
Cuando Marisa supo que tenía cáncer, se le pasaron muchas cosas por la cabeza. Primero se preocupó por su salud. Más tarde, por su aspecto. "Sabía que se me iba a caer el pelo, pero no si existía alguna alternativa para disfrazarlo en cejas y pestañas". La respuesta no la encontró entre los médicos, sino en blogs y en la experiencia de otras mujeres que en el pasado libraron batallas como la suya. "A los médicos les estaré eternamente agradecida, pero no pueden detenerse mucho tiempo con cada paciente, y hay respuestas que no tienen todos ellos". Se refiere a las dudas estéticas, esas que atacan directamente a la autoestima. El desconocimiento de esta madrileña es común a todas las pacientes que van a iniciar tratamientos de quimioterapia o radioterapia. Lo que ella no sabía es que existen talleres de cuidado de la piel y maquillaje que ayudan a sobrellevar los efectos secundarios de los tratamientos, como la deshidratación, la alopecia o la aparición de rojeces y manchas. Leer más
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