
La última reunión entre Pedro Sánchez y Pablo Casado, el pasado mes de agosto, fue un diálogo de sordos en el que el recién elegido líder del PP ofreció pactos de Estado, incluso para los presupuestos, que cayeron en saco roto. El presidente del Gobierno no volvió a llamarle a la Moncloa hasta ahora. Y si algo le dejará claro hoy a Sánchez el presidente del PP es que él es el líder de la oposición, con lo que los acuerdos que puedan alcanzar son muy limitados, y en temas muy concretos.
Lo demás serán todo exigencias: que no derogue la reforma laboral que aprobó Rajoy en plena crisis y que tan buenos resultados ha dado, a juicio del PP; que renuncie a la subida de impuestos que contenían sus presupuestos y vaya a una bajada de los tributos que permitan reducir la deuda y el déficit, y que adopte reformas económicas que son inaplazables, como puede ser su propuesta de ley de armonización de la unidad de mercado. Leer más
No hay comentarios:
Publicar un comentario