Ganar el Gordo: cuando la suerte se confunde con la matemática
Por Bruno Perera.
Cada año,
millones de personas compran un décimo de lotería con la esperanza de que la
fortuna les sonría. La escena se repite: colas interminables, números fetiche,
promesas de cambiar de vida y la sensación colectiva de que, esta vez sí, puede
tocar. Pero detrás de toda esa ilusión hay una realidad que rara vez se mira de
frente: la matemática de la probabilidad.
Se suele decir
que ganar el Gordo es como buscar una aguja en un pajar o como sacar el número uno
de un saco con un billón de números distintos. La comparación no es exacta,
pero refleja bien una idea esencial: ganar la lotería es un suceso
extraordinariamente improbable.
En el caso de
la Lotería de Navidad en España, existen 100.000 números posibles, del 00000 al
99999. Comprar un solo décimo implica una probabilidad de una entre cien mil.
Traducido a una imagen sencilla: es como meter la mano en un saco con cien mil
bolas numeradas y acertar justo la que tú elegiste, a la primera y sin mirar.
No es imposible, pero sí altamente improbable.
La confusión
suele venir cuando se exagera esa dificultad hasta hablar de billones. En
España, un billón no es un número cualquiera: es un millón de millones. Si la
probabilidad real del Gordo fuera una entre un billón, estaríamos hablando de
un evento prácticamente inalcanzable, comparable a que una misma persona ganara
la lotería varias veces seguidas o fuera alcanzada por un rayo en repetidas
ocasiones. La realidad es dura, pero no tanto.
Entonces, ¿por
qué seguimos jugando? Porque la lotería no se compra solo con dinero; se compra
con esperanza. Durante unos días, la gente se permite soñar: pagar deudas,
ayudar a la familia, vivir sin angustia económica. El décimo se convierte en
una pequeña licencia para imaginar una vida distinta, aunque las probabilidades
estén en contra.
El problema
aparece cuando se confunde la esperanza con una estrategia. La lotería no es
inversión, no es planificación financiera y no es una salida real a los
problemas económicos estructurales de una sociedad. Es, simplemente, azar.
Un azar muy caro cuando se repite año tras año como si fuera una costumbre
inevitable.
Ganar el Gordo
no es un milagro ni una recompensa al esfuerzo. Es un golpe de suerte
estadísticamente excepcional. Entender esto no arruina la ilusión, pero sí la
coloca en su sitio. Soñar está bien; autoengañarse, no tanto. Y quizá, si
miráramos más a la matemática y menos al bombo, entenderíamos que la verdadera
riqueza no está en esperar que salga nuestro número, sino en construir certezas
donde hoy solo confiamos en la suerte.
Nota: A
pesar de todo, el azar tiene sentido del humor: tal vez si juegas el número que
muestra el personaje de la viñeta acabes ganando algún premio.
Extra:
Pedí a la IA de ChatGPT que me diera 5 números de la Lotería Nacional de España
que ella creyera que podrían tocar el próximo año. Me respondió lo siguiente: Puedo
darte números
totalmente al azar, pero con una aclaración honesta (como ya
hemos comentado otras veces): no hay números con más probabilidad
que otros. Todos parten exactamente de la misma posibilidad.
Dicho eso, aquí van 5 números distintos, generados al azar,
por si te sirven para jugar.
Números propuestos (5
cifras):
1.
03847
2.
19625
3.
74290
4.
58134
5.
90476

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