienten una fuerte tendencia
a salir hacia fuera. Eso ocurre porque el cambio de dirección es muy brusco y
el radio del giro es pequeño.
En cambio, la Tierra es un “carrusel” gigantesco.
Su radio es tan enorme que el giro se produce de manera extremadamente suave.
d \approx 12742\ \text{km}
Debido a ese enorme tamaño, el cambio de
dirección que experimentamos mientras giramos con la Tierra es muy pequeño e
imperceptible para nuestros sentidos. Por eso no sentimos el movimiento de
rotación.
El famoso físico matemático Roger Penrose ha
explicado ideas relacionadas con este fenómeno, señalando que no solo la
gravedad es importante, sino también la suavidad del giro terrestre comparado
con el inmenso tamaño del planeta.
La gravedad terrestre sigue siendo el factor
principal que nos mantiene sujetos al suelo. La Tierra atrae hacia su centro a
todos los objetos, personas, océanos y gases de la atmósfera. Esa fuerza
gravitatoria es muchísimo más intensa que la pequeña fuerza centrífuga generada
por la rotación terrestre.
De hecho, la fuerza centrífuga producida por la
rotación reduce solo ligeramente nuestro peso, especialmente en el ecuador,
pero la diferencia es mínima y apenas representa una pequeña fracción de la
gravedad total terrestre.
Otro detalle importante es que nosotros, la
atmósfera y los océanos llevamos moviéndonos junto con la Tierra desde hace
miles de millones de años. Todo el sistema terrestre comparte el mismo
movimiento de rotación.
Esto es parecido a lo que ocurre dentro de un
avión. Un pasajero puede viajar a 900 kilómetros por hora y, sin embargo, si el
vuelo es estable, apenas siente la velocidad. Solo percibe movimientos cuando
el avión acelera, frena o gira bruscamente.
Con la Tierra ocurre algo similar, aunque a una
escala muchísimo mayor y más estable.
Además de la rotación, la Tierra también se
desplaza alrededor del Sol a una velocidad aproximada de 107.000 kilómetros por
hora.
v \approx 107000\ \text{km/h}
Sin embargo, tampoco sentimos ese movimiento
porque la Tierra, la atmósfera y todos nosotros viajamos juntos de manera
uniforme alrededor del Sol.
La Tierra no cae sobre el Sol porque existe un
equilibrio entre la gravedad solar y la enorme velocidad orbital terrestre. El
Sol atrae constantemente a la Tierra mediante la gravedad, pero la Tierra
avanza hacia adelante tan rápidamente que permanece orbitando alrededor del Sol
sin precipitarse sobre él.
En conclusión, no salimos despedidos de la Tierra
porque la gravedad terrestre nos mantiene sujetos al planeta y porque el
gigantesco tamaño de la Tierra hace que su rotación sea extremadamente suave.
Aunque las velocidades implicadas son enormes, el movimiento es tan estable y
gradual que apenas podemos percibirlo.

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