
Pasó antes, ocurrió en 2007, en 2011, en 2015 y parece que sucederá en 2019. Cada vez que se acercan unas elecciones municipales aparecen una serie de pueblos con escaso número de habitantes sobre los que se ciernen las sospechas de presentar un censo electoral inflado. De cara a las locales del 26 de mayo son 128 los pueblos que están bajo el foco.
La explicación es sencilla: un puñado de votos puede decantar la alcaldía de un lado o de otro. En plata: no es la primera vez que se empadrona repentinamente a amigos, familiares o deudores de favores en pueblos con decreciente demografía meses antes de las elecciones para que sus votos dejen la Alcaldía en unas manos u otras. Inflar el padrón electoral también puede servir para tener mayor número de concejales o para recibir más subvenciones. Leer más
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