Morir cuando nos toque es una obligación natural
Por Bruno Perera
Morir cuando nos toque es una obligación natural por la sencilla razón de que si viviéramos de perpetuidad el mundo se quedaría sin espacio y alimentos para mantenernos sanos. Y este hecho ocurre tanto para humanos como así para animales.
Y para que la población no exceda sus límites de cabida, la Creación dispuso virus y plagas que como vigilantes se encargan de aniquilar a los que vayamos sobrando.
En este viaje por el universo o universos, a las personas normales, lo más grato que nos da la vida es el AMOR, pero eso que llamamos amor es simplemente una droga que la Naturaleza impone para que nos reproduzcamos. Y cuando ese alucinógeno natural se nos acaba por edad de cada uno, se nos va lo mejor del lapso que nos haya correspondido vivir como entes existentes.
No existe más vida que una por el tiempo que nos toque vivir, y la deseada continua existencia que algunos esperan después de la muerte, es simplemente vanidad, por razón de que lo que nos acredita como individuo es nuestra memoria. Una vez que morimos nuestros recuerdos desaparecen y pasamos al sueño profundo donde se borran todas las ilusiones que hayamos atesorado en este mundo.
Creer en que seguiremos viviendo después de la muerte en un estado de "alma espíritu", es pensar que somos los elegidos de la Creación. Algo que es irreal.
El universo se creó para dar vida a seres con inteligencia que pudieran dar testimonio de que la Creación existe. Sin testigos inteligentes la Creación existiría, pero nadie podría dar testimonio de su existencia, que sería igual como si el universo o universos no existieran, ni tampoco el Cosmo Poder, el Creador o el llamado Iahú=Jehová, Theus=Dios, God, Ahlá, etc.
Cuando nos vayamos de este mundo lo único que quedará de nosotros en la Tierra será el ADN que hayamos dejado de herencia genética en nuestros familiares.
Vivir bajo el yugo de una religión es ser esclavo del pago del diezmo y de mucho más. El Cosmo Poder no creó religiones, fueron los hombres los creadores que con el temor del infierno y su charlatanería intentan y consiguen casi siempre, mantener a mucha gente presa de sus mentiras.
Y recuerda: Si antes de tu viaje hacia el fin de tus días dejas herencia de materias que hayas acumulado, también dejarás discordias entre tus herederos que como buitres, cada uno peleará por obtener el máximo de lo que les hayas donado. Por lo tanto, tu adiós definitivo será un combate a muerte que dejaste empezado.
Así es la vida, bella y triste con sus incomprensibles realidades.
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