
En la mañana de este jueves, antes de que se reuniera la dirección del partido, ya había diputados que llamaban a Íñigo Errejón "el Llamazares de Podemos". Y no sólo por estar en contra de la confluencia de la formación morada con IU, como el político asturiano, sino por "buscar su expulsión" con insistencia durante los últimos meses.
Pero el chascarrillo sólo indicaba la flema con la que algunos eran capaces de tomarse la bomba nuclear recién estallada en el centro mismo de los círculos morados. Mientras, Iglesias interrumpía su baja de paternidad para reunir a la dirección del partido, "triste y avergonzado" por el espectáculo de "inmadurez" que daba su antiguo amigo, Errejón, y por ende el partido que ambos fundaron juntos. Leer más
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