En este noveno día desde la invasión rusa de Ucrania, todos los ojos están puestos en el desenlace del asedio ruso contra la central nuclear de Zaporiyia, en la región homónima y la mayor de Europa. Es la misma planta cuyos trabajadores y habitantes del pueblo cercano de Energodar, en el sureste del país, frenaron hace unos días el avance de las tropas rusas construyendo barricadas en la carretera. La resistencia civil no debió sentar bien a los comandos del ejército ruso, que ordenaron esta madrugada atacar la localidad y bombardear la planta nuclear con el resultado de un incendio en uno de sus edificios que finalmente ha sido sofocado a las seis de la mañana, tras unas cuatro horas de gran preocupación por si el fuego provocaba un desastre nuclear que afectaría a todo el continente.
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